Me tardé pero ya lo subi,jiji. Espero q les guste. Por favor dejen reviews.
Día 1

-¿Cuáles son tus flores favoritas?,¿Qué animales te agradan?,¿Qué color te gusta más?... –eran la clase de preguntas que Kankuro había empezado a hacer desde que dejaran la oficina de la Hokage.

Tenten solo se limitaba a ignorarlas, a pesar de que sabía que debía cooperar para aparentar lo que ella llamaba una "felicidad fingida". Caminaba apresuradamente por delante del muchacho y en raras ocasiones lo volteaba a ver. A Kankuro aquel comportamiento le disgustaba, incluso después de entrar a casa de la chica ésta seguía comportándose como si él no estuviera ahí: se dirigió a la habitación del fondo y salió de la casa, llevándose únicamente un suéter y dejando al joven sentado en el sofá.

Kankuro se quedó mirando como ella se alejaba, molesto por no haber obtenido ninguna respuesta a sus insistentes preguntas, pero no se rendiría: si Tenten no quería hablar seguro que sus cosas hablarían por ella.

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Tenten comenzó a correr apresuradamente en cuanto se hubo alejado de la casa, ya era muy tarde para dar media vuelta y además quería estar sola.

En cuanto se encontró lo suficientemente lejos de la aldea como para no ser molestada se recostó sobre la hierba. Aquel olor le agradaba y le calmaba los nervios, pero no podía quedarse ahí todo el día. Por primera vez en su vida deseo que el día llegara a su fin, tenía la esperanza de que aquel fuera solo un mal sueño, pero sabía que no era así.

Pasaron unos minutos. Escuchó unos pasos dirigirse hacia donde ella estabay no se tomó la molestia de levantarse a ver de quien se trataba.

Un joven de aspecto salvaje y cabello alborotado, mas o menos de su edad, se recostó a su izquierda; y un gran perro blanco a su derecha.

-Hola Tenten –saludó animosamente el muchacho. Ella lo volteó a ver, inexpresiva -¿Te encuentras bien?

-Te juro que en estos momentos preferiría estar internada en el hospital.

Kiba se sorprendió por la respuesta.

-Vaya… ¿tan mal va tu día? –la joven asintió -¿Puedo hacer algo por ti?

-Hummm… -Tenten sonrió maliciosamente -¿Podrías prestarme a Akamaru para que muerda a alguien por mi?

-¿Qué rayos te sucede? –preguntó el joven, confundido por aquella propuesta, pues nunca se le habría ocurrido que Tenten fuera de las que pidiera ese tipo de favores.

-Nada, ese es el problema: nunca sucede nada.

-Yo creo que el problema es que sucede algo.

-No quiero hablar.

-Yo sí –insistió el Inuzuka.

-Entonces habla con tu perro.

Hubo un silencio incomodo entre ambos, que solo se rompía por el constante jadeo de Akamaru y el golpeteo de su cola sobre el césped. Tenten le dio la espalda a Kiba, miraba al perro con cierta envidia, pues él no tenía que fingir estar comprometido con un bruto, ni siquiera tenía que articular palabra. Seguramente la vida de un perro era mucho más sencilla.

-Voy a vivir con Kankuro por un mes, es una misión en la que tenemos que fingir estar comprometidos.–dijo aún mirando al animal.

Kiba, quien había sacado una bolsa de papas fritas de su mochila, se atragantó. Cuando hubo recuperado la respiración, y con los ojos llorosos debido a la falta de aire, dijo con dificultad:

-No sabes cuanto te compadezco.

Tenten se volteó bruscamente hacia él.

-Vaya, que apoyo el tuyo. Mejor te hubieras asfixiado con esa papa.

-Lo lamento, pero es la verdad. –dijo mientras se metía un buen puñado de papitas en la boca -Yo no podría fingir estar enamorado de un tipo como él.

-Kiba, tu ni siquiera podrías fingir estar enamorado de una chica.

-Me refería a que si yo fuera tú no podría. Evidentemente en la vida real jamás aceptaría fingir estar enamorado de un hombre ¿Qué me crees?

-Un chico tonto que casi se asfixia con una fritura.

El muchacho, que aún tenía la boca llena de papas, le ofreció a su compañera.

Tenten lo miró con cuidado, los ojos del muchacho seguían llorosos. Aquella visión era algo realmente gracioso, y Kiba se dio cuenta de que lo miraba.

-¿Qué? –preguntó ofendido.

Tenten sacó un espejo de bolsillo de su pantalón y lo puso frente al joven, que al ver su aspecto comenzó a reírse con ella.

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Kankuro seguía buscando información sobre Tenten en la casa, pero no había encontrado demasiada. No había ningún perfume sobre el tocador; las pocas fotografías que tenía eran aquellas en las que estaba con Lee y Neji, y unas cuantas con Kiba, Shino e Hinata; la música variaba mucho en estilo; el refrigerador estaba casi vacío, solo provisto por salchichas, queso y un poco de lechuga. En concreto, no había mucho de donde obtener información, aunque había un lugar en esa casa en el que él todavía no entraba: la habitación de Tenten.

Decido a aprender aunque sea el más mínimo detalle sobre la chica, se metió a su habitación, con cuidado de no mover nada. No le agradaba hurgar entre las cosas de los demás, y menos sin permiso, pero tenía que hacerlo para que no resultara evidente que no conocía ni quería en lo más mínimo a la chica. Pues de lo contrario la misión sería un fracaso.

Al principio solo le pareció una recamara común y corriente, pero al repara en la pared del fondo se dio cuenta de que algo no encajaba con el perfil que el tenía sobre una mujer.

Se sorprendió al ver todas las armas que había allí: cuchillos, navajas, espadas, shurikens, látigos, lanzas, flechas, dagas, sables, kunais, garrotes, bo, jabalinas, ballestas, etc.

Había descubierto algo, algo que le causaba emoción y a la vez le inspiraba miedo: A Tenten le gustaban las armas.

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Un buen plato de ramen fue lo que alivió el hambre de Kiba. El muchacho lo engulló como un perro al que han dejado horas sin comer y de repente le avientan un trozo de carne. Tenten estaba tan acostumbrada a verlo comer así que ya no le sorprendía, aunque le seguía molestando que Kiba la presionara para que acabara rápido.

Habían pasado dos horas desde que la chica hubiera dejado a Kankuro en su casa, y se preguntaba que estaría haciendo el muy holgazán.

No quería regresar pronto, pero tampoco demasiado tarde. Kiba la miraba con cierta preocupación.

-¿Estarás bien? –le preguntó. Tenten asintió. -¿Segura? –volvió a insistir el chico.

-Kiba, tengo una habitación repleta de armas ¿enserio crees que no estaré bien?

-Pues la verdad no lo se. Son las cuatro de la tarde y tú sigues con el refrigerador vacío.

-¿Cómo sabes que mi refrigerador está vacío?

-Porque la vez que Hinata fue a devolverte el vestido rojo no había nada en él.

-¿Y tu como sabes que Hinata fue devolverme ese vestido?

-Porque yo la acompañé.

-Y abriste mi refrigerador buscando comida ¿eh?

Kiba rió nerviosamente.

-¿Quieres que te acompañe a hacer las compras? –le preguntó.

-No puedo creerlo. Tienes más de veinte años y buscas comida en mi refrigerador.

-Lo lamento… tenía hambre y era lo más cerca de mi.

Tenten lo miró.

-Sí. Quiero que me acompañes a hacer las compras y que de paso también llenes tu refrigerador.

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Kankuro decidió sentarse en el sofá para relajarse un poco, jamás habría esperado que a una chica le gustaran tanto las armas. Comenzó a ojear revistas y algunos libros para distraerse, se paseaba de un lado a otro de la sala intentando pensar en otra cosa, pero no podía, tampoco tenía muchas ganas de salir. Se acabó las pocas salchichas que había en el refrigerador y, tratando de buscar algo que lo distrajera, acabó por desordenar todo. Le frustraba que Tenten no llegara.

Así estuvo por casi dos horas. Miraba el reloj constantemente, impaciente.

Los ninjas de Kusagakure llegarían al día siguiente, y comenzaría su pesadilla, si no es que ya había comenzado.

-¿Por qué, por qué, por qué? –se decía cada vez que recordaba que Tenten no estaba en la casa. Necesitaba urgentemente hablar con ella, planear una estrategia, aprender más sobre la joven y que ella aprendiera sobre él.

Pasó otra hora, ya estaba anocheciendo.

La puerta se abrió y la kunoichi de los chonguitos entró por ella, cargando con bolsas llenas de comida, las cuales cayeron al suelo cuando se dio cuenta del aspecto que tenía su casa.

-¿Pero qué hiciste? –le preguntó a Kankuro.

-Nada –le dijo él nerviosamente, al reparar en el caos que había formado.

-Como que nada. ¿Quién te dio permiso de revisar mis cosas?

-Oye, tú no cooperaste demasiado. –se defendió mientras se acercaba a la chica

-¿Y no podías esperar a que llegara? –ella avanzó molesta hacia él.

-No. ¿No lo entiendes?,¡Mañana llegarán los ninjas de la hierba!

-¡Eso ya lo se!

-¡¿Entonces?! –Kankuro se frenó delante de ella.

-¿¡Entonces qué?!

-¡¿Entonces por qué me dejaste solo cuando sabías que tenías que cooperar?! –le reclamo Kankuro.

-Exactamente por esto –contestó la chica. -¡Porque me pones nerviosa!

Kankuro se sorprendió por la respuesta ¿La ponía nerviosa?,¿De qué manera? Notó la mirada de Tenten fija en la de él, la chica respiraba agitadamente. Kankuro se suavizó y se acercó aún más a ella, intentando rodearla con sus brazos.

-¡No me toques! –gritó la chica y lo empujó hacia atrás, para después echar a correr a su habitación.

-Tenten… –Kankuro intentó detenerla.

Ella se detuvo en la puerta, tenía los ojos llorosos.

-¡Si tanto quieres saber de mí te diré que odio: -le dijo a Kankuro -Odio que desordenen mis cosas, odio que hagan preguntas, odio que me traten como a una niña y te odio a ti! –y tras decir eso cerró la puerta con brusquedad.

Kankuro se quedó quieto, apenas le había dado tiempo de asimilar todo lo que había pasado.

Miraba la puerta de la recamara de Tenten con tristeza.

-Yo odio... -dijo en un susurro casi audible -odio verte llorar.


Bno... ps ahí esta. Espero que les haya gustado y lamento haberme tardado tanto, pero digamos que no había tenido suficiente tiempo para escribir. Trataré de tardarme menos.

Por favor dejen reviws!!!