Los personajes de esta historia no me pertenecen.

No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.

AVISO: Este fanfic será YAOI (y slash), si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Máscara/Mü.

Capítulo 6. Heridas y cicatrices

- ¡Mü!

El rostro de Dohku apareció sobre él, Mü se percató entonces de que estaba tirado sobre el suelo de su templo, estaba estremecido y tenía cierta nausea por el repentino regreso al mundo de los vivos, a su lado, tendido a medias sobre él y con la cabeza aun apoyada contra su hombro, estaba Máscara, que al parecer volvía a estar inconsciente.

- Dohku...

El caballero de Libra y Patriarca suspiró con evidente alivio, inmediatamente Shura y Afrodita aparecieron para ayudarle a ponerse en pie y levantar a Máscara, que apenas sí emitió un gruñido cuando le movieron.

- ¡Máscara¡Oh, diosa¿qué le ha pasado?!.- Exclamó Afrodita.

Dohku ayudó a Mü a sentarse para poder recuperar fuerzas y se apresuró a ayudar a Máscara, inclinándose a su lado para inspeccionar el daño. No era mortal, tenía heridas y magulladuras mas o menos graves, y el terrible estado de agotamiento físico y sobre todo de su cosmos, indicaban que se debía a un durísimo entrenamiento, parecían los resultados de efectuar un ataque demasiado poderoso para el cosmos del usuario.

Eso por no hablar de lo que parecía el efecto psiquico de un ataque mental, y una ligera deshidratación. Máscara necesitaba agua, desinfectar sus heridas y descansar para regenerar su cosmos, eso último urgentemente. Aunque percibía algo del cosmos de Mü en el caballero de Cancer, lo que facilitaría las cosas. Así se lo comunicó a Shura y Afrodita, que rapidamente se ocuparon de levantar a Máscara y llevarle hasta un dormitorio que Kiki se apresuró a preparar.

- Mü¿te encuentras bien?.

- Si, si.- Ya mas recuperado de la desconcertante experiencia de las Ondas Infernales, Mü se puso en pie sin dificultad.- ¿Cuándo has llegado?

- Apenas te teletransportaste al Yomutsu... Shura y Afrodita me contaron lo sucedido. Has corrido un terrible riesgo.

- Lo sé, pero no podía hacer otra cosa.

Hablarían mas tarde. Ahora había cosas mas urgentes, Mü cogió un cuenco con agua y encargó a Kiki que le llevase el botiquin con las medicinas. En el dormitorio de invitados, o mas bien la enfermería, que Mü siempre disponía si una armadura debía ser reparada y su dueño debía desangrarse en demasía, Afrodita y Shura ya desvestían a Máscara para poder examinar sus heridas. El caballero hedía a la corrupción del Yomutsu.

Mü tomó el alcohol y las pomadas, solo dos de las heridas necesitarían un par de puntadas.

- Afrodita, intenta que beba algo de agua.- Indicó.

El caballero de Piscis puso una almohada bajo la cabeza de Máscara y empezó a verter lentamente agua por debajo de la lengua de este para evitar que se ahogara.

- Está muy debil... dudo que combatiera contra alguien en ese mundo o que las almas en pena le dejaran así... se forzó a sí mismo hasta este límite.- Murmuró Shura.

- Eso parece.- Dohku frunció el ceño, preocupado.

Mü humedeció un paño en el alcohol y procedió a limpiar las heridas una por una mientras Afrodita le asistía moviendo a Máscara según necesidad.

Shura y Dohku, no pudiendo asistir en nada más, se retiraron para aguardar en el taller, donde ahora la armadura de Cancer permanecía en silencio, viva pero inerte.

Después del alcohol Mü aplicó la pomada y las vendas donde eran necesarias. El cuerpo de Máscara era tan musculoso y compacto como aparentaba, forjado en entrenamientos físicos de años, y con cicatrices viejas que dejaban claro que los caballeros de Cancer no eran permisivos con sus discípulos. En especial le llamó la atención una larga cicatriz a lo largo de la pierna, desde el muslo hasta el tobillo.

Mü recorrió la cicatriz con los dedos inconscientemente. Los músculos de Máscara eran duros bajo sus dedos, su piel morena, bronceada mas bien, quizá debido a su origen mediterraneo.

Afrodita recostó a Máscara con delicadeza y pasó una mano suavemente por el torso de Máscara, en momentos como este lamentaba que el corazón de Máscara no fuera realmente suyo. No era de nadie, estaba demasiado protegido, después de todo el caballero de Cancer había dedicado muchos años a intentar renegar de su corazón. Apartó la mirada del rostro dormido de Máscara y observó como Mü seguía aquella larga cicatriz de la pierna hasta los pies, parecía ensimismado... El lado malicioso y divertido de Afrodita salió a flote inmediatamente.

- Es como una estatua de bronce¿verdad?

Mü se sobresaltó, casi se había olvidado de la presencia de Afrodita, se sonrojó y apartó la mano con culpabilidad.

- Será mejor que le dejemos dormir.- Dijo inmediatamente.

- Por supuesto.

Afrodita decidió no incidir más, por el momento. Después de todo Mü acababa de salvar la vida a Máscara, se había ganado un descanso. Temporal.

Y debía admitir su asombro, realmente Mü había reaccionado con rapidez, con decisión, sinceramente preocupado por salvar a Máscara. Nadie había hecho nada parecido por el caballero de Cancer. Pero Afrodita conocía a Máscara, muy a su pesar sospechaba que a este no le iba a agradar en absoluto tener una deuda tan grande con Mü de Aries.


Ese techo no era de su templo. Ni el de Piscis.

No le gustaba no reconocer el techo bajo el cual dormía. Máscara levantó la cabeza y estudió sus alrededores, estaba en uno de los templos, todos tenían una arquitectura similar, griega, como era propio de templos de dicha naturaleza y dedicados a Athena y los signos zodiacales. Los tonos de esta habitación eran beises y cremas, era luminosa, serena y simple.

Se incorporó sobre los codos, estaba en una cama blanca, individual, en una habitación pequeña, a su derecha había una mesilla y sobre esta un vaso y una jarra de agua, también habían dejado un cuenco con frutas, higos y granadas.

Le habían quitado la ropa y curado las heridas. Máscara se incorporó contra el cabezal sin salir de la cama, aun intentando comprender donde estaba y por qué.

La puerta se abrió y Máscara agradeció ver una cara conocida. No agradeció tanto el que Afrodita saltara sobre él y le abrazara.

- ¡Máscara! Cuanto me alegro de que estes bien.

Máscara gruñó y aguantó estoicamente el abrazo hasta que Afrodita se sentó al borde de la cama de forma menos eufórica.

- ¿Dónde estamos?

- En el templo de Aries, por supuesto.

El templo de Aries. Máscara recordó con claridad las circunstancias de su presencia allí. Gruñó y apoyó la cabeza sobre su mano en un gesto de irritación, el cosmos de Mü... el caballero de Aries le había salvado la vida... oh diosa.

- Estabamos preocupados por ti.

Ante el tono, serio e incluso reprobatorio, Máscara alzó la vista. Afrodita realmente parecía enojado... y triste. No le gustaba verle así, Afrodita era demasiado sensible, todo le afectaba. Eran muy diferentes, la mayor parte de las veces Máscara no podía comprender sus cambios de humor o la importancia que daba a los gestos. Sencillamente estaba mas allá de su comprensión.

- Estoy bien.- Le aseguró con un gruñido molesto, no quería hablar de ello.

- ¡Pudiste matarte¿En qué estabas pensando?

- No hagas un drama de esto, Afrodita...

Afrodita bufó, sabía por experiencia que era imposible sacar algo más profundo de aquel cascote. De modo que hizo lo de siempre, leer entre lineas, a su seca manera Máscara quería evitar que se preocupara demasiado, quitándole importancia aunque la tuviera.

- Shura también estaba aquí, todos estabamos preocupados por tí.

- ¿Shura?.- Máscara enarcó las cejas, extrañado...- ¿Cómo supisteis...?

- Tu armadura, la armadura de Cancer te sentía y gritó.

Su armadura. Máscara bajó la vista, dejando vagar sus pensamientos. Su armadura había clamado por su peligroso estado y pedido ayuda. Su preciada armadura. De modo que así habían acudido en su ayuda Shura, Afrodita y... Mü.

Habían acudido en su ayuda... nunca, nadie había hecho eso por él. Por un lado le molestaba hacer precisado ayuda pero... le hacía sentir bien que alguien hubiese venido. Era algo nuevo, y era... agradable.

Pero desde luego no sentía lo mismo cuando pensaba en el hecho de que le debía la vida a Mü... ¡le debía la vida a Mü!. Sintió una agonía casi física y apretó los puños con rabia.

- ¿Máscara¿Te encuentras mal?

- ¿Dónde está Mü?.- Preguntó con un tono agresivo.

- Está hablando con Dohku, él llegó mientras estabais en el Yomutsu.

- ¿Cuánto hace que...?

- Un día, has dormido casi venticuatro horas, desde la tarde de ayer a la de hoy.

Y se sentía más descansado, aunque su cosmos aun estaba recuperándose, era firme, podía sentirlo. Y aun podía sentir algo más, algo cálido que no reconocía como suyo pero no era invasor, era el cosmos de Mü, aun lo sentía dentro de él, como una presencia que le daba seguridad, como el olor que alguien apreciado... ¡pero no lo quería!. No, no debería sentirse tan bien por sentir a Mü en su interior.

Afrodita veía angustia en el gesto de Máscara y le preocupaba sobremanera, no le había visto así desde el enfrentamiento con Rhadamantis, desesperado porque su ataque no podía nada sobre una criatura que provenía del reino del que Cancer obtenía su poder. ¿Cómo enfrentarse a un espectro cuya fuerza era el abismo mismo? Máscara no había tenido ni la mas mínima oportunidad dadas las circunstancias.

Ahora parecía igual de angustiado.

- ¿Máscara?. ¿Qué te pasa?

- Estoy bien, quiero volver a mi templo y recuperar mi armadura.

- Iré a buscarla.

Máscara agradeció quedarse solo. Se recogió sobre si mismo, apoyando los brazos sobre las rodillas y escondiendo el rostro en los antebrazos. Se sentía mal... y bien... no le gustaba tener dudas, era mas facil odiar a todo el mundo. Pero tenía una deuda de vida con Mü... aquel por el cual había ido al Yomutsu para poder superar... y sentía dentro de él un calor, un cosmos ajeno, y por algún motivo no podía soportar la idea de perderlo. Sabía que cuando el último retazo de ese cosmos desapareciera se sentiría horriblemente vacio. Frio, como si perdiera el sol.

No podía soportarlo.


- Fue muy noble por tu parte, pero muy osado.

- Tenía que hacerlo.

- Y me alegro de que ambos volvieseis sanos y salvos.

Máscara se recuperaría, con el cosmos a un nivel seguro no tenían que temer por su vida. Aunque le preocupaba más el porqué de su peligrosa decisión de viajar al Yomutsu y arriesgarse de aquella manera. Y a Dohku también le preocupaba.

- ¿Tú sabías lo del paso al reino de Hades en la armadura?.- Preguntó finalmente Mü.

- Si.- Dohku asintió con solemnidad.- Se trata de un arma poderosa, y peligrosa, la posibilidad de viajar al inframundo en cuerpo y alma, sin necesidad de morir haciendo uso del octavo sentido.

Mü no podía entenderlo¿dar un poder propio de un espectro a un caballero de oro?.

- Pero¿por qué se le dio un poder así? Es una armadura sagrada de Athena.

- Es una cuestión de estrategia, Mü.- Se apresuró a explicar Dohku.- Uno de los legendarios enemigos de Athena siempre ha sido Hades.

- Poseer un tunel hacia el reino de Hades, pero bajo el dominio de uno de sus caballeros. Un arma contra Hades... – Mü comprendió.

- De todos los signos zodiacales, al otorgar ese don a una armadura, se eligió la de Cancer. De hecho ese don jugó un gran papel en la primera guerra contra Hades, creeme que, de no ser por el caballero de Cancer Rahab, esta podría haber tenido un final muy distinto.

De modo que era la carta bajo la manga de Athena. Un tercer camino al reino de Hades para atacar al rey del inframundo sin que este pudiera esperarse la presencia de enemigos en su reino. El caballero de Cancer podía viajar al agujero del Yomutsu y llevar con él a sus aliados para atacar por sorpresa y retirarse a voluntad.

- Es un don peligroso.- Apuntilló Mü.

- Es cierto, es una pesada carga... afecta mucho a sus portadores.

- Si ese don convierte a los caballeros de Cancer en asesinos despiadados me da la impresión de que no vale la pena.- Replicó Mü enojado.

Dohku cerró los ojos, esa no era toda la verdad, no siempre había sido una carga tan horrenda de llevar, no... todo había sido a partir de la primera guerra contra Hades hacía 243 años, todo había sido a partir de Rahab. El poder de Cancer siempre había vuelto algo sombrios a los caballeros del signo pero no había sido tan duro... hasta esa fatídica guerra.

Había algo que Dohku no le decía, nuevamente. Mü apretó los puños y estuvo tentado de insistir y pedir la verdad... pero se contuvo. No, debía calmarse nuevamente, si había algo más debía averiguarlo por sí mismo, no interrogando al patriarca, su posición de poder y superioridad de comando le situaban en una tesitura delicada. Dado todo lo acontecido en la guerra, no podía permitirse que Máscara aumentase su rencor.

- Mü... quizá debería...

- No, no es necesario.- Mü respiró pausadamente.- Eres el patriarca, no sería correcto decir algo sobre un caballero si este no desea hacerlo público.

- Gracias.

Afrodia y Shura entraron a la sala poco después, saludando respetuosamente a Dohku.

- Máscara ha despertado.

Mü se incorporó, alegre por la noticia. Cuando habían regresado, Máscara se había vuelto a desmayar inmediatamente, agotado. Su cosmos había sido paupérrimo tras el esfuerzo de devolverles al mundo de los vivos pero al parecer el cosmos de Mü le había permitido recuperarse de forma sorprendente.

- ¿Cómo se encuentra¿Ha hablado?

- No tiene realmente el mejor de los aspecto pero vuelve a ser él. De hecho ya ha pedido su armadura.

Mü se masajeó las sienes¡la armadura! Se había olvidado por completo de que aun tenía que terminar de revitalizarla.

- Si me disculpais.- Salió de la sala y fue al dormitorio de invitados que había preparado para Máscara.

Afrodita y Shura tomaron asiento con Dohku. Afrodita aguardó a que la puerta se cerrara y después miró a los otros dos caballeros con una sonrisa, no podía esperar más.

- Bueno... imagino que ya sabreis de este "sospechoso" interés de Mü en nuestro caballero de Cancer... ¿no es encantador?

Dohku se atragantó con el té y tosió un rato mientras Shura miraba a Afrodita con sorpresa mal disimulada.

- ¡Afrodita!.- Dohku calmó su tos con dificultad.- Mü tan solo se preocupa por un camarada.

- Ooooh, claro que si.- Afrodita rió con sarcasmo.- Por eso súbitamente se presenta en su templo para ofrecerle arreglar su armadura, por eso viene a mi templo a preguntarme sobre él y se ruboriza por ello... mucho.

Shura y Dohku estaban a ahora pendientes de sus palabras. Oh, le encantaba.

- Y finalmente sale corriendo a la llamada de auxilio de la armadura de Cancer con mas apremio que yó mismo para a continuación poner en peligro su vida para salvarle.

Dohku quisó discutir que no era por los motivos que Afrodita insinuaba pero... bueno, la verdad era que Mü se había tomado realmente en serio su decisión de conocer la verdad sobre Máscara, demasiado en serio si era cierto que no había perdido un instante en hablar con Afrodita, algo poco prudente.

De todos modos no era bueno que corriesen semejantes rumores.

- Creía que tú y Máscara...- Empezó Shura confuso.

- Oh, no, no.- Afrodita movió las manos quitandole importancia a eso.- Estas equivocado, mi querido Shura.

Dohku se disculpó y se levantó para ir a cualquier otra parte, sabía que Afrodita dedicaría su tiempo a coquetear con el confundido Shura y no quería estar presente. Sospechaba que pronto aquellos dos caballeros se verían juntos a menudo. En cuanto a la suposición de Afrodita de que Mü podía sentir algo por Máscara, en pricipio diría que no pero... Dohku había aprendido por edad que pocas cosas eran imposibles.

Después de todo... él mismo había amado a Rahab. Y había sufrido por ello.


Máscara sintió un nudo en la garganta nada más vió entrar a Mü. Si había algo que no quería era ver al caballero de Aries, maldito fuera. No sabía que decir, ni a donde mirar, fijó la vista en su propio brazo como si examinara uno de los vendajes y se concentró en ignorar la presencia del otro hombre.

Algo terriblemente dificil, sentía su cosmos, tan tangible. No podía ignorarlo. Finalmente no pudo resistirlo y alzó la vista, inmediatamente sus ojos se cruzaron con los de Mü.

Que rojos eran, Mü se sumergió en los iris de Máscara, no eran rosas ni un marrón rojizo, sino carmesí profundo, como las rosas mas rojas de Afrodita, ahitas de sangre. Máscara de Muerte estaba sentado en la cama, apoyado en un gran almohadón y tenía un aspecto insusual, casi vulnerable con el pelo tan terriblemente revuelto. Máscara de Cancer perdía mucho factor de intimidación nada mas levantado. Era, después de todo, un hombre, solo un hombre.

- Máscara de Muerte.- Mü deseó nuevamente saber el verdadero nombre del caballero, siempre le resultaba raro llamarle por el "nombre" completo.

- Mü.- Máscara se sentía terriblemente incómodo.

Mü le había salvado, le había encontrado en el Yomutsu y le había salvado a riesgo de su propia vida, apareciendo como un angel de la guardia, y tan hermoso como uno, además, dándole poder de su cosmos para salvarle... Mü siempre tenía que ser un maldito heroe¿verdad? Podían haber muerto ambos en el Yomutso.

El silencio era espeso, le estaba poniendo de los nervios. Máscara detestaba los silencios incómodos.

- Tengo que volver a mi templo.- Dijo al fin.- Necesito mi armadura.

Mü reaccionó, se había quedado tan abstraido en sus pensamientos que apenas se había percatado de que se había quedado mirando a Máscara.

- Oh, eso... lo siento pero con todo esto no he podido terminar. De todos modos te recomendaría descanso, si quieres puedo...

- ¡No necesito tu ayuda!.- Máscara se tensó, enfurecido, herido en su orgullo.- Ya has hecho suficiente, me llevaré mi armadura tal como esté.

- Pero Máscara...

- He dicho que me voy.- Máscara fue tajante y empezó a incorporarse.

Mü no precisó insistir porque en ese momento llegó Afrodita con gesto indignado, entrando como una exhalación.

- ¡Ah no, de ninguna manera!.- Exclamó enojado, con rapidez fue hasta Máscara y le empujó hasta tumbarle.

- ¡¿Pero qué estas...?!.- Máscara fue acallado inmediatamente cuando Afrodita le puso una de sus peligrosas rosas negras delante de la cara.

- No vas a moverte hasta estar completamente recuperado y tu armadura se queda donde está hasta estar como nueva.- Afrodita resultó aterrador.- ¡No pienso volver a estar angustiado por tu culpa¡Si sales de aquí antes de estar sano me ocuparé de que Shura te rompa las piernas!

Mü y Máscara se quedaron anonadados ante el estallido, habían olvidado que Afrodita era un caballero de oro, igual que ellos, y era peligroso cuando quería, de hecho no habría hecho falta que mencionara a Shura, que por otra parte portaba la temible excalibur y era un guerrero a tener en cuenta.

Afrodita se tomó el silencio pasmado como un sí.

- Muy bien, pasaremos a visitarte, reposa y ponte bien¿de acuerdo?.- Afrodita dio media vuelta con una sonrisa y le guiñó un ojo a Mü.- Muchas gracias por todo Mü.

Antes de marchar Afrodita se acercó a Mü y esta vez le susurró al oido.

- Máscara respeta el poder, tú eres mas fuerte que él. Usa eso.

Con ese corto consejo velado, Afrodita se marchó muy satisfecho de sí mismo. Aun no ponía muchas esperanzas en las intenciones de Mü pero... tenía una deuda con el caballero de Aries, había salvado la vida de su amigo, y por eso pondría todo de su parte para ayudarle.

El que no le pidieran ayuda le traía sin cuidado.


Nota de la autora: He aliviado un poco el drama con trozos de cierto humor, mediante Afrodita, que por otra parte es un personaje que imagino sensible e inteligente, y si a veces le hago parecer algo... simple, es solo porque simula serlo, es su máscara.

Mü es efectivamente tan bueno, tan generoso y sabio... me gustaría sacar poco a poco el lado de auténtico Aries que debe tener, de signo marcado por el tenaz y belicoso Marte.

Por cierto, sé que la tecnica de poner a uno de los personajes algo enfermito para que dependa de otro sin poder hacer nada por evitarlo es muy gastada pero... es que si no este romance iba a ser muy, muy dificil de llevar, son tan opuestos que si no iba a tardar una eternidad en dar ritmo a una futura relación.