VII. Y dime si…
Ichigo no tuvo oportunidad de estar con Rukia a solas en días, su madre acaparaba a todas las chicas de una manera opresiva, a escasos dos días del feliz enlace, Masaki estaba más que histérica, mucho más que Karin, que lo veía un puro trámite.
Pero Ichigo necesitaba urgentemente hablar con Rukia, ya se había descubierto a sí mismo mirándola como un imbécil en varias ocasiones, y sus amigos comenzaban a sospechar que algo estaba pasando. Le gustaba su prometida, más de lo que jamás pudo imaginar, pero ¿y ella? Así que puso punto final.
-¿Por qué quieres verme a estas horas? –apareció Rukia detrás de él.
Ichigo había podido decirle en pocas palabras donde y cuando quedar, como un telegrama: "Esta noche, a las cuatro, en el lago, te espero", fue como una sentencia, ella no pudo ni rechistar.
-¡No hay manera de hablar contigo a solas!
-Díselo a tu madre –respondió tranquilamente, sabiendo que ese era el punto débil del pelirrojo.
El chico, simplemente se enfadó y se cruzó de brazos, mientras Rukia, esperaba sin mucha paciencia a que hablase. Ya que había sido él quien la había llamado. Pero no pudo esperar mucho, notaba como un bostezo quería aparecer por su boca. Además, no era cierto que no hubieran hablado, pues a veces habían podido mantener alguna conversación furtiva o se habían descubriendo mirándose de forma indecorosa. Era divertido ver a Ichigo así, y el muy idiota iba a arruinarle la diversión.
-¿Qué querías? ¿Para qué me has llamado?
-Los shinigamis –dijo toscamente- necesito saber qué relación tienes con ellos.
-Pues en el fondo sólo me llevo bien con Hisana-nee-san y con Ren…
-¡Eso no! Espera ¿Ren? Tu hermano ¿no se llama Byakuya?
-Si, Ren… ji –le dijo con gracia.- Es un amigo de la infancia.
-¿De la infancia?
-Se puede decir así, lo conozco hace mucho pero también hemos perdido el contacto.
-Jamás te he escuchado hablar de él.
-Tampoco me habías preguntado.
-Es cierto.
-Pero es verdad –dijo riéndose- no hablo mucho de él, pero como lo vi hace poco… -se quedó pensativa.- No es que me hubiera olvidado de él, es simplemente que ya no pensaba en él como antes.
-¿Cómo antes?
-Si, como un gran amigo –se sentó en el suelo e Ichigo la imitó.- Solía venir a verme cuando estaba con mi hermana, pero cuando entró en la Academia para Shinigamis, desapareció.
-¿Cuándo lo viste?
-Aquel día que no nos acompañaste al pueblo ¿por qué no viniste?
-Mi madre me necesitaba.
-Masaki-san es absorbente –al decir eso, lo dijo con tal calidez que Ichigo no pudo entenderlo como algo malo.
-Entonces, si ellos… es decir -¿cómo preguntarlo?- si ya no estuvieras exiliada ¿volverías?
-No lo se ¿por qué no? –se preguntó más a sí misma- nunca he visto realmente el Seretei, sería un viaje interesante.
-No, para quedarte.
-¿Quedarme? ¿Cuándo? ¿Ahora?
-Ahora, luego, no importa –estaba algo ofuscado con la conversación.
-Creo que querría estar junto a mi hermana, la echo mucho de menos.
-Lo comprendo.
-Pero si me caso contigo no lo haría –sonrió, y siguió diciendo en voz baja:- te echaría más de menos a ti.
El pelirrojo sonrió. Se vio con fuerzas para pasar su mano por encima del hombro de Rukia, y así lo hizo.
-Yo también –le susurró.
--/--/--
-Es curioso Masaki –le dijo mientras se alejaban de la escena- es como si se conocieran de toda la vida –sonrió.
-¡Se conocen de toda la vida! –le cogió la mano a su marido.
-Sabes tú que no en esa profundidad –le guiñó un ojo.
-Desde hace tiempo les veo algo…
-¿Instinto femenino? –su mujer le pegó un codazo.
-Creo que elegimos bien para Ichigo.
-Si, se veía tan desesperado esta noche… ¡menos mal que sólo tú te enteraste de esta cita!
-Eso espero –susurró.- Pero la idea de venir ha sido tuya ¡completamente!
-Como quieras, pero necesitaba saber cómo iban estos dos, que los tenemos algo abandonados.
-No tanto.
-¿Y eso?
-He estado hablando con Ichigo…
--/--/--
Kuchiki Byakuya volvió exhaustado de su último viaje. En los últimos meses compaginar su cargo de Capitán y el de ser líder de la familia Kuchiki le tenía algo agobiado. Así que sólo quería volver a su casa, y sentarse junto a su mujer tranquilamente.
Y poco más.
Eso pensaba mientras subía cadenciosamente las escaleras, como si las estuviera contando lentamente. Pero al asomarse a su alcoba, vio a su mujer algo ajetreada. Se enfadó, pero no se notó nada en su rostro, ella estaba enferma ¡no debía hacer esfuerzos! Pero cuando decidió entrar para regañarla, vio que estaba con Yuri-san, quien cuidaba de ella. Y sin querer se quedó escuchando la conversación.
-¡Es imposible! –dijo Hisana.- Algo pasa, todo el mundo anda ajetreado, y yo no consigo encontrar a nadie.
-Es complicado –le replicó la mujer, algo mayor, con ojos cansados y marrones.- ¿Cuánto tiempo tenemos?
-Menos de un mes, sólo espero que no hayan anunciado el compromiso con ese humano –dijo con toda la repulsión que pudo.
-Bueno, paciencia, Kuchiki-sama volverá pronto y podrás preguntarle.
-¿Y como lo va a saber él?
-No lo se –dijo entrando por la puerta, ser un cotilla nunca había sido lo suyo.- Pero se me avisará. Yuri –se dirigió a ella sin mirarla siquiera.- Márchate.
-Lo que diga, Kuchiki-sama.
-¿Se puede saber qué haces tan agitada Hisana?
-¡Ya lo sabes!
-Deberías estar descansando.
-No puedo, además estoy muy bien –sonrió y Byakuya suspiró aliviado.- El médico vino ayer.
-¿Ayer? No te tocaba revisión…
-Dijo que podría viajar.
-¿A dónde? –se sentó cansado en el sillón.
-A ver a Rukia, por supuesto, debo hablar con ella –añadió en voz baja:- y como siga así conocer al humano.
-No puedes viajar –le dijo con voz cadenciosa, como al niño que no puede comer dulces antes de la cena.
-Si puedo.
-No, y no se hable más. Será mejor que sigas buscando –la alentó con tal de quitarle esa absurda idea de viajar de la cabeza.
-¡No hay nadie! Necesito más información de Yourichi-san.
-¿Por qué la has metido en esto? –ahora si que estaba perdido.
-Necesitaba saber si Rukia era feliz allí, y quien demonios es ese Kurosaki Ichigo.
-Eso te lo podría haber dicho yo.
-No así, además así Abarai-san tuvo su primera misión.
-¿Qué?
--/--/--
Cuando Rukia e Inoue bajaron las escaleras vestidas para la ocasión, Ichigo tuvo que tragar saliva para que no se le notara que no podía parar de mirar a la pequeña morena. Llevaba un traje malva algo ceñido, con manga al codo y un gran escote de barca. Se había recogido el pelo, cosa que no era muy normal en ella, y cuando pasó por su lado ambos se quedaron mirando durante un momento que fue sólo para ellos.
La ceremonia pasó sin ningún percance, no más allá que alguna lágrima de Isshin, para sombro de todos, ya que las predicciones apuntaban a Masaki sin ninguna duda, pero no fue así.
Durante el convite, en los jardines principales, Isshin cogió una copa, un tenedor y decidió usarlos para llamar la atención de los asistentes.
-¡Muchas gracias por venir a todos! –gritó algo desmesuradamente.- Mi mujer y yo estamos encantados de ver tantas caras conocidas. Mi pequeña se ha casado –dijo como si fuera una sentencia.- Y como estamos todos…
Pero algo le interrumpió, un amigo muy borracho de Chad e Ichigo, llamado Keigo comenzó a gritar a pleno pulmón:
-¡Qué vivan Karin y Chad!
Aunque pronto fue noqueado por una patada del hermano de la novia.
-Se que estas cosas no se hacen así –siguió diciendo Isshin.- Pero tras hablar con mi hija me ha dejado dar la noticia en este día tan importante para ella.
Karin bufó ¿importante? ¿qué demonios decía el loco de su padre?
Por su parte, Rukia sabía bien lo que iba a pasar, y de pronto se sintió como si tuviera que esconderse, tanta atención no le gustaba. Y por otro lado estaba Orihime, que no sabía nada ¿por qué Isshin no le había dicho lo que pensaba hacer? Miró a Ichigo que estaba igual que ella: maldiciendo a su padre.
-Pero como todo el mundo sabe, de una boda nace otra boda –se rió tranquilamente.- Así que me encantaría anunciarles que mi hijo mayor también va a dar ese gran paso…
Pero ni Ichigo ni Rukia pudieron escuchar lo que estaba diciendo Isshin, para ellos el tiempo se paró y vieron como todas las caras se giraban hacía ellos. Las que más asombradas, las que menos felices, y otras los miraban como si pudieran clavarle agujas de coser. En un instinto que ni sabían que tenían, se acercaron el uno a otro, como si de un momento a otro toda esa gente fuera a lanzarse sobre ellos.
Y así fue.
Keigo fue le primero en saltar sobre Ichigo y maldecirlo por quedarse con la chica más guapa del lugar. Siguió Mizuru, que lo palmeó en gesto de aprobación al ver a la chica, algo jovencita para él, pero no estaba tan mal. Así fueron pasando una serie de personas, más por compromiso que por otra cosa ¿se había vuelto loco Kurosaki Isshin? ¿Dejar que su hijo se casase con alguien… así?
En cambio a Rukia sólo la felicitaron por compromiso, sus amigas estaban en un lado animando a Inoue, que se había quedado algo anonadada con la noticia. Y cuando pudo acercarse, Yuzu la paró.
-¡Rukia-chan! –le abrazó cariñosamente.- Siempre has sido para mi como una hermana –estaba comenzando a llorar de emoción.- Y ahora lo serás de verdad.
-Si, Yuzu –sonrió.
-Me habéis hecho tan feliz…
-No sabes cuanto me alegro.
-Voy a hablar con Ichi-nii.
-Yuzu –la paró cuando se alejaba.- ¿Tú ya lo sabías?
-Algo sabía, no sois muy buenos disimulando Rukia-chan –sonrió y se alejó.
Rukia miró al suelo ¿tan transparente era para la pequeña hermana de Ichigo? Pero pronto se le olvidó al ver que Inoue comenzaba a llorar. Corrió a su lado, pero la mirada de Tatsuki la dejó helada.
-Inoue, yo…
-¿Qué te pasa? –Masaki se había dado cuenta de la situación, y corrió a ver qué pasaba, no quería que la pelirroja sufriera, ni que fastidiara todo el esfuerzo que había puesto en hacer de la boda de su hija un acontecimiento.
-Nada, Masaki-san –contestó Tatsuki con esa mirada.- Tan sólo se alegra por ellos y ya sabes cómo es.
-Bueno, bueno, todos estamos felices –sonrió y se sentó a su lado.- Pero no debes llorar, sino sonreír.
La pelirroja hizo su mayor esfuerzo para no preocupar más a nadie.
-Ti-tienes razón –cambió y miró a Rukia- me alegro mucho por ti Kuchiki-san, y por Kurosaki-kun.
Aunque intentó que sus palabras sonaran sinceras, la morena supo que no era así. Pero tampoco se lo reprochó.
Tras el ajetreo de la noticia, todo se calmó, y se dio paso a los siguientes ritos de la ceremonia, baile, tarta y demás cuestiones. Y la atención siguió siendo de los felizmente recién casados.
--/--/--
¡Ya lo anunciaron! Isshin pasando de todo, como hace siempre, Inoue llorando, Ichigo y Rukia alucinados… no se, muy normal ¿no? Ahora toma chasco que se va a llevar Hisana, pobre…
En fin, siento no poder contestar a los comentarios, pero no he podido y he preferido actualizar. De verdad mil gracias a todos. Espero poder contestar pronto.
Y lo que sigue…
VIII. Sayonara, Kurosaki-kun.
"-¡Vaya noche de bodas que van a tener estos dos! –al comentario de Urahara, los dos se separaron violentamente.
-¡Ya te digo Kisuke!"
