Capítulo 6.
Diez paquetes de explosivos, el tiempo en contra y para empeorar las cosas un perro que seguía estornudando por el jabón que continuaba en su nariz.
Prowl sabía que sin el olfato de Coragio el encontrar los explosivos sería demasiado pesado y el contador en el collar del perro seguía su marcha…
Vamos, vamos, debo pensar en algo y rápido- se forzaba así mismo el policía.
Los seekers observaban todo desde la primera fila.
Eres un mal perdedor Screamer- dijo Skywarp- ahora mi Mordelón no va a encontrar las cargas.
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¿Qué rayos esta planeando?- preguntó Skywarp.
Prowl se había puesto una vez más de pie después de un momento de quedarse tan quieto como nunca antes se transformó haciendo sonar la sirena mientras el perro aun estornudando corría detrás de él.
Ese miserable autobot- dijo Starscream.
Lento pero efectivo- dijo Thundercracker cruzándose de brazos- tal vez aun tu bestia de Unicron pueda ganar…
En ese caso duplico la puesta- dijo Warp una vez más victorioso.
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Era de las peores ideas que se le podían haber ocurrido a lo largo de toda su programación, el triangular la posición de los explosivos era el camino largo, pero a falta del olfato de Coragio no tenía otra alternativa.
El perímetro era demasiado amplio, la zona de bodegas era considerable en tamaño pero no había otra solución, si esperaba a que Optimus y los demás llegaran el tiempo sería insuficiente, ya solo faltaban diez cargas, ya solo debía forzarse a si mismo a encontrar esos explosivos a la brevedad posible.
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No había sido una mala idea después de todo, cierto que había sido demasiado largo y estresante pero al menos ya tenía cinco cargas más, ya solo cinco, cinco paquetes de explosivos y aun un poco de tiempo, debía lograrlo, no podía fallar.
Coragio ya había dejado de estornudar pero a pesar de que Prowl le repetía con insistencia la orden de encontrar los explosivos el perro no lograba encontrar ni un solo paquete, solo había comenzado a dar vueltas persiguiendo su cola.
En esos momentos Prowl no tenía tiempo que perder, no podía perderlo prestándole atención a ese perro desquiciado.
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Ya solo tres cargas, ya solo tenía que encontrar las tres cargas y todo terminaría, tenía que dar un poco más solo un poco más y todo estaría listo, todo saldría bien.
Ya no quedaban bodegas en las que esos tres dementes hubieran podido esconder los explosivos y los lugares que quedaban ya eran de por si muy evidentes como para pensar en colocar un paquete de explosivos a simple vista.
Auuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
El perro al parecer por fin había recuperado el olfato ya que ahora rasguñaba con insistencia una de las tablas que daban al atracadero.
Prowl no entendía que buscaba ahí Coragio ya que no se veía ningún paquete donde el perro rasguñaba con tanta fuerza.
El táctico arranco la tabla.
No puede ser- se dijo mientras el perro se sacudía.
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Parece que ya la encontró Screamer- dijo Warp aguantando las ganas de reír.
Warp- dijo TC- tú eres el único demente que hace un desbarajuste al conectar tres paquetes de explosivos a la vez.
Ah sólo quería darle un poco de emoción de último momento- dijo el aludido fingiendo ser niño bueno.
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Prowl no podía creerlo los tres paquetes estaban amarrados de tal manera que no hubiera podido desconectar uno sin activar el otro.
Seeker, odio a los seekers- gruño mientras intentaba ver como separarlos.
El tiempo continuaba corriendo y el collar del perro se lo recordaba a cada segundo que perdía.
Coragio veía la maraña de cables como una invitación a jugar, le ladraba a Prowl para que lo dejara acercarse mientras el policía lo empujaba con la mano para que lo dejara trabajar.
El tiempo continuaba sin detenerse y ya quedaban menos de cinco minutos para que esa cosa hiciera explosión.
El perro continuaba ladrando, aullando, mordiendo, gimiendo, haciendo cualquier cosa para que Prowl soltara esa llamativa cosa con tantos cables alrededor.
Primus, ¿Por qué me pones estas pruebas?- se dijo a si mismo mientras veía con desesperación como el contador del collar del perro ya marcaba tres minutos.
Si disparaba contra ese paquete todo en kilómetros a la redonda volarían para la diversión de los seekers, sino hacia nada también volarían.
Intentar cortar el cable rojo de alguno de los tres explosivos haría que los otros dos reaccionaran y finalmente también volarían.
No había opciones, se viera por donde se viera no había alternativa.
Por un minuto paso por su procesador lanzarlo al mar, pero de todas formas al momento en que hicieran explosión el perro también saldría hecho pedazos.
Es una pesadilla- dijo Prowl animándose a cortar alguno de los cables.
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Todo paso muy rápido, demasiado rápido para el gusto de Prowl, uno de los cables se soltó, Coragio salto atrapándolo con el hocico y arrebatándole la tabla donde se encontraba al autobot, Prowl no pudo sujetarlo con fuerza.
El perro se lanzo jalando su trofeo mientras el collar indicaba menos de un minuto, Prowl intento atraparlo entre sus manos, pero Coragio hábilmente salto con tanta gracia que lo esquivo, los seekers contemplaban todo desde su puesto disfrutando la desesperación en los ópticos del táctico.
En el momento en que ya faltaba menos de medio minuto para que explotara Coragio llego al extremo del muelle y como si todo hubiera sido un juego lanzo su trofeo a las azules aguas del mar.
Los explosivos cayeron al agua cuando el contador ya estaba en menos de un cuarto de minuto, Prowl le gritó al perro para que se quitara de ahí, Coragio se dio media vuelta y salto creyendo que el policía también estaba jugando con él.
El tiempo terminó, las tres cargas hicieron explosión al mismo tiempo, la onda expansiva que liberaron fue tremendamente poderosa.
Un ancla de uno de los barcos fue lanzada contra Prowl mientras la luz emitida deslumbraba a todos, el perro desapareció entre tanto brillo.
Todo lo que había sido la zona de bodegas del puerto hasta hacía unos segundos había desaparecido…
Continuara…
