Cap 8

Kaede despertó y empezó a vestirse, desayunar, e ir a la escuela como un autómata. Paso todo el día y ni tan solo se dio cuenta, tan solo se movió por inercia… Hasta que llego la hora del entrenamiento cosa que le hizo sentir un poco de sosiego. Cuando hanamichi llego y le preguntó que tal iba todo, aunque quizás no le interesaba, le hizo sentir apreciado… El entrenamiento pasó tranquilamente. Los jueves terminaban una hora antes, así que al moreno le quedaba una hora antes que tener que estar de vuelta a tsubuku. Kae se acerco a Hanamichi cuando este empezaba a desvestirse para meterse en las duchas.

-¿Si?

-…¿Te parece ir a tomar algo?...

-Buff lo siento pero es que hoy tengo que marcharme porque…

-Si claro…- lo corto el moreno

-lo siento…

-No pasa nada.

Se dirigió de vuelta a la pista para seguir entrenando solo, cuando llego quien esperaba que fuera su salvación-

-Ei! Hola rukawa

-Sendo

-He venido para invitarte a pasar el fin de semana en mi casa.¿Que te parece?

-Se tiene que pedir un permiso a Koro-san…

-No hay problema, mi madre irá hoy a hablar con ella…

-bien…

Sakuragi salió de los vestuarios y se los encontró hablando.

-¿Qué quieres puercoespín?

-He venido a invitar a Ru a pasar el fin de semana en mi casa…

-¿Qué que? Eres un…

-¿Tu también querías…? Porque no hacemos una cosa?... el viernes que venga a mi casa, el sábado a la tuya y la noche de domingo a lunes…. que la pase donde el elija….

-Me parece bien…(miro el pelirrojo desafiante)

"¿Que les pasa? es tan muy raros…¡¡dejad de hablar como si no estuviese!!"

-Adiós zorro.-El moreno solo hizo un gesto con la cabeza.

-Bueno… pues eso es todo… yo también me voy…

-un uno contra uno.-Dijo pasándole el balón.

-Lo siento… hoy no puedo, solo he pasado para comentarte lo del fin de semana…

-ya…

-otro día…

-… claro…

Kae estuvo solo entrenando hasta que tuvo que irse al orfanato.

Llegaba un poco tarde por lo que esperaba una reprimenda. El señor Nero no se encontraba en su puesto, por lo que se ahorró una o incluso quizás todas, si su retraso no quedaba registrado.

Entro y parecía que todo estaba vació, cuando unos brazos lo envolvieron mientras le empezaba a besar el cuello.

-Teru…-Susurró asustado.

-Tranquilo, todos están viendo una película. Ven- dijo empezando a tirar de él hacia el desván- Ya veras que descubrí el otro día…

El desván era un lugar lleno de muebles viejos y trastos que ya no se utilizaban. Era un lugar grande, oscuro, sucio y un poco húmedo.

Lo arrastro hacia el fondo, apartó una manta rota y el moreno pudo ver un par de colchonetas una encima de la otra.

-Yo… yo no debería… estar aquii…- el otro haciendo caso omiso al chico lo tiró encima de las colchones empezando a tocarle por todas partes.

-Tranquilo, les diré que te pedí ayuda-Y siguió pasando su lengua por su cuello dirección a su pecho, mientras intentaba desabrocharle el pantalón.

-NO… yo… la alergia….- el mayor le dio un golpe en la cabeza.

-¿Qué coño te pasa? No nos va a ver nadie…- El zorrito cansado y un poco ido por el golpe dejo de intentar apartarlo, dejando divagar su mente muy lejos de su cuerpo, hasta que su instinto de supervivencia lo hizo volver en si para darse cuenta que no podía respirar. Parecía que no había oxigeno, sus pulmones, cada vez que intentaba coger aire, hacían un pitido, como si los tuviese llenos de agua, cosa que le hacia toser. Desgraciadamente él era su única salida.

-T..Te…ru…- este parecía completamente embelesado contemplando y acariciando su cuerpo, pero sin prestarle atención, hasta que tubo un ataque de tos bastante fuerte.

-¿Qué te ocurre?- el moreno le izo señas que necesitaba su inhalador.-¿Eres asmático?

Finalmente el mayor movió su enorme cuerpo dirección a la enfermería del orfanato donde se guardaban los medicamentos, porque no les era permitido que fueran los internos quienes los guardaran.

Era día de película, una vez al mes como máximo, la directora alquilaba una película que se proyectaba en la sala de actos. No era gran cosa, pero rompía la monotonía y eso hacia que todos fueran a verla, solo por el hecho de hacer algo diferente.

Todos estaban en la sala de actos, a sí que no había nadie ni tan solo en la enfermería, cosa que ayudo a Teru a mantener lo ocurrido en secreto.

Kaede tirado en el colchón se acurrucó sintiéndose terriblemente sucio, que su vida valía una mierda, miserable, empezaron a brotar saladas lágrimas de sus ojos azules, pero tampoco podía llorar a gusto porque se ahogaba, se ahogaba con sus propias lágrimas.

Cuando el mayor volvió dio por hecho que lloraba asustado de la crisis.

-Toma, no pasa nada, tan solo es una crisis leve…-Kaede tomo la medicina, pero sentirse mejor físicamente no le servia de nada. No recordó nunca muy bien que paso aquella noche. Teru lo llevo en brazos a la habitación, e inventó alguna excusa por la ausencia del menor a la hora de cenar. Durmió junto a él acariciándolo y besándolo…

Despertó y fue a la escuela, como cada día.

Lo echaron de clase, como cada día.

Marcho a la azotea, como cada día.

Una vez allí pensó, como cada día.

Las horas se fueron como agua entre las manos y no supo como ni cuando se acercó tanto a la barandilla, cuando estaba volcado sobre esta, con la mente en blanco se abrió la puerta de la azotea. Sakuragi y Sendo aparecieron con un papel cada uno en su mano y fueron hacia kae sin siquiera darse cuenta de lo que estaba apunto de hacer.

-Ten, koro me dijo que no podría hablar contigo. Este es el permiso de fin de semana.

-Y este es el mió.

Sendo lo cogió del brazo.

-¿Ya has comido? Si te apetece podemos marcharnos ya…-El oji-azul asintió dejándose guiar como un muñeco por sendo.

-Nos vemos mañana zorro. A las 12 al parque wako.

-Bien.-

Mientras Kae y el pelo pincho se alejaban de ese lugar, este último no pudo evitar lanzar una mirada victoriosa a hana.