IX

IX. Adiós, días dorados.

Kuchiki Byakuya amaba a su mujer sobre todas las cosas, por eso, cuando su pequeña hermana se fue, y ella comenzó a enfermar, vio una causa efecto inmediata y sin saber bien porqué fue alejándose cada vez más de la pequeña Rukia. Ahora, con los años, y la enfermedad agravada de Hisana, creyó que lo más conveniente era alejar de una vez por todas a la chica, y la única solución que se le ocurrió fue casarla con un humano.

Así que, los planes de su mujer de encontrar un shinigami le parecían absurdos, cuando lo mejor era olvidar que todo aquello había ocurrido, y así poder rehacer sus vidas con normalidad.

Supo por el propio Isshin que quizás anunciaría el matrimonio en el mismo momento que acabase el de su otra hija, y esperó al día siguiente, a la confirmación, para comunicárselo a Hisana.

-Acabo de recibir una misiva de Kurosaki –le comentó mientras desayunaba-, dice que ya ha anunciado el matrimonio de Rukia.

-¿Qué? ¡No es posible!

-No hay marcha atrás, Hisana, ya está todo dispuesto, el propio Kurosaki dice que tu hermana quiere una ceremonia rápida, será en dos semanas.

-¿Ves? No es feliz, toda mujer quiere una boda en condiciones, aunque sea por compromiso –recapacitó su mujer.- Byakuya ¿podrías decirle a Renji-kun que se pase por aquí esta misma mañana? Es urgente

-Claro ¿qué quieres de él?

-Necesito hablar de Rukia, y hacerle una propuesta.

Su marido simplemente se levantó y se fue a su escuadrón. Renji no sería tan tonto de aceptar algo así. O eso esperaba.

--/--/--

Le encantaba pasear a caballo, pero no entendía la absurda idea de Yourichi-san de ir al lago, estaba lejos, y tan sólo podría estar un poco tiempo antes de volver y llegar a la hora de la cena. Esa mañana, cuando Inoue anunció su ida con Ishida, ella se entristeció, y no quiso verla marchar, se encerró en su cuarto y se puso a mirar sus libros de Kidoh.

Así pues, en la salida a caballo, estaba más seria y callada de lo normal.

-Rukia ¿qué te ocurre?

-Nada.

-¿No te habrá hecho algo Ichigo?

Yourichi llevaba consigo una carta para Hisana, quería que el propio Renji se la enviase, diciéndole todo lo que había averiguado y que sin lugar a dudas sería un enlace feliz. O eso creía ella.

-No, no, Ichigo no me ha hecho nada, raro… -se sonrojó un poco, pero luego pensó en que habían vuelto a discutir esa misma mañana, y se enfadó de inmediato.

-Cualquiera diría lo contrario –se rió.

-Es por Inoue, me entristece que se vaya.

-Parece que ha tomado una decisión algo precipitada ¿sabes por qué?

-Si, pero, no debería hablar de eso.

-Lo comprendo, seguía estando algo colgada por Ichigo…

-¿Y tú cómo lo sabes?

-Lo raro es cómo no lo sabía él, y por lo que veo tú. Vaya par.

-Eso parece.

-Al menos espero que sea feliz con los Quincy, aunque el padre de Ishida es algo estricto.

-Espero que vuelva.

-Lo hará, no me cabe la menor duda.

Al llegar, el lago estaba precioso, el deshielo había comenzado un poco temprano ese año, y no era buen presagio. Pero aún así era bonito verlo. Dejaron a los caballos bien atados, y se dispusieron a sentarse a en la orilla.

-¿Para qué me has traído aquí? Espero que para entrenar.

-No, no es por eso –recapacitó, al sentir cada vez acercándose más un reiatsu que ya conocía.- Rukia ¿está bien con Ichigo?

-Si ¿Por qué?

-Quería cerciorarme, Ichigo es un cabeza de chorlito y a veces puede hacer cosas por impulso, pero tú no, y me asombró mucho la manera en que aceptaste. Me lo contó Isshin.

-Al principio no estaba segura, pero ahora, sí mucho.

-Entonces no hay más que hablar, Rukia. Espero que tu hermana venga a la ceremonia.

-Yo también.

-¡Renji! –le llamó a viva voz.- ¡Sal!

El chico salió algo avergonzado, más que nada por escuchar conversaciones ajenas.

-Toma –le dijo la mujer.- Dáselo rápido, querrá leerlo –se dirigió a la chica.- Rukia, imagino que querrás hablar con él, pero no te demores, te espero en el cruce de caminos.

-Cla-claro –la chica se quedó parada ¿qué estaba pasando aquí?

-Hola –dijo el chico mientras se rascaba la cabeza.

-¿Qué haces aquí? Antes nunca te veía y ahora eres asiduo –sonrió.

-Me han mandado a recoger esto –señaló la nota y la escondió bajo su traje de shinigami.

-Comprendo ¿y qué es?

-No lo se, pero tampoco debería hablar de misiones contigo.

-Tienes razón.

-Se rumorea por el Clan Kuchiki que vas a casarte.

-Así es.

-¿Te parece bien?

-Si, es un buen chico.

-¿Sólo eso? Rukia, -se puso serio- espero que sea algo más que "un buen chico" debe cuidarte, eres una Kuchiki…

-Exiliada.

-Eso no importa, pero mientras tú estés bien con todo esto.

-Si, lo estoy, de hecho, Renji, creo que estoy muy feliz –sonrió un poco.

-Me alegro, pero siempre pensé que volverías al Seretei algún día.

-Y volveré –se giró a mirarle extrañada.- Lo que no se es cuando.

-¿No te importa casarte con humano? Tus hijos no serán shinigamis.

-Eso no me importa ahora, ni un poco, de lo poco que he aprendido es a no mirar a la gente por shinigamis o humanos.

-Está bien, mientras tú estés feliz.

-Gracias Renji.

-Deberías marcharte, te esperan.

-Si, tienes razón ¿vendrás a la boda?

-No creo –se giró para marcharse.- Adiós Rukia.

-Adiós.

Mientras Rukia se marchaba extrañada, más que nada por la rara circunstancia en la que la había metido Yourichi-san, Renji se iba al Seretei con sensaciones encontradas.

Esa misma mañana, Hisana-sama, había sido muy explícita en su petición, tanto que no parecía un noble. Aún así, él la declinó ¿casarse él con Rukia? Lo veía algo casi imposible, casi irreal, como si de un sueño se tratase. Sabía, o pensaba que ella jamás le aceptaría. Tantos años separados, y él sentía algo por ella, pero no con la misma fuerza que antes, sino como algo escondido, olvidado y sepultado por otros sentimientos, otros mucho más fuertes.

Pero aún así, de camino al lago, creyó que una pequeña esperanza crecía dentro de él, aún así, la rechazó. No podía ahora pensar en esas cosas, no ahora con todo lo que estaba ocurriendo en el Seretei, entre las propias filas de los shinigamis. Tenía que tener la cabeza serena, no andarse con tonterías.

Así pues, el segundo encuentro con su Capitán esa misma mañana, fue también extraño. Le explicó cuidadosamente de las consecuencias de aceptar la petición de su mujer, sin que el pelirrojo pudiera siquiera decir si había aceptado, o no. Fue realmente extraño, él siempre creyó que Byakuya era una de esas personas que contaba con su esposa para todo, pero esa mañana, se desilusionó y creyó que al fin y al cabo, todos los matrimonios eran de conveniencia. Hasta el de su propio Capitán.

--/--/--

Cuando la carta llegó a manos de Hisana, de las manos de su propio marido, fue como si un pinchazo cruzara su cuerpo ¿por qué ese crío del Rukongai no quería mejorar en la vida? En el fondo apreciaba a Renji, pero lo entendía muy poco.

La carta de Yourichi era tan breve como un pequeño párrafo. Le asombraba cómo esa mujer podía conocerla tan bien. Miró a su marido, que estaba sentado en el salón de su preciosa casa leyendo un libro. Y recapacitó, no conocía a fondo la reacción que tendría, pero algo imperioso para ella. Así que se sentó a su lado en el suelo y sonrió.

-Byakuya.

-¿Si? –levantó una ceja, sabía perfectamente que algo quería.

-Dentro de dos días, si tú me das tu aprobación y se lo haces llegar a Isshin-san por Yourichi-san. Podré ver a Rukia y al humano.

-¿Cómo?

-Cerca de casa, en los lindes del Seretei, no será un viaje peligroso para mi, el doctor dijo hace poco que podría viajar –sonrió más aún.

-Pero me parece algo innecesario, Hisana, se van a casar de todas maneras, y no podrás hacer nada para remediarlo.

-Lo se, pero necesito saber qué clase de persona es ese tal Kurosaki Ichigo.

-¿Y darás todo por zanjado?

-Si me gusta, si.

--/--/--

Ahora si que actualicé rápido, pero es que tengo que acabar este fic esta semana, sino me iré y se quedará a mitad. Y eso no lo puedo permitir.

En fin, este capi ha sido un poco el enlace para el final, pero era necesario, por eso el próximo estará pronto, pronto. Había calculado unos diez capis, pero me van a salir unos pocos más.

¿Os esta gustando? Gracias por los comentarios, no he podido contestar a nada, porqué tengo la cabeza un poco loca, ayer me dio un yu-yu raro, y hoy estoy mejor, cómo el capi lo tenía escrito sólo ha sido subirlo, esta tarde espero ponerme con lo que sigue, si mi cabeza me lo permite.

Y en el siguiente…

X. Planes de mujeres.

"-¿Qué modales son esos Rukia? –preguntó el cabeza del Clan Kuchiki.

-Lo siento nii-sama.

Esa breve conversación hizo que a Ichigo le hirviera la sangre ¿quién se creía que era ese noble para hablarle así? "