CAPÌTULO IV "DE REGRESO A CASA"
Al ver que su gran amor abría los ojos apareció en su rostro una gran sonrisa, sonrisa de felicidad, de saber que su amor ya se encontraba por así decirlo bien.
-Hola Seto- no dudó por un momento saludarlo, todo su ser estaba lleno de una felicidad enorme.
Poco a poco fue divisando lo que se encontraba a su alrededor, sabía que se encontraba en un hospital todo gracias a ese accidente, toda su cabeza daba vueltas, empezó a divisar primero que estaba en un cuarto blanco, lo típico de un hospital, después que a su lado había unas máquinas las cuales estaban revisando su pulso y al final pudo ver que a un lado de él se encontraba la persona que amaba, sí, estaba Yami.
-Mmmm- fue todo lo que dijo ya que se sentía cansado.
-No digas nada Seto, descansa- había empezado a acariciar la mejilla del ojiazul y en pocos minutos había quedado profundamente dormido.
Sabiendo que su ojiazul ya se encontraba "bien" decidió salir un momento, salió del cuarto y se dirigió a un lugar donde estuviera despejado ya que tenía que hablar con alguien para que le ayudara a saber quien le había hecho a su ojiazul.
Pasó por varios pasillos hasta que encontró uno donde no había casi nadie, recordando que no llevaba su celular fue a un teléfono de monedas que se encontraba ahí adentro.
/Bueno/ contestaba un chico un poco adormilado
-Tristán, soy yo Yami- sabía que cuando el Bakura estaba en ese estado no reconocía a nadie
/Yami, que horas de hablar son estas ya son las 7:00 de la mañana/ bueno para el eso era muy temprano ya que se paraba alrededor de las 10.
-Tengo un trabajo para ti, y sé que no podrás rechazarlo- sabía cómo le gustaba a Tristán ese tipo de casos ya que era un detective profesional.
/Mmmm, y que trabajo sería ese/ se estaba restregando los ojos para así poder despertar por completo.
-Hace unas horas ocurrió un accidente en el cual se vio involucrado Seto Kaiba y quiero que averigües quien está detrás de todo esto- recordando lo que le había dicho Roland sobre que alguien lo iba siguiendo.
/Vaya, vaya, por fin vas a aceptar que te gusta Kaiba/ ya sabía que su amigo amaba con locura al ojiazul, pero siempre lo negaba.
-Tristán- dijo con un leve sonrojo en sus mejillas
/Bueno, ya no digo nada/ bueno solo por el momento, ya después se las pagaría.
-Regresando al tema original, me vas a ayudar sí o no-
/Dime donde estas y voy para allá/ después de que apuntó la dirección decidió meterse a bañar para después ir con Yami.
Regresó por el mismo lugar en que momentos antes había estado, lo bueno es que esta vez ya no tuvo que lidiar con los de seguridad y paso sin ningún problema, después decidió volver con el ojiazul.
La mañana transcurrió con gran calma hasta que escuchó que alguien tocaba a la puerta, pensando que era el doctor o alguna enfermera permitió el paso y cuál fue su sorpresa a ver a Tristán entrar.
-Se puede saber cómo diablos pasaste a los de seguridad- le preguntó un poco molesto ya que a él le había costado horrores la primera vez.
-Ya ves, uno que es tan bueno, solo fueron unas palabras y me dejaron pasar- para su suerte iba pasando Roland por ahí y él lo había dejado pasar, pero eso no se lo contaría a Yami.
Hizo un puchero porque se acordaba de todo lo que había tenido que batallar para que lo dejaran pasar y a ese que tenía enfrente si lo habían dejado, si que tenía mala suerte.
-Bueno, no vine a que me regañes, vine porque me dijiste que era algo importante-
-Sígueme- de repente su semblante cambió a uno más serio entonces empezaron a caminar por unos pasillos hasta llegar a uno que estaba más alejado para que así nadie pudiera oír lo que decían.
-Lo que ocurre es que Seto tuvo un accidente, pero no fue uno cualquiera ya que alguien lo iba siguiendo y eso fue lo que provocó el accidente, pero todavía no se tienen pistas concretas por eso quiero que investigues- sabía que lo que estaban diciendo no era del todo cierto ya que conociendo a su ojiazul sabía que este los había burlado fácilmente.
-Ya veo, suena interesante el caso- dijo poniendo su mano en su mentón
-Me vas a ayudar sí o no-
-Ya, no te enojes- dijo de una forma burlona
-Lo único que sé es que alguien lo iba siguiendo y que el accidente ocurrió por un choque, no lo sé con certeza pero que el accidente fue provocado porque iba a alta velocidad y por la lluvia derrapó- realmente era lo único que le había dicho Roland.
-Ya veo para estar seguros dame la dirección de donde ocurrió eso y empiezo a averiguar-
Después de que le dio la dirección Tristán procedió a salir del Hotel y empezar a buscar pistas.
Una vez que dejó a Bakura procedió a regresar conde estaba Kaiba, toda la tarde se la pasó cuidando sus sueños, ya que todo el tiempo había estado dormido, ya avanzada la tarde recibió la visita de Yugi, el cual se encontraba preocupado por él ya que sabía lo importante que era el ojiazul para el ojicarmesí.
Yugi después de obligarlo a que fuera a comer se fue dejándole ropa limpia ya que sabía que se la iba a pasar toda la noche cuidándolo y que no iba a haber fuerza humana que lo moviera de ese lugar.
Sintió un leve peso que estaba a su lado, no sabía de quien era, pero se sentía tan bien, así que poco a poco fue abriendo sus hermosos ojos azules y empezó a divisar en donde se encontraba, bufo al recordar que estaba en el hospital, pero volteó la vista y encontró que Yami el cual estaba completamente dormido y estaba recargado en la orilla de la cama, esta imagen se le hizo muy tierna al ojiazul, entonces empezó a acariciar el rostro de su amor, pero ese rose provocó que se despertara el tricolor.
-Hola- dijo el Ceo
-Kaiba- se sorprendió al ver que se había quedado dormido pero al momento lo inundó una gran felicidad de ver a su ojiazul el cual se notaba que ya estaba bien.
-Qué gran saludo, yo me esperaba algo más alegre viniendo de ti- lo dijo en una forma de burla ya que sabía que Yami no se quedaba callado ante nada y ahora se estaba comportando de una manera muy extraña.
-Qué bueno que ya estés bien- no se le ocurría que decir, estaba tan feliz que las palabras no le salían.
-Sí, eso creo- realmente le dolía todo el cuerpo, pero ya no como antes
-Jajaja- saco una leve risita ya que no esperaba que el Ceo le diera una respuesta como esas.
-Y dime has estado todo el tiempo aquí conmigo- quería saber si realmente había estado a su lado
-Sí- un leve sonrojo aparecía en su rostro, pero como ya era de noche no lo pudo percibir el ojiazul.
Kaiba ya no dijo nada, pero su corazón se había acelerado, realmente no sabía con certeza que sentimiento era el que tenía hacía Yami, lo único que sabía era que nunca antes se había sentido así solo que con él.
De repente un silencio invadió la habitación, ya que ninguno hablaba, solo se quedaron viendo hasta que el ruido de la puerta los hizo salir de aquel mágico momento.
-Señor Kaiba- había entrado el doctor de una forma muy clamada.
-Sí- recobro su tono frío y le lanzó una mirada al doctor con la cual congelaría al infierno, a lo cual el pobre doctor se estremeció un poco.
-Quiero decirle que ya está dado de alta, solo que va a tener que estar en cama durante aproximadamente un mes para que se recupere por completo-
-Muy bien- dicho esto el doctor dio media vuelta y salió de la habitación lo más rápido posible.
-Que bien Kaiba, ya vas a poder regresar a la mansión- digo muy alegre Yami, aunque también sentía tristeza porque de esa forma ya no lo podía ver.
-Sí- pero vio la leve tristeza que cubrió el rostro de Yami, y realmente había sido una buena noticia, ya podía salir de ese horrible lugar, pero una cierta tristeza lo inundó por un momento de saber que ya no iba a ver a Yami, o si?
-Te gustaría ir a mi mansión- no sabía porque había dicho eso, pero sintió la necesidad de estar más tiempo con el tricolor.
-Claro- el rostro de Yami se ilumino y apareció una gran sonrisa en este.
-Muy bien, ahora es hora de irnos- se puso con gran esfuerzo de pie ayudado por Yami, se fue al baño para cambiarse.
Ambos salieron del cuarto donde ya los esperaba Roland, así que bajaron del hospital por la salida de emergencia ya que en la principal todavía había reporteros.
El camino fue calmado, ninguno de los dos se habló durante el camino excepto que de vez en cuando se iban lanzando miradas muy discretas para que no se diera cuenta su compañero.
Una vez que llegaron a la mansión Mokuba recibió a Seto con un gran abrazo, pero no muy fuerte para no lastimarlo ya que todavía estaba débil y después volteó a ver a Yami el cual le lanzó una gran sonrisa, todos entraron a la mansión y llevaron al Ceo hasta su cuarto.
-Seto, ya me voy- dijo despidiéndose de su hermano ya que él estaba por el momento a cargo de Kaiba Corp.- al fin te dejo en buenas manos- dicho esto miro a Yami lanzándole una mirada pícara a lo cual ambos se sonrojaron.
-Sí Moki y no vengas tarde- bueno ya pasaban de las 4 de la tarde
-No te preocupes, no soy como tú que se la vive ahí- dijo con una pequeña sonrisa ya que había días en las que su hermano no iba a la mansión por estar trabajando.
-Adiós Yami- dicho esto dio media vuelta y salió de la mansión, dejando a los dos chicos solos en el cuarto.
-Este…- no sabía que decir, estaba muy nervioso de estar solo con Kaiba en su habitación – le voy a avisar a Yugi que estoy contigo- iba a salir de su cuarto cuando la voz del ojiazul lo detuvo.
-Te gustaría quedarte esta noche- dijo con su mismo tono frío aunque por dentro estaba hecho un manojo de nervios por la respuesta de este.
-Me encantaría- dicho esto salió del cuarto del castaño lo más rápido que pudo, no podía creer lo que le había dicho Kaiba y mucho menos sabia porque le había dicho que le encantaría, si que ya se estaba volviendo loco.
Dentro de la habitación estaba Kaiba muy pensativo, para empezar porque le dijo que se quedara, bueno esa idea le gustaba, pero lo que no lograba entender era porque Yami le había dicho que le encantaría estar con él, bueno pensándolo bien era estar la noche en la mansión, no precisamente con él, pero eso ya era un avance.
Yami empezó a bajar las escaleras de la mansión para dirigirse al teléfono, lo tomó entre sus manos y empezó a marcar el número de su casa.
Después de unos cuantos tonos Yugi contesto.
-/Bueno/-
-Yugi-
-/Yami, que bueno que hablas, donde estas/- estaba un poco preocupado ya que no sabía nada de Yami, ya que lo había buscado al hospital y ya no estaba.
-No te preocupes estoy en la mansión de Kaiba, sólo hablaba para decirte que me voy a quedar esta noche aquí-
-/Yami/- dijo en un tono pícaro a lo cual Yami se sonrojo completamente -/Que le piensas hacer al pobre de Kaiba/- dijo de una forma burlona.
-Yugi, no digas tonterías, solo lo voy a cuidar- estaba más rojo que un semáforo.
-/Sí como no/-
-Bueno, me vas a dejar de molestar con eso-
-/Bueno, ya no digo nada/- lo bueno es que Yami no lo estaba viendo, pero tenía unas grandes ganas de reírse.
-Más te vale, bueno adiós-
-/Adiós Yami, y no hagas nada malo/-
-Yugi- pero esto ya no lo escucho porque en ese mismo instante la comunicación se cortó.
Empezó a subir las escaleras lanzándole mil maldiciones a Yugi por todo lo que le había dicho, una vez que llegó a la puerta a la cual dividía el pasillo del cuarto de Kaiba se detuvo un momento para después empezar a girar la perilla y entrar al cuarto.
Continuara…
Lamento mucho la demora, jajaja, creo que no tengo disculpa, espero que les haya gustado el capi.
Hasta la pròxima.
