Cap 4 Hospital.

Akagi, Kogure, Ayako y el profesor Anzai, como responsables del equipo, se dirigieron rápidamente al hospital general. Aunque estos habían dejado claro que irían informando del estado de su compañero, y que no convenía colapsar la sala de espera del hospital, en cuanto marchó el taxi Sakuragi y Sendo se pusieron en camino para seguirles.

-¿Dónde crees que vas?

-Yo al hospital ¿y tu?

-…

-¿Estás preocupado por Rukawa?

-¿Yo?! ¿Por ese zorro apestoso?

-…

-…

Siguieron el camino en silencio. Entraron por la sección de urgencias, donde encontraron al resto. El señor Anzai se encontraba sentado, a su lado ayako tenia la cabeza apoyada en sus manos, a la vez que sus codos se sostenían sobre sus rodillas. Kogure estaba de pie, apoyado en la pared, y visiblemente nervioso, mientras Akagi no se podía mantener quieto. Ayako volteó su mirada y los vio. Sendo.

-¿Ya os han dicho algo?

-No… -soltó Ayako con pesar.

-Aún no ha salido nadie.-añadió kogure.

-Se les ha dicho que ya les informaríamos, ¿¡que hacen aquí!?- Exclamó medio ido el capitán, le preocupaba más el estado de Rukawa y el futuro del equipo sin su estrella antes que aquellos dos fueran allí.

-Hanamichi… con una pelea tan solo vas a complicar las cosas… ¿A qué has venido?

-…

-Déjalo Ayako… debe de estar preocupado… y ya está…-respondió por él kogure.

Silencio… todos se encontraban sumidos en sus pensamientos.

-¿Ustedes son quienes acompañan a Rukawa Kaede?- Era una enfermera de veinti pocos años. Todos se pusieron en pie y se le acercaron.

-Si.

-¿Son parientes?

-… no… somos sus compañeros de equipo…

-Lo siento pero no puedo informarlos si no son parientes.

-El chico es huérfano. Nosotros somos lo más parecido a familiares…- le respondió el gordito.

-Lo siento pero en ese caso si quieren saber de su estado tendrán que hablar con su asistente social.

Mientras ellos trataban de sacar algo de información a la enfermera llegó una mujer bastante mayor, bajita, gordita y con un gran moño que recogía su pelo blanco.

-Disculpe, soy la asistente social de Kaede Rukawa. Su médico me ha llamado para informarme que le han ingresado de urgencias.- La mujer hablaba tremendamente rápido, con la respiración agitada.

-Si, estos son sus compañeros de equipo…- Dijo la chica indicando a los jóvenes y al señor Anzai.

-A.. muy bien… ¿piensas decirme como se encuentra o tendré que interrogarte?-dijo cruzándose de brazos.

-Si…

-Mira niña, a ellos les interesa su estado incluso más que a mi, y no veo ningún motivo por el que no puedan saber su estado o entrar a verlo. ¡Venga! ¡Que no tengo todo el día!

-¡S… SI!- Dijo hundiendo la cabeza en la tabla de resultados que llevaba. -El chico en cuestión llegó hace una hora inconsciente debido a un grave ataque de asma, del cual desconocemos los motivos. El paciente se encuentra estable y debido al desgaste de la crisis no ha despertado, tras administrarle medicación intravenosa y oxigeno quedó dormido. Mañana cuando despierte, si no hay novedades, su médico, la doctora Tazuki, pasará a comprobar su estado y le darán el alta.– Terminó en una pequeña reverencia.

-¿Se desconocen los motivos?

-Hace unos días se le diagnosticó alergia al polvo… Hoy antes de que tuviese el ataque cayó en unas colchonetas…-contó anzai.

-¿Este podría ser el motivo?- Dijo la mujer dirigiéndose a la enfermera.

-Ss si.. Es probable…

-Muy bien, ¿podemos pasar a verle?

-Lo están trasladando a planta. Le han asignado la habitación 4051, pero en la habitación máximo pueden entrar dos personas, y pasar la noche una.

-De acuerdo. ¿Los ascensores?

-Al fondo a la izquierda.

Subieron todos juntos hasta la puerta de la habitación. Primero entró la asistente social.

-¿Quien se va a quedar a pasar la noche? Yo tengo que ir a trabajar dentro de una hora, pero si quieren mañana ya me quedaré con él- se ofreció Akira.

-yo voy a pasar el fin de semana fuera… me marcho a las 9… Tu Akagi trabajas, ¿no?

-Se…y hoy abra mucho trabajo… no puedo fallarles… ¿Ayako?

-Estoy castigada, como no esté en casa antes de las 8 mi madre me mata..

-¿Te castigaron?-pregunto incrédulo Akagi- ¿Qué hiciste?

Poniéndose colorada- Digamos que llegaron en casa antes de lo que pensaba….

-Bueno… voy a llamar a haruko haber si me puede sustituir…

-Yo no tengo nada que hacer, voy a avisar a mi madre.- dijo dirigiéndose a las cabinas telefónicas

-Sakuragi- susurro ayako.

Instantes después salio la asistente.

-Ya podéis entrar, esta conectado a un respirador, pero no os reocupéis, tan solo es para vigilar que su respiración, que no tenga apneas. Yo volveré mañana cuando aya arreglado el papeleo. Adiós.

-Gracias- contestaron todos a unísono. Entraron Ayako y Anzai, dejando la puerta abierta. Sendo saco la cabeza un momento para ver el bello durmiente y antes de que es tes salieran él y akagi marcharon para no llegar tarde, allí no podían hacer más. Al salir el entrenador y la asistente se despidieron de hanamichi y kogure, quienes entraron seguidamente.

La persiana de la habitación estaba a medio bajar, y por sus agujeros fluyan rayos de un dorado anaranjado, calidos y sutiles, envolventes, que caían suavemente sobre la sabana y la blanca piel del moreno dándole un color un poco más saludable, pero sus labios aun se veían un poco blanquecinos a través de la mascarilla transparente. Se encontraba boca arriba con los brazos tendidos al lado de su cuerpo, y sus piernas estiradas cuan tan largo era, con el cuerpo bastante incorporado para facilitarle la respiración. Vestía una bata de hospital y la sabana le cubría hasta el pecho, pero no sus brazos. Parecía dormir muy placidamente, como un bebe, con cara de serenidad extrema y su pelo oscuro como la noche un poco revuelto.

No se dio cuenta del tiempo que estuvo parado mirándolo, cuando kogure le deseo buenas noches y se marcho cerrando la puerta. Hanamichi cogió la butaca de color marrón imitando piel, pero de puro plástico, y la acerco a la cama de kae, sentándose en ella, quedando a pocos centímetros de él.

En el fondo sentía la necesidad de sentirlo, de acariciar esa piel, sin saber muy bien si para reconfortar al moreno o para reconfortarse a si mismo, pero había algo en él que se lo impedía, sentía que era como hacer algo malo, algo reprobable, pero superando este sentimiento, al grito interno de que era una tontería alargo su mano hasta ponerla sobre la del moreno e instintivamente, al notarla un poco fría la cogió con las dos manos intentándole dar un poco de calor, una vez se había entibiado un poco miro su rostro y sin dejar su mano, con la derecha le acarició el rostro con un gesto de protección. El moreno movió su cabeza quedando cara el pelirrojo sin despertar. Hanamichi dejo la mano de kae suavemente encima de su abdomen.

-¿Qué es lo que me estas haciendo?- susurro y se dispuso a intentar dormir.

La mañana siguiente en cuanto llego sendo hanamichi se fue, Rukawa aun no había despertado.

Sendo se encontraba sentado en la cama de kae tomando un café con leche y mirando por la ventana. Es la primera imagen que vio el moreno, primero borrosamente y poco a poco más nítida. Movió un poco un brazo desentumeciéndose y sendo se dio cuenta de que había despertado, mirándolo con una sonrisa y hablando muy suavemente.

-Buenos dias ¿Cómo te sientes?- cuando le iba a contestar noto que llevaba puesta una mascara y se llevo una mano para sacársela. El pelo pincho fue más rápido, pero no por eso menos suave y empezó a quitarle la mascarilla muy suavemente.

-¿Qué ha pasado?- se encontraba bien, pero muy perezoso, se encontraba muy bien entre las sabanas.

-Tuviste un ataque de asma grave… te trajeron aquí con ambulancia.

-¿Te quedaste toda la noche?- pregunto un tanto sorprendido.

-No, por la noche se quedo Sakuragi, y he venido hace un par de horas… i me quedare todo el día hacerte compañía.- La noticia le sorprendió aun más… que hanamichi había hecho ¿¡Que?!

-No.. no hace falta.. que te quedes… seguro tienes cosa que… hacer…-Sendo sonrió levemente y le acarició el rostro suavemente.

-He reservado todo el día para ti- dijo con una sonrisa más amplia.

Kaede se sintió muy nervioso, no estaba acostumbrado a que lo tocaran, y lo alteraba mucho, se sentía indefenso, agredido, y le llevaba malos recuerdos. No mostró ninguna reacción, aun se sintiese agredido deseaba esa caricia, pero no puco evitar sentir miedo, aunque su interior le decía que a la que se quedara solo se sentiría eufórico de haber estado tan "cerca de él".

Sendo bajo su mano hasta dejarla reposar en su hombro.

-Tu asistente debe de estar apunto de llegar, más o menos en diez minutos pasa el medico a darte el alta y ella debe estar.- El moreno abrió grandes los ojos.

-¿La han avisado?

-Si el hospital así que llegaste… ¿porque? -Pregunto ante la cara que puso el menor.

-No quiero volver al orfanato.

-¿y porque tendrías que volver? ¿no tienes un piso ya?

-Si, pero soy menor, teóricamente debería de estar en el orfanato, pero conseguí que un juez me diera la emancipación hace un año, y después de esto ¡me la van a quitar!

-¡Ya lo creo que te la van a quitar!¡Aun eres un niño!-La asistente había entrado sin que la escucharan.

-Yo… no, por favor Koro-san, ¡no quiero volver allí!

-No hay otra alternativa. Eres un niño y además estas enfermo, no puedes vivir solo.

-¡No estoy enfermo!

-¿A no?-dijo con una sonrisa irónica- ¿Que hubiese pasado si hubieras estado solo?- la discusión termino con la llegada de la medico la chica reviso al moreno y cuando hubo terminado Koro y sendo volvieron a entrar, mientras le hacia unas preguntas.

-¿Has tomado las pastillas y el spray?-Este asintió con la cabeza.

-¿Cada día?

-Si, es lo que me dijiste.

-¿Ya as puesto las fundas?

-he puesto las fundas, he rociado el sofá y el colchón, he quitado todo lo que había que pudiese acumular polvo… ¡lo he hecho todo!

-Muy bien…

-¿Por qué…?

-No puedes controlar todo a tu alrededor kaede, y menos cuando el enemigo esta por todas partes. Has hecho todo lo que has podido, pero siempre hay posibilidades de que tengas ataques.

-¿lo ves? No es mi culpa, no soy un irresponsable!- dijo dirigiéndose a koro, quien ni ella ni sendo habían dicho nada desde que entraron.

-Vas a volver a Tsubuku.

-No!

-Kaede,…-empezó la medico-

-Acabas de decirme que no fue mi culpa!

-Kaede, tranquilo, no, no es tu culpa,- suspiro- pero es mejor que no vivas solo, para prevención y tranquilidad de todos.

Kaede noto como le quemaba la garganta y sentía que sus ojos se le inundarían si intentaba continuar con la discusión, así que cerró la boca y se limito a girarles la cara y no hablarles.

Con el coche de la asistente llegaron hasta el piso de rukawa donde sendo le ayudo a recoger sus pertenencias algunas de sus pertenencias para ir a tsubuku. Fueron a comer. Sendo primero intento animarlo, y una vez perdidas las esperanzas empezó a hablarle de todo un poco para distraerlo, aunque parecía que este no lo oía. Una vez en el sitio entraron en una habitación enorme bastante oscura con diez camas a cada lado, con una taquilla al lado con un número.

Fueron pasando camas hasta que rukawa se paro ante una, tenia la numero 15. Lo ayudo a acomodar sus pocas cosas y una vez terminado rukawa se tendió en la cama con la clara intención de dormir.

Sendo miro para cada lado del dormitorio i le invadió un sentimiento de ahogo, empezaba a entender porque no quería volver, sintió la necesidad darle sosiego, se sentó en la cama un momento para abrazar al moreno, susurrándole al oído que si necesitaba cualquier cosa no dudara en llamarlo, y le beso la frente. Kaede parecía dormido, así que se marcho. En cuanto sendo hubo salido de la habitación Koro miro por la ventana de la puerta de esta al moreno que estaba de espaldas. Kaede abrazando su almohada se permitió llorar, en silencio, como hacia antes de marcharse de aquel lugar.