SONRIE A CÁMARA, MI MUSA

Advertencia: Cuando veáis:

----- las rayas son para cambiar de personaje, entonces se contará la historia desde el punto de vista del personaje que ponga a continuación.

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Capítulo 26. Kenji y Yahiko

Los rayos del sol que asoman por la rendija del cristal que no cubrían las cortinas, penetran en la habitación, totalmente oscurecida, y llegan a mí molestando mi tan placentero sueño. La molesta luz daba en mis ojos y me obliga a despertar, pero antes de abrir los ojos, siento un sabor dulce y una presión sobre mis labios. Dulce y jugoso sabor a miel que me permito saborear en ese exquisito beso que me regalan de buena mañana… Mis labios se mueven al compás de aquellos que me besan y poco a poco piden permiso para adentrarse en mi boca… Yo entreabro mis labios y dejo pasar su lengua, que viene a jugar con la mía, después de algunas horas de descanso… Mi lengua danza con la suya… saboreándonos… degustándonos… deleitándonos con el sabor del otro y con la adictiva esencia que se crea cuando se juntan ambas… Nuestros pulmones se quejan pidiendo aire urgentemente, y a nosotros no nos queda otro remedio que separarnos, cortando así la dulce caricia…

La separación fue mínima, sintiendo su cálido aliento sobre mis mejillas, haciendo que, de seguro, estas se sonrojen un poco… Abro lentamente los ojos, para encontrarme con las orbes más hermosas que jamás he visto y de las que me enamoré a primera vista.

El rostro de mi esposo contiene un brillo especial en los ojos esa mañana, y se veía muy seductor con ese cabello del color de las llamas cayendo por su espalda como una cascada de lava ardiente… y esa hermosa sonrisa enmarcada en sus labios…

- Buenos días amor…- afianza más el abrazo en el que me sostiene con sus brazos alrededor de mi cintura y mi cabeza acaba recostada en su pecho.

- Buenos días cariño…- me relajo con el calor de su cuerpo y escuchando el pausado latir de su corazón.

- Hoy solo se despertó una vez…- me comenta refiriéndose al pequeño

Y es que… ya hace 5 meses que tú, pequeño Kenji, inundaste nuestras vidas de felicidad… Cinco meses ya desde que viste la luz por primera vez… y ya estás muy grande desde entonces.

Cierto que las primeras semanas fueron algo agotadoras, pues aunque eras muy tranquilo… por las noches, indudablemente, cada 3 horas pedías algo de atención para comer… Es verdad que resulta algo pesado… pero la sensación de darte el pecho es tan fascinante… que no la cambiaría por nada…

Aunque lo que me es más extraño… es el hecho de que aún no hayas manifestado tus poderes, teniendo ya cinco meses… Normalmente, el don se manifiesta a los días de nacer, y el poder al mes justo… pero con Kenji todavía no se han dado los indicios… Poderes tienes, eso es seguro, pues todos y cada uno de los miembros de la familia tienen… Así que… ya será el momento en el que quieras enseñárnoslos… Mientras estés sano y fuerte como tu hermano y tu papá, yo soy feliz…

- Si… tienes razón cielo…- le contesto

- Esta noche me toca a mí el primer turno… para que descanses mejor… y luego tu si quieres el segundo…

- De acuerdo… como quieras…

El médico nos dijo que ya podíamos ir dándole el biberón de vez en cuando, en vez del pecho, y dentro de unos meses, también podíamos intercalarle algunas papillas para que empezase a comer cosas sólidas…

Con tu llegada cambiaste muchas cosas en nuestra vida… pero damos gracias a tenerte… Tu hermano Yahiko ya tiene a alguien con quien jugar… y nosotros tenemos otro hijo, prueba viviente del amor que nos procesamos Kenshin y yo…

Creo… que no hay más novedades que contar…

La familia encantada contigo, pequeño mío… y que decir de los amigos… El pequeño Seiichiro Sagara se lleva divinamente contigo… jeje, creo que serán muy buenos amigos…

Y cuando Yahiko los vigila… siempre va detrás de él caminando, y tú detrás gateando jeje… No quiero ni ver cuando empieces a andar… lo vais a volver loco entre los dos…

- Kaoru…- me llama mi marido sacándome de mi ensimismamiento

- ¿Si Kenshin?

- Ya que es tan temprano… y viendo que tenemos un tiempo para nosotros… ¿Por qué no aprovechamos y salimos un poco al jardín para disfrutar de la mañana?

- Si… me parece bien…- acepté su propuesta- Quiero disfrutar un poco más de ti…- reí un poco traviesa… como a él le gusta cuando estamos solos…

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Yahiko…

Ya es de día… Lo sé porque el sol entra en mi habitación y llega hasta mí, molestándome de mi silencioso y placentero sueño… Arrugo el entrecejo y me muevo hacia los lados, intentando que la luz cese de molestarme y me deje descansar un poco más… Pero la luz ya cubre completamente la oscuridad de mi visión, porque mi sueño ya acabó, y me obliga a despertarme y a abrir mis ojos…

Mi habitación está levemente en penumbra, pues la luz que entra por la ventana, hace que todo no esté tan oscuro… Deben ser cerca de las diez de la mañana, pues cuando giré mis ojos hacia la ventana, pude distinguir en cielo aún un poco grisáceo que se aprecia por la mañana.

Me incorporo haciendo que el edredón de mi cama caiga y deje cubrirme del frío. Suelto mi tan querido boken y me tallo los ojos un poco, pues aún me cuesta acostumbrarme a la iluminación del cuarto.

Hoy es sábado, así que no hay escuela ni entrenamiento de fútbol… Podré pasar todo el día en casa con mis padres y mi hermanito…

Decido levantarme de la cama, voy a la ventana y abro las cortinas. Después de esta acción, cuelgo mi boken de su colgador encima de la cama y lo observo durante unos segundos… Era el legado de mi madre… Mi tesoro…

Salgo de mi cuarto y voy al baño a lavarme la cara para despertarme del todo. Pero cuando salgo y voy al cuarto de mis padres para despertarlos como tanto me gusta… descubro que no hay nadie… Que raro…

No se deben de haber levantado hace mucho, pues la cama aún está sin hacer y la ventana se encuentra abierta, haciendo que el aire baile con las cortinas.

- ¿Mamá? ¿Papá?- me pregunto al no encontrarlos- que raro…

Pero de repente escucho un ruido, como un quejido… que llama mi atención…

- ¿Um? ¿Y ese sonido?- me extraño y vuelvo a salir al pasillo, buscando algún indicio del responsable del ruido.

Otra vez lo escucho y descubro que proviene de la habitación que está al lado de la mía. Recorro el largo pasillo hasta llegar al cuarto y abro muy despacio la puerta, en la cual hay un cartel en el cual pone "Kenji", al igual que en la puerta de mi cuarto hay otro que pone "Yahiko".

La estancia está levemente iluminada por la luz que entra por la ventana, en la que se pueden distinguir las paredes de un color verde pálido gracias a esta. Avanzo unos pasos hacia dentro de la habitación, teniendo cuidado con las cosas que hay allí… Una manta que cubre la mayor parte de la habitación, para jugar en el suelo… un baúl de juguetes con algunos de ellos fuera… varios armarios y cuadros sobre las paredes, y otros muebles que mamá y papá usan para atender a mi hermanito… y en medio de todo el cuarto está él…

Allí, en una cunita blanca se revuelve él entre las sábanas… Me acerco a su camita y me asomo por encima de los barrotes, blanquecinos también, para verte con los ojos abiertos y moviendo tus manitas y tus piecesitos alegremente, tratando de llamar la atención… Yo te sonrío y me hipnotizo viéndote… Es que por más que te miro, no dejo de pensar que eres igual que papá… pero sacaste los ojos azules que tanto nos gustan a él y a mí… porque nos dan tranquilidad… los ojos de mamá…

Entonces te percatas de que estoy aquí y posas tu vista sobre mí. Me sonríes y estiras tus pequeños brazos hacia mí, pidiéndome que te coja. Le quito el seguro al lateral de la cuna para bajar los barrotes y así poder complacerte. Te cojo delicadamente junto con tu mantita azul y te acomodo en mis brazos, tapándote bien para que no tengas frío, pues con tu pijamita lila tendrás frío en esta mañana. Te acurrucas en mis brazos y llevas tu manita a tu boca, chupándote el dedo pulgar. Antes no lo sabía, pero ahora puedo comprender porque haces eso.

- ¿Así que tienes hambre hermanito?- deduzco- pues vamos en busca de mamá…- primero buscaría a mis padres y sino te prepararía un biberón.

Si, papá me enseñó a prepararlos e incluso dejó lo necesario a mi alcance por si un día tenía que hacerlo yo…

Pero antes de bajar, me acerco a la mesita que hay en el cuarto, habilitada para cambiarte el pañal, y saco de una cajita que allí descansa, un chupete. Te enseño el objeto que tanto te gusta y tú sacas tu mano de la boca y la estiras pidiéndome que te lo de… y yo claro que lo hago… Y cuando lo tienes en la boca, te vuelves a acurrucar y te quedas tranquilo, sacándole a tu hermano mayor una sonrisa solo para ti…

Ahora salgo del cuarto y bajo las escaleras con cuidado, pues no quiero que te pase nada. Llego a la planta de abajo y el primer lugar en el que miro es en la cocina... pero allí tampoco hallo a nadie. Voy al salón, pero también está desierto…

- ¿Habrán salido?- me pregunté

Puede que quizás hayan tenido que ir a ayudar a algún sitio, y no han querido despertarme para que cuidara de mi hermanito…

Pero justo cuando mis ojos cruzan por la cristalera del jardín, mi pregunta obtiene su respuesta. Camino hacia las puertas de cristales y las cruzo saliendo al jardín. Allí, bajo el árbol que tenemos, mis padres están recostados en su tronco… Bueno, más bien… papá está recostado en el tronco robusto del árbol y mamá está entre sus piernas y apoya su espalda en el pecho de papá, recostándose en él, mientras el poco viento que hace juega con sus cabellos largos y sueltos como cuando tenemos que ayudar en algo bajo nuestras otras identidades… Me gusta como se ven así… tan tranquilos y con tanta paz…

Pero entonces siento como algo se mueve en mis brazos. Bajó mis ojos hacia ti Kenji, y veo como tu manita se coge de la camisa de mi pijama, llamándome y como recuestas tu cabecita sobre mi pecho. Ya no puedes aguantar el hambre ¿no? Venga vamos…

Me dirijo a reunirme con mis padres, cuando veo como sus miradas violetas y azuladas se posan sobre mi persona. Llego junto a ellos y les muestro a Kenji.

- Se acaba de despertar…- les digo- y creo que tiene hambre…

Papá y mamá sonríen y se abrazan aún más

- ¿Ya tienes hambre pequeño Kenji?- susurra mamá, a lo que mi hermanito estira su otro bracito hacia ella- venga, ya va… pero mejor dentro… aquí hace fresco para ti…

- Vamos pues…- dijo papá y comenzaron a levantarse

Repentinamente, tú llevas tu mirar al cielo y te quedas muy atento mirando embobado a un punto en concreto. Eso hace que a mi me de la curiosidad y quiera saber que es lo que atrae la atención de mi hermanito. Levanté la cabeza y alcancé a ver como dos pájaros revoloteaban por la cúpula celeste que forma el cielo, y como tus ojitos del color del brillante zafiro, los siguen a todas partes… Esto me hace esbozar una sonrisa… solo para ti… mi hermanito…

- Mira Kenji…- lo alzo un poquito- esos son pájaros…- le explico mientras señaló a las aves

Él estira su bracito hacia lo alto, pues el otro lo mantiene agarrado fuertemente a la camisa de mi pijama… Jeje, si tu don es el de volar… quizás puedas surcar el cielo con los pájaros en algún tiempo… pero mamá dice que es raro que todavía no des señas de tus poderes… Aunque bueno… ya lo harás cuando creas conveniente…

- Vamos Yahiko- la dulce voz de mamá me saca de mis pensamientos, para ver como ella y papá me esperan en la cristalera del porche.

Les sonrío y voy con ellos al interior de nuestra casa, para dar de desayunar a mi hermanito menor… Kenji.

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Kenshin…

Hoy si que se nos despertó temprano el angelito… Pero no ha llorado, porque sabía que su hermano estaba allí con él… Y que bien le sienta el papel de hermano mayor a Yahiko… se ve tan tierno con Kenji en brazos… Y esa escena de antes, cuando le mostraba los pájaros… fue una lástima no tener mi cámara a mano…

Ahora estamos los cuatro en el salón. Kaoru y yo estamos sentados en el sofá y vemos una película de samurais en la televisión, que por cierto, es bastante buena… Mientras que Yahiko juega con Kenji en la alfombra que hemos comprado para el salón…

Ah… literalmente se me cae la baba al ver jugar a mis hijos… Kenji gatea a por una pelota y se la da a Yahiko y empiezan a jugar a pasársela…

De repente, tu collar de oro gana la atención de mi vista… Cierto, aún no nos dejas ver tus poderes… ¿Es posible que no tengas? No… tener los tienes seguro, pero aún no los manifiestas… bueno, tómate el tiempo que quieras…

Repentinamente un sonido interrumpe mis pensamientos.

- Suena el teléfono…- informa Yahiko a la vez que coge a Kenji, para que no se salga de la manta

- Ya voy yo cariño…- me dice mi esposa

Ella se levanta mientras yo la dejo salir de mi abrazo y va a contestar al aparato. ¿Quién podría llamar a las 16:30 de la tarde en un sábado? Me preguntaba yo… Pero una mirada a mis pequeños apartó esa pregunta de mis pensamientos… Jeje, otra escena memorable y yo sin mi cámara a mano… ¿Dónde la habré puesto?

Kenji tironeaba de la camiseta roja de Yahiko por la espalda y apoyándose sobre sus rodillas, le pedía a su hermano mayor que lo montase a caballito… Pero Yahiko no puede montarlo solo… y Kenji… el pequeño no creo que se sostenga en su espalda…

Me levanté yo también del sofá y me agaché al lado de mis angelitos…

- Yahiko… Kenji quiere que lo montes en tu espalda…- mi hijo mayor cogió a su hermano y lo puso entre sus piernas para escucharme atentamente- pero como todavía es muy pequeño… se podría caer… Así que… ¿Por qué no mejor os montáis los dos sobre mí?

Mi pequeña copia en miniatura iluminó su rostro de felicidad, regalándonos una sonrisa y juntando sus manitas dando palmaditas.

- Creo que al hermanito le gustó la idea…- sonrió mi campeón

Así que, yo me puse a cuatro patas y Yahiko se acomodó sobre mi espalda con Kenji delante de él.

- Agárrate bien a mí Yahiko, y sujeta a Kenji- les dije y acto seguido comencé a moverme muy despacio por la alfombra aterciopelada con dibujos de animales en un fondo verde.

Kenji reía animadamente y mi pequeño moreno también… y mientras, yo sonreía con mis dos hijos sobre la espalda, cual niño feliz con su piruleta.

Esta es mi vida… ellos lo son… mi familia… y toda mi felicidad se la debo a ellos… Kaoru, Yahiko y mi pequeño Kenji…

Repentinamente, un destello blanco llamó mi atención. Paré el juego y levante la cabeza hacia la puerta que comunica el salón con el recibidor, para encontrarme con mi Kaoru en el umbral… y mi fiel cámara en sus manos.

- Suerte que la tenías configurada… así he podido inmortalizar tan bonita escena…- me sonríe como solo únicamente ella sabe

- Mamá también quiere ser fotógrafa papá… jajaja- rió Yahiko

- Vamos… si no llega a ser porque estaba preparada, la foto no habría salido…- mi esposa puse la cámara en la cómoda del salón- Yahiko, bajaos ya de encima de vuestro padre…- Kaoru se acercó a nosotros y cogió a Kenji en brazos, para que así Yahiko pudiese bajarse de mí y yo levantarme.

Me acomodé un poco las ropas y les revolví cariñosamente el cabello a mis pequeños

- ¿Quién era amor?

- Era tu padre…- ¿Mi padre? ¿Qué cable se le habría cruzado ahora?- dice que quiere vernos cuanto antes…

- ¿Y tiene que ser hoy?- me quejé

- Dijo que era urgente… Vamos a tener que ir…- me dijo resignada

- ¿Vamos a ver al abuelito?- preguntó mi niño de tercer curso

- Por el tono de voz… creo que mejor que vayáis… Así que tú, mi niño… te quedarás con Kenji hasta que volvamos…- le sonrió dulcemente

Que raro… mi padre llamando un sábado… y luego nos cita urgentemente y sin que le llevemos a sus nietos… que raro…

- ¡¿Voy a cuidar de Kenji yo solito?!- saltó entre sorprendido y yo diría… que muy feliz por la confianza que depositábamos en él.

- Claro…- sonrió su madre- eres su hermano mayor… ¿Quién sino lo iba a cuidar?- y seguidamente, puso al pequeño en los brazos de mi controlador del hielo

Se miraron por un momento y luego, Kenji se cogió de la camiseta escarlata como nuestro cabello, que ese día llevaba puesta Yahiko.

- Hoy nos lo vamos a pasar en grande hermanito…

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Yahiko…

Ya hace media hora que papá y mamá se marcharon con el abuelo Hiko, y yo me quedé en casa jugando con mi hermanito. Jeje… su juguete favorito es la pelota que le regaló papá… Parece que voy a tener una buena pareja para realizar jugadas en el fútbol…

Ahora estoy sentado en la alfombra, apoyando mi espalda en los pies del sofá y Kenji se encuentra entre mis piernas, jugando con el sonajero que le trajo Megumi… Lo agita y ese suena, haciendo que ría… Entonces se lo lleva a la boca, pero como es de goma, no pasa nada… salvo que lo llena de babas, jeje…

Pero por ese gesto… Miro el reloj… Son las 17:00 y tu última comida fue a las 14:00… Así que vuelves a tener hambre…

Te cojo en brazos delicadamente y te pongo frente a mí, para que me mires a la cara con ese azul de tus ojos.

- Ya tienes hambre ¿verdad?- te pregunto y tu me miras como entendiéndome- pues venga Kenji… tu hermano mayor te va a dar de comer…

Me pongo en pie cuidadosamente, y te cojo en brazos para llevarte al corral. Es una especie de cuna pero más grande y sin barrotes, solo una tela como una especie de mosquitera, es la que impide que salgas. Te dejo allí con tus otros juguetes… un dado grande de goma espuma… varias pelotas… dos peluches, un tigre y una oveja… Y de dirijo a la cocina para prepararte el biberón.

Acerco el banquillo de madera que me compraron, pues aún no alcanzo a la encimera y saco una lata del armario, en la cual están los polvos que le tengo que echar a la leche, y la dejo en la encimera. Seguidamente, abro el frigorífico y sacó un cartón de leche, que dejo al lado de la lata anteriormente cogida. Ahora, muevo el banco hasta quedar frene al fregadero. Me subo nuevamente a él y miro al interior del fregadero. Allí, hay una cubeta llena de agua, aún caliente, y en ella, puedo apreciar en la cristalina agua, los dos biberones en remojo. Cogí las tenazas que hay a un lada, para sacar uno de ellos, y lo coloco en un paño, que previamente había puesto para no manchar la repisa de mármol blanco y negro. Vuelvo a coger la leche y lleno la botella con ella hasta la marca correspondiente. Alcanzo la lata de los polvos y con la cuchara que hay dentro, hecho dos cucharadas y media de la mezcla en la leche. Busco la tetina del biberón, que también estaba en el agua caliente, la saco y tapo el biberón con ella. Agito, después de esta última acción, la botella que contenía la leche con mi mano, para mezclar ambos ingredientes de la comida de mi hermano menor, para crear una mezcla homogénea. Cuando lo creo conveniente, dejo de moverlo y me dirijo al microondas. Abro la puerta del electrodoméstico e introduzco el biberón y lo programo a 5 minutos, al máximo, para que se caliente.

El timbre del aparato me avisa de que ya está listo, así que lo saco y compruebo la temperatura, echándome una gota en mi brazo… Perfecto, ni muy caliente… ni muy templado…

- Kenji… ya te traigo la leche…- digo a la vez que entro en el salón y me quedó perplejo por que lo veo.

Mi hermano está… está… ¡¡¡ESTÁ DE PIE!!! ¡¡Se sostiene en pie!!

Lo encontré levantado, apoyándose sobre sus piecesitos y agarrándose al borde del corral, mientras me miraba sonriendo con esos ojitos tan preciosos que de mamá había heredado…

Me acerco con la boca abierta y tú alzas tus brazos a mí, pero aún no tienes mucho equilibrio y acabas cayéndote hacia atrás, quedando sentado en el colchón, pero aún así… te ríes… Y yo también sonrío…

Dejo el biberón en la mesa para poder cogerte y seguidamente después de tenerte en mis brazos, lo vuelvo a coger para dártelo a tomar, tal y como papá y mamá me enseñaron…

Tú succionas el líquido blanquecino con ansias y yo me siento en el sofá para que puedas comer mejor.

- Sabes Kenji…- comencé a hablar mis pensamientos, solo para mi hermano… una conversación entre él y yo…- saliste muy espabilado… Con cinco, casi seis meses, ya te mantienes en pie, aunque sea apoyándote en algo… Creo… que dentro de poco… te podré ver caminando… conmigo de la mano…- yo mismo me imaginaba de camino al parque con mi pequeño hermano tomado de mi mano y mirando a todos lados, con mirada curiosa, reflejada en el mar de sus ojos.

Noto que has dejado de mover la botella, y cuando bajo la vista, la encuentro vacío y tú estas satisfecho. Dejo el biberón en la mesilla donde está la lámpara, pues a mamá le gusta más leer con esa luz, y te coloco apoyando tu barbilla sobre mi hombro. Doy suaves palmaditas a tu espalda para ayudarte a erutar esos gases tan molestos para ti. Cuando los echas, te quedas relajado…

Me quito los zapatos negros que llevaba ese día y me tumbo en el sofá, dejándote a ti tumbado entre el respaldar y mi pecho… Te acurrucas aún más y me agarras con ambas manitas mi camiseta y poco a poco, tus ojitos se van cerrando, hasta que caes rendido al sueño…

Es increíble que con cualquier acción tuya me saques una sonrisa de felicidad…

Permanezco observándote, jamás podré cansarme de hacerlo… pero lentamente me vas contagiando el sueño y siento a mis párpados pesados… Los abro y cierro repetidas veces… a cada cual con más trabajo… hasta que al final pierdo la batalla y me rindo al sueño, para ponerme a soñar contigo… Kenji…

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Kaoru…

Estos hombres… ¡¡Nos han tenido 3 horas entrenando entre él y mi padre!! Desde luego… mira que llamarnos a entrenar… ¿No podían haberse esperado unos días más? Después de todo… son pocas las tardes en las que estamos tranquilos los cuatro juntos… y para un sábado que Kenshin pidió libre… Además, nos podían haber llamado para dentro de dos semanas… después del bautizo de Kenji… Pero en fin… así son ellos… y nos han tenido perfeccionando tanto las técnicas de las Espadas Sagradas, como nuestro estilo de combate… Y también hemos aprendido la técnica especial de nuestras espadas… Pero no tengo ganas de recordar estas tres últimas horas… Sinceramente, no sé ni como hemos aguantado… bueno, si lo sé… por las ganas de volver a casa con nuestros hijos cuanto antes… Mis niños… ¿Cómo habrán pasado la tarde?

Kenshin metió el coche en su sitio, es decir, en el lugar que tiene la parte delantera del jardín para ello. Bajamos del coche… por fin en casa…

- Uff… Kenshin… recuérdame que la próxima vez que tu padre te llame para entrenar… te recompense como es debido…- abracé por detrás a mi esposo y le mordí levemente el lóbulo de su oreja, pues las últimas palabras se las había susurrado con el tono… sensual que a él le vuelve loco en el oído.

Escuché un gemido ronco salir de sus labios… provocándome a mí también… Él consiguió salir de mi abrazo y cambiamos los papeles. Ahora era yo la abrazada, solo que mi cabeza reposaba en la cavidad de su cuello… Kenshin besaba y lamía y cuello, sacándome suspiros… el último con su nombre… Ascendió regalándome un camino de excitantes besos… como me encantaba que hiciera eso… El recorrido llegaba a su fin… un beso en la comisura de los labios, lamiéndolo como pidiendo permiso… y sin previo aviso, vino uno apasionado juntando nuestros labios, saboreando la dulce esencia que se formaba cuando lo profundizábamos…

Mi esposo acaricia la piel del interior de mi boca y yo lo imito, pero yo busco su lengua, para que juegue junto a la mía… Mis brazos, inertes entre su abrazo, subieron hasta enlazarse detrás de su cuello, atrayéndolo más a mí, ahondando más, si es que se podía, nuestra muestra de amor…

La falta de oxígeno, cosa vital para vivir, se hace presente… y a desganas nos tenemos que despedir de tan dulce caricia, mas solo lo justo para tomar una bocanada de aire, pues nuestros alientos se juntan, formando un tibio ambiente entre nosotros y nos acariciamos las mejillas con la punta de la nariz.

- Kaoru…- me susurra con esa voz grave y poderosa, pero a la vez dulce y provocadora con la que pronuncia mi nombre en nuestras noches- esta noche… vas a tener que remediar… lo que me has provocado ahora…- me estrechó más entre sus brazos y entonces supe a lo que se refería- y no sé… si podré aguantarme… hasta que duerman los pequeños…

- Kenshin…- subo uno de mis brazos a su cabellera carmesí y paso mis manos entre ella, haciendo que sus hebras llameantes se escapen entre mis dedos- yo tampoco quiero esperar mucho…- le robé un beso de escasa duración de sus tentadores labios y me las arreglé para salir de sus brazos y dirigirme a la puerta de nuestros hogar… con una sonrisa juguetona adornando mis labios…

Hoy voy a mandar a los niños temprano a la cama… hoy era "nuestra" noche…

Introduzco la llave en la cerradura y la giro dos veces a la izquierda para luego empujar hacia delante y así abrir la puerta…

- Niños… ya estamos en casa…- hice saber mientras entraba

Pero no obtuve respuesta, cosa que me extrañó. Volteé y busque ayuda en la mirada violeta de mi esposo, que acababa de cerrar la puerta.

- ¿Yahiko? ¿Kenji? Somos nosotros…- habló Kenshin, pero tampoco hubo contestación esta vez

Nos miramos preocupados, ¿Dónde se habrían metido? Pero entonces un brillo violáceo llamó nuestra atención. Dirigimos nuestro caminar al salón, pues de allí venía el resplandor y lo que vimos, enterneció cada parte de nuestro cuerpo.

- Mira Kenshin…- suspiré

Ese brillo era el de un campo de fuerza, obra del don de mi hijo mayor. El campo cubría totalmente el sofá, en el que dormían plácidamente esos dos angelitos con los que mi esposo y yo hemos sido bendecidos…

Kenji dormía agarrando fuertemente la camiseta roja con sus manitas y Yahiko estaba en el borde del sofá, haciendo de barrera para impedir que el pequeño cayera al suelo… y para terminar de adornar la escena… Yahiko mantenía su brazo derecho rodeando a su hermano, a modo de protección, y afianzaba esta con el campo de fuerza alrededor del sofá… Una escena digna de retratar…

Y como si me hubiera leído el pensamiento… Kenshin apareció a mi lado, con su cámara de fotos y retrató a estos dos ángeles que cayeron del cielo a nuestros brazos…

Repentinamente, el escudo protector que los rodeaba empezó a menguar, para al final, desaparecer en el cuerpo de Yahiko, y justo instantes después, este poco a poco abría sus ojitos negros…

- Mmgh…- posó su vista sobre nosotros- ¿Papá? ¿Mamá?- enfocó mejor, y creo que nos visualizó bien al fin- bienvenidos a casa…- nos sonrió

- Jeje… ¿Habéis dormido bien?- le pregunté acercándome y acariciándole su cabello negro, ahora ligeramente un poco más largo

Entonces, el pequeño Kenji se revolvió un poquito y se apegó más a Yahiko, para acto seguido, abrir sus ojitos, color cual zafiro, y regalarnos una sonrisa…

- Buenos días…- esbocé una sonrisa para el benjamín de la familia y lo cogí delicadamente mientras acababa de despertarse

- Le di de comer a las 17:00 y luego se durmió… y al final me acabé durmiendo yo también jeje…- nos informó nuestro canguro- ¿Y que quería el abuelo Hiko?

- Sesión de entrenamiento- respondió Kenshin a nuestro curioso pequeño

- Bueno… pero ahora vamos a ocuparnos del pequeño Kenji… es hora del baño…- jeje, yo adoro el agua, pero a mi hijo le encanta bañarme con ella cuando yo lo baño a él- Yahiko, ayuda a tu padre con la cena…

- Si mamá…

Dejé a Kenshin y a mi hijo de ocho años en la cocina y yo fui al baño de abajo, pues es el que consta de una bañera, ya que el de arriba tiene un plato de ducha. El baño estaba acondicionado para el pequeño, así que, abrí el grifo del agua caliente, y dejé que corriera el agua, llenando la bañera, mientras desvestía a Kenji.

Una vez listo, metí el termómetro que allí teníamos, en el agua, y afectivamente, ya después de cinco meses, sabía exactamente como hacer que el baño estuviese a 36ºC justos, pero siempre lo comprobaba por si acaso, no quisiera que me ángel se quemara.

- Venga Kenji… ¡¡Al agua!!- le sonreí animadamente a mi pequeño y lo metí suavemente en el agua caliente.

Kenji, mi pelirrojito, reía feliz y jugaba con el agua y varios juguetes de goma que había sumergido también. Mientras él se entretiene con sus juegos, yo le lavé su rojizo cabello, ese color tan hipnotizante que me cautivó la primera vez que se lo vi a Kenshin y que él heredó. Le aclaré el pelo con el agua de la ducha, haciendo que la espuma bajase lentamente de su pequeña melena. Pero de repente, el colgante de oro comenzó a brillar intensamente y en su hombro comenzó a dibujarse, también de color dorado intenso, la marquita que le corresponde a mi pequeño. Eso me extrañó, ya de por sí el hecho de que el collar brille es raro, pero aún más que le apareciera la marca, cuando solo hay dos formas de que lo haga… ¿Qué sucedía? Pero algo hizo que me apartara rápidamente de la bañera, tropezándome y cayéndome de espaldas al suelo. Fue a penas un chispazo, una pequeña descarga lo que sentí en mi brazo, pero con el agua se duplicaba su potencia… y otra cosa aún impresionante… solo pudo venir de… Kenji…

Mi niño me miraba con ojitos interrogantes, preguntándose seguramente, porque su mamá se había alejado así… pero en su manita, ahora fuera del agua, aún chispeaban algunas chispas de electricidad…

¡¡¿¿Eso lo había hecho Kenji??!! ¡¡¿¿Eso ha sido el poder de mi pequeño??!! Kenji Himura… ¿tú controlas la ELECTRICIDAD, pequeño mío?

Pero… que raro… si me has dado una descarga… y el colgante ha brillado y extrañamente la marca apareció… significa que la electricidad es tu poder… Has demostrado tu poder antes que tu don… Eso jamás se había dado…

Me quedé observándote, aún con los ojos de par en par, mientras tú ya habías devuelto tu atención a tus juguetes… Reías feliz… y me hiciste hacerlo a mí… Eres especial Kenji…

Me incorporé del suelo y regresé junto a la bañera para terminar de bañarlo antes de que el agua se enfriase, pero nada más fui a mojar la manopla para enjabonarle el cuerpo, un nuevo resplandor cubrió al colgante y la marca se hizo visible de nuevo, dándome otra "no tan pequeña descarga"… y tú seguías tan alegre jugando, sin percatarte de lo que habías hecho…

Agarré mi brazo para intentar calmar un poco el entumecimiento, pues ese chispazo me había dado de lleno… Lo bueno es que a ti no te afecta… quizás por eso no te perdí cuando ese tipo me lanzó el rayo aquella vez… a ti no te afecta…

Pero tenemos un problema… yo no puedo cogerte ahora sin arriesgarme a que me electrifiques… y seguramente que Kenshin tampoco podrá hacerlo… a no ser que quiera recibir una descarga gratuita… ¿Qué vamos a…? ¡¡Espera!! ¡¡¡YA LO TENGO!!!

- ¡¡Kenshin!! ¡¡Yahiko!! ¡¡¿¿Podéis venir??!!- grité asomándome desde la puerta del baño

Pasos pausados pero al mismo tiempo algo apresurados, dirigieron su caminar hacia el baño de esa planta, para luego detenerse en la puerta y hacer aparecer la figura de mi esposo y de mi primogénito.

- ¿Qué ocurre mamá?

- ¿Pasó algo malo amor?

Los dos se acercaron a mí, entrando en el baño, con expresión preocupada.

- Mirad…- me atreví a intentar bañar a Kenji nuevamente

Volví a meter la manopla en el agua, pero como anteriormente sucedió, la luz regresó al collar y la marca reapareció, alertándome de que se avecinaba otra descarga… Suerte de esto, así pude retirar la mano… librándome casi por los pelos de otra descarga…

La manita alzada del agua de mi pequeño se envolvió en amarillo resplandeciente y un pequeño rayo salió de ella y fue directamente a la bombilla de la luz, sobrecargándola de energía y haciendo que se encendiera.

Posé mis ojos sobre mi familia, quienes boquiabiertos, veían ese espectáculo.

- Ken… Ken… Kenji… ya…- titubeaba ese apuesto hombre pelirrojo que tengo por esposo

- ¡¡¡EL HERMANITO MOSTRÓ SUS PODERES!!!- saltó Yahiko con alegría

Corrió hasta llegar al lado de su hermano y le fue a acariciar el pelo, cuando me di cuenta de algo e intenté advertirle.

- ¡¡Cuidado Yahiko!! Te va a dar una…- pero me quedé con la palabra en la boca.

El resplandor dorado envolvió tanto al objeto como otra vez al dibujo que aparecía en su hombro, dando evidencias de una descarga inminente hacia Yahiko… pero lo que me hizo callar no fue el que no tuviera tiempo de apartarse, sino lo que hizo a continuación…

El rayo de Kenji no lo tocó, pues un campo de fuerza lo cubría del ataque, pero lo alucinante era… que el escudo violáceo cubría el cuerpo del campeón de videojuegos, como si de una segunda piel se tratase, dejando a este acariciar el fogoso, aunque húmedo cabello, de su pequeño hermano.

En realidad, mi idea era que Yahiko envolviera a Kenji con un campo para poder sacarlo de la bañera sin peligro… pero esto también servía…

- Yahiko, cielo… ¿Cuándo aprendiste a hacer eso?

- Cuando entrené con las primas… pensé que me sería más cómodo para mí solo… si el campo de fuerza era pequeño… Así que practiqué hasta que conseguí acoplarlo a mi cuerpo…

- Eres un genio campeón…- lo halagó su padre mientras me abrazaba recostándome en él, y veíamos a nuestros hijos sonrientes…

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Yahiko…

¡¡¡Mi hermanito ya dejó ver su poder!!! ¡¡¡CONTROLA LA ELECTRICIDAD!!! Mi hermano Kenji es especial…

Cuando mamá nos llamó, no tardamos ni un segundo en salir corriendo para ir con ella y Kenji por si había pasado algo… pero en realidad lo que ocurría era algo aún mejor… ¡¡Kenji usaba sus poderes!! Que listo eres hermanito…

Me apresuré hacia él para felicitarlo, de la forma que a él le gusta tanto como a mí, que le acaricien su melenita carmesí como la de papá, pero me percaté justo a tiempo de que se preparaba para descargar electricidad involuntariamente, e hice uso de mi don, cubriendo mi cuerpo con uno de mis campos de fuerza, para no electrocutarme…

Usé mi "nueva técnica", la que perfeccioné junto a Ayame, Suzume y Takeshi, quien también es mi primo y gracias a su don de hacer aparecer las cosas que en su imaginación piensa cuando las escribe o dibuja en algún papel, pudimos entrenar en situaciones impensables… He conseguido que mi escudo protector se reduzca hasta amoldarse a mi cuerpo… y también crearlos alrededor de otras personas u otro lugar… e incluso ya logro mantener dos campos activos… gracias por todo primo… pero eso no viene a cuento ahora… Con esto, puedo tocar a mi hermanito en este momento…

- Yahiko… ¿Quieres terminar de bañar a Kenji?- me propuso mamá, quien recostada en el pecho de papá, nos regalaba esa dulce sonrisa que yo tanto adoro, a papá tanto le fascina y que seguro que a Kenji le encantará por siempre.

- ¿Puedo?- digo ansioso… sería la primera vez que pudiera

- Claro… además eres el único que puede…

Es cierto… solo yo, gracias a mi don, he podido tocarte… Pues bien… cumpliré con mi papel de hermano mayor…

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Kenshin…

Menuda hora del baño más espectacular… y nunca mejor dicho… un espectáculo de rayos y truenos, cortesía del descubrimiento del poder de mi pequeño, una versión mía en miniatura… mi hijo Kenji…

¿Y que decir de la "nueva técnica" de Yahiko con su don? Mi niño es muy inteligente… es mi campeón… y lo será siempre…

Ahora estoy recogiendo la mesa, pues ya hemos acabado de cenar. Kaoru ha subido arriba con los niños para ponerles los pijamas y acostarlos, pues Kenji ya estaba bostezando mucho, señal de sueño y cansancio, y Yahiko los siguió hasta arriba.

Ya terminé de recoger todo y subo las escaleras hacia la planta de arriba. Recorro el pasillo hacia la puerta del cuarto en el que un cartel me indica que es la habitación de Kenji, y me apoyo en el marco de madera de nogal de la puerta, esbozando en mis labios una sonrisa y observando la tierna escena que está ante mis ojos.

Kaoru con nuestro hijo en brazos, tiernamente acomodado en sus brazos, y meciéndose suavemente hacia los lados, para calmarlo y que el sueño viniera a él… y Yahiko sentado en los cojines que hay en la alfombra de juegos, mientras veía a su mamá dormir a su hermano. Entonces mi bella esposa comenzó a entonar una dulce canción.

Entre mis brazos, ahora duermes tú

Y esa cara sonreirá

Yo voy a cuidar siempre de ti

Nada tienes que temer

Y te cantaré

Muy bajito

Para que duermas y sueñes

Con angelitos

Observé como poquito a poco, con cada tonada, los ojitos azules de nuestro bebé se iban cerrando, y caía lentamente en los brazos del dios del sueño.

Entre mis brazos, ahora duermes tú

Y esa cara sonreirá

Yo voy a cuidar siempre de ti

Nada tienes que temer

Y te cantaré

Muy bajito

Para que duermas y sueñes

Con angelitos

Las dulces estrofas cantadas con esa melodiosa voz que posee mi esposa y que yo hasta ahora no había descubierto, recorrían todo mi ser, envolviéndome en un ambiente de felicidad infinita… la felicidad que me proporciona mi familia…

Ven… acuéstate…

Hora de dormir…

Yo velaré tus sueños

Y en mi ángel te vas a convertir…

Y mientras ella recitaba las últimas frases, colocó delicadamente a un dormidito Kenji en su cunita.

- Que tengas dulces sueños… mi pequeño…- deposita un suave beso en la frente de el recién dormido y a la vez yo me adentro en la habitación.

- Ya se durmió…- se voltea a verme, con su inigualable sonrisa… con tan solo eso conseguiste cautivarme

- Tienes una voz muy hermosa…- le acaricié su mejilla- y parece que el mayor también se durmió…- llevamos nuestro mirar al suelo, y encontramos a Yahiko, apaciblemente dormido entre los cojines

Con sumo cuidado, y delicadeza, lo tomé en brazos sin despertarlo y lo llevé a su habitación. Lo coloqué suavemente en su cama y mi esposa lo arropó bien y le dio un beso en la frente… como siempre… su beso de buenas noches…

- Duerme tranquilo… mi niño…- susurra

Y con los labios curvados en una sonrisa… y las manos entrelazadas… salimos de la habitación… para dirigirnos a la nuestra propia… y dejar a nuestros tesoros… soñando en un mundo donde solo ellos eran los dueños…

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Kaoru…

Ya se durmieron los angelitos que el cielo nos regaló… y ahora estamos acostados en la cama que compartimos… desde hace casi un año ya…

- Son increíbles…- suspiré al aire mientras me recostaba más en el pecho de mi Kenshin

- Kaoru…- me llama con ese tono de voz que me encanta…

Alzo un poco la cabeza y entonces una presión de dulce sabor se posa sobre mis labios, ahogando las palabras que querían salir de ellos. Cerré los ojos y cedí al beso, dejando que mi esposo se colocara sobre mí, sin romper el contacto y abrazándome con esos brazos que tanto me reconfortan…

El beso se profundiza… su lengua entra en mi boca al encuentro de la mía, y le pide amablemente una pieza para ellos solos… Danzan juntas durante el tiempo que tarda en consumirse el aire, dejándonos saborear nuestra esencia… aquella que se forma cuando nos demostramos nuestro amor y nos mimamos mutuamente… Nos tenemos que separar por falta de aquello tan indispensable como lo es Kenshin para mí… el oxígeno… pero solo es mínima nuestra separación… Abro los ojos lentamente y veo como aparecen poco a poco en mi campo de visión, esos ojos violetas que tanto amo… con un aro dorado cubriéndolos y un pequeño borde rojizo, haciéndolo ver irresistiblemente más sexy de lo que ya era, si es que ya no es considerado pecado, esta irresistible tentación… Pero eso no es todo… aún hay otra cosa que hace encender el deseo en todo mi cuerpo… y es la sonrisa dulce, seductora y juguetona que adorna sus labios y enmarca su rostro…

- Te amo… me has dado dos hijo maravillosos…

- Kenshin…

- ¿Te parece que continuemos donde lo dejamos?- me propone volviendo a bajar hacia mi cara, quedando a escasísimos milímetros de rozar mis labios

- ¿Te he dicho que te amo?- me alcé un poco más para rozar sus labios, probando solo una mínima parte de su auténtico dulzor

- Amor… la primera vez que me lo dijiste… me volví loco por ti…

- Kenshin…

Cortó la poca distancia que nos separaba, devorando mis labios con hambriento deseo… Es cierto… estoy loca… Loca de amor por mi esposo Kenshin Himura…

Nos besábamos fervientemente… conocíamos cada parte el uno del otro… Mis brazos, ahora expertos en el cuerpo de mi amante y esposo, le abrieron uno a uno, los botones de su camisa, dejándome en recompensa, la visión de su torso desnudo… Libre para recorrerlo con mis manos, hecho que no se hizo esperar… con pausados contoneos de muñecas, hice círculos en su pecho… sintiéndolo gemir contra mis labios…

Y él no se quedaba de brazos cruzados… uno de sus brazos subió hasta mi cabello y le soltó esa cola con la que siempre me lo recojo y que en esta ocasión me estaba molestando, dejándolo suelto y a disposición de él… Mientras me acariciaba mi cabello con una mano, la otra se hallaba ya debajo de mi camisón, quemando mi piel con su contacto y estremeciéndome cuando se paró en esa zona tan íntima, propiedad solo de él…

Con el aire extinto del último beso dado, Kenshin aprovechó para quitarme la fina prenda de hilo rosa que me cubría esa noche… mi cuerpo quedó a merced de él… pero para ser justos… aproveché y le deshice yo también de la camisa, anteriormente ya desabrochada… Estábamos casi en igualdad de condiciones… pero él aún llevaba los pantalones…

La ropa fue a parar a algún rincón de la habitación, olvidada de nosotros, y aquel que posee el color de las llamas en sus cabellos y que ahora mismo se ve reflejado en su deseo de amor por mí, se tiró sobre mí, besándome con lujuria y pasión, mientras se apoderaba de mis pechos…

Por mucho que lo intenté… no pude evitar dejar escapar un gemido de placer de mis labios cuando sentí a sus manos tan expertas recorrer mis pechos…

- Shh… amor… esta noche… hay que ser discretos…- consiguió decirme jadeante entre cada beso

- S-Si… lo… siento…- susurré entrecortadamente reprimiendo más gemidos que intentaban abandonar mi garganta.

Se que esta noche no podré gritar a los cuatro vientos cuanto lo amo… se que esta noche no podré escuchar mi nombre en sus labios en su gemido provocado por mí… ni tampoco yo podré hacerlo con el suyo… pero con esas caricias… me iba a costar la misma vida… Kenshin… te amo tanto…

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Kenshin…

La pasión del momento justo antes de entrar a nuestro hogar, volvió a recorrer todo mi cuerpo… ¿Cómo lo consigues Kaoru? Muy simple… me conoces… sabes aquello que me provoca… sabes aquello que me encanta… Lo sabes todo de mí… al igual que yo aprendí a descubrirte poco a poco…

Abandoné sus labios para dedicarme a su cuello… ese fino y exquisito cuello, que junto al sabor de su piel, puedo jurar que es mil veces más adictivo y embriagador que la jarra más grande del mejor sake de todo Japón… En mi vida he probado la bebida… pero estoy seguro de no equivocarme al afirmar esto… Kaoru… eres tan endiabladamente hermosa… Si tu cuerpo no fue esculpido por los dioses… es que tu misma eres la diosa… Una diosa a la que yo solo tengo el derecho de besar…

Terminó de saborear tu fina piel, para pasar a lamer un poco tus senos… esos que no he podido probar porque pasaron a ser necesitados por nuestro pequeño Kenji, la muestra del amor que nos profesamos… Dios Santo… cuanto he echado de menos esta sensación…

Escucho leves señas de tus intentos por reprimir los gemidos que quieren salir de tu boca… sonrío al saber que te excita aquello que hago, pero decido no torturarte más… aparte de que mi pasión ya ha superado sus límites… ¿Cómo consigue excitarme sin ningún esfuerzo en tan poco tiempo?

Noto como sus manos, que antes se encontraban en mi espalda, acariciándola, ahora son llevadas hasta mi pantalón, haciéndolo descender por mis piernas, junto con mis boxers y acabando también en el rincón más oscuro y olvidado de toda la habitación… Ella tampoco quiere esperar más… y yo he dicho que no la voy a torturar más… así que acabó de pellizcar un poco su perfecto seno y le quito la última prenda que me impedía verla a ella con ese cuerpo esculpido por los dioses…

La observé durante unos momentos… su respiración agitada… sus labios enrojecidos por la pasión de los besos… sus ojos revelando el deseo reprimido durante estos últimos meses… y aquella decisión en cada parte de su ser que me incitaba a finalizar con lo empezado…

- Kenshin…

- Kaoru… mi diosa… mi amor… mi esposa… la madre de mis hijos… ¿Me permitirías el honor de volver a ser solo uno contigo?- susurré mientras bajaba despacio mi rostros al de ella, para quedarme a un solo movimiento de posesionarme de sus labios, y perdido por ese inmenso mar que ella me permite ver en sus ojos.

- Cariño… eso… no tienes porque pedírmelo… Fui, soy y seré tuya… desde que supe tu nombre… el nombre de mi marido… y del padre de mis hijos…

Y con estas reconfortantes palabras, dichas con el amor que se procesan dos personas que se aman, poseí sus labios y me adueñé de ella nuevamente… siendo recibido cálidamente por esa sensación de estar completo…

Noté el gemido, acallado por mis labios, de mi esposa cuando entré en ella… Esperé unos instantes para que se acostumbrara a mí… y comenzamos a movernos con un ritmo lento… Movimientos sincronizados… como siempre… desde siempre… nuestros cuerpos eran dos piezas que encajaban perfectamente como si de un puzzle se tratase… Ella estaba destinada a mí… y yo a ella…

Poco a poco el ritmo aceleró… nos movíamos frenéticamente… conteniendo los gemidos a duras penas… Como deseaba poder gritar su nombre al cielo para que todo el mundo se enterara de que adoro a esta mujer que es mi esposa… la mujer que me hace perder el control sobre mi mismo… Kaoru Himura…

Y de repente me encontré en el cielo… en ese maravilloso lugar al que iba de visita cada vez que mi esposa me llevaba y del que nos cayó nuestro pequeño Kenji… ¿Esta vez también nos caerá otro hermoso regalo de este lugar? Si es así… que sea una hermosa niña a la que pueda consentir y con la belleza de su madre…

Nos relajamos sobre el mullido colchón que compartimos, intentando regular nuestras respiraciones, sin alertar a nuestros niños… Salgo de ella para que pueda descansar, y la apegó a mi pecho, rozando nuestras pieles, estremeciéndome nuevamente… Su aroma a jazmines tan característico me envuelve… si, aquel aroma a flores de cerezo era el que poseía nuestro angelito… dime, ¿A que otra espléndida flor olerás si nos regalan otro pequeño trocito de cielo?

Veo que has recuperado la calma en tu respirar, y mientras el sueño empieza a acogernos, te regalo besos en tu suave, liso, sedoso y azabache cabello, suelto y sin ataduras, como la primera vez que te vi… suelto y sin ataduras como nuestro amor…

- Kenshin…- susurra mi nombre, ya con sus ojos cerrados y presa del sueño- te amo…

- No sabes tu bien cuanto…- sonrío para ella, aunque por desgracia no me ve

Llevo mi mirar a la luna… redonda, imponente y plateada… brillante en el firmamento junto con sus hermanas las estrellas…

No se a que estrella fue que le pedí que quisiera una vida feliz junto a una mujer a la que amara… pero ahora, que miro las estrellas desde mi cama y junto a mi esposa… no se como voy a poder compensar a esa estrella… Ahora sé… que los sueños se hacen realidad… y eso me lo han demostrado… las personas a las que más amo en esta vida… Mi esposa Kaoru… mi hijo Yahiko… y con creces que lo ha hecho él… y mi hijo Kenji… mi familia…

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N.A: capítulo 26 de "Sonríe a cámara, mi musa" terminado al fin

Bueno… por donde empezamos… ah si!! GOMEN NASAI!!!!!!!!!

Lo siento muchísimo, de veras… pero es que entre lo largo del capítulo, añadirle el lemon y el escaso tiempo que he tenido para pasarlo al ordenador… hasta hoy no he podido acabarlo… y eso que cumplí con lo que prometí en el capítulo de "Amor en las adversidades"

Bueno, bueno… pues he vuelto a este finc con este nuevo capítulo… espero que sirva para compensar la tardanza… y que os guste tanto como el finc en su totalidad…

A ver… repasemos lo que ha sucedido aquí… El sueño que aparecía en el capítulo 21 se hizo realidad jeje… y también vimos la faceta de canguro de Yahiko… que por cierto lo olvidaba… el capítulo se lo dedico a mis pequeños Tenshin y Yukimura, mis primitos… porque gracias a ellos he podido ponerme a mi misma en la piel de Yahiko y me ha sido más fácil describir lo que sentía nuestro pequeño amigo cuando preparaba cada cosa, cogía a su hermanito o lo veía sonreír… así que para vosotros este capítulo… y también… AQUÍ TENEIS EL PODER DE KENJI jeje… por fin se descubrió… el pequeño controla… LA ELECTRICIDAD jeje… bueno, un poco obvió que era, siendo casi de los únicos que no había puesto… y ya solo falta el don… Ah! Y un dato curioso… no les resulta familiar el don del pequeño Takeshi recién nombrado por primera vez en este capítulo?? Pues es que… no es ni nada más ni nada menos… que el poder de la carta CREATOR de Card Captor Sakura… jeje

Pues bien… no creo que haya mucho más que aclarar… así que, pasemos a los review:

Isuzu.92 (jeje… tienes razón, yo incluso me emociono cuando lo leo de nuevo y la del nacimiento también me gustó mucho como quedó y bueno, ya actualicé al fin, así que… disfruta del capítulo y del lemon)

Athena Kaoru Himura (jeje, gracias por lo de los términos… y en cuanto a lo de la dilatación… mi padre me dijo que lo normal eran de 10 a 12 cm… por eso… si también coincido contigo en que Kaoru se merecía un buen descanso después de traer al mundo a Kenji… jeje y mucha gracias por las felicitaciones… para mí no suenas como disco antiguo… a mí me llena de felicidad el que te gusten ambos finc… jeje, y tienes tu lemon como pediste… y sobre lo de más niños… no digo nada… no se sabe… no se sabe… jeje… en fin, que lo siento mucho por tardarme tanto… pero que aquí les traigo los frutos)

Michel 8 8 8 (tranquilo no pasa nada, tu hazlo cuando puedas… si a ti te gusta el capítulo, solo tienes que hacérmelo saber cuando tengas tiempo… y como ya te dije… adoro tu rima jeje)

Mónica (Onee-chan!!! No digas eso de no tener niños!!! Que son la cosa mas mona del mundo… bueno, salvo cuando te salen revoltosos en la cama, como cierta prima mía que pega patadas en la cama y me obligan a ver cierto gato azul y gordo con ella ¬¬… jeje, broma que yo te quiero mucho primita… jeje, si… mejor cállate… que sino… -.-U)

Kasumi Shinomori (bueno, pues aquí está el lemon… y sinceramente, lo puse aquí, porque no sé si sacaré hueco en algún otro capítulo para volver a colocar uno… así que… por lo menos… el primer finc en el que hice lemon, va a tener 3… y sobre lo de Aoshi y Misao… ya se que los he dejado un poco de lado… pero te aseguro que en el siguiente capítulo… van a tener más trabajo…

Gabyhyatt (jeje… si… es monísimo!!! (baba) y lo del collar… tranquilo que no lo perderá… bueno, no por ahora…

En fin, que ya llegamos al final de nuestro tiempo de hoy… se que no ha sido muy largo… pero es que no he conseguido sacar más…

Ah! Lo olvidaba… os tengo que dar una noticia que a lo mejor no gustará… no es que vaya a dejar este finc de lado ni mucho menos… es solo que aún no tengo escrito el capítulo 27 ni en la libreta si quiera… así que no sé cuando podré subirlo… Por eso quiero avisar… así que de momento… me dedicaré a escribir en la libreta el capítulo 27 y a pasar a limpio los capítulos de los demás finc que tengo empezados, para al final quedarme solamente con este… y poder dedicarme enteramente a él…

Espero no me quieran matar por esto, pero es que no puedo hacer otra cosa… espero que para navidad, tenga más tiempo, y no tarde tanto en escribir y pasar los capítulos…

Bueno, pues me despido hasta dios sabe cuando podré poner el capítulo, pero espero sea pronto… y lo siento, pero esta vez me reservo el título, porque sino, se desvelan datos importantes… y otra cosa… si queréis, os podéis pasar por mi finc "Los hilos del destino se pueden cortar" en la sección de "FullMetal Alchemist", pues es un crossover y sale esta magnífica serie de Nobuhiro Watsuki, amén de otras, de las cuales no diré el nombre… bueno pues, espero verles por allí también…

Nos vemos en el capítulo 27 de "Sonríe a cámara, mi musa"

Matta-ne

Kisa-chan-sohma