CP5

Hanamichi.

-Llego a casa, me siento apagado, como si nunca tuviese de volver a sonreír. No me imaginaba que fueras huérfano…-se sienta en su cama i empieza a desvestirse. Entra su madre en la habitación.

-Hola cariño, me pareció oírte llegar. ¿Cómo está Rukawa?

-Cuando me fui aun dormía… pero ha pasado bien la noche. Por lo que me ha dicho la enfermera en cuanto pase el medico le dará el alta…

-¿y su familia?¿esta fuera de la ciudad?-El pelirrojo negó con la cabeza mirando a la nada completamente absorto, y como si no fuera él, o estuviera muy lejos, le respondió.

-Es huérfano.-decirlo en voz alta le golpeo, como si por fin comprendiera el verdadero sentido de estas palabras.

-vaya…-se hizo un pequeño silenció- ¿vive en un orfanato?- la pregunta le sentó como una cuchillada en el estomago, ¿que era lo que sabia de él realmente?

-N.. no lo se…-Su madre suspiró.

-Bueno cariño, me voy a trabajar. Nos vemos por la tarde.-dijo acercándose a su hijo y dándole un beso en la frente.

-Hasta luego.- una vez su madre se fue se quito los pantalones i se dirigió al baño y esperó a que el agua saliera templada. Se metió bajo esta dejando que esta fluyera sobre su piel dejando que esta lo acariciara y le desentumeciera los músculos cansados por culpa del viejo sillón del hospital. Quería que le borrara la imagen de Rukawa en una cama de hospital, se sentía débil al verlo a él débil… quería abrazar-lo y acariciarle la blanca piel dándole cariño. Cierra la llave del agua. Se seca pensativamente. Completamente desnudo se dirige a la habitación, al armario, para sacar del primer cajón unos boxers negros. Se los puso y se sentó en la cama para luego dejar se caer su espalda en el colchón, quedando dormido casi en el acto.

Ya llegaba al instituto cuando se fijo que no estaba su bicicleta. Las clases empezaron, pero después de la primera clase decidió que la de matemáticas era prescindible, dirigiéndose a la azotea. Abrió la pesada puerta y sintió el aire removerle el pelo, era octubre, y la gente bestia abrigos ya bastante gruesos, pero él solo llevaba una camiseta manga corta blanca, no recordaba donde o cuando se quito la chaqueta del uniforme. Hacia viento, pero a su parecer era calido. Allí estaba él, con su espalda apoyada en la barandilla, dejando caer su cabeza sobre su pecho, con el pelo revolviéndose en el aire, durmiendo placidamente. Se dirigió hacia el moreno, sentándose a su lado mirando hacia este. Estaba pálido. Hanamichi preocupado le acarició la mejilla, pero este no reaccionó de ningún modo. Sus labios de un rosado blanquecino se encontraban un poco entre abiertos, un poco secos. Hanamichi no pensaba, solo actuaba y sujetándole un poco la barbilla, con el pulgar le acarició los labios. Cuando Hana dejo de de mirar aquella apetitosa boca se topo con una mirada color mar, por unos segundos le invadió el miedo a la reacción del chico zorruno, pero no hubo ninguna, tan solo dos ojos azules mirándolo a los ojos, pero estaban tristes.

-¿Qué te ocurre?- Tan solo negó con la cabeza el moreno desviando la mirada hacia el suelo.

-Ei…-dijo levantándole la cara.-Puedes contar conmigo, para cualquier cosa…- le hablaba bajito, con susurros. Y lo abrazó. Este le devolvió el abrazo fuertemente. Su piel estaba fría, helada, haciendo sentir al pelirrojo una mayor necesidad de arroparlo. Separándose un poco sus caras quedaron a pocos centímetros, ambos tenían la boca entreabierta, respirando erráticamente, Kae cerro los ojos, y Hana una vez más solo actuó.

El beso cada vez se hacia más desesperado y empezaron a quitarse las camisetas con desespero. A medida que las prendas iban cayendo más fuerte se abrazaban, con más necesidad, pero la piel de kae seguía fría, en lugar de entibiarse con el calor del cuerpo de Hana parecía al contrario, que era el cuerpo de hana que perdía calor, haciendo que este empezara a temblar, pero no podía, no quería separarse de su zorrito, tenia la sensación de que si lo dejaba desaparecería. Kaede pareció darse cuenta de lo que le ocurría al pelirrojo y separando sus labios lo miro a los ojos y le pregunto:

-¿Me quieres?

Sakuragi se sobresalto desorientado, se encontraba desnudo, tan solo con los boxers encima de su cama, había quedado dormido sin abrigarse lo mas mínimo. Era sábado al medio día… Se levantó y puso el pijama. En la cocina se preparó un ramen instantáneo mientras no podía dejar de pensar en ese sueño…

-¿Me quieres?-

Una vez termino de comer se puso a dormir otra vez.

Lunes

Sendo al terminar sus clases paso por shohoku para ver el pelinegro, pero en las puertas de este escucho unas chicas que hablaban del moreno, se dirigió hacia estas quienes le contaron que no apareció en todo el día. Preocupado se dirigió a Tsubuku donde en un principió un guarda del lugar no le quería dejar pasar, por suerte mientras estaba batallando para entrar salió una mujer de unos 45 años.

-¿Algún problema señor Nero?

-Este chico que quiere entran si o si a ver a "gatito"… dice ser amigo de este…-la mujer lo miro de pies a cabeza.

-¿Eres el que le ayudo a instalarse?

-Si con eso de "gatito" se refieren a Rukawa kaede, si.-Dijo bastante sorprendido por el mote.

-Déjalo pasar, pero antes de las 7 debes de estar fuera.

-¿Cómo es que no ha asistido a clase? S.. se encuentra mal?

-Na… un berrinche de los suyos… Koro se encargara de él mañana… lo encontraras en la habitación 8, creo que su cama es la…

-15 lo se, lo ayude a guardar sus cosas.

-Adiós señor Nero.

-Hasta mañana señora directora.- Sendo se adentro en el patio hasta llegar al edificio. Entro y subió hasta el tercer piso donde encontró el corredor de las habitaciones, fue pasando puertas hasta llegar a la que llevaba el numero ocho. Abrió la puerta. El techo de la habitación seguía la inclinación del tejado, empezando a más de 3metros hasta el 1,70 que hacia la pared del final, en la cual había las dos únicas ventanas al exterior. Todas las camas estaban hechas menos la 15 donde parecía que había alguien durmiendo. Sendo se dirigió a esta y se sentó en la cama. Kaede estaba despierto.

-Un poco tarde para estar aun en la cama ¿no?

-Vete a la mierda.-Sendo suspiro.

-¿Qué ocurre?... Si puedo ayu..

-Si claro, ahora todos vamos a ayudar al pobre imbecil, desgraciado y enfermo rukawa, ¿no?

-¿Ru.. que te pasa?

-No hagas preguntas de las que no quieras saber las respuestas.

-Ya se que no querías volver aquí… y lo entiendo…

-Tu no entiendes nada, tu no sabes nada.

-… yo… solo había venido a… haber como estabas… será mejor que me marche.

-Si.

Sendo se marcho un poco contrariado no sabia que hacer con kaede.. este una vez oyó cerrarse la puerta se sintió aun peor de lo que estaba por haber descargado su rabia con el pelo pincho. Sentía como las fuerzas lo abandonaban y se sentía abatido, incapaz de tan solo moverse.

Sus pasos le llevaron al gimnasio de shohoku donde tan solo se oía los botes de una pelota. Entro y tan solo encontró a Sakuragi. Este dejo de practicar los tiros libres y miro al recién llegado.

-¿No esta el entrenador Anzai?

-No hay nadie, hoy no hay entrenamiento…- El pelo pincho se giro dispuesto a irse.

-¿Qué querías?

-Na… solo… Quería hablarle de Rukawa.

-¿Cómo esta? Hoy no ha venido…- Akira lo miro un poco sorprendido, aun le costaba creer que el pelirrojo tuviera tanto interés en rukawa, así que ambos cojieron algo que beber y se sentaron en las gradas.

-¿Qué dijo el medico?

-Nada, que esta bien… que son cosas que pueden ocurrir…

-¿y porque no ha venido?

Suspiro- No se… no le ha sentado muy bien volver a Tsubuku…

-¿El orfanato?- Aki dando un sorbo a su bebida asintió.

-Por lo que me contó le dieron la emancipación hace un año… pero su asistente se la quito…

-Vaya…- dijo bajito, más para si que para su interlocutor.

-joder tío… deberías ver el lugar… parece de peli de miedo. Es deprimente…. Hoy no se ha movido de la cama y estaba con un humor… - dijo agitando la mano.

-ostia y tu como estarías…

-también es verdad…

-mañana iré a verle…

-Tranquilo, mañana va a venir, se encargará Koro-san… además que no te van a dejar entrar seguramente… es como una prisión.

-Ko.. koro-san?

-Sii… la asistente,…

-aaa… tiene mal carácter….

-ya ves…bueno… yo me voy…

-Si yo también…

Hana llego a casa y se marcho directamente a su habitación sin cenar, dejando a su madre con la palabra en la boca en la puerta de la cocina. Se sentía sucio, indigno, sentía que tenia que hacer algo para ayudar al zorrito, le inundaba un sentimiento de tristeza y odio a si mismo porque tenia miedo, miedo a lo que pensaran los otros, y como reaccionaria el zorro si le ofrecía su ayuda, o quizás algo más…

El no lo puede entender, a el realmente no le importa… tan solo vino porque le di pena, pensaba el moreno mientras una vez más amargas lagrimas saltaban de sus ojos azules. ¿Por qué seguir viv…?

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Este capitulo va dedicado a Carita de manga, yzi, a Elena x4, a sazzi y a Allison House, muchísimas gracias por vuestros reviews!!!!!