Los personajes de esta historia no me pertenecen.

No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.

AVISO: Este fanfic será YAOI (y slash), si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Máscara/Mü.

Capítulo 7. Abstinencia

Máscara y Mü miraron boquiabiertos la puerta cerrada tras Afrodita.

El caballero de Cancer era incapaz de articular palabra¡Afrodita nunca le había hablado de ese modo¡Si incluso le había amenazado!. No podía creerselo... realmente estaba enojado con él por su temeridad...

Mü no sabía que decir¿tener a Máscara en su casa como huesped hasta que recuperase la plenitud de su cosmos?. Se volvió al caballero de Cancer, quien inmediatamente le dirigió una mirada furibunda. Aquello no era una buena idea. Mü suspiró y indicó la mesilla junto a la cama.

- Come algo, te ayudará a recuperarte.

Máscara no dedicó ni una mirada a la fruta, estaba demasiado enojado. De ninguna manera permanecería en el templo de Aries, la simple idea de pasar mas de una hora en la misma casa que Mü le hacía hervir la sangre.

Ahí estaba, tan superior en todo, tan perfecto y gentil, si incluso arriesgaba su vida para salvarle, el gran heroe, el discípulo de Shion... no, no podía soportar la idea de permanecer allí, en su compañía, recordándole con su sola presencia la deuda que acababa de contraer con él. Y haciendole tan consciente del latido de su cosmos en sintonía con aquel que aun estaba dentro de él.

- ¿Necesitas algo?.

- Estar solo.- Gruñó Máscara.

Imposible. Mü contuvo su indignación por el tono del otro hombre y salió del dormitorio, si realmente iba a quedarse allí al menos procuraría verle lo menos posible. ¿Por qué tenía que ser tan dificil?. Acababa de salvarle la vida y le miraba como si le hubiese hecho algo horrible, sabía que el orgullo de Máscara estaría resentido, pero no que sería algo tan terrible para él caballero.

Y Afrodita... ¿por qué esa insistencia en que le interesaba Máscara mas allá de la cordialidad? El caballero de Piscis era demasiado melodramático. Desde luego que no iba a negar el atractivo de Máscara, tenía ese algo que suele llamarse el atractivo de los chicos malos, pero era de locos imaginar algo más. Se había cometido una injusticia contra Máscara, se le había juzgado siempre con dureza sin comprenderle, eso era lo que pretendía, rectificar ese mal y tratar de comprender a Máscara y superar sus barreras. Un Santuario unido, tal y como debía ser.

- ¿Maestro?

- Kiki, voy a terminar con la armadura de Cancer, puedes salir a jugar si quieres.

- Si, maestro, gracias.

Realmente no sabía que iba a hacer con Máscara.


Mascara estaba sentado, miró a su alrededor, estaba en ... no, no podía llamar su casa a aquel lugar, no era su hogar, allí se había entrenado con Eistubus cuando este le había arrebatado de su aldea... un niño secuestrado a los cinco años, había acabado por olvidar como era su verdadera familia, a veces creía que recordaba algo... pero era tan vago que podrían haber sido solo sueños. Sueños como el que ahora tenía.

Su infancia estaba reducida a aquella isla. Stromboli era una pequeña isla en el Mar Tirreno, era una de las Islas Eolias, un archipiélago volcánico al norte de Sicilia. Con tres crateres activos escupiendo lava y llamas...

Por lo que se decía solo el entrenamiento en la isla Reina de la Muerte era mas duro que el que se realizaba allí. Máscara de Muerte daba fé de ello.

Aquello era un sueño... algo extraño porque Máscara no acostumbraba a soñar, o por lo menos no solía recordar lo que soñaba. Se incorporó y empezó a andar, hacía calor, mucho calor, tal y como lo recordaba, y sabía que si avanzaba hacia la cima los vapores le envenenarían y tendría nauseas y vómitos... dudaba que en un sueño se pudiesen percibir olores pero no quiso descubrirlo, el sulfuro y el azufre eran olores que no se olvidaban aunque te acostumbraras.

¿Cuántas veces había tratado de escapar? Pero no había manera, era una isla, la rodeaba el mar, en mas de una ocasión había tratado de escapar a nado, pero había sido una empresa inutil y suicida. A veces un barco de turistas pasaba cerca para ver las erupciones volcánicas, y en esas ocasiones había sido cuando había usado mil y un tretas para tratar de huir.

Siempre en vano, y siempre severamente castigado. No había escapatoria de aquella isla, ni de Eistibus ni de su destino.

Pero, pese a que en en fondo sabía que aquello era un sueño, eso no impedia que aun sintiera la necesidad de escapar. Imperiosa y apremiante, sobre todo ahora que veía una luz en la costa.

¡Una barca¡Podía escapar de allí¡Abandonar la isla y escapar de Eistibus y de su destino de caballero de Cancer¡Ahí estaba!

Echó a correr, desesperado, la barca estaba iluminada, como si tuviera cosmos, como si fuera una armadura. Era como si la esperanza hubiera tomado forma, le llamaba, podía huir...

Casi había llegado cuando vió al barquero, un hombre vestido con una túnica blanca, piel pálida y larga melena, lisa y suelta, cayendo como una cascada de lavanda, era de figura fuerte, pero esbelta, más firme que Afrodita pero menos que él mismo. Le miró con dos grandes ojos turquesa, llenos de poder, dos puntos rojos coronaban sus cejas. Su rostro era de gesto dulce pero no delicado.

Mü. El caballero de Aries, era el barquero.

Máscara detuvo sus pasos, titubeó... y la barca empezó a alejarse.

- ¡No¡Espera!

Era inutil, Máscara volvió a correr hasta entrar en el agua pero la barca se alejaba irremediablemente. Había perdido aquella luz, había perdido su oportunidad...

- ¡No¡No¡No puedes hacerme esto, espera¡Mü, espera!


Máscara se despertó de golpe, agitándose y a punto de caer de la cama.

Un sueño, una pesadilla... pero... ¿por qué...?

La sensación de desasosiego no terminó, aun sentía un vacio dentro de él, como si hubiera perdido algo importante, algo vital, le faltaba el aire, la angustia se adueñó de él. Sentía un frio mortal en el alma, mas allá de lo físico.

¿Qué le ocurría¿Qué era? Empezó a temblar, lo necesitaba, no sabía que era pero lo necesitaba. Apartó las mantas y se puso en pie, sus piernas temblaban, por debilidad física sino por la tensión que sentía, un angustia cuyo origen no podía comprender, sentía... ansiedad.

Empezó a andar en la oscuridad de la casa de Aries, desorientado, confuso, siguiendo una dirección que no comprendía... tenía que buscar, tenía que encontrar...

Finalmente llegó frente a una puerta, y lo sintió... aquello que le faltaba, lo que había desaparecido, tomó el picaporte y abrió la puerta.

A esas alturas sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad y pudo vislumbrar el interior de la habitación, era un dormitorio, amplio, sobrio pero elegante. En la cama, bajo las mantas, alguien se removió, quizá sintiendo inconscientemente su presencia, y una cabeza de cabellos lilas apareció sobre la almohada. Máscara salió de su estado con una oleada de pánico, cerró la puerta con todo el cuidado que pudo reunir en su fragil estado mental y salió del templo a trompicones hasta respirar el fresco aire nocturno, practicamente se desplomó contra la pared junto a la puerta y se dejó resbalar hasta el suelo.

El cosmos de Mü, la llama de su cosmos se había desvanecido de su interior...

Por todas las armas de Libra... lo que había sentido, era... era como una especie de sindrome de abstinencia. ¡Sindrome de abstinencia por el cosmos de Mü¡Nunca había oido hablar de algo parecido!

No podía quedarse allí, al amanecer cogería su armadura y se marcharía. Realmente no podía estar allí. ¡No podía!.


Dohku descendía las escaleras del santuario, por las mañanas, al alba, acostumbraba a bajar desde el templo de Libra hasta la base del santuario y pasear por los acantilados. Además le agradaba detenerse en el templo de Shaka para saludar al santo de Virgo. Pasó por el templo de Leo y pasó por el ahora vacio templo de Cancer, donde se detuvo unos instantes a reflexionar.

Rahab... si tan solo Hades jamás hubiese descubierto el secreto de la armadura de Cancer. Eso había sido el fin para los caballeros de Cancer, Rahab había tomado una decisión, riendose del señor del inframundo con su característica carcajada sobervia... Rahab siempre había sido siniestro, sobervio y perverso, el peso de la armadura de Cancer había podido con él, su maestro había muerto prematuramente, sin poder prepararle adecuadamente.

Dohku había tratado de ayudarle, incluso había cometido el error de enamorarse de su seductora personalidad, de su atractiva oscuridad.

Había tomado la decisión de sacrificarse, había sido por el bien de Athena y el mundo, pero en su sonrisa Dhoko había visto amargura, y un malicioso placer en torturarle.

Cerró los ojos al sentir el lacerante dolor en su corazón.

"¡Rahab¿por qué haces esto¿Eres consciente de lo que vas a hacerte?!"

" Oh, vamos, Dohku, sabes bien que de todas formas acabaré así¿qué importa?"

"No, no es cierto, tu corazón no es tan oscuro, yo lo sé Rahab."

Y Rahab le había besado, con dulcura, con afecto. Tan solo a Dohku le había mostrado su lado tierno, su lado amable cuando estaban a solas. Cuando se separaron sin embargo, sus ojos habían sido crueles.

" Que necio eres, Dohku, aunque eso me gusta de ti. Soy un monstruo y acabaré en el infierno."

"No... no digas eso... aun queda mucha guerra por delante, mañana será la batalla final contra Hades, aun quedamos seis caballeros, podemos..."

"Olvidalo Dohku, eres un pobre ingenuo como los demás. Soy un asesino, no puedes cambiarme, no me importa este sacrificio, no estoy perdiendo nada que no haya perdido ya."

Rahab había ayudado a ganar la guerra con su sacrificio. Que Dohku, con dolor de su corazón, sabía que no había sido tal. ¿Sacrificio? En realidad no había sido así, el unico sacrificio real era el de los caballeros de Cancer que vinieron después de él, y sufrirían por siempre por la decisión de Rahab.

Por el bien de Athena sufrían aquello. Y ahora Máscara lo sufría. Sin opción, sin elección...

Dohku se había enterado por Shura de que Máscara había quedado reposando en la casa de Aries. Ciertamente había pedido a Mü que intentase ganar a Máscara para el Santuario, pero le sorprendía que realmente pusiese tanto empeño en ello. No sabía si era bueno o malo.

Un leve jadeo llamó su atención más adelante y pronto sintió el cosmos de Máscara de Muerte, aun algo debil. ¿No se suponía que debía guardar cama?

Al llegar al rellano de las escaleras vió a Máscara subiendo, problamente hacia la cuarta casa. No tenía buen aspecto, jadeaba por el esfuerzo físico y sudaba, llevaba su armadura en su Caja dorada, a la espalda.


Máscara apoyó las manos en sus rodillas, las piernas le temblaban por el esfuerzo, su cuerpo aun no se había recuperado en absoluto de su experiencia en el Yomutsu. Le dolían todos los músculos y articulaciones. Además no se había puesto su armadura para poder camuflar mejor su cosmos y ocultar su partida a Mü, y sobre todo a Afrodita y Shura, no tenía interes en enfrentarse a una diatraba del caballero de Piscis o la supuesta amenaza de que Shura le rompería las piernas, cosa que dudaba.

- Buenos días, Máscara.

Ultimamente no tenía suerte. Máscara masculló una diatraba de blasfemias en italiano y avanzó hasta el rellano donde estaba Dohku, y pensar que solo estaba a unos metros de su templo.

- Creía que ibas a quedarte en el templo de Aries hasta recuperarte.

- Una absurda idea de Afrodita. No es necesario.

Máscara tenía toda la intención de pasar de largo y continuar su camino pero Dohku no pensaba permitirlo, el caballero de Cancer no estaba en situación de ir a ninguna parte en su estado, parecía que el reposo tras la experiencia del Yomutsu no había hecho demasiado, su rostro se veía demacrado. No, definitivamente no tenía buen aspecto y Dohku no pensaba pasarlo por alto.

- No debiste madrugar tanto, deberías descansar.

- Lo que tu digas.- Gruñó Máscara pasando por su lado.

- Máscara, espera.

Máscara le ignoró y empezó a subir las escaleras, Dohku no se molestó en volver a llamarle, sabía que el otro no pensaba detenerse a hablar con él. De modo que fue tras él y caminó a su lado. Quería respuestas.

- ¿Por qué fuiste al Yomutsu sin tu armadura?

- Para entrenar.- Respondió Máscara, escueto y cortante, con la mirada fija en el frente.

- ¿Entrenar¿Para qué?

- Para ser fuerte.- Máscara le contestó con un gesto de incredulidad por tener que contestar a una pregunta tan absurda.

- Hay entrenamientos y entrenamientos. Pusiste en peligro tu vida de forma descuidada, una terrible imprudencia.

- Ya.

Súbitamente Máscara se vió volteado por una fuerte mano aferrándole el brazo, pronto estuvo cara a cara con un enfurecido Dohku que súbitamente era lo mas terrorifico que había visto jamas, su cosmos practicamente rugía y sus ojos brillaban con su poder.

- ¿¡YA¿Eso es todo lo que tienes que decir¡¡Pudiste haber muerto!!

Máscara se soprendió, quedando paralizado unos instantes antes de reaccionar, trató de soltarse del agarre, pero Dohku le sujetaba el brazo con fuerza.

- ¿¡Es qué no te importa morir!?

- ¡Por supuesto que me importa!.- Máscara se resistió a la sujección como un animal acorralado.- ¡Suéltame!

- No volverás a realizar semejante temeridad, no permitiré que te pongas en semejante riesgo otra vez¿estamos?

Máscara balbuceó unos instantes, las ordenes del patriarca eran inapelables, su palabra era ley, la autoridad mas alta del Santuario por debajo de la misma Athena. Salió de su sorpresa para sustituirla por irritación por verse comandado por Dohku.

- ¿Es una orden?.- Gruñó entre dientes.- ¿No puedo entrenar... Patriarca?.- Practicamente escupió el título.

- Lo que no puedes hacer es suicidarte.- Replicó Dohku severamente.

- ¿Suicidarme¡No quería a suicidarme! Quería conseguir otra técnica de combate.- Insistió Máscara.

- ¿Eres consciente de la preocupación que causaste¿Te das cuenta de eso al menos?

- Oh, vamos.- Máscara alzó la vista al cielo con burla.- Estoy seguro de que encontrariais un sustituto pronto, es tiempo de paz, no temas Dohku, te daría tiempo de sobra para darle mi armadura a algún psicopata, seguro que...

No pudo terminar porque Dohku le abofeteó. De no haber estado sujetándole con la otra mano le habría tirado hacia atras de la sorpresa, Máscara no pudo reaccionar, anonadado.

Máscara ponía a prueba su paciencia, realmente no había podido evitar abofetearle. Le atravesó con la mirada.

- No te burles de mi preocupación por tí, no te burles del dolor que tu desprecio por tu propio bienestar ha causado a tus compañeros. A tus amigos.

Máscara se quedó boquiabierto, aturdido. Cuando logró recuperar el habla no pudo evitar que su voz perdiera su firmeza.

- No... no necesito que se preocupen por mi.

Dohku bufó ante la ceguera de Máscara. Probablemente jamás había imaginado que su muerte pudiese afectarle a alguien. No era consciente de ello o no lo valoraba lo suficiente, o no lo comprendía. Probablemente esto último. Procuró suavizar su gesto.

- Todos necesitamos que se preocupen por nosotros, somos humanos antes que caballeros dorados. ¿Es por eso que has abandonado el templo de Aries de esta manera furtiva?

- No soy furtivo.- Gruñó Máscara soltándose del agarre de Dohku.- Y si, me he marchado porque no necesito ayuda, y mucho menos la ayuda de Mü.

Era tan orgulloso como sus predecesores, seguramente el haber sido rescatado por Mü le quemaba en el rencor que siempre había guardado para este.

Máscara no podía continuar así, Dohku tenía por deber, y decisión propia, cuidar de todos los caballeros del Santuario, ser el patriarca era eso y mucho mas. Por fin eran tiempos de paz, era el momento de enmendar errores.

No permitiría que Máscara siguiera encerrado en si mismo, usando su crueldad como bandera a fin de disuadir a los demás caballeros de acercarse a él. Ansiando el odio de los demás, disfrutando de ser despreciado y temido... a Dohku siempre le había parecido que había algo de odio hacia si mismo en esa actitud.

Y una necesidad imperiosa de cubrir su dolor con odio y sadismo.

Máscara podía engañar a muchos, pero no a Dohku, en algún lugar había un caballero de oro, era ese hombre que había confraternizado con Afrodita, otro caballero, cosa que ningun caballero de Cancer había hecho, en algún lugar tenía que quedar sitio para un corazón que al fin y al cabo se había sacrificado fingiendo una alianza con Hades para morir una segunda vez. Tenía que haberlo.

Necesitaba ayuda y era demasiado orgulloso para admitirlo. De buena gana se hubiera ocupado personalmente, pero su cargo de patriarca apenas le dejaba tiempo y debía preparar a Shiryu para ser el siguiente caballero de Libra. Mü era su hombre de confianza, y Máscara debía superar, fuera como fuera, su rencor hacia este, era terriblemente contraproducente.

- Volverás al templo de Aries.

- ¿Qué¡No!.- Máscara dejó caer la caja de su armadura al suelo.

- Es obvio que eres incapaz de cuidar adecuadamente de tí mismo, no permitiré que tu orgullo te haga mas daño. Hasta que estes en condiciones físicas de ejercer tu cargo de Caballero de Cancer permanecerás en el templo de Aries bajo la supervisión de Mü.

- ¡No!.- Esta vez Máscara casi mostraba pánico cosa que sobresaltó a Dohku.- ¡No necesito una niñera¡Y desde luego no a Mü!

Máscara plantó los pies en el suelo con firmeza y Dohku no pudo sino exasperarse. ¿Por qué ese pánico?.

- Ya basta Máscara, esta vez te lo ordeno como Patriarca.

- ¿No puedo quedarme con Shura¿O Afrodita¿O incluso Saga?

Máscara sentía auténtica desesperación¡no quería volver al templo con Mü!. Ya no era solo su viejo rencor hacia Mü, ni siquiera lo mucho que le dolía el saber que le debía la vida, sino aquella extraña ansiedad que le producía la falta del cosmos de Mü, aun no podía apartar de su interior ese vacio que nunca antes había sabido que existía hasta que Mü le ayudó a salir del Yomutsu.

Dohku no dió su brazo a torcer, no, Mü era realmente la elección adecuada. Lo suficientemente poderoso como para que Máscara no pudiese intimidarle, pero con la paciencia y control para no recurrir a la violencia contra sus provocaciones.

Afrodita y Shura no podrían ejercer ningún cambio sobre Máscara. Y lo último que necesitaba Saga en ese momento era una influencia tan nefasta como el caballero de Cancer.

Ahora bien, estaba claro que Máscara había decidido ser infantilmente cabezota al respecto. Dohku observó su postura, echado hacia atras con los pies afianzados, como un niño que se prepara para resistirse a ser arrastrado.

Dohku se permitió una sonrisa maliciosa. Llevaba muchos, muuchos años soñando con hacer aquello a Máscara de Muerte. No arrastró... empujó. Se inclinó y golpeó la cintura de Máscara con su hombro, desequilibrándole sobre este para a continuación incorporarse de la misma cargando al hombre sobre su hombro.

Máscara de Muerte no era en absoluto pequeño, pero Dohku era increiblemente fuerte. Con un brazo sujetó los muslos de Máscara para ahorrarse patadas y con la otra levantó la caja de la armadura de Cancer. Oh, si, cargar a Máscara como un saco de patatas, sintió una juvenil satisfacción por la jugarreta.

Máscara estaba tan profundamente sorprendido que no reaccionó hasta que empezaron a desandar camino de regreso a la primera casa.

- ¿Pero... pero...?.- Máscara golpeó la espalda de Dohku.- ¡¡Bájame inmediatamente!!

Dohku empezó a silbar ignorándole por completo. Máscara se puso rojo de ira, practicamente echaba humo.

- ¡¡Déjame en el suelo, te lo advierto Dohku!!.- Nunca, jamás se había sentido tan humillado.- ¡¡Dohku!!

Cuando pasaron frente al templo de Géminis, Máscara se apresuró a guardar silencio, de ninguna manera quería que Saga le viese en tan indigna situación... si se enteraba alguien sería el hazmerreir. No volvió a golpear y gritar hasta que volvieron a estar en las escaleras.

- ¡Bajame, iré andando¡Maldita sea, te digo que iré por mi propio pie!

- No, actuas como un crio y te trataré como tal.

- ¡No creas que olvidaré esto!.- Iba a estallar de rabia.- ¡Serás el primero en conocer mi nuevo ataque, te lo aseguro¡Te destrozaré¡Te haré pedazos¡En cuanto tenga fuerzas iré a tu templo y lo derribaré sobre tu cabeza!

- Estoy seguro.- Murmuró Dohku, que realmente sentía curiosidad por el posible poder desarrollado por Máscara.

Cuando pasaron por la casa de Tauro a Máscara se le caía la cara de vergüenza. Aldebarán estaba allí, leyendo un libro en las escaleras de su templo, por supuesto rápidamente alzó la vista para mostrar una expresión de cómica incredulidad.

Máscara le señaló amenazadoramente, aunque era poco efectivo sobre la espalda de Dohku.

- ¡Una sola palabra y te envio de cabeza al infierno, Aldebarán¡Como oiga una sola palabra sobre esto te acordarás de mí¡Mantén la boca cerrada!

Cuando les perdió de vista Aldebarán se partió a carcajadas.


Cuando finalmente llegaron al templo de Aries, Dohku dejó a Máscara en el suelo, quien no tardó en encender su cosmos con total hostilidad. Pero no era rival para el caballero de Libra, por no hablar de su salud deteriorada.

- ¿Cómo te has atrevido?

Dohku ignoró la furia de Máscara, no tenía sentido discutir con él.

- Permanecerás aquí hasta que yo decida que te has recuperado. Es una orden. Eso es todo.

Sin esperar replica ni quererla, se marchó. Máscara no intentó nada, sabía que no podía nada contra el caballeor de Libra, de modo que se limitó a mascar su ira. ¡Realmente detestaba a Dohku! . Ojala hubiese podido machacarlo en las cataratas de Roshan, cuando estaba en el cuerpo viejo y marchito, antes de romper el sello que le devolvería la juventud.

Se sentó sobre la caja de su armadura. Ya había amanecido por completo. Apenas había empezado el día y ya se sentía agotado.

- ¡Buenos días!

Máscara miró por encima del hombro y vió al pequeñajo pelirrojo, Kiki, estirándose y con una sonrisa tan amplia que parecía una caricatura.

Tras el discípulo venía el maestro, Mü llevaba una túnica blanca, sencilla, con unos pantalones malva, y la larga melena lavanda suelta, mecida por la brisa matutina.

- ¿Máscara?.- Mü miró consternado al caballero de Cancer, sentado sobre la caja de Cancer y con gesto... ¿enfurruñado?.

- Buenos días.- Gruñó Máscara.

Nota de la autora: Naturalmente Máscara no ha tenido un Sindrome de Absinencia, el cosmos no es una droga ni nada parecido, ha sido puramente psicológico.

Dohku me encanta, le adoro, aunque de viejo pareciera una especie de Yoda morado o un gnomo barbudo. Realmente, siendo tan viejo tiene que ver a todos los demás caballeros como niños pequeños a los que debe proteger, despues de todo tiene 261 años... los demás son bebes comparados con su edad y experiencias.

Pronto sacaré el lado mas Cancer de Máscara y el lado mas Aries de Mü, o eso intentaré.