Lamento mucho la tardanza, pero aquí les traigo el próximo capítulo, espero sus reviews, bye.

Una vez que estuvo adentro de la habitación lo primero que hizo fue acercarse y sentarse en la orilla de la cama, simplemente no podía estar alejado de él ya que no sabía por cuánto tiempo iban a estar juntos.

-Y bien que te dijo Yugi-

-Sí y está de acuerdo- al decir esto desvió su mirada hacia alguna parte del cuarto del Ceo ya que no quería que viera el rubor que cubrían sus mejillas, ya que eso le recordaba la plática que había tenido con Yugi.

-Me parece bien-El ojiazul se percató de esto y también desvió la mirada ya que ese leve rubor lo había ver más encantador.

Por un prolongado lapsus de tiempo ninguno de los decía nada, parecía que estaban muy entretenidos viendo cada detalle de aquella habitación.

-Este…- No estaba muy seguro de que platicar, algo para romper aquel interminable silencio, aunque lo único que se le ocurría era sobre que le había pasado al Ceo, eso le andaba dando vueltas en la cabeza, además no perdería nada con intentarlo.- Seto…que fue exactamente lo que te paso.-

El ojiazul se quedó pensativo por un momento, no era nada que tuviera que ocultar, además tenía que empezar con la búsqueda de aquellos sujetos que hicieron que tuviera ese maldito accidente.

-Me encontraba en Kaiba Corp. Cuando entró Roland a decirme si me llevaba a la junta que tendría esa tarde en el restaurant que se encuentra en el centro…

FLASH BACK

Había llegado al restaurant y dejó su coche con uno de los encargados del Valet Parking, ya dentro del establecimiento buscó a los empresarios con los que tenía la famosa "reunión" ya que eso era por cortesía de los otros para agradecerle por haber firmado el trato.

Toda la tarde se la pasaron hablando de negocios, a Seto no le importaba mucho, solo esperaba el momento adecuado para retirarse del lugar ya que se le estaba acabando la poca paciencia que tenía.

Cuando empezaron a platicar de cosas fuera de lo que a él le convenía decidió retirarse del lugar, salió del local y de inmediato el chico al cual le había dejado su coche, este inmediatamente salió disparado por el coche del ojiazul ya que no quería tener problemas.

En lo que esperaba que le llevaran su coche, empezó a ver la calle la cual estaba literalmente vacía, a excepción de un coche que estaba estacionado del otro lado de la calle. Era de color negro, los cristales eran polarizados, así que no se veía si estuviera alguien o no.

Era una noche oscura ya que estaba nublado y la luz de la luna no lograba traspasar la densidad de las nubes, había un gran indicio de que muy pronto iba a llover, así que si no quería que le agarrara la lluvia tendría que apurarse, estaba viendo el cielo calculando que tan pronto empezaría a llover, no porque fuera un meteorólogo, pero por el aspecto que tenía sabía que no iba a tardar demasiado.

-Señor Kaiba, aquí tiene las llaves-

-Muy bien- las tomo y se dirigió a su auto, una vez dentro se esperó un momento para después arrancar.

Al dar vuelta a la calle que estaba enfrente del restaurant se dio cuenta de que los focos del coche que estaba estacionado se prendían en ese momento, eso no era una muy buena señal, pero no le dio mucha importancia, después de un tiempo se dio cuenta de que ese mismo coche que había salido del restaurant junto con él todavía lo iba siguiendo, la lluvia ya había empezado a caer, pero apenas era algo ligero, nada de qué preocuparse.

Así que empezó a avanzar por otras calles, ahora no tenía en meta llegar a su mansión, sino perder al tipo que lo iba persiguiendo, y sí, eso era exactamente lo que estaba haciendo, ya que conforme había acelerado el otro coche también hizo lo mismo, y ahora ya no guardaba su distancia, pasó por varias calles, pero a medida que pasaba el tiempo más se intensificaba la lluvia, hasta en algunos lugares la lluvia era tan cerrada que no se lograba distinguir casi nada.

Estaba a punto de perder el coche que lo iba siguiendo cuando de repente apareció un coche color azul, por un principio pensó que solo era algún coche despistado que andaba en media tormenta, pero que equivocado estaba ya que también empezó a perseguirlo, así que ahora tenía que librarse de dos ya que el otro lo había alcanzado, siguió avanzando por la ciudad y de repente entro como en una especie de callejón la cual tenía muy poca luz.

-En donde diablos me vine a meter- ya era tanta la frustración que sentía ya que no podía escapar y luego en qué lugar tan desolado.

Se escuchó a un gran estruendo que era producido por una pistola.

-Maldición- dio un giro rápido con el coche para evitar que el tiro le diera al coche, motivo por el cual derrapó unos cuantos metros, pero siguió adelante, eso se estaba saliendo de control, esos lo que querían eran matarlo, a lo mejor eso era algo lógico, pero no pensó de que lo hicieran a media calle, para empezar no iba a dejar que lo mataran, ni a mitad de la calle ni en ningún otro lugar.

Al ver que la lluvia no se quitaba sino que se mantenía y a veces hasta llegaba a granizar decidió que necesitaba ayuda, aunque no le gustara, ya que si no lo hacía terminaría veinte metros bajo tierra y eso no era algo bueno, así que busco entre sus cosas su celular y marcó a la única persona que lo podía ayudar en ese momento, ya que él tenía un radar para localizarlo en cualquier parte donde estuviera.

-Roland, necesito que enciendas el radar para que me localices- dijo como pudo el ojiazul ya que tenía que estar al pendiente por donde iba, también si le volvían a disparar y ahora hasta el teléfono.

-Se… señor Kaiba, que necesita- no era normal que le hablara, bueno para que lo encontrara, siempre era cuando había una emergencia y se alarmó mas por el tono que había empleado el ojiazul.

-No tengo tiempo de explicaciones, me vienen persiguiendo dos automóviles, pero además vienen armados, ya trataron de darme en varias ocasiones- al otro lado de la línea se escuchó una exclamación ante lo comentado, pero el Ceo hizo caso omiso –aunque no me lograron dar, pero esta maldita lluvia me impide hacer algo, ya que luego con trabajos veo por donde voy.

-Si… señor Kaiba, voy… n…o se preocupe- después de esto colgó y fue por el coche blindado que había en la corporación y sin un minuto de perdida encendió el dichoso radar; una vez que localizó donde se encontraba tomó la ruta más rápida, aunque se dio cuenta que iba a una gran velocidad y mas tomando en cuenta que estaba lloviendo.

No podía alejarse demasiado ya que si lo iba a encontrar Roland tendría que estar cerca o en un lugar accesible para que pudiera hacer algo, así que tomo una calle la cual parecía que era la principal y trató de dirigirse hacia el centro, en dado caso conocía mejor por ahí y sería más fácil escapar.

No se había dado cuenta que en una parte de la ciudad estaba cerrada por obras, y que era imposible pasar, pero ahora que hacía, si seguía adelante era muy probable que hubiera una excavación y esa si no la podría librar, o dar media vuelta y regresar, aunque eso era muy peligroso ya que aparte de que el suelo estaba mojado había varios trozos de hielo los cuales seguían cayendo, así que empezó a disminuir la velocidad y cuando encontró suficiente espacio giro el auto, después metió la reversa y volvió a acelerar.

Para su suerte los otros dos tuvieron más problemas para realizar esa maniobra y así sacó algo de ventaja, ya veía que Roland estaba a unos pocos kilómetros de donde se encontraba y que sólo era cuestión de minutos a que llegara, salió a una calle un poco más angosta cuando volvió a escuchar los disparos, solo que esta vez sí le habían dado ya que no se había percatado de que habían vuelto a sacar las armas, pero sólo le habían dado a la cajuela, pero cuando iba a dar vuelta le dispararon a un neumático y esto había hecho que perdiera el control ya que empezó a derrapar y fue a estrellarse contra un poste.

Sabía que si salía del coche le iban a disparar y a terminar con él, así que se mantuvo dentro del coche aparentando que estaba muerto ya que por el impacto este se había volcado, pero sintió como el coche era empujado pero no se movió ya que gracias a ese nuevo impacto parte del fierro del coche se había incrustado en su pierna, alzó la vista y se dio cuenta de que el coche azul se estaba preparando para envestirlo otra vez con lo cual logró que el coche quedara boca arriba, así que vio que uno salía del auto y se acercaba, al parecer se dio cuenta de algo y regreso casi corriendo hacia su vehículo y se alejaron.

A los pocos segundos empezó a oler a gasolina, como pudo salió, pero para eso tuvo que romper el cristal lo cual le provocó diversos cortes en la mano, después empezó a salir por el lugar, aunque ya no se puro levantar ya que una pierna la tenía lastimada y la otra al parecer se la había roto, así que con la fuerza de sus brazos trató de alejarse lo más que pudo ya que solo era cuestión de segundos antes de que su coche explotara.

FIN DEL FLASH BACK

-Lo último que recuerdo es que me aleje y a lo lejos logré ver unas luces provenientes de otro coche, pensé que habían regresado, pero luego reconocí que era en donde venía Roland, pero eso es todo, de ahí solo me acuerdo del hospital- le había narrado todo lo que había sucedido ya que no tenía porque mentirle a él, nunca había tenido un secreto el cual no le hubiera contado, excepto que lo amaba, pero ese si no se lo iba a decir.

-Ya veo- había estado oyendo con suma atención la historia del ojiazul, aunque por dentro tenía unas ganas enormes de golpear lo que fuera, ya que no podía creer lo cerca que estuvo de perderlo y más porque en ese momento no podía hacer nada, solo esperar a que Tristán le dijera algo y pues darle algunos detalles de los cuales le había dicho el Ceo.

-Y como te enteraste- si él estaba hay era porque se había enterado y aparte porque sentía algo hacia él ya que estar cuidándolo y luego darse cuenta que no iba a su casa era algo.

-Por las noticias- fue la simple respuesta, no le quería contar todo lo que tuvo que hacer para verlo.

-Te la has pasado todos los días en el hospital verdad-

-Sí- de nuevo un color carmesí aparecía en sus mejillas.

-Ya veo, supongo que te gustaría darte un baño-

-Pero…-

-No te preocupes, es lo menos que puedo hacer por el momento, busca ropa- le había señalado uno de los cajones que había en la habitación- algo te tiene que quedar y ahí está el baño, no tengo ningún inconveniente- de igual forma le había señalado el baño que había dentro de su habitación.

-Está bien- sabía que no tenía que discutir ya que realmente lo necesitaba, así que se dirigió a donde le había dicho y sacó un conjunto el cual a su parecer le quedaba y se dirigió al baño, no sin antes ver a su ojiazul el cual también lo estaba observando así que entro casi corriendo.

Una vez dentro se desvistió y abrió el grifo del agua y se estuvo un rato dentro, aunque quería ya acabar para regresar con su ojiazul, una vez que terminó se vistió y salió del baño.

La vista que tenía el ojiazul era la más hermosa que había visto, su Yami vistiendo un conjunto que él casi no ocupaba, pero a él le quedaba de maravilla, además las gotas de agua que corrían por su pelo y resbalaban por sus mejillas, esa imagen era la mejor, en pocas palabras era un ángel.

Yami se empezó a acercar lentamente hacia el Ceo…

CONTINUARA…