V. Sensei.
Desde que Rukia comenzó su entrenamiento, su sensei le había regalado un traje de shinigami, a ella le encantaba al principio, pero luego fue tomándole odio al ver lo poco que significa ser uno de ellos, si te habían exiliado. Pero aún así, cuando salía a entrenar, siempre lo llevaba.
Como todos los shinigamis, Rukia tenía zampakutou, nacida de su propia energía espiritual, no hacía mucho que sabía que se llama Sode no Shirayuki, y por ahora no estaba muy a gusto con ella. Aún así, pidió con todas su fuerzas a Sode que le ayudara a ganar al prepotente de Ichigo, sí, le quería ver mordiendo el polvo.
Sonrió.
Cuando llegó al campo de entrenamiento se sorprendió al ver a Ichigo vestido igual que ella ¿porqué demonios llevaba esa ropa? Pronto se enteraría que fue el propio padre del chico quien ser la regaló, diciéndole que era la más cómoda de llevar y que se la había encargado al mismísimo Kuchiki Byakuya. Por eso, al principio, Ishida y él no se llevaron muy bien, luego todo cambió.
-¿Preparado? –gritó Rukia con una sonrisa en su boca.
-Claro.
Ichigo empuñó una extraña espada, muy grande, sin mango. Desde luego si había elegido esas entre todas las que habían en su escuela, es que no tenía buen gusto ¿y eso donde la dejaba a ella?
-¿De donde has sacado eso?
-Ah –se rascó la cabeza- apareció en mi habitación ¿no te gusta?
-Demasiado grande.
-Para una enana como tu si, pero para mi está bien.
-Tu no eres normal –Rukia sacó su espada y se puso en guardia.
-Es Zangetsu y no suelo perder con ella.
-Tu espada… ¿tiene nombre? –se asombró.
-Me gusta llamarla así.
-Comprendo –a la chica se le pasaron varias ideas por su cabeza.
-En fin ¿comenzamos?
-Claro.
Pero en el primer golpe de espadas, alguien entró por la puerta.
-¿Kuchiki-san? ¿Kurosaki-san? –dijo el hombre algo asombrado.
-¿Sensei? –Rukia estaba asombrada.- ¿Cuándo has vuelto?
-Esta mañana –sonrió- pronto volverá también Yourichi-san.
Urahara Kisuke había sido uno de los maestros de Rukia, cuando la chica llegó a un buen nivel de enseñanza y liberó su zampakutou, decidieron que estaba bien por ese momento. Debía conocer su espada antes de seguir. Así él y Yourichi fueron a hacer un viaje que tenían aplazado desde hacía mucho tiempo.
-¿Qué hacéis? Kuchiki-san ya sabes que no puedes pelear aún.
-Pero…
-No, no –sonrió mientras sacaba un abanico- aún no.
Ichigo vio como Rukia guardaba su espada y se retiraba ¿qué demonios estaba pasando allí? ¿Por qué demonios se estaba poniendo celoso?
-¡Rukia! –la chica se giró- ¿te rindes tan fácilmente? Eso es que yo gano –sonrió con sorna.
-¡Ni hablar! –volvió a desenvainar a Sode y se dispuso a atacar al pelirrojo con todas sus fuerzas.
La primera envestida fue una sorpresa para Ichigo ¿de donde había sacado tanta fuerza esa enana? Y se replegó a malas penas. Esto iba a ser divertido. Pero para cuando él quiso contraatacar, el hombre del sombrero divertido y las sandalias extrañas sacó una espada de su bastón y se interpuso entre ellos.
-He dicho que no –dijo seriamente.
Ambos muchachos se asustaron un poco, el reiatsu de ese hombre, al principio casi imperceptible, ahora era muy elevado. Y cuando estaba a punto de decir alguna barbaridad se escucharon pasos corriendo hacia ellos.
-¡Kisuke! –gritó el padre del pelirrojo.- ¿Cuándo has vuelto?
-Hace poco ¿no te lo ha dicho Masaki? Ella me ha visto.
-No he visto aún a mi mujer en toda la mañana. Pero, ven hombre ¡tengo tantas cosas que contarte! –y acto seguido le guiñó un ojo a Ichigo.
-Antes de nada, Kuchiki-san –volvió a guardar su espada en el bastón- no deberías…
-¡Ah! Rukia, corre, Inoue te está buscando –sonrió.- Ichigo ¿por qué no haces algo de provecho? Siempre haciendo nada… este hijo mío –comenzó a decirle a Urahara- nunca hace nada bueno, pero la cosa va a cambiar, ya verás, ya…
Ichigo y Rukia se miraron asombrados, se encogieron de hombros y se prometieron que otra vez sería su pelea.
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-Kuchiki-san ¿estabas entrenando? –le preguntó la pelirroja al verla.
-Algo así –sonrió.- ¿Qué pasa?
-Algo grande va a pasar.
-¿Qué? Ah, hola Tatsuki –la saludó justo cuando la chica le puso la mano en el hombro.
-Aquí se cuece algo –dijo la morena de pelo corto.
-¡Si! –contestó demasiado entusiasta la pelirroja.
-Esta mañana, Masaki al ordenar cosas para la boda de Karin, dejó caer que no se fueran lejos que pronto los volvería a necesitar –sonrió con satisfacción por su dotes detectivescas.
-¿Co-como sabes eso? –Rukia estaba muy nerviosa.
-Lo escuché tras una puerta –dijo sin más.
-¿No es genial Kuchiki-san? ¡Van a celebrar pronto otra fiesta! –Rukia comenzó a sudar a mares, pero se tranquilizó al escuchar a su amiga.- ¿Pero qué será? –Inoue puso un dedo en su boca a modo de interrogatorio.
-No lo se –dijo sinceramente Tatsuki- ¿tú sabes algo Rukia-chan?
-¿Yo? -¿qué hacer? Mentir a sus amigas descaradamente…- ¿Cómo voy a saber algo yo? –si, eso hizo.
-También es verdad –replicó Tatsuki.
-¿Sabéis que ha vuelto Urahara-sensei? –cambió de tema radicalmente.
-¡Eso es maravilloso! –exclamó la pelirroja- ¡más gente para la boda!
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Ichigo estaba un poco cansado de toda la situación. Estaba sentado en una silla de brazos cruzados en la habitación de sus padres, donde podía hablar con su madre sin interrupciones… o no. Ya que, llevaba casi dos horas intentando mantener una conversación con ella, pero si no era uno, era otro, el que entraba para preguntarle los más mínimos detalles del futuro enlace matrimonial. Como Karin había decidido que no quería saber nada, Masaki encantada se había hecho dueña y señora de todo.
Así que, Ichigo, en vez de ir con sus hermanas y los demás al pueblo, se había quedado de Cancerbero en casa con su madre, el tarado de su padre y el loco de las sandalias. Y desde luego prefería estar con su madre, pero no en estas circunstancias.
No hubiese sido tan malo, si cuando hacía amagos de retirarse, su madre no lo retuviera indicándole qué debía quedarse con ella, quería hablar con su primogénito, pero parecía imposible.
-¡Ichigo! –gritó Masaki.- ¿En qué piensas? No me haces caso.
-Lo siento, pero me perdí mientras elegías "nosequé" con "nosequien" de la boda de Karin –intentó recalcar el nombre de su hermana.
-Perdona, es todo tan complicado.
-Parece la guerra…
-Más o menos –sonrió.
-¿Qué pasa? ¿Por qué estoy aquí y no con todos los demás?
-Te quiero hablar de Rukia-chan –dijo directamente, sin rodeos ¿quién sabe de cuanto tiempo dispondrían?- ¿por qué aceptaste sin más? ¿sin pensarlo?
-Pero… -estaba asombrado- ¡si tu estabas encantada con la idea!
-Y lo estoy, y lo estoy, no me malinterpretes –no paraba de sonreír y eso era algo que siempre fascinó a su hijo.- Pero, nunca pensé que tu aceptaras tan fácilmente, sabía que Rukia-chan era mujer para ti hijo.
-¿En qué sentido? –interrogó a su madre, interrumpiéndola de paso.
-No, no, Ichigo –le toco el pelo como si fuera un niño pequeño.- Se dice el pecado, pero no el pecador –su hijo, simplemente refunfuñó y se cruzo de brazos.- Me gusta Rukia-chan, pero hay una cosa de ella que no soporto.
-¿El qué?
-A su hermano –el bello rostro de Masaki palideció- es un hombre muy reservado, y aunque no muestra aprecio por ella, su mujer si, y no me extrañaría que en cualquier momento la quieran de vuelta en el Seretei.
-¡Pero si se casa conmigo no pueden hacer eso!
-¿Sabes quienes son los Kuchiki hijo mío? –le preguntó como si volviera a tener cinco años, y él simplemente negó con la cabeza.- Es una de las cuatro familias nobles más importantes del Seretei, tras ellos tan sólo está el Rey. Casarte con una Kuchiki, por muy exiliada que esté es una responsabilidad, y si la cosa se pone complicada… no se qué haría Rukia-chan, y eso es el miedo que tengo.
-¿A qué te refieres?
-Hay rumores del Sur, tu padre no quiere que os preocupéis aún, pero yo creo que debes saberlo todo antes de dar este paso, Ichigo –se puso seria.- No conozco todos los detalles, pero algo se esta volviendo a mover por las tierras del Hueco Mundo, y cuando esto pasa, jamás hombres y shinigamis han aunado fuerzas, sino todo lo contrario…
-Lo se.
-Llegado ese momento, no se que ocurrirá con Rukia-chan, pero es muy posible que su hermana quiera que vuelva con ella, para estar más segura…
-No se ira –dijo tranquilamente.- ¡Esta exiliada siendo una de ellos! No les tiene más aprecio que Ishida, estoy seguro. Además, no tenían razones para echarla, tampoco la tendrán para reclamarla.
-Si las tenían si…
-¿De que hablas mamá?
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Urahara no podía faltar, ya se que es algo raro que sea el Sensei de Rukia, y más vistas la circunstancias. Pero en fin, todo tiene un porqué. Siento haber interrumpido la pelea de Ichigo y Rukia, en un primer momento pensé jugar a la ds con un amigo y quien perdiera, también lo haría en el fic, pero como de todas formas la pelea tenía que ser interrumpida, la he pospuesto para otro momento. No os quedaréis sin esa pelea.
Ahora ya sin más…
VI. Reencuentro.
"-¿Le habrá pasado algo? –preguntó Yuzu algo asustada.
-Rukia-chan sabe cuidarse sola –le contestó su hermana.
-Pero hace ya media hora que la estamos esperando –la pelirroja estaba más que asustada.- Quizás deberíamos buscarla.
-Sabe cuidarse sola –contradijo el Quincy . "
