Los personajes de esta historia no me pertenecen.
No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.
AVISO: Este fanfic será YAOI (y slash), si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Máscara/Mü.
Capítulo 5. Rosas y Espinas
La doceava casa, templo de Piscis. Desde las escaleras se olía el dulce perfume de las rosas y algunos pétalos escarlata eran arrastrados por el viento. Mü subió hasta la entrada del templo, adornada con rosas trepadoras que florecían como esplendidos rubies sobre las columnas de la entrada.
Aun no había terminado de reparar la armadura de Cancer, había dedicado la mañana entera, pero realizar la revitalizacón le estaba costando más de lo pensado debido al constante efecto de tensión provocado por el agujero del Infierno. Afectaba a su concentración y su efecto curativo sobre las vías del cosmos.
Así pues había decidido tomarse un descanso y hacer la visita planeada a la doceava casa para hablar con su guardián, Afrodita. Al llegar a la entrada hizo aumentar su cosmos para anunciar su llegada y poco después Afrodita apareció en el umbral. Esplendido, como siempre, Afrodita era la quintaesencia de la belleza y la elegancia. Su belleza era embriagadora, como su aroma. Mü tan solo lamentaba que su belleza, que cegaba a tantos, hubiese cegado también a Afrodita, cuyo reflejo en el espejo le había consumido al igual que al engatusado Narciso.
Porque Afrodita había encontrado en el espejo todo cuanto podía desear... excepto la verdad y el amor. Mü no tenía que meditar demasiado para conocer el auténtico espíritu de Afrodita, sin duda su fascinante aspecto le había condenado a muchos desengaños y falsedades.
- Buenas tardes, Mü, que agradable visita, precisamente iba a tomar una taza de chocolate¿gustas?
- Si, por favor.
Un perfecto caballero, Afrodita podía ser acusado de muchas cosas, pero nunca de falta de modales o de perfecto anfitrión... cuando así lo deseaba.
En el interior del templo Afrodita tenía un jardín descubierto, un precioso lugar retirado del resto del mundo, con una mesilla y dos asientos bajo una sombrilla, rodeados de cesped, rosales y un único sauce. Desde luego el caballero de Piscis era un alma poética pese a lo que pudiesen pensar de él. ¿Superficial? Quizá, pero esa no era toda la verdad del caballero de oro.
- Me encanta tener compañía.- Afrodita sirvió chocolate caliente y una bandeja de pastas.
Educado y excelente conversador, en breve Afrodita y Mü conversaban amistosamente sobre temas vanales como el tiempo, las flores del jardín, la proxima boda de Seiya y Shaina, la amazona de la Serpiente... relajándose.
- Y se oyen campanas de boda en el Santuario.
- ¿En el Santuario?.- Mü tomó un sorbo de chocolate sin disimular su sana curiosidad.
- Así es, al parecer Aiola y Marin, amazona del águila, han decidido dejar de mirarse desde lejos como enemorados platónicos.
- ¿De veras? Me alegro mucho, siempre ha habido algo entre ellos.
- Sigh, ahora solo nos queda buscar pareja a los demás.
- Así es.
- ¿De veras?.- Afrodita se mostró sorprendido.- Porque al parecer Aldebarán te vió descender a tu templo en compañía de Máscara de Muerte.
Mü se quedó petrificado¡con que habilidad Afrodita acababa de dejarle anonadado!
- Ah... eh... es cierto.
- Oh, que sorprendente.- Afrodita removió su taza.- Realmente sorprendente, de modo que fuisteis juntos a tu templo¿cómo está?
Increible. Mü no podía sino admirar el modo en que Afrodita había conducido la conversación hasta donde realmente lo deseaba sin forzar en absoluto la situación, con habilidad y sigilo... cuan a menudo todos olvidaban lo astuto que podía ser Afrodita bajo su aparente superficialidad, cuan astuto.
- Bueno, quería reparar su armadura y la llevó hasta mi templo.
- Que amable por tu parte.- La voz de Afrodita tenía hasta lírica al hablar.
- Debía hacerlo.- Mü sintió la necesidad de defenderse, aunque no estaba seguro de por qué.- Su armadura estaba algo maltrecha... la tuya también necesitaría una revisión en unos días.
Afrodita asintió distraidamente, sin dar importancia alguna a la revisión de su armadura.
- ¿Hablasteis de algo¿Cómo se encuentra Máscara? Me pregunto si tiene buen aspecto, hace días que no le veo.
- Está... bien, supongo.
- ¿Supones? Mmmmh... me sorprende que Máscara accediera a entregarte su armadura, y que gentil que te ofrecieras a ayudarle.
La voz de Afrodita se había tornado melosa y sus caidas de ojos mas estudiadas, Mü permaneció en silencio, sin saber como reaccionar¿estaba Afrodita insinuandole...?. Debía admitir su descondierto, había venido a preguntar acerca de Máscara y pedir consejo pero de pronto le preocupaba hacerlo.
- Yo precisamente... verás deseo... vengo a preguntarte sobre Máscara de Muerte.
Afrodita mostró genuino asombro. ¿Sobre Máscara? Interesante. Muy interesante, primero Shura le comentaba que Aldebarán había visto a ambos caballeros juntos bajando a la casa de Aries y ahora Mü le hacía una visita... y le preguntaba precisamente sobre el caballero de Cancer.
- ¿Sobre Máscara?
- Dado su carácter... me veo en dificultades al tratar con él, me preguntaba si podrías aconsejarme sobre como proceder.
Oh, que información mas jugosa, Afrodita no cabía en sí. Delicioso.
- Mmmmh.- Canturreó alegremente.- Me preguntaba cuanto tardaría alguien en percatarse del atractivo que posee el protector de la Casa de Cancer.
Mü se escandalizó¡realmente Afrodita pensaba que Máscara le interesaba sentimentalmente! Alzó las manos para apresurarse a corregirle.
- No, no, no, tan solo deseo conocerle mejor, superar nuestras diferencias¿comprendes?
Afrodita deshojó una rosa distraidamente, era muy placentero sentirse en una posición de poder respecto a Mü, quería algo, y Afrodita era quien lo tenía.
- Por supuesto, Mü, comprendo perfectamente tu deseo de conocerle mejor, después de todo Máscara es un hombre deseable.
- Tan solo deseo acabar con su enemistad.- Mü empezó a sentir el rubor extenderse por sus mejillas sin poder evitarlo.- De veras, que solo es eso.
- Oh, Mü, no puedes negar su atractivo.
Delicioso, tenía al caballero de Aries ruborizado y obviamente incómodo removiéndose en su asiento. ¡Mü y Máscara de Muerte! Jamás lo hubiese imaginado, aquello era lo más sorprendente que hubiese podido oir. Estaba disfrutando poniendo a Mü en apuros.
- No lo niego.- Confesó Mü.- Pero de veras que esa no es la cuestión.
- No tienes que avergonzarte.- Aunque me encanta que lo hagas, se regocijó Afrodita.- Es natural que te atraiga su casual magnetismo.
De pronto Mü no podía quitarse de la cabeza la imagen de Máscara, el torso semi desnudo, la camisa abierta, el gesto entre divertido y malicioso, el cigarrillo entre los labios sensuales... de pronto todo poseía un erotismo del que no se había percatado... o que había ignorado deliberadamente.
Afrodita sonreía, tenía un don natural para leer a las personas, era después de todo un alma poética, sentimental, sabía ver más allá de lo que le presentaban, o eso pensaba. Lo que podía perjurar era que Mü tenía un interes repentino en Máscara y eso era más que suficiente para él.
Aunque no le daba la menor esperanza¿Máscara y Mü? Ni en sueños, el corazón de Máscara tenía una coraza espinada que nada tenía que envidiar al mas peligroso de sus rosales, eso por no mencionar el evidente rencor que Máscara guardaba para el caballero de Aries y su desprecio por todo el mundo a su alrededor.
- Afrodita.- Mü se esforzó por recuperar su temple.- Realmente, lo unico que necesito es que me aconsejes sobre como limar asperezas con el caballero de Cancer. Estas precipitandote en tus... insinuaciones.
No pensaba permitir que el caballero de Piscis siguiera manipulando la conversación y dominando el tema a su conveniencia. No iba a ser objeto de la malicia de Afrodita.
- Bien, bien si tu lo dices. En verdad estaré encantado de aconsejarte, Mü, sé bien lo brusco que puede ser tratar con Máscara.
- Por lo que sé tu eres el único amigo que tiene.
Afrodita sintió hincharse su ego, ciertamente lo era, aunque Máscara jamás lo admitiría abiertamente. Eran amantes de forma esporádica, y amigos a su muy especial manera. El uno encontraba en el otro algo... algo cálido, no sabía que era lo que encontraba Máscara, quizá simple aceptación. Afrodita por su parte... se sentía protegido, no sentía dependencia de su belleza, sabía a ciencia cierta que aunque su rostro fuese desfigurado o envejeciese... Mascara no le daría de lado, estaría allí, siempre, un pilar de fortaleza y seguridad en sí mismo que le guardaría las espaldas. Porque Máscara y Afrodita no se juzgaban y eso era mas que suficiente para lo que tenían.
No, no se amaban. Pero Afrodita admitía que ser él unico amigo de Máscara, lo que era un privilegio, le llenaba de orgullo por la exclusividad. Era el único que había conseguido colarse tras la coraza de Máscara, el único que conocía la intimidad de su dormitorio. Era su exclusividad, y dudaba que nadie pudiese conseguir lo que él.
- Así es, aunque sigue sorprendiendome este repentino cambio de actitud... desde luego que te ayudaré.- Por supuesto que lo haría, Afrodita era consciente de lo importante que podía ser tener la confianza de Mü.
Mü terminó la taza de chocolate y consiguío serenarse.
Súbitamente ambos sintieron un escalofrio. A Afrodita se le cayó la taza de las manos y Mü se quedó paralizado. Había sido una rafaga helada en lo mas profundo de sus corazón, calando hasta el tuétano de los huesos, como una oleada de desesperación de origen desconocido.
Un grito. Un grito en el Cosmos. Un aullido de agonía, una petición de auxilio cuyo origen no era humano.
Una armadura de oro exhalaba un grito por su dueño. El signo de Cancer.
- ¡Máscara!.- Exclamaron Afrodita y Mü al unísono.
- Su armadura... pero si está en mi templo, en mi taller...
- ¡Siente a su amo!.- Afrodita se puso en pie.- Algo le ocurre.
El uno con un pensamiento y el otro con una oleada de rosas, se teletransportaron hasta la cuarta casa en busca de Máscara de Muerte.
Corrieron al interior para encontrar los rostros destrozados, en lo que parecía el fruto de un ataque de ira, pero ni rastro de Máscara o de su cosmos. Era como si se hubiera desvanecido de la faz de la tierra.
- ¡La armadura!.- Exclamó Mü.
Bajaron hasta la primera casa y entraron al taller. Dentro vieron la armadura de Cancer, aun dispuesta sobre la mesa de reparaciones, emanando su cosmos dorado en una debil petición de auxilio, haciendo un eco de dolor, clamando por su dueño ausente.
- ¿Qué le ocurre¿Por qué hace eso?
- Las armaduras de oro están conectadas con nosotros, son parte de nuestro espíritu y cosmos, aunque su dueño no la porte tienen un vínculo que solo la armadura o Atenea misma pueden cortar.
- ¿Pero dónde está...?
Afrodita se quedó callado al comprender... Máscara estaba realmente loco si había hecho eso... ¡no, no podía ser!
- ¡Al Yomutsu¡Máscara ha ido al agujero del infierno!
Mü se arrodilló junto a la armadura, consternado, Afrodita debía tener razón¡Máscara había ido a ese peligroso lugar sin su armadura siquiera!
- Ese... ese loco.- Afrodita se llevó las manos a la cabeza con preocupación.- Si está herido... si está maltrecho... ¡nadie más que él puede ir y venir del Yomutsu!
Máscara... podía haberle ocurrido cualquier cosa y su ármadura era la única que lo percibía, no era de extrañar que estuviese desesperada. Había gritado con todas sus fuerzas para salvar a su dueño y buscar ayuda.
Shura apareció apenas unos instantes después, con una expresión de sorpresa. Mü no pudo sino alegrarse de saber que alguien más sentía aprecio por el caballero.
- ¿Qué ha sido eso¿Le ha ocurrido algo a Máscara de Muerte?
Afrodita se apresuró a explicar al caballero de Capricornio lo que ocurría. Shura miró la armadura con preocupación y tomó a Afrodita por los hombros para intentar calmarle.
- Tranquilo, seguro que hay algo que podamos hacer... calmate.
- Hay algo.
Mü miró a los otros dos caballeros, sabía como podían ayudar a Máscara.
- El centro cosmologico de la armadura de Cancer tiene la puerta al reino de los muertos.
Shura y Afrodita no pudieron ocultar su sorpresa.
- ¿Tiene un paso al Yomutsu¿En su armadura?
- Así es, puedo usarlo para viajar al Yomutsu... pero ignoro si podré usarlo para regresar.
Shura de Capricornio frunció el ceño, Afrodita se aferró a su brazo con preocupación.
- Iré yo.- Dijo Shura con firmeza.
Al sentir el grito de la armadura de Cancer había salido a la carrera en busca del caballero. No estaba de acuerdo con la crueldad de Máscara, pero durante muchos años se habían respetado mutuamente, habían compartido ciertos puntos de vista... aunque en última instancia Shura siempre había creido en Athena.
Máscara podía ser acusado de muchos crímenes y no sería Shura quien le defendiera, pero el caballero de Capricornio sentía que aun le debía respeto, aunque Máscara nunca había excusado sus crímenes, era porque a su manera, Shura podía ver honor en el caballero, uno retorcido y oscuro, pero un código al fin y al cabo... sabía bien lo que era tener un sentido errado del honor. Máscara creía en su propia justicia, una justicia sostenida por un solo hombre poderoso, porque no confiaba en los humanos ni en nadie más para conseguir la paz que en la tiranía.
Y precisamente por su propia historia no iba a juzgar a Máscara, y por eso también tenía que creer que todos merecían una oportunidad para la redención, igual que él. Y también Afrodita. Todos tenían una segunda oportunidad para encontrar la paz en sus almas.
- No.- Le replicó Mü.- Tengo mayor conociemiento sobre los poderes psiquicos de teletransporte, si hay una oportunidad de regresar yo tendré mas posibilidades.
- Pero...
- Vosotros os quedareis para mantener el cosmos de la armadura iluminado, sereis mi señal, mi camino de vuelta.
Tenía autoridad, en momentos como ese se percibía la influencia de su signo, Aries, el carnero de Ares, señor de la guerra. Shura y Afrodita asintieron inmediatamente y se situaron a ambos lados de la armadura de Cancer, encendiendo su cosmos para mantener alimentado el de la armadura y que su llamada no cesara. Mü se puso a la cabecera y extendió sus manos, debía viajar hasta el centro de la armadura y después teleportarse por el nucleo del agujero.
La armadura de Cancer clamaba por su amo, y le encontraría.
El Yomutsu se abrió ante sus ojos.
Desorientado, Mü tuvo que dedicar unos minutos a estabilizarse y situarse sobre el terreno, a su alrededor todo era desolación, un terreno muerto y esteril, tierra negra y cenizas, riachuelos caústicos y aguas estancadas, sin viento, sin el mas mínimo soplo de vida, el aire mismo parecía haberse estancado y estaba viciado.
Y sobre una colina, avanzando inexorablemente hacia su destino podían percibirse las luces mortecinas de las almas que abandonaban el reino de los vivos para lanzarse por el Yomutsu y acabar en el reino de los muertos. Andaban como hipnotizados por un canto inaudible pero real, para abandonar definitivamente sus vidas.
Tenía que encontrar a Máscara. Se concentró y por fortuna encontró su cosmos, debil pero evidente en un mundo completamente muerto. Andó cuidadosamente, ese mundo extraño podía tener peligros que desconocía, espectros y ánimas en pena. Finalmente vió al único ser vivo aparte de él mismo en aquel reino de tránsito.
Máscara de Muerte estaba allí, tendido en el suelo, a su alrededor, como buitres, rondaban almas en pena, fantasmas atrapados en aquel purgatorio, aullaban y reían, se burlaban y lloraban, alimentándose del cosmos cada vez mas debil del caballero caido.
- ¡Máscara!.- Mü corrió a su lado y fue atacado inmediatamente por los fantasmas.
"¿Por qué estoy aquí¡Yo no he hecho nada malo!"
"¿Dónde está mi familia¡Dime que has hecho con ellos!"
"¡Asesino, asesino, asesino, por tu culpa estoy aquí!"
" ¡Asqueroso cobarde, yo estoy muerto y tú estas vivo¿por qué?!"
Tenían hambre, querían consumir su alma, su cosmos, aullaban y lloraban porque no aceptaban su muerte y le envidiaban por su calor. Mü sintió sus aguijonazos, como una colmena de enfurecidas abejas.
- ¡Extinción Estelar!
Los espíritus gritaron y se consumieron bajo su poderoso ataque. Cuando estuvo convencido de que estaban solos, Mü se arrodilló junto a Mascara y le volvió para comprobar su estado.
Estaba maltrecho, tenía magulladuras que de seguro no habían sido provocadas por los espíritus... no, Máscara había estado en aquel mundo más tiempo y debía haber luchado contra algo, o quizá se había entrenado en nuevas técnicas demasiado peligrosas. Al quedar inconsciente había sido presa de las almas en pena.
- Máscara, despierta.- Le semi incorporó apoyándole contra su hombro y sosteniéndole con un brazo en su ancha espalda.
Cielos¿cuánto tiempo había pasado en ese lugar? Estaba helado. No era de extrañar, ir allí sin su armadura a solo la diosa sabía para qué. Tenía que sacarle de allí. Cerró los ojos y buscó el camino de vuelta, la luz de la armadura de Cancer, el cosmos de Afrodita y Shura, tenía que encontrarlos.
Nada, la nada, no lo encontraba... ¡estaba demasiado lejos! No, no, el portal de la armadura tenía que estar allí, no podía estar cerrado, tenía que concentrarse...
" No hay salida, no hay esperanza, te quedarás aquí..."
" No hay paz, no hay luz, no hay nada..."
" Morirás aquí, morirás aquí de hambre y sed..."
" Me comeré tus dedos, sorberé el tuetano de tus huesos..."
El lamento de los espíritus, la llamada del Yomutsu... ¡no podía concentrarse lo suficiente! Miró a Máscara con preocupación, estaba pálido, sus ojos hundidos... el pelo gris claro estaba sucio y su gesto era de total agotamiento.
Mü iluminó su cosmos tratando de despertar a Máscara, darle algo de fuerza.
- Máscara de Muerte, vamos, vamos...
Si no despertaba ambos morirían allí.
Hacía frio, estaba oscuro... todo era bruma y niebla, lamento y desesperación. Hacía tanto, tanto frio... no sentía los miembros, no sentía absolutamente nada.
¿Estaba muerto?. Tendría gracia, morir en el Yomutsu, su alma no tendría que realizar un viaje muy largo para caer en el infierno. Sería un camino corto, directo y, esta vez, sin retorno. Podía imaginárselo, podía ver de nuevo los rostros de su predecesor y todos los anteriores caballeros de Cancer.
"¿Tú otra vez por aquí? No te preocupes, te hemos guardado el asiento."
No le extrañaría, en absoluto, los espectros de Hades reirían un rato a su costa.
"¿Nos echabas tanto de menos que has vuelto? Que detalle por tu parte¿seguimos donde lo dejamos?"
Menuda broma.Y ese sería el fin, atormentado eternamente, punto final, y esta vez no habría resurrección a bombo y platillo, solo la nada eterna y el dolor sin fin. Agonía y sufrimiento, el castigo del infierno a sus pecados y cuando los hubiera pagado, todos y cada uno de ellos, el mas allá reservado a los caballeros de Cancer.
La oscuridad le engullía y... vaya, esto no estaba la última vez¿una luz al final del tunel?. Que tópico¿era una broma de Hades y sus espectros? No, no les gustaban las bromas, demasiado serios...
Un momento, no era una luz, era un cosmos, era cálido... no estaba muerto... Máscara entreabrió los ojos dolorosamente, el cosmos era cálido, sereno... le gustaba. Había un rostro junto al suyo, un cuerpo caliente junto al propio... no era Afrodita, no, su cosmos no era tan poderoso, tan sereno y firme... y este hombre no tenía ese empalagoso olor a rosas... intentó enfocar pero solo podía ver una mancha de piel pálida y cabello... cabello lavanda claro... Mü. Pero.. era imposible¿qué hacía Mü allí?
- ¿Máscara? Máscara despierta, soy yo, Mü. Vamos, tienes que sacarnos de aquí.
Tenía que ser una maldita alucinación, el condenado Mü no podía estar en el Yomutsu, no¡condenación, no podía ser real! Con un sobervio esfuerzo alzó una mano y tocó los cabellos de Mü entre los dedos, largos, sedosos... era real. Tiró de ellos.
- ¡AY¡Máscara¿qué diablos haces?!
Máscara soltó una risilla, si, era real. Tuvo la tentación de tirarle otra vez del pelo pero no malgastó sus escasas energías en ello. Casi había conseguido morir mientras entrenaba... sintió deseos de abofetearse. Y Mü... ¿Mü había ido a buscarle? Pero... ¿por qué¿cómo?.
- Máscara, tienes que regresarnos al mundo de los vivos, no puedo encontrar en camino de vuelta.
¿No podía encontrar?... Su armadura, Mü había usado la senda de su armadura, la había encontrado, de modo que era eso... ahora solo él podía usar su vínculo irrompible para regresar. Pero... no tenía fuerzas... maldito idiota... no tenía fuerzas...
- No... no puedo...
- ¿Qué?
- Mi cosmos...- Máscara sintió que se ahogaba al admitirlo.- No tengo cosmos suficiente...
Mü asintió, no le extrañaba, estaba muy debilitado. ¿En que había gastado su cosmos para acabar así? Solo un ataque realmente poderoso podía gastar tanto poder, sobre todo de un caballero dorado.
- Toma fuerzas del mio entonces.
Máscara quería negarse, rehusar e insultarle, apartarse de su apoyo, no quería su ayuda, y mucho menos dejar que el cosmos de Mü alimentara el suyo, pero no podía. Apretó los dientes con ira, su sentido común le instaba a aceptar, de otro modo morirían allí.
Mü aguardó pacientemente hasta que, de una mala gana evidente, Máscara asintió con la cabeza, dando su consentimiento.
Máscara sintió como el cosmos de Mü llegaba a él, y lo aceptó. Inmediatamente sintió la calided, ese cosmos era tan distinto del suyo, era poderoso pero no le aplastaba, era fuego pero no le quemaba, era seguridad, confianza... le llenó hasta que Máscara solo deseó recogerse en esa sensación y dormir como no había dormido en años.
- ¿Máscara?
Maldito fuera, mil veces maldito por hacerle sentir tan bien. Máscara alzó el dedo indice hacia el cielo oscuro y tenebroso. Convocó las Ondas infernales en inversa uniendose con su armadura.
Nota de la Autora: Lo de hacer una "transfusión" de Cosmos no es cosa mia sino que realmente ocurre en ocasiones en la serie de Saint Seiya.
En el "mundo Saint Seiya" el paso al reino de los muertos es el camino del infierno... ¡para todos!. Supongo que al caer en él las almas se dividirán según el juicio de los espectros de Hades y algunas irán al cielo o algo por el estilo porque sino es un poco raro y cruel.
Muchas gracias por los reviews, y me alegra que le guste incluso a quienes no sean de leer yaoi, es una buena señal. Espero subir el proximo capítulo con mas rapidez que este.
