IV. Opiniones varias.
Tres horas después, y casi todos los preparativos vistos, otra vez. Rukia e Inoue pudieron salir a tomar el aire. La pelirroja tan sólo buscaba con la mirada a su amiga, mientras la morena pensaba en qué habrá dicho el descerebrado de Ichigo.
-¡Ey! –Tatsuki salía del establo con su caballo, al parecer se iría pronto.
-¡¿Qué ha pasado?! –gritó la pelirroja.
-No seas tan escandalosa, Orihime –le recriminó su amiga, que acariciaba a un precioso caballo marrón.
-Lo siento.
-No ha pasado nada, ese cabezota no me ha dicho nada –se encogió de hombros.- Pero algo tengo claro –achicó los ojos- hay algo raro.
-¿Qué?
-No lo se Orihime, pero ten algo por seguro, me enteraré –sonrió.
Y sin más se despidió, dejando aliviada a Rukia e interesada a Inoue. Pero en fin, la morena no pudo más que darle un punto a su próximamente compañero de vida. Lo había hecho bien, pese a las pocas esperanzas que albergaba en él. Y eso le agradaba en sobremanera. Así que decidió subir a cambiarse para la cena, ya que después tendría una conversación interesante.
--/--/--
Inoue se había cambiado tan rápida que tan sólo encontró al quincy mirando por la ventana. Como le había parecido simpático, desde le principio pensó que podría hablar más con él. Era amigo de Kurosaki-kun, y aunque ella no fuese realmente buena interrogando a la gente, lo intentaría.
-Hola, Ishida-kun –saludó abiertamente.
-Hola, Inoue –el chico de gafas se medio sonrojó, desde que llegó sólo había tenido ojos para ella, pero no había sido igual ¿o si?
-Somos los primeros –si, bien, Inoue, buen interrogatorio.
-Si –jamás había sido bueno con las chicas, jamás.
-¡Qué emocionante la boda! ¿no crees?
-¿Qué tiene de emocionante? Se quieren, se casan, no es lo habitual, pero me parece bien.
-Bueno –se encogió de hombros- yo me quiero casar pronto –Inoue pensó que diciéndoselo a un amigo de Ichigo, el chico se lo contaría de inmediato, y pronto le haría alguna proposición.
-¿Estas prometida?
-¡No! Pero espero estarlo pronto.
-¿Alguna alianza para tu familia?
-No, no, Ishida-kun, ya no me queda familia…
-Lo siento.
-No te preocupes –sonrió.
-Entonces ¿con quién?
-Pronto lo sabrás –le guiñó un ojo.
La pobre Inoue jamás había sabido tratar bien estos temas, su instinto femenino no estaba muy desarrollado y la verdad es que las otras chicas tampoco lo tenían mucho, salvo Yuzu. Así que el Quincy no supo bien como tomarse ese gesto. Pero decidió cambiar de tercio.
-¿Y Kuchiki-san?
-¿Rukia-chan? –se puso el dedo en la boca- no lo se, su hermano vino hace poco, quizás se vaya pronto, o la casen con un shinigami. -Sonrió.
En realidad, en la casa de los Kurosaki, tan sólo Isshin y Masaki sabían que Rukia no era totalmente shinigami, y nadie más sabía el porqué de su exilio. Ni tan siquiera Ichigo.
-¿Sabes qué razón llevó a Isshin a aceptar a alguien así?
Los Quincys habían tenido mil y una batallas con los shinigamis, pero éstos siempre ganaban, así que Ishida no era una excepción. Los odiaba, radicalmente, y le era incomprensible como alguien podía albergar uno en su casa ¿no se daban cuenta de lo peligrosos que eran?
-Creo que el hermano de Rukia-chan es amigo de Isshin-san –sonrió.
-Bueno –Ishida comprendió rápidamente la ignorancia de la chica y cambió de tercio.- Espero que Kurosaki sea más cabal que su padre y la eche cuanto antes.
-¿Por qué? –al fin y al cabo era su amiga.
-Es absurdo, Inoue, en cuanto pueda, el hermano de Rukia y ella misma os traicionaran. Ellos son así, pactas alianzas y luego te aniquilan –dijo poniéndose sus gafas bien.
-Eso es horrible Ishida-kun ¡Kuchiki-san no es así! Ella jamás haría eso.
-Tiempo al tiempo, Inoue.
La chica se sintió mal, pensó que debía hacerle ver a Ishida lo buena que era Rukia, y que no tenía nada que ver con esos shinigamis malvados que hacían esas barbaridades. Además del amor al odio hay un solo paso ¿no? Y pronto ella sería realmente feliz junto a Kurosaki-kun ¿quién sino? Una vez que consiguiera su objetivo, intentaría hacer feliz a sus amigas.
--/--/--
La cena fue un poco cargante para Rukia, no supo bien porqué, pero la habían sentado al lado del Quincy que no paraba de hacer comentarios horribles sobre los shinigamis, siempre acallados por Isshin y Masaki, pero aún así dolían. No sabía bien porqué, ella había sido exiliada y tenía razones para odiarlos, pero no era así.
Además, para acallar al Quincy, no paraban de hacerse brindis en honor de la pareja, y era más que exasperante estar levantándose cada dos por tres para brindar. Cuando la cena acabó, se escurrió hábilmente hacía el patio, se escondió tras un árbol y decidió pensar un rato a solas. No sabía si Ichigo la encontraría, pero en fin ¿no tenía entrenamiento militar? Pues que lo usara.
-¡Te escondes bien enana!
-O tú buscas muy mal, descerebrado.
-Lo que sea –el chico se sentó a su lado, tenía que conocer un poco más a Rukia, al fin y al cabo aceptar casarse con ella no había sido más que otro gesto impulsivo suyo.
Pero ¿qué decirse? Aunque vivieran en la misma casa, no habían sido realmente amigos, más por las circunstancias que por otra cosa. Pero ahora no había marcha atrás, debían afrontar lo que habían decidido.
-Siento todos los comentarios de Ishida –rompió el hielo Ichigo- no es muy amigo de los shinigamis.
-Lo entiendo pero ¿qué tengo que ver yo?
-¿No eres una de ellos?
-Si, pero jamás me han aceptado… en cierto modo a mi tampoco me caen muy bien –sonrió.- Pero es lo que soy y con eso no puedo hacer nada.
Ichigo frunció el ceño.
--/--/--
-¿Has dejado que casen a Rukia con un humano cualquiera? –preguntó Hisana leyendo la carta que Isshin les había hecho llegar.
-Vive con ellos, se ha criado con ellos ¿qué esperabas? –levantó una ceja desde la silla en la que estaba sentada en su dormitorio, su mujer, en cambio daba vueltas como una loca por la habitación.
-Siempre creí que Rukia podría volver con nosotros.
-Sabes que no.
-Ahora eres el jefe del Clan ¡haz algo!
-No puedo.
-Cásala con un shinigami.
-¿Qué shinigami querría casarse con Rukia?
-Uno que quiera entrar a la familia Kuchiki, y no le importe hacerlo por la puerta de atrás –y acto seguido hizo un movimiento como si estuviera abriendo una puerta.
-No conozco a nadie así.
-Sólo hay que buscar –sonrió.
-Aún así, no pienso hacer nada contra el matrimonio que ha propuesto Kurosaki.
-¿Y si encuentro a alguien antes?
-Ya veremos que se puede hacer, pero no te prometo nada –su mujer le sonrió y volvió a mirar la carta.
-Dispongo de dos meses, que poco tiempo… -se sentó en el escritorio- escribiré a Rukia, jamás me ha hablado de ese chico, seguramente no le importará que cambiemos sus planes…
-No le dirás nada –dijo tajantemente- si no encuentras a nadie, y Kurosaki se enterase de esto tendríamos problemas, Hisana. Escríbele, pero se discreta.
-¿Le digo que iremos a la boda?
-Ni hablar.
-¿Qué? ¿Cómo no voy a ir…?
-Con tu enfermedad no puedes viajar –ella asintió.
-No importa, se casará aquí, con un shinigami, de eso ya me encargaré yo.
-Escribe la carta y vamos a dormir, no deberías estar tan nerviosa.
--/--/--
-¿Y manejas bien la espada? –le preguntó Ichigo muy interesado.
-Seguro que mejor que tú.
-No digas tonterías ¿cómo podrías tú ganarme a mi? –se rió.
-Prepotente… cuando quieras y como quieras te doy una paliza, descerebrado.
-Será muy interesante verlo –sonrió, esa chica le comenzaba a gustar más de que pensaba.
-Mañana en el campo de entrenamiento, a las diez.
-Hecho.
-Por cierto, Rukia ¿y que gano yo a cambio?
-¿De qué?
-De ganarte –levantó una ceja.
-Nada porqué ganaré yo.
--/--/--
¿Hisana no sabia que Bya-kun quería casar a Rukia? ¿Por qué Bya-kun no le dijo nada? ¿Ichigo vs. Rukia?
En fin, otro más, espero que tengáis en cuenta que como esto era una introducción para otro fic, la trama no va a ser mega complicada, pero me hacen falta estas cosillas para el próximo fic, así que paciencia que pronto las cosas serán menos lineales.
En el próximo capítulo…
V. Sensei.
"…Pero, nunca pensé que tu aceptaras tan fácilmente, sabía que Rukia-chan era mujer para ti hijo.
-¿En qué sentido? –interrogó a su madre, interrumpiéndola de paso.
-No, no, Ichigo –le toco el pelo como si fuera un niño pequeño.- Se dice el pecado, pero no el pecador –su hijo, simplemente refunfuñó y se cruzo de brazos.- Me gusta Rukia-chan, pero hay una cosa de ella que no soporto..."
