¡Buenas¡Gracias por los reviews! n.n Aquí traigo la segunda parte… y última xD
¡Espero que os
guste!
Tennis no Ohjisama
'Domingo' 2nda Parte.
Al terminar de cambiarse, bajaba por las escaleras con nerviosismo, llevaba su vestido consigo para ver donde podría ponerlo para que se secara. Los chicos al parecer, habían terminado con el coche y se encontraban dentro de la casa ordenando algunas cosas que estaban desubicadas, se acercó a ellos algo sonrojada.
La prenda que le prestó Ryoma consistía en una camiseta roja de manga corta y unos pantalones cortos, simple. Momoshiro al verla, sonrió y agarró a Ryoma con un brazo acercándolo hacia él.
-¿Qué se siente al ver a una chica con ropa tuya puesta?- Ryoma observó a la chica y la desvió hacia Momo arqueando una ceja.
-Eres muy molesto Momo-sempai- Se zafó de él y siguió con lo que estaba haciendo.
La chica decidió dejar el vestido sobre el respaldar de una silla, acto seguido se unió a ellos. Kikumaru decidió encargarse de la cocina, Momoshiro aún seguía con la tarea de barrer pero dentro de casa, Sakuno al terminar de limpiar las estanterías de la salita se dirigió hacia Ryoma e Inui para ver qué sería lo próximo que haría.
-Humm…- Ryoma se colocó una mano sobre el mentón pensativo. No sabía qué decirle que hiciera, le era más fácil ordenar a los sempais a que hicieran algo, pero en el caso de Ryuzaki era diferente.
-Meow…-
Ryoma sintió algo rozar sus piernas. Miraron hacia abajo y encontraron al minino, Karupin, jugueteando con los pies del chico. El peliverde recordó que también había que darle un baño al gato, observó a Ryuzaki, luego a Inui, a Ryuzaki, a Inui…
Se agachó a recoger a Karupin en brazos y los observó.
-Necesita un baño…- Ambos miraron al minino. Ryoma prefería que Sakuno se encargara de ello antes de que Inui lo dejara sin gato, a saber qué usaría de champú.
-Esto…- Sadaharu interrumpió a la chica mostrando unos frascos, Echizen retrocedió unos pasos aún con Karupin en sus brazos.
-¿Ah…?-
-Podemos…- Alzó más uno de los botes. –Lavarlo con esto…-
-No- Contestó rápidamente Ryoma al ver el bote. Podría dejar a Karupin calvo o cambiarle el color.
-Se llama…-
-No- Volvió a decir acercándose a Sakuno y tendiéndole a Karupin, ésta lo cogió en brazos. –Ryuzaki, encárgate tú-
Sakuno abrió mucho los ojos ante su pedido, mostró una radiante sonrisa aceptando el pedido del chico, por lo menos confiaba en ella.
Hubo algunos problemas, como volver a limpiar el suelo debido a las escapadas de Karupin del baño y Ryuzaki detrás del gato, algún que otro plato roto por parte de Eiji, sus excusas eran echar la culpa a Momoshiro, cosa imposible por encontrarse en lugar distinto que el de él. Inui insistió varias veces en que deberían bañar al gato con lo que él ofrecía, entraba al baño a entregárselo a la chica de trenzas pero expulsado por Ryoma, pensó que de las veces que salió Karupin corriendo del baño era por culpa del sempai.
Momoshiro se pasó casi todo el tiempo gruñendo y maldiciendo al enterarse de que Ryoma disponía de un aspirador. Le dio por abrir un pequeño mueble de la salita y se encontró con la gran sorpresa, se dijo el chico ámbar, no se había fijado de que tuvieran uno de estos.
Sakuno había terminado con el baño de Karupin, pero justo cuando iba a recogerlo de la bañera para secarlo salió disparado nuevamente del sitio. La chica suspiró, parecía tan tranquilo que pensó que darle un baño no iba a ser ningún problema. Salió algo apenada del baño observando a los chicos, miró a Ryoma que recibía las protestas de Momo al no haber encontrado antes el aspirador, se encaminó hacia las escaleras al ver unas pisadas húmedas sobre ellas. Conducían a la habitación de Ryoma.
Entró en ella lentamente observando cada rincón por si veía al minino, comenzaba a llamarlo suavemente mientras se agachaba mirando bajo la cama, pero una voz la alarmó antes de que pudiera hacerlo.
-¿Ryuzaki?-
Echizen, al no encontrar a la chica en el baño se dispuso a buscarla siguiendo los rastros de gotas de agua que había por el suelo. Otra escapada de Karupin, pensó Ryoma.
-¡Ryoma-kun!- Se levantó rápidamente bastante avergonzada. –Yo sólo…-
-Karupin es así cuando se trata de darle un baño…- Se adelantó a decir.
-Ya veo…-
Sin que los dos jóvenes presentes se percataran de ello, Karupin jugaba con una de las pelotas de tenis del chico bajo la cama, en cuanto Ryoma se adentró a la habitación para buscarlo, la pelota se desvió en su camino haciendo que al pisarla cayera hacia delante. Pasó bastante rápido. Al abrir los ojos, se encontró con unos de tono rojizos, a los segundos se percató que se encontraba sobre Ryuzaki, ésta estaba totalmente roja.
-Meow…-
Ambos voltearon hacia su izquierda sin moverse, encontrándose con el culpable del accidente. Ryoma maldijo al gato en esos momentos.
-R-Ryoma-kun…- El chico volvió a mirarla, se sentía algo confundido a pesar de que lo ocurrido haya sido un accidente.
La chica notaba que era la primera vez que se encontraba tan cerca de Ryoma, éste ni siquiera se daba cuenta, o tal vez...
-Go…-
-¡Ochibi¡Momo se niega a…!- Interrumpió al chico, encontrándolos en esa postura algo comprometida, sonrió ligeramente. -¡Gomen, no me tengáis en cuenta!- Y salió rápidamente de la habitación cerrándola tras él dejando a Ryoma con la palabra en la boca.
Ah…
Hoy no es mi día…
Se separó de Sakuno levantándose molesto, la chica lo imitó aún totalmente sonrojada por lo ocurrido, la miró de reojo y suspiró.
Después de limpiar lo manchado por el gato, bajaron para encontrarse con los demás, se pudo percibir unas risitas por parte del pelirrojo seguido por Momoshiro. Los ignoró.
A petición de todos decidieron pedir algo para comer, por supuesto Ryoma lo pagaría, para extrañeza de todos. El chico siempre hacía todo lo posible por comer todo lo que quiera y que pagase el que lo acompañara.
Claro que, esta vez Echizen no pagaría de su bolsillo, sino la de su querido padre. Sakuno insistía que ella quería pagar lo suyo, que ella estaba ahí de casualidad, pero justo cuando debían pagar, Ryoma ya había puesto lo de ella.
-Vaya, sí que está esto animado hoy- Kawamura se encargó de llevar la comida a casa de Ryoma. -¿A qué se debe esta reunión?– Preguntaba intrigado mientras dejaba sobre la mesa la comida.
Eiji y Momoshiro se miraron y suspiraron. –Nada divertido…- Se adelantó Momoshiro.
-Ayudamos con la limpieza a Ryoma-kun…-
-Oh, vaya. La nieta de la entrenadora, Ryuzaki-chan- La chica hizo una reverencia en forma de saludo.
Ryoma tenía tanta hambre que no hacía demasiado caso a la conversación de los sempais e iba comiendo de a poco. Eiji observó a ambos jóvenes, Echizen y Ryuzaki, una sonrisa apareció en su rostro y atrajo a ambos hacia él, casi en un abrazo.
-¿Ki….kumaru-sempai?- Ryoma arqueó una ceja molesto, mientras Sakuno, sonrojada y algo confundida.
-¡Hacemos todo lo que podemos, nyah!- Dijo en voz alta guiñando un ojo hacia Kawamura, éste solo sonrió nervioso.
¿Ah…?
Momoshiro se acercó y disfrutó revoloteando el cabello de Ryoma burlándose de él, hacía comentarios sobre la chica de trenzas como intentando incomodarlo, pero era inútil, seguía con la labor de zampar todo lo que pudiera.
Kawamura se despidió dejando a los demás comer tranquilamente, se podría decir así si no fuera de las terribles peleas de Kikumaru con Momoshiro, sobre de quién era tal aperitivo siendo devorado por Ryoma finalmente.
Al terminar, recogieron la mesa y siguieron con lo que les quedaban, cortar el césped. Para genial idea de Sadaharu, optó por hacer una propuesta. Al parecer, las veces que no le echaban cuenta al muchacho se aprovechaba a utilizar la cocina para… experimentar. Mostró una gran jarra de la nevera, el líquido que contenía era de un color lila que, al caer llenando un vaso se notaba su espesura que daba escalofríos.
Así que, sin pensárselo más, comenzaron a cortar el césped como locos, negando beber eso a toda costa. Por el bien de Sakuno, la dejaron terminar de limpiar la cocina, al acabar, la chica salió al jardín encontrándose con los chicos bastante nerviosos cortando el césped, pero, al mirar de un lado a otro, no pudo ver Ryoma. ¿Adónde pudo haber ido?
-P-perdonad…- Sadaharu posó su mirada en la chica. -¿Y Ryoma-kun?-
-Oh…- Miró a todos lados y no consiguió divisarlo. -¿Y Echizen?-
-El Ochibi creo que fue a guardar unas cosas al desván- Comentó Kikumaru sin dejar aparte su tarea. –Siempre se escaquea cuando no le conviene…-
-Y…- La chica observó a Inui. -¿Qué tal si pruebas un poco?- Le tendió un vaso de su zumo, que según él le va muy bien al cuerpo.
-Ah…-
-¡Deja a Sakuno-Chan al margen, Inui!-
La joven castaña se alejó del lugar en busca de Ryoma, de fondo se podían escuchar las protestas de unos hacia otros, Inui además de manipular el tiempo que llevan cortando el césped para ver quién se bebería su zumo, se las quedaba observándolos sin hacer nada.
Desde lejos pudo divisar el desván, la puerta estaba abierta. Al acercarse miró hacia dentro que estaba algo oscuro, solo reflejaba la luz que penetraba desde la puerta, dio un paso encaminándose a entrar, podía ver a Ryoma del fondo cargando unas pequeñas cajas. Pudo notar con su pie rozar un pequeño objeto sujeto por debajo de la puerta, se agachó y recogió, era un trozo de madera. Al separarse de la puerta, notó como ésta se cerraba lentamente.
Agarró el pomo y al girarlo no abría, se habían quedado encerrados. Comenzó a ponerse más nerviosa, había sido su culpa, aquel trozo de madera era un obstáculo para impedir que se cerrara la puerta, al retroceder lentamente sin saber qué hacer se topó con algo o… alguien.
-¡AH!- Se apartó rápidamente del susto, estaba tan oscuro que no sabía qué tocaba.
-¿Ryuzaki…?-
-¡Ryoma-kun! L-la puerta se ha… ¡Lo siento mucho!- Gritó avergonzaba por la situación que le había puesto a Ryoma, se escuchó un suspiro por parte de él. –De verdad…, lo siento mucho…-
-Ah…, es igual, debí de avisar antes…- Decía Ryoma con su tono indiferente intentando acercarse a la puerta. –Aquí no hay luz, así que…-
Claro, no podía haberse fundido la bombilla en otro momento, apenas había ventanas, y si había, los montones de trastos que había tapaba la vista. Al estar tan oscuro iba alzando sus manos a su alrededor por si daba con la puerta, en otro caso notó algo… bastante blando.
-¡Kyaaaaaahh!-
Glups.
Quitó la mano rápidamente, había tocado algo que no debía, respectivamente de Ryuzaki.
-Gomen… No veo nada…- Se trató de disculpar el chico.
Esta vez Sakuno se había volteado hacia el frente, delante de Ryoma. Y nuevamente tocó lo prohibido provocando otro pequeño grito de la chica.
-¡Ryoma-kun!- Nombró extrañamente molesta la castaña al haber notado cierto roce sobre su trasero.
-No te pongas en medio…-
-No veo nada…-
-Yo tampoco-
El lugar no era muy espacioso, bastante hondo pero algo estrecho, contando que estaba lleno de trastos que disminuían su comodidad.
Cuando al fin llegó a la puerta le fue imposible abrirla, estaban realmente encerrados.
-Realmente lo siento…Ryoma-kun-
-Dije que no tenía importancia… De seguro que en cualquier momento los sempais irán a buscarnos…-
Al menos eso espero…
Por otra parte, los demás seguían cortando el césped sin percatarse de lo sucedido, concentrados en terminar lo antes posible.
-¡Oi, Momo¡Más rápido, no quiero tomarme esa cosa!-
-¡Argh¡Estoy en ello! Además¡menos quejarte y más trabajo!-
-Cierto-
Ambos chicos miraron arqueando una ceja a Sadaharu, el cual se encontraba sentado a un lado tomando de su propio zumo.
-¡¿Y tú porqué no ayudas un poco, eh?!- Gritaron a la vez algo histéricos.
-Os recuerdo…- Ajustó sus lentes haciendo que brillaran mientras mostraba una sonrisa maliciosa. -…que os faltan cinco minutos- Mostró la gran jarra.
Tragaron saliva al volver a ver el color del líquido y su horrendo aroma.
Doble tic.
-¡A LA MIERDA!-
¿Cuánto tiempo durarían en esa situación¿Por qué precisamente con ella? Y lo peor de todo es que estaba totalmente oscuro, sin contar el silencio incómodo que había.
Intentaron gritar ayuda a los sempais, pero para su mala fortuna no hubo suerte, estaban demasiado ocupados cortando el césped y andaban algo lejos.
-R-Ryoma-kun…-
-¿Hmm?-
-G-gracias por…por dejarme tu ropa…-
-No tiene importancia…-
'¿Qué se siente al ver a una chica con ropa tuya puesta?'
Rayos…
Sacudió levemente la cabeza.
Y volvió a invadir el silencio. ¿Cuánto tiempo podría aguantar ahí metido? Maldecía una y otra vez a sus sempais por no aparecer.
Yacían sentados esperando la llegada de los demás, habían pasado tan sólo diez minutos, y ya sentían incomodez. Uno que era escaso de palabras y otra demasiado tímida para entablar una interesante conversación.
Notaba como algo rozaba su brazo, le hacia… ¿cosquillas? Cada vez lo hacía notar más y se extrañó, hasta que algo se posó en su mano. La de Sakuno.
Claro, lo que le rozaba el brazo era ni más ni menos que una de sus largas trenzas.
-¿Qué pasa?-
-R-Ryoma-kun… ¿No has escuchado algo?- El chico se extrañó por la pregunta, quedó unos segundos en silencio intentando escuchar, pero nada.
-No- Contestó cortante.
-Y-ya veo… Habrán sido imaginaciones mías…- Rió nerviosa, pero permanecía inquieta, por supuesto sin alejarse de Ryoma, aún con su mano sobre la de él, obvio que no se daba cuenta.
Otra vez volvió a sentir su cabello rozar su brazo, no le molestaba, pero…
-Ryuzaki- Llamó, cogiendo con su otra mano la trenza. -Es…-
-¿Sí…?-
El chico deslizaba su mano sobre la trenza, notando lo cuan larga era. –Tienes el pelo muy largo…- Sakuno suspiró desilusionada por el comentario, a veces podía ser inoportuno. En ese momento, se da cuenta que tenía su mano sobre la de Ryoma.
-¡Ah!- La quitó al instante. -¡Go-gomen nasai!-
-Es igual-
Necesito un Ponta…
Y rápido…
Otro comportamiento indiferente del chico. ¿No le molestaba que le cogiera de la mano¿Qué se acercara demasiado a él? Ni siquiera le daba importancia. O tal vez no lo notaba por el hecho de estar a oscuras.
Comenzó a invadir el silencio nuevamente, eso era lo que más odiaba Sakuno, y más si se trataba de él. Además, por un momento olvidaba el estar con Ryoma, al observar que estaba todo oscuro le recorría un escalofrío, el miedo.
Inconscientemente se acercaba a Ryoma de nuevo, al darse cuenta de que le cogía la mano, la quitó rápidamente. No sabía lo que hacía. En ese momento notó que se la cogían a ella y volteó su mirada hacia su lado, a Ryoma, aunque no viera con claridad.
-¿Ryoma-kun?- El chico suspiró. –Ryom…-
-Si cogiéndome de la mano te tranquiliza, no pasa nada- Notaba que no la miraba a ella, sino al frente. –No me molesta-
-Ah… ¡Arigatou!-
La chica se sentía feliz, después de todo, Ryoma no era de piedra.
-Siempre…- La chica volvió a mirar a Ryoma. -¿Siempre has llevado trenzas…?-
-H-hai…-
Ahí es cuando se dio cuenta que Ryoma aún no había soltado su trenza, empezaba a ponerse algo nerviosa. Le tenía cogida de la mano y… no soltaba su trenza.
Debe de tener mucha paciencia para hacérselas…
-Cada mañana…, para ir a clases, me levanto una hora antes…- Contaba la chica, Ryoma extrañamente la escuchaba, bien antes podía decir que no le interesaba. –Mi abuela también me había comentado lo largo que tengo el pelo, pero… Me gusta, me costó mantenerlo así de largo…- Podía verla, vagamente, pero podía verla. Le estaba dedicando una sonrisa mientras contaba sobre sus trenzas.
-Humm…- Volvió a deslizar inconscientemente su mano sobre la trenza, haciendo que la chica se sonrojara, agradeció por estar a oscuras.
-¿Aún piensas que… debo cortármelo?- Preguntó algo nerviosa, estaba hablando demasiado con Ryoma, récord. –No creo que sea un impedimento para jugar tenis¿no crees?-
Ryoma soltó suavemente la trenza y miró hacia el frente. Sakuno abrió un poco sus ojos sorprendida. Echizen sonreía, no comparable como las de Fuji Syusuke, pero sonreía, melancólicamente.
-Hai…-
Pocos minutos después llegaron los sempais en su busca, obviamente a gritos y derribando la puerta. Al salir, recibían risitas de los chicos, murmurando qué habían hecho en el rato que estuvieron ahí metidos. Ryoma los ignoraba y Sakuno se sonrojaba a más no poder, pero por dentro se sentía muy feliz.
Y, al fin, llegó la hora de irse cada uno a sus respectivas casas.
-Bueno, Echizen¡nos vemos mañana!- Decía Momoshiro alzando una mano.
-¡Ochibi!- Un abrazo por parte de Eiji. -¡Ya nos veremos! Pero no cuentes conmigo para una próxima vez- Se apartó de Ryoma y se encaminó a la salida junto a Momoshiro.
-Echizen- Llamó Inui. –Espero que no te importe que me lleve esto- Mostró una botella con el contenido de su zumo.
-¿Porqué me debería importar…?-
-Tendrías ganas de probarlo…-
-Para nada- Contestó rápidamente. –Hasta mañana-
Los sempais se alejaron de la casa al fin, pero aún quedaba la presencia de cierta persona.
-R-Ryoma-kun…- El chico la observó, Sakuno había salido de la casa tras haberse cambiado. –Ya es hora, hasta mañana-
-Hasta mañana-
Y dicho esto, entró en la casa, todo estaba silencioso después de que se hubieran ido, hasta que…
-¡Ya estamos aquí!-
Efectivamente, los padres de Ryoma llegaron en el momento justo. Rinko pasó por la cocina observando lo limpia que estaba.
-Vaya, al parecer te has esmerado-
Nanjiroh pasó por al lado de Ryoma revolviéndole el pelo en forma de saludo, acercándose a la mesa.
-¿Uh?-
Glups.
Ryoma se aceleró hacia la entrada dispuesto a salir, al ver un pequeño bolso azul marino arqueó una ceja. ¿De quién era? En ese momento cayó y no dudó en cogerlo y salir. Al cerrar la puerta tras él se encontró nuevamente con Ryuzaki, tenía las mejillas, como siempre, sonrojadas.
-E-esto…- Ryoma le tendió el pequeño bolso, ella al verlo mostró una gran sonrisa agradeciéndole. -¡Arigatou!-
Sonrió nuevamente feliz y se acercó al chico, con intención de agradecerle con un beso en su mejilla. Y así fue, al apartar sus labios, él volteó su mirada hacia ella quien le seguía sonriendo, pestañeó un par de veces, miró hacia otro lado. Al colocar su mano sobre su cabeza buscando su gorra, no la encontró.
Demonios…
Un leve sonrojo aparecían en las mejillas del chico. En ese momento recordó a qué había salido.
-Ryuzaki- Llamó rápidamente mientras salía de la casa a paso ligero, al parar se volteó hacia ella mirándola de reojo. –Te llevo a casa-
Ella, a tal pedido se sorprendió, pero luego sonrió agradecida y corrió a alcanzar al chico.
Demasiado precipitado, sí. Pero tendrá sus razones.
-¡RYOMA!-
Si bien era su venganza, de haberse quedado solo en casa y con las tareas de la casa por hacer, dejó la billetera de su padre vacía.
Ahora tendrían que pensárselo mejor en si dejarlo solo un domingo… o no.
Aunque Ryoma, podía admitir que el día no había estado mal. Nada mal.
Debería de repetirse…
Con una sonrisa satisfecha, pensaba en si hacerles escarmentar a los sempais, sobre todo a Momoshiro, culpable de que Ryuzaki llevara su ropa.
Aunque no le desagradaba la idea…
Miró hacia su lado, Sakuno caminaba tranquilamente mirando al frente. Recordó aquel momento en el desván y volvió a cogerle de la mano, sobresaltando así a la castaña. Ella lo miró sorprendida y se sonrojó furiosamente volviendo la mirada hacia delante.
Él mostró una sonrisa arrogante e imitó a la chica, mirando hacia delante.
Mada mada dane, Ryuzaki.
Fin.
Bueno, pues hasta ahí¿verdad que para intentar hacerlo Oneshot me salió…demasiado largo? xD
Como de aquí tienen sus doce años, pensé que era… demasiado pronto para que alguno se atreviera a darse un beso u.u Aunque no hay que olvidar los pensamientos de Ryoma…, ay sus hormonas xD
Espero que os haya
gustado tanto como me ha gustado a mí escribirlo. A ver si me vienen ideas para otra
cosita como esta xD Que tengo algunas ideas x3 ¡Reviews! n.n
