SONRIE A CÁMARA, MI MUSA
Advertencia: Cuando veáis:
----- las rayas son para cambiar de personaje, entonces se contará la historia desde el punto de vista del personaje que ponga a continuación.
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Capítulo 25. El nacimiento de alguien muy especial
Y ya pasaron los tres meses restantes… Hace una semana que cumplí los nueve meses de embarazo y estoy por salir de cuentas, según me dijo Sumire.
Llevo dos días quedándome en el hospital… pues por mi estado, es mejor que me quede y descanse para estar preparada para cuando llegue en momento…
En estos tres meses lo que más hemos hecho ha sido prepararnos… Hemos comprado la cuna… una en madera de ébano preciosa y la hemos puesto en el cuarto que hicimos con las reformas… Compramos la primera ropita, y también fuimos a casa de Kenshin a por algunas cosas de cuando él era pequeño… jeje, y Hiko nos enseñó unas fotos de Kenshin de bebé… era muy mono… Ojalá salgas a él… Y también había una de él con su madre… Nadeshiko Himura… Ahora sé a quien salió… era igual a ella… mismo cabello, y mismos ojos, solo que los de mi esposo son más profundos…
Y las clases de preparación al parto… fueron muy entretenidas. Consistían en aprender a relajarse para tener un parto natural… Sino se consigue relajar… tanto la madre como el niño correrían grave peligro…
Bueno… pues ahora son las 13:45… Ya es casi la hora en la que sale Yahiko del colegio… Mi niño, ya en tercer curso… Kenshin sigue yendo por él, pues ya se va solo con sus amigos, pero no creo que tarde mucho en dejarlo venir también solo…
Y yo… aún no he ejercido, ni creo que lo haga todavía… Pues quiero esperar a que el pequeño que quiere conocer mundo, tenga tres añitos y vaya a la guardería…
Esto… creo que me he ido del tema… decía que es la hora en la que Yahiko sale del colegio… y ahora que estoy aquí, vienen antes de comer a verme y después él se va a casa de Yutaro con Tsubame, pues ella también viene, para hacer los deberes.
También han pasado por aquí Misao y Aoshi… jeje, y le han comprado un juguete muy gracioso para la cuna… Será unos tíos muy consentidores… Y Megumi y Sano también, con el pequeño Seiichiro… Megumi me comentó que ha pedido plaza para este hospital, claro está, cuando su pequeño sea más grande…
Incluso mi padre y mi tío Saito con su familia… pero ellos me avasallaron preguntas y también trajeron regalos… y tuve que prometerles como unas cincuentas veces, que les llamaría para cuando naciera, para que se marcharan conformes… y en verdad debo hacerlo… por lo menos a tío Saito para que venga porque…
- ¡Ay!- de repente noté una patada muy fuerte en mi vientre
- ¿Se encuentra bien señora?- me pregunta la enfermera que en esos momentos me estaba revisando
- Si… tranquila, solo fue… ¡Ay!- pero otra vez otra punzada en el estómago
Siento como algo húmedo baja por mi entrepierna.
- Señora, recuéstese y respire… intente calmarse… acaba de romper aguas…
Así que… ya has decidido ver mundo… Estoy deseando conocerte…
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Kenshin…
Ya estamos por tenerte en nuestros brazos, mi niño…
Que rápido han pasado estos últimos tres meses… Parece mentira que Kaoru ya tenga 9 meses de embarazo y que esté por salir de cuentas… Ah… que felicidad… Y ella, se ve más hermosa todavía de lo que es, contigo cielo… Si a las mujeres embarazadas, ya de por si, se las ve hermosas en ese estado… Kaoru está indescriptiblemente bella…
Bueno, más que otra cosa… lo que hemos hecho ha sido prepararnos para tu llegada… Ya tienes una linda cuna en tu cuarto, que está al lado del de tu hermano mayor… También te hemos comprado tu primera ropita… e incluso tendrás alguna de cuando yo era pequeño… Jeje, mi padre… se puso a "ordenar", según él, el ático… aunque más que ordenar, lo que hizo fue ponerlo más patas arriba de lo que estaba… Y sacó algunas cosas mías… ¡Ah! Y también fuimos a clases de preparación al parto… Jeje, las clases eran muy tranquilas, y todos eran muy amables… Mi trabajo allí consistía en mantener tranquila a Kaoru y darle mi apoyo… y ella aprendía a regular su respiración para la hora de las contracciones… Inspirad… espirad… inspirad… espirad… Era lo que más se repetía en las clases…
Por cierto, Aoshi y Misao ya han comenzado su papel de tíos consentidores, pues le han regalado un juguete muy gracioso para la cuna… es un carrusel para dormir, aunque hasta ahora… por las noches eres muy calmadito…
Bueno, eso es básicamente lo que ha pasado en estos últimos meses… Se podría decir, que es la vida de una familia normal, pero no lo somos…
Hemos tenido que usar nuestros poderes en dos ocasiones, pero fue por causa natural, nada provocado… Pero por ahora, solo puedo pensar en que ya mismo te tendré entre mis brazos y te daré toda la felicidad que te mereces… Aunque la mayor de todas… es que voy a tener un segundo hijo…
Creo que… me fui del tema…
Son las 13:45 del mediodía… Ahora mismo estoy en el periódico y me dispongo a salir para ir a por Yahiko… Mi hombrecito ya es mayor… este año cursa tercero y va solo al colegio con sus amigos en bicicleta… claro, que todavía lo sigo yendo a recoger… Parece que esa costumbre no cambia…
¡Ah! Olvidé decir que a Kaoru, por estar a punto de dar a luz, Sumire le recomendó que se quedara en el hospital… pues como es primeriza, por si hubiera complicaciones… Entonces Yahiko y yo vamos a verla en cuanto que este sale del colegio… Y hablando de eso… será mejor que me vaya ya o no llegaré…
Pero cuando estoy por salir, escucho una melodía muy conocida para mí… es la canción 1/3 Junjou na Kanjou, mi favorita… y la que hace de melodía de mi móvil… Cojo el teléfono portátil y contesto a la llamada, sin siquiera fijarme en el número, pues llevaba prisa…
- ¿Si? ¿Diga? Aquí Kenshin Himura…
- ¿El señor Himura?- pregunta una voz de mujer
- El mismo… ¿Quién es usted y que desea?
- Pues, le llamaba para… - pero de repente se escucha de fondo otra voz- Sachiko, pásame el teléfono…- yo no entendí a lo que pasaba
- ¿Kenshin? ¿Eres tú?- esa voz… la reconozco…
- ¿Sumire? ¿Ha pasado algo? ¿Kaoru está bien?- me preocupé, Sumire Sanada solo me llamaba cuando era realmente urgente la cosa.
- No tengo tiempo… y tú tampoco deberías de estar perdiéndolo… Tienes que venir inmediatamente… Tú esposa va a dar a luz
- Que… Kaoru…- aún no procesaba lo que me acababa de decir
- Si, tonto… ven hacia aquí… o te perderás el nacimiento de tu hijo…- y acto seguido se cortó la llamada
Tuve que tomarme un segundo para analizar la información recibida…
Sumire… el hospital… Kaoru… mi hijo…
¡¡¡KAORU ESTABA A PUNTO DE DAR A LUZ A NUESTRO HIJO!!!
- ¡¡OH DIOS!!- regresé de un viajecito por mis pensamientos
Abrí la puerta apresuradamente, dando un portazo y sorprendiendo a todos mis compañeros, quienes pusieron su mirada sobre mi persona. Fui a salir corriendo para salir del edificio, cuando una mano en mi hombro me retuvo.
- Hijo, ¿a que tanta prisa? ¿A pasado algo malo?- volteé para encontrarme la risueña, pero preocupada mirada del hombre que era mi padre
- Himura, ¿has visto el fantasma de Shishio?- giré la cabeza hacia el otro lado y me encontré a Aoshi haciendo un comentario gracioso
Jeje, lo dicho… lo mejor que le pudo haber a Aoshi… fue el haberse casado con Misao… ¡¡Pero no tengo tiempo de pesar en eso ahora!!
- No me bromees Aoshi, que no estoy para ello- corté la cosa antes de que fuera a mayores- Y hazme el favor de ir por Yahiko ¿quieres?- como estaba histérico, le hablé rudamente
Retomé mi camino hacia la puerta, queriendo llegar junto a Kaoru lo más pronto posible.
- ¡Espera Kenshin! ¡¿Qué ocurre?! ¡¿Dónde vas tan corriendo?!
Me giré por última vez y grité a todo pulmón.
- ¡¡¡¡ME VOY AL HOSPITAL A VER EL NACIMIENTO DE MI HIJO!!!!- y salí corriendo escaleras abajo dejando, seguro, que a toda la plana pasmados.
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Yahiko…
Soy Yahiko Himura… tengo 8 años… Poseo el don de crear campos de fuerza… y el poder de controlar el HIELO… Soy protector de la ciudad de Tokyo bajo el nombre de FREEZE… y sin embargo… aparento ser un niño normal que estudia tercer curso en el colegio Tsukimine…
Hace un mes que empezó el colegio y entré en tercero con mis compañeros. El curso pasado lo saqué muy bien… el profesor Otohata me dijo que era de lo mejor que tenía en su clase… Incluso el equipo de fútbol consiguió la copa del campeonato entre colegios… y todos dicen que es gracias a mí… pero no es así… es gracias al esfuerzo de todos… todos juntos formamos un gran equipo… Y otro de los cambios de mi vida en estos últimos tres meses, es que ya me voy solo al colegio… Jeje, Yutaro y Tsubame se reúnen conmigo en el cruce Ichiharu y nos vamos con las bicis al colego… Ya somos alumnos del segundo ciclo… así que tenemos nuevas normas… pero no voy a entrar en detalles…
¡Ah! También deciros que ya le hemos comprado la cuna a mi hermanito… y su habitación está al lado de la mía… Mis padres dicen que yo deberé cuidarlo por las noches… ¡¡Y por supuesto que lo haré!!
Ahora estoy en el colegio, en la clase del señor Minasuki… la última del día… Espero que hoy no nos mande muchos deberes, pues tengo ganas de pasar el día con mamá… Mamá está en el hospital, pues mi hermanito ya está por nacer y la mamá de mi amiga Tsubame le recomendó que se quedara en el hospital… Papá y yo vamos a verla cuando él viene a recogerme… pero me tengo que ir a hacer los deberes y no puedo pasar mucho tiempo con ella… Por eso espero que hoy no manden muchos deberes… Además… tengo un presentimiento… No sé porque… pero creo que hoy… va a pasar algo muy importante…
El sonido del timbre me trae de vuelta a la clase desde el mundo de mis pensamientos.
- Bueno… pues eso es todo por hoy…- dijo el profesor y se dispuso a abandonar el aula.
- ¡En pie!- dijo la delegada
- ¡Hasta mañana seño Minasuki!- nos despedimos
Nuestro profesor salió de la clase y los alumnos nos quedamos recogiendo.
- Yahiko…- me llamó una voz
Yo acabé de meter mi último libro en mi cartera y me coloqué mi gorro blanco.
- Dime Tsubame- le sonreí a mi amiga y colgué mi boken en su enganche
- ¿Vamos a ir a casa de Yutaro a la tarde?
Hoy Yutaro no ha venido a clase. Su madre nos dijo que estaba enfermo en cama, cuando nos llegamos a su casa, al ver que se retrasaba de la hora estimada… Así que iríamos a verle por la tarde para ver como estaba y de paso le dábamos los deberes…
- ¡Claro!- me colgué la mochila y me dirigí con Tsubame a la puerta de la clase- pero primero tengo que ir a ver a mamá…
- De acuerdo… voy contigo, así veo a mi mamá también…- su sonrisa es tan cálida… estando con ella, solo puedo sonreir…
Vamos al parking de bicicletas y cogemos las nuestras. Nos dirigíamos a la salida, cuando divisé dos figuras en la puerta principal… Dos personas, que aunque conocidas, se me hacía extraño verlas allí, sobre todo porque no había una tercera persona con el cabello de fuego…
Cuando estamos un poco más cerca, puedo saber quienes son.
- ¡¡Tío Aoshi!! ¡¡Tía Misao!!- lo de tío Aoshi pase… ¡¡pero tía Misao!! ¡¿No tendría que estar en la Universidad?!
- ¡¡Yahiko!! Menos mal que ya sales…- ¿eh? ¿menos mal?
- ¡Señores Shinomori! ¿Ocurre algo? ¿Y el señor Kenshin?- Tsubame también estaba extrañada.
- ¡Tío Aoshi! ¡Tía Misao! ¡¿Qué ha pasado?!- dije yo un poco cansado de la situación
- Calma pequeño… lo que pasa es que ya viene…- sonrió de forma misteriosa
Arg… tío Aoshi ya no era tan reservado… pero tanto misticismo de él… desespera…
- Tío Aoshi…- me empecé a enfadar- ¡que pasa!
- Cálmate ojos azules…- ¡Diantres! Otra vez… tengo que controlarme…
Mis ojos cambian de color al enfurecerme o preocuparme, incluso al alarmarme… pero tengo que mantenerlo oculto… No es muy normal que de repente a uno le cambie el color de los ojos… y además, como Freeze soy el único que tiene los ojos azul hielo… Papá los tiene dorados cuando es Firey, aunque se recubren de un borde rojo cuando está muy enfurecido y los de mamá… esos me sorprenden… En vez de cambiar de color… se vuelven más profundos… así si que se asemejan al mar…
¡Oh! Otra vez me fui del tema…
- Lo que ocurre es que… ¡¡Ya vas a tener a tu hermanito!!- saltó tía Misao
¿Acaba de decir tía Misao lo que creo haber oído?
- Mi… mi… ¡¡¡MI HERMANITO!!!- exclamé al fin después del shock recibido
- Si pequeño… corre… ¡¡corred al hospital!! Nosotros os seguimos
- ¡¡SI!! ¡¡VAMOS!!- salí corriendo, pedaleando a toda velocidad, sin esperar a los demás
- ¡¡¡YAHIKO!!! ¡¡Espérame!!- escuché la voz de Tsubame, quien venía detrás de mí.
Ya voy hermanito… ya voy contigo… ya voy a conocerte… Tu hermano mayor va a estar contigo desde el primer momento… desde el momento en el que naciste en el hospital Shiko…
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Kenshin…
Salí disparado del periódico y recorrí la ciudad en el coche como alma que lleva el diablo hasta llegar al hospital Shikon. Entré hecho un manojo de nervios e intranquilidad por mi esposa y mi hijo… Me enmarqué en la mesa de recepción y como no controlaba mis emociones, le grité a la pobre señorita que atendía.
- ¡¡OIGA!! ¡¡¿Sabe donde se encuentra la señora Kaoru Himura?!! ¡¡¿Ya la han llevado a algún sitio?!! ¡¡¡RESPÓNDAME!!!- pobre… ahora me avergüenzo de mi comportamiento, la pagué con ella
- Cal… Cálmese… se… señor…- consiguió decirme como pudo.
- ¡¡¿QUE ME CALME?!! ¡¡Mi mujer está a punto de dar a luz a mi hijo!! ¡¡¿Y usted quiere que me calme?!!- iba a perder el poco control que aún tenía sobre mí… y sin duda eso traería problema… Mis ojos deberían de estar ya a punto de volverse rojos, pues de seguro que estaban dorados…
- ¡¡¡KENSHIN HIMURA!!!- ese grito… sin duda era ella…
Me di vuelta y allí estaba ella… Kaoru Himura estaba sentada en una silla de ruedas, vestida con un camisón azul y gritándome con una cara que bien podría ser de dolor, enfado, histeria…
- ¡¡¿Quieres hacer el favor de controlarte?!! ¡¡AY!!- se quejó de repente y llevó sus manos a su vientre
- ¡¡KAORU!!- me alarmé y rápidamente me acerqué a ella
- Kaoru, no debes sobresaltarte… debes estar relajada…- habló la mujer que llevaba la silla
- Sumire… ¿A dónde la llevan?
- Rompió aguas hace como una media hora… las contracciones son cada 5 minutos y ya tiene 4 cm de dilatación… La trasladamos a una habitación en maternidad… allá se podrá relajar durante el tiempo restante que tarde en dilatar lo suficiente…- me explicó
No entendía mucho de términos médicos, solo sé que Kaoru tiene que estar relajada y que la trasladan de habitación por eso…
Le agarré fuertemente la mano a mi esposa para darle mi apoyo… para transmitirle fuerzas… Más que nadie, yo sé que mi Kaoru es fuerte… pero aún así… me siento tan impotente porque no puedo hacer nada por ella…
Sumire nos lleva a la habitación y allí, los enfermeros ayudaron a acomodar a Kaoru en la cama…
- Bien Kenshin… tengo que ir a hablar para pedir el quirófano… Mientras, quiero que le controles las contracciones… volveré dentro de 10 minutos- y dicho esto abandonó la habitación
Kaoru y yo nos quedamos solos en la habitación… bueno, no tan solos… pues tú pequeño, cada 4 minutos ahora, te dejas notar y le das un golpecito a mamá, haciendo que ella se queje…
Me senté en una silla al lado de la cama y sostuve la mano de mi esposa entre las mías.
- Kenshin…
- Kaoru… tranquila, todo saldrá bien…- intenté darle mi apoyo con dulces susurros- ya vamos a tener al pequeño con nosotros…
- Si…- me sonrió
Le pasé delicadamente la mano que tenía libre por su negro cabello… tan suave como siempre, pero empezándose a humedecer por la parte de la frente. La vi cerrar sus ojos y relajarse con mi caricia, aunque aún así, el pequeño sigue dándole pataditas y haciendo que ella se queje, pero en menor intensidad, pues se concentra ne mi muestra de cariño…
De repente, tocaron la puerta levemente.
- Adelante- dije yo
La puerta se abrió, dejando pasar a 5 personas al cuarto, entre ellas a Sumire.
- He hecho una excepción por esta vez y los he dejado entrar, pero solo un momento- informó la doctora Sanada
- Mamá…- la preocupación en la voz de Yahiko llegó a nuestros oídos
- Yahiko… cielo…- Kaoru le dedicó una sonrisa
- Hermana, ¿Cómo estás?
- Pues… ahora mismo bien… ¡ah!- le acababa de dar otra contracción- bueno, no tan bien…
- ¿Cada cuanto son las contracciones Kenshin?
- Esta última a 3 minutos y medio…
- Ya veo… habrá que ir preparándose…- nos avisó la mamá de Tsubame, y hablando de la pequeña, también estaba allí al lado de mi Yahiko- lo siento, pero tendrán que retirarse…
- Esta bien…
- Misao… puedes… ¿puedes llamar a papá?- Kaoru tenía una mueca de dolor en el rostro, y se iba aumentando con pequeño gemidos
- Claro- iban a proceder a irse, cuando Yahiko se acercó angustiado a la cama.
- Mamá…
Mi esposa iba a decirle algo, pero una nueva contracción se lo impidió
- Tranquilo campeón… mamá estará bien… pronto conocerás a tu hermanito…- le dediqué una sonrisa y le revolví el pelo alborotado característico de él.
Pero un nuevo gemido de parte de Kaoru me alertó.
- ¡¡AY!! ¡¡AH!! ¡¡ME DUELE!!
Sumire y yo corrimos a su lado… yo asustado por el grito y Sumire, acostumbrada pues es su trabajo, fue a revisarla.
- Contracciones cada minuto… dilatación 10 cm… Hay que llevarla al quirófano…- en cuanto Sumire dijo eso, yo no me lo pensé
- Aoshi, cuida a Yahiko… Sumire, yo voy con Kaoru…- dije decidido
- Está bien
Salió fuera justo detrás de Aoshi y los demás
- Necesito una camilla para que la trasladéis al quirófano 2… es prioritario…- se escuchó en el pasillo y acto seguido dos camilleros entraron en la habitación
Vamos Kaoru… se fuerte… se fuerte por nuestro hijo… pero sobre todo se fuerte por ti, por mí, por Yahiko… por nosotros… No va a pasar nada… Vamos a conocer a nuestro pequeño…
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Yahiko…
Por segunda vez en mi vida estoy en la sala de espera de un hospital…
Pedaleé lo más deprisa que me dejaron mis piernas y también tuve que ir esquivando a la gente para no chocarme con ella en mi carrera… Nada más llegar a la puerta del hospital, solté la bicicleta lo mejor que pude en el parking… ni siquiera me di cuenta de si le puse en candado, y entre corriendo en el edificio, aún a sabiendas de que me podrían llamar la atención…
Caminé directo a la recepción y le pregunté a la chica que atendía… bueno, preguntar…
- ¡¿Dónde está mi mamá?! ¡¿Me puede decir donde se encuentra Kaoru Himura?!
La mujer se me quedó mirando extrañada, yo diría que no se lo esperaba. Entonces, noté a Tsubame ponerse detrás de mí y a mis tíos a continuación
- Por favor… buscamos a la señora Himura… ¿Nos puede decir su habitación?- pidió tío Aoshi
Pero no hizo falta que la chica nos dijera donde…
- ¿Tsubame? ¿Yahiko?
Mi amiga y yo volteamos a la llamada y nos topamos con…
- ¡¡Mamá!!- exclamó Tsubame
- ¿Venís a ver a Kaoru? Lo siento, pero no puedo dejaros pasar… Se encuentra en preparación para el quirófano…
¿Quirófano? Esa palabra no me gusta… ¿Habrá pasado algo malo? Mamá… hermanito…
- ¡¡Señora Sanada!! Por favor… ¡¡Déjeme ver a mamá!! Le… le prometo que no haré nada… no me tiraré a abrazarla… si quiere… me quedaré en la puerta… pero por favor…- le rogué- yo solo quiero saber que están bien…
- Venga mamá…- me ayudó Tsubame
Al final… cedió
- Bueno… haré una excepción… pero nada de sobresaltarla…
Y así pude ver a mamá… pero allí se empezó a quejar mucho… decía que le dolía mucho… Es cierto que mi hermanito de muchas patadas… pero mamá nunca se había quejado tanto…
La mamá de mi amiga nos hizo salir apresuradamente de la habitación y luego unos hombres entraron con una camilla y se llevaron a mamá, con papá detrás…
Yo quería ir… pero sé que no puedo… eso ya me supera… así que todo lo que puedo hacer… es esperar pacientemente en la sala de espera del quirófano…
Tío Aoshi había llamado a los abuelos… y el primero en llegar fue el abuelo Hiko… quien nos revolucionó a todos con sus comentarios y bajó un poco la tensión… Pero minutos después aparecían por la puerta del hospital el abuelo Kojiro, tía Tokio con la prima Suzume en brazos dormida y tío Saito con la prima Ayame igual de dormida y eso me extrañó, pues solo hacía 15 minutos que tío Aoshi les había llamado y se tarda una hora en venir en helicóptero…
- ¡¡Abuelo!! ¡¡Tía Tokio!! ¡¡Tío Saito!!
- Hola pequeño… veo que tu hermanito ya quiere conocer mundo… - rió el abuelo
- Pero… ¿Cómo habéis llegado tan pronto?
- Es que estábamos en la cuidad- pero a continuación me susurró tío Saito- cortesía de tus primas…
Giré la vista hacia mis dos primitas, que yacían dormidas en el regazo de sus padres… Seguro que habían usado su don… eso es muy temerario… Deben de estar agotadas… teletransportarse hasta aquí… su don ha debido de sobrepasar los límites de su cuerpo tan pequeño… nunca se habían teletransportado más allá de la entrada de la ciudad…
El tiempo pasaba, y yo cada vez estaba más nervioso… No podía estar tranquilo ni sentado… así que daba vueltas de un lado a otro de la sala…
- Yahiko… vas a hacer un agujero en el suelo…- se rió Tsubame de mi acción
Su risa consiguió tranquilizarme y calmarme un poco…
Nada iba a pasar… mamá es fuerte… y papá está con ella…
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Kenshin…
Quirófano 2… muchos médicos en la sala… Kaoru gimiendo de dolor y agarrándome fuertemente la mano… Eso era lo único que yo podía hacer en esa situación… agarrarle fuertemente la mano y darle mi apoyo a mi esposa…
Sumire me guió hasta un cuarto lleno de ropa y toallas limpias, mientras que los camilleros llevaban a Kaoru al quirófano.
- Kenshin… ponte esto sobre la ropa y acompáñame
Me extendió el atuendo que debía usar dentro de la sala para no contaminarla. Lo primero era ponerse esa especie de bata azul sobre la ropa. Seguidamente, cubro mis zapatos con una especie de bolsa de plástico y mi cabello con un gorro de un material que no es ni tela ni plástico… (es que ni idea de cómo se llama)
Salgo del cuarto de la ropa ya vestido y sigo a la señora Sanada por el pasillo hasta el quirófano. Allí, los quejidos de dolor de mi esposa inundaban las cuatro paredes de esa habitación y los ruidos de las máquinas que controlaban el corazón de mi Kaoru los acompañaban
- Dilatación 12 cm… suficiente… contracciones cada 5 segundos…- informó una de las enfermeras
Kaoru se quejaba enormemente de dolor… su cara lo reflejaba… y quiera que no… con su frente perlada en sudor… también conseguía verse hermosa…
- ¡¡AH!! Duele… ¡¡ME DUELE MUCHO!!
- Venga Kaoru… ya estás lista… ahora vas a ayudar a nacer a tu hijo…- la alentó Sumire
Yo me sentía impotente… mi Kaoru sufriendo… y yo no podía hacer mucho más de lo que ya hacía…
- Kenshin… tú mantenle la mano agarrada y con la otra presiónale suavemente el vientre…
- ¡¡¡AAAHHH!!!- otro grito estrepitoso llenó el lugar
- Vamos amor… todo estará bien… ahora vamos a ayudar al pequeño…- la intenté tranquilizar un poco
- Viene otra contracción… vamos, tienes que pujar…
El quejido no se hizo esperar, pero esta vez vino acompañado por el empuje de mi esposa y un apretón que me dejó la mano un poco adormecida, debido a la fuerza con que lo hizo.
- Venga Kaoru… sigue… vas muy bien…
- Vamos amor…- le susurraba al oído
Otra vez repetimos en anterior proceso y yo hacía lo que me había dicho Sumire, y presionaba levemente el vientre de mi dulce mujercita cuando ella pujaba.
Una tercera vez se realizó la acción y entonces Sumire llamó nuestra atención.
- ¡¡Ya puedo ver su cabeza!!- Kaoru estaba muy cansada… jadeaba y el cansancio se reflejaba en sus ojos zafiros… quienes amenazaban con entrecerrarse
- Amor… Kaoru… una vez más… vamos…- la animé
Otro empujón más sucedió a mis palabras… No se si mi pobre mano aguantará otro más… jamás creí que Kaoru tuviera tanta fuerza de agarre…
- ¡Ya lo tengo! ¡Tiene los hombros fuera! ¡Venga Kaoru! ¡¡Un último esfuerzo!!
Y para la última vez, se escuchó un grito proveniente de mi esposa, seguido de un llanto desesperado a todo pulmón y una gran luz invadiendo el lugar…
La alegría que me invadió en el momento en el que escuché el llanto de mi hijo no es comparable a nada… esa felicidad y calidez que me llenó todo el cuerpo me estremeció de arriba abajo… mi corazón se regocija en su alegría…
Pero la luz hizo que mis emociones se vieran disminuidas de gozo e invadidas por un poco de miedo…
Ese resplandor dorado que cubrió la habitación, provenía del hombro de mi pequeño, en donde su marca brillaba en color amarillo cual rayos de sol… Eso me sorprendió y alarmó… Es cierto que sabía que la Marca aparecería en el momento del nacimiento, el padre de Kaoru nos lo dijo… pero no creí que fuera tan en el momento… y encima los 5 médicos habían sido testigos de esto…
Repentinamente sentí una presión sobre mi mano. Llevé la mirada hacia mi esposa, quien me daba un leve apretón de manos y me dedicaba una sonrisa, que se veía preciosa con sus ojos azules profundos y su rostro bañado en sudor…
- Míralo Kenshin… es nuestro hijo…- susurraba con un tono de voz muy bajo
Estaba agotada… Era un esfuerzo que nunca antes había realizado… aunque espero que no sea la última vez… No digo que me guste que Kaoru sufra… pero espero que tengamos que volver a estar en esta situación…
El rostro irradiante de felicidad de mi esposa me hizo saber que todo estaría bien, que no importaba que hubiesen presenciado eso… era inevitable…
- Es nuestro pequeño, Kaoru…- no sabía lo que sentía, solo sé… que esta felicidad que estoy experimentando es la más grande que jamás he sentido…- oh amor… te amo… te amo tanto…- bajé mis labios hasta llegar a los suyos, juntándolos en un exquisito beso, dejándome saborear el dulce sabor a miel de mi mujer…
Pero mientras estábamos en medio de ese beso, mi hombro comenzó a quemarme abrasadoramente, obligándome a cortar el beso.
En cuanto nos separamos, pude apreciar el brillo azul oscuro de la marca de Kaoru… ¡¡Estaba brillando!! Entonces la mía…
Roté mis ojos a ella y efectivamente como me esperaba… el brillo escarlata iluminaba todo el tatuaje del mismo color…
¿Qué ocurría? ¿Por qué nuestras marcas brillaban? No nos habían comentado nada… ¡¿No sería una señal de algo malo?!
Pero aparté mis pensamientos de mis divagaciones, cuando la doctora Sanada se acercó a nosotros con un bulto cuidadosamente envuelto en una mantita azulada y que hacía leves sonidos como de sollozos…
- Bueno… no sé que ha sido eso… y es de lo más extraño que he visto…- ¡Oh no! Nos empezará a hacer preguntas…- pero eso para mí es secundario… Lo primero es este pequeñín que reclama la atención de sus padres…- y dicho esto, dejó el bulto en brazos de Kaoru.
Nada más lo vi, una amplia sonrisa se dibujó en mis labios… Ahí estás tú… por fin puedo conocerte… Ese pequeño bulto escondido en una manta azul y que está en brazos de su madre es mi hijo… Kaoru le sonríe amorosamente y lo destapa un poco para que podamos verlo mejor…
Eres precioso, ¿lo sabías? Tienes la carita algo rosadita, pero se te puede distinguir una piel entre morena y blanquecina… y para mi sorpresa y alegría… tu pequeña pelusita de pelos, son hebras de tonos rojizos… ¡¡Sacaste mi cabello!! Oh pequeño…
- Hola tesoro… yo soy tu mamá…- le dijo Kaoru, aunque su voz se notaba cansada y apagada- y este de aquí es tu papá…- al decir esto, veo como mi esposa alza un poquito su delicada cabecita para poder contemplarlo mejor.
Pero cuando nuestro recién nacido estira un poco su bracito, dejando ver su marquita dorada en el hombro, algo ocurre… Un rayo de luz sale de su marca y a este le acompañan otro que sale de la mía, otro de la de Kaoru y un cuarto que proviene de fuera de la habitación… Las cuatro luces se juntan formando una esfera luminosa que se divide en dos… la primera de ellas sale del cuarto y la segunda se para sobre la cabeza de mi hijo… ¡¿Qué diantres es eso?!
La esfera intensifica su brillo y desciende hacia mi niño, abriéndose por su centro hasta quedar como un aro y pasando la cabeza de mi pequeño por él, haciendo quedar a modo de collar en su cuello… Cuando el resplandor cesa, lo único que queda es un colgante alrededor del cuello de mi niño… Que… ¡¿Qué acaba de pasar?! ¡¿Qué ha sido eso?!
Miro a mi esposa pasmado, intentando obtener respuestas, pero descubro que el cansancio ya está pudiendo con ella… apenas si puede mantener los ojos abiertos…
Le cojo delicadamente de sus brazos a este trozo de cielo, y lo acomodo en los míos… Veo como ella se recuesta y poco a poco sus ojos marinos van cediendo al sueño… Pero en un último susurro me dice…
- Kenshin… lle… llévalo… llévalo con Yahiko… con Yahiko… por favor… Yahiko… él… él debe… él debe cogerlo…- y después de esto, cae rendida al mundo de los sueños.
No tenía ni idea de a que venía esa petición, pero aprovechando el aturdimiento de los médicos, que no sabían lo que acababa de pasar, me escabullí del quirófano…
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Yahiko…
¡¿Qué demonios ha sido eso?!
De repente mi marca empezó a arder y brillar y entonces un rayo celeste hielo, del color de mi marca, salió de ella y entró en el quirófano… Yo alucinaba con eso… pero no era nada comparado con lo que venía después…
Una esfera luminosa de color celeste hielo salió del quirófano y se paró delante mía, sobre mi cabeza… Empezó a descender lentamente abriendo un aro en su interior y acabó rodeándome el cuello y transformándose en un colgante… Era un colgante precioso, con una cadena de plata y con un dije circular, también en plata… pero adornado en su centro por una piedra preciosa en azul oscuro, quien en su centro, tenía un cristal de hielo… Ahora si que no entendía nada… ¡¿Qué acababa de ocurrir?!
- Bueno… parece que este niño será alguien muy especial…- habló el abuelo Kojiro- ha hecho aparecer también el colgante de su hermano mayor…
Eso… eso… ¡¿Eso lo había hecho mi hermanito?!
- Ya… Ya… Yahiko…- ¡Un momento! Esa dulce voz…
Me volteé hacia atrás con cierto temor… y efectivamente… Tsubame era la portadora de tan linda voz…
- Ya… Yahiko… tu… ¡¿Tu hombro brilla?! Y… y… y esa luz… ¡¡Que diantres!!- jeje… olvidando la situación… Tsubame estaba muy adorable con la cara entre sorpresa y temor…
- Marca de familia pequeña…- dijo tía Tokio
- Pero… pero…- sin embargo, algo interrumpió la replica de mi amiga…
Alguien acababa de salir de la habitación donde estaban mamá y papá… Poso mis ojos sobre quien acaba de salir… Un hombre vestido con el traje de los médicos y de rojo cabello está de pie frente a nosotros con un pequeño bulto envuelto con una manta azul sobre sus brazos.
Todo quedó en silencio… bueno, es decir, todos nosotros… Papá acababa de salir… con mi hermanito en brazos…
Ya estás aquí… ya estás con nosotros… hermanito…
Con pasos temblorosos, me acerco despacio hasta mi padre… Me quedó observándolo un poco hasta que él decide hablar…
- Yahiko… aquí hay que quiere conocerte…- seguidamente, baja el bulto hasta mi altura y me alienta a cogerlo.
¿Yo? ¿Coger a un ser tan frágil? ¿Papá me está dejando coger a mi hermanito?
- Tu hermano… Kenji…- y me acomodó a mi hermanito en mis brazos
Es… es increíble… te tengo en mis brazos… te estoy sosteniendo… oh… es tan grandiosa la sensación…
Te observo atentamente… cielos, eres igualito que papá… el mismo cabello… la misma expresión… Pero cuando abres tus ojitos y me miras, apenas si tengo tiempo de ver el color de estos, pues un brillo proveniente de tu cuello y el mío atrae mi atención… Aún así consigo verlo… azules, como mamá…
Miro con sorpresa, como tu cuello es también rodeado por un colgante de cadena dorada igual al mío, con un dije también de oro… una piedra ámbar en el centro del circular dije y en el centro de la piedra, un rayo refulgiendo en color amarillo electrizante, como el color de tu marca… Esto es lo que brilla… nuestros colgantes…
- Bueno… ya está… aquí está el pequeño… Kenji Himura…- anunció el abuelo de Osaka- hermano encárgate… pero solo bloquea los recuerdos del momento comprometedor y de los colgantes…
- Se usar mi don… hermano…
Tío Saito se dirigió primero a Tsubame… Sé que no le va a hacer nada… Pero no puedo evitar que un sentimiento de angustia se apodere de mí… Jamás… jamás querría que tío Saito tuviera que hacerla olvidarse de mí… ella es muy importante para mí… la quiero demasiado…
Se pone frente a ella, apoya sus dedos índice y corazón sobre la frente de mi amiga y una tenue luz blanca sale de ese lugar… Tsubame se queda estática en el sitio, mirando a la nada… Tío Saito prosigue con la misma acción sobre las personas necesarias allí y luego entra en el quirófano, donde seguramente haría lo mismo…
- Bueno… os estaréis preguntando que son esos colgantes ¿no?- así que es otra tradición… Papá no la debería de saber cuando no me dijo nada…
- Sinceramente si…- dijo papá
- No es nada mala… cálmate… Mejor os lo explico en la habitación cuando estemos más tranquilos y Kaoru también esté…
- Está bien…
Entonces las puertas del quirófano se volvieron a abrir, dejando salir a tío Saito y a la señora Sanada…
- Kaoru ya está bien… ahora mismo está descansando y la vamos a trasladar a una habitación en maternidad… pero necesito al pequeño para bañarlo y vestirlo…
Así que tenías que marcharte para bañarte… vaya… pero en fin… tienes que estar limpito para no enfermarte…
Pero antes de entregarle otra vez a Kenji a papá… me acerqué a Tsubame y se lo presenté a ella…
- Tsubame… este es mi hermanito… Kenji…- yo sonreí a mi amiga y mi pequeño hermanito de apenas unos minutos de vida, también lo hizo…
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Kenshin…
Kenji… Kenji Himura… ese es tu nombre…
Apenas si tienes unos minutos de vida, y ya te has ganado el corazón de todos… Y también nos has dado el primer susto de tu vida… pero tú no tienes la culpa… pues era algo irremediable… Jeje, así que Kaoru quería que Yahiko lo cogiese para que se activara el collar… bueno, pero querréis saber que son los colgantes… Pues oigamos la explicación que mi suegro tiene que darnos…
Trasladaron a Kaoru a la habitación 224 en la sección de maternidad mientras aún se encontraba dormida y momentos después despertaba para encontrarse con mi mirada preocupada pero llena de felicidad sobre la azulada de ella.
- Kaoru…- sonreí y le acaricié suavemente la piel de su mano, pues la mantenía cogida desde que la trasladaron- gracias… gracias… oh Kaoru… te amo tanto… me has dado un hijo precioso…- me acerqué a su rostro y le di un beso en la frente.
Pero de repente, descubrí con sorpresa como los ojos de mi esposa se humedecían y las lágrimas que intentaba controlar, amenazaban con salir y rodar por sus mejillas.
- No Kenshin… gracias a ti… gracias por aceptarme… gracias por amarme… por hacerme ver que yo te amaba… Y sobre todo… gracias por permanecer a nuestro lado… incluso con lo que has tenido que soportar…- cerró su mano con la mía y una cristalina lágrima rodó por su mejilla…
Yo dibujé una sonrisa… es tan pura… tan amable… tan… tan Kaoru…
Alargué mi mano y borré todo rastro de lloro de su rostro, a la vez que me acercaba a sus labios y depositaba un beso lleno de todo lo que sentía en ese momento y no podía expresar…
- Bueno, creo que ya podrán pasar…- le comuniqué a mi esposa al término del beso.
- ¿Y Yahiko?- preguntó de pronto- ¿Cogió a Kenji?
- Si… y ambos colgantes brillaron… pero, ¿Qué son esos colgantes?
- Pues…
Pero llamaron a la puerta justo cuando iba a explicarme.
- Adelante- dije yo
La puerta de madera pintada en blanco se abrió, para dejar pasar a una pequeña cuna con un bebé pelirrojito y vestido con un trajecito azul, y a Sumire Sanada empujando dicha cuna.
Mi pequeño Kenji… que bien te sienta la ropa que te compramos… y parece que estás bastante inquieto, pues miras a todas partes, investigándolo todo y mueves tus manitas y tus piecesitos.
- ¿Y a quién tenemos aquí?- preguntó a la vez que lo ponía al lado nuestra- es un niño Sano y fuerte, y ha pesado 3 kilos 300 gramos… Kenji Himura… vas a hacer muy felices a tu familia…
Nosotros nos acercamos más para verte mejor… estás tan mono… no podemos evitar sonreir… Entonces tú te percatas de que eres observado y posas tu azulada mirada como la de tu madre sobre nosotros… Nos sonríes y estiras tus bracitos hacia Kaoru…
- Y también es bastante espabilado… ya os reconoce… normalmente, los bebés tardan unas semanas en acostumbrarse a sus padres… es un niño muy listo…
Te miramos embelesados… un ángel… un ángel que dios nos regaló…
- Seguro que tiene hambre… Kaoru, será mejor que le des de comer para que luego duerma tranquilo…- le explicó la doctora.
Mi esposa cogió a nuestro pequeño en brazos y Sumire le explicaba lo necesario para que le diera el pecho y momentos después, Kenji estaba muy a gusto, acomodado en el regazo de Kaoru y succionaba de su pecho esa leche que le serviría de alimento durante algunos meses…
Yo estaba extasiado mirando esa escena… era tan enternecedora… tan emotiva… Kaoru tenía un especial… y su sonrisa se notaba más cálida que nunca…
Cuando Kenji terminó, Kaoru lo cogió apoyando en su hombro su cabecita y le dio unos golpecitos en la espalda para ayudarle a expulsar los gases… Instantes después, me lo pasaba a mí estando medio dormido, y al ponerlo en la cuna, cayó rendido al instante… Le tapé con la mantita y me fui a mi lugar anterior, sentándome en la silla junto a la cama para estar con mi esposa.
- Sacó tus ojos amor…
- Pero tiene tu hermoso cabello cariño…
- Si, sacó mi pelo rojo… jeje, va a ser difícil perderle de vista…- reí- y su marca es amarilla… ¿Tendrá algo que ver con su poder?- pregunté, pues teniendo en cuenta lo visto hasta ahora…
Mi marca es ROJA y yo controlo el FUEGO, que es de ese color…
La marca de Kaoru es AZUL y ella controla el AGUA, que es azul…
La de Yahiko es CELESTE y es del color del HIELO, lo que el controla…
Y con Aoshi y Misao igual… TIERRA y VIENTO… MARRÓN y VERDE
- Pues…- pero como siempre, tampoco pudo explicarme lo que le había preguntado.
Nuevamente habían llamado a la puerta, pidiendo permiso para entrar, permiso que yo concedí.
- Pase
La puerta se abrió dejando pasar a tres niños y seis adultos… Nuestra familia estaba allí… Aoshi, Misao, el señor Kamiya, mi padre, los señores Saito con sus hijas… y nuestro hijo mayor… Yahiko…
- Shh…- les aviso- se acaba de dormir…
Entraron cautelosamente a ver al nuevo miembro de la familia y se quedaron ensimismados mirándote… Es que eres un ángel…
- Felicidades…- nos dijeron todos
Pequeño mío… bienvenido a la familia…
Después de un rato en el que observamos a Kenji dormir y hablamos de todo lo que había pasado… Es increíble… después de 9 meses, por fin quisiste ver la luz del día… y con que luz… cegaste a todo el quirófano jeje… Pero aún me pregunto que significado tienen los colgantes… Aunque mucho no tuve que esperar para obtener la respuesta…
- Bueno… creo que ha llegado la hora de explicaros que son los colgantes…
Kojiro Kamiya fue quien pronunció estas palabras, haciendo que nuestras miradas se posaran en él… Finalmente iba a saber que significado tenían esos colgantes que ahora cuelgan del cuello de mis hijos.
- Esos son los Colgantes del Nacimiento… como indica su nombre, aparecen al nacer… y al principio sirven para controlar el poder que se posea… pues este se encuentra descontrolado en un cuerpo tan pequeño… Dentro de unos meses pasará a ser solo un colgante normal, como el de Yahiko ahora, puesto que él ya sabe controlarlo…
- Abuelo… ¿Entonces mi hermanito necesita el colgante para no hacerse daño con los poderes?- sacó en conclusión mi inteligente hijo mayor
- Exactamente… así que no debe quitarse el collar… por lo menos durante el primer mes… Y recomendaría que Yahiko tampoco lo hiciera… pues como los colgantes los hizo aparecer Kenji, están complementados… Si os fijáis, Ayame y Suzume aún los llevan…
- Papá… eso ya lo sé yo…- dijo Kaoru
- Déjalo Kaoru… ya sabes como es tu padre…- rió el señor Saito
- Pero hermano…- jeje, las típicas peleas de hermanos… ¿Las veremos también con vosotros hijos míos?
Abrazo a Kaoru y la atraigo hacia mí, dejando que se apoye en mi pecho y juntos observamos a nuestros hijos… Yahiko habla con Kenji mientras este duerme, y Ayame y Suzume lo miran con una carita muy tierna…
Soy Kenshin Himura… fotógrafo del periódico Shinshengumi y protector de la ciudad de Tokyo bajo el nombre de Firey… pero sobre todo… soy el esposo de Kaoru, la mujer que amo… y el padre de Yahiko, mi hijo mayor… y de Kenji… recién llegado al mundo hoy… día 6 de Septiembre… en el hospital Shikon…
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N.A: y por fin se apareció el capítulo 25 de "Sonríe a cámara, mi musa"
Bueno… pues por fin saqué el tiempo para poder terminar de pasar el capítulo 25 de "Sonríe a cámara, mi musa"
Madre mía que semanita… entre el empiezo del instituto… la escuela de música… las clases de ajedrez, pues empieza la liga… y este año queremos quedar primeros… Pues eso, que cualquiera saca el tiempo…
Pero afortunadamente, conseguí hacerme un hueco…
Bueno, repasemos un poco del capítulo…
YA LLEGÓ KENJI!!! Jeje… aquí está el pequeño… y vaya cambios… jeje
Espero que lo de los colgantes se haya entendido bien… bueno, en el siguiente capítulo se verá algo más de ellos…
Y aquí Saito utilizó su poder… jeje, espero que os gustase que lo pusiera así…
Y los términos médicos… madre mía… tuve que pedir ayuda a mi padre y buscar en las enciclopedias… pero espero que esté bien… Diréis que está demasiado explicado y a algunos no le gustará… pero es que el finc era así…
Bueno, pasemos a los review:
Gabyhyatt (Aquí está el tan esperado nacimiento, que lo disfrutes)
Mónica (jeje, espero que tus ansias de leer se sacien hasta el siguiente capítulo, con este que te traigo hoy… y ya sabes lo que pasa con las clases… al final voy a tener mucho tiempo para escribir en ellas jajaja)
Athena Kaoru Himura (jeje… si, despelucado… cascada de fuego ardiente cayendo por la espalda… ah… (baba) jeje, espero que también te gustase mucho el capítulo de "Amor en las adversidades"… bueno y sobre lo de las actividades y las clases… son de lo más envidiosas… pero no lograrán que os abandone, eso tenlo por seguro como Alegría Jiménez Naranjo que me llamo… jeje, bueno disfruta del capítulo)
Kasumi Shinomori (tranquila Kasumi, no pasa nada… espero que tu compu no se te vuelva a romper y te deje leer los finc tan geniales que se ponen en fanfiction… Y aquí tienes el capi)
Ah! Lo olvidaba… en este capítulo no sale mucho la perspectiva de Kaoru… pero es que, aparte de que no soy madre… mi mamá no me ha podido ayudar con las emociones que sintió ella cuando me tuvo, y como mi tía no tiene hijos y mi otra tía vive en Sevilla… pues, a ver como me las arreglaba… pero si ustedes consideran que debería poner un poco de la perspectiva de Kaoru, pues díganmelo y lo haré, reeditando el capítulo…
Bueno, bueno… nuestro tiempo llega a su fin y toca despedirse ya… pero no sin antes haceros una propuesta…
El capítulo 26 ya está hecho en la libreta y me ha sobrado un poco para poner un lemon… queréis que lo ponga?? Os gustaría que hubiera otro lemon en este finc??
Denme su opinión…
Nos vemos en el capítulo 26 "Kenji y Yahiko" de "Sonríe a cámara, mi musa"
Matta-ne
Kisa-chan-sohma
