Los personajes de esta historia no me pertenecen.

No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.

AVISO: Este fanfic será YAOI (y lemon), si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Máscara/Mü.

Este capítulo tiene LEMON, YAOI.

Capítulo 12. Renegado II

Máscara saltó de la cama y se puso en posición de combate frente a su enemigo.

Un espectro. Un guerrero de Hades. Un monstruo del infierno. Su armadura negra no daba lugar a dudas sobre su naturaleza, de hecho su aspecto ni siquiera asemejaba a un humano, sus ojos negros ocupaban casi la mitad de su cara, sus cejas eran tan largas que sobresalían de su cara y tenía dos antenas peludas saliendo del comienzo del pelo. Su armadura tenía una capa de grueso metal rodeándole, parecía una especie de polilla, un hombre polilla.

- Tu no eres Mü.- Su voz era rasposa, como si su lengua fuese de lija.

- Naturalmente que no.- Máscara se puso en guardia.- ¿Quién eres tú, insecto?

- Soy Monarch, Espectro de Myrmecophile.

- Entonces deberías saber que tu gente está pudriéndose en el infierno¿qué haces aqui?

El espectro ladeó la cabeza noventa grados, dandole un aire aun más grotesco. Kiki profirió un gemido de temor y se aferró a la cintura de Máscara, agarrándole con fuerza.

- Me quedé atras...- Monarch entrecerró sus enormes y negros ojos.- Me quedé atras, oculto, esperando...

Máscara chasqueó la lengua con profundo desprecio.

- Ya veo, un cobarde.

- ¡No soy un cobarde!.- Monarch abrió los brazos revelando que su capa no era otra cosa que sus alas, unas alas negras de polilla que destrozaron la pared al desplegarse.

- ¿Te escondiste como un gusano mientras tus compañeros luchaban en el infierno? Eso es un cobarde. Bah, ni yó caería tan bajo. Que escoria.

- ¡Silencio, humano¡Entregame al niño!

Kiki escondió la cara contra Máscara, que miró hacia atras. El mocoso estaba realmente asustado, se aferraba a él como un naufrago a su tabla. Máscara volvió a mirar a Monarch y se rió de él.

- Creo que no, polilla, el mocoso es mi bufón.

- Entonces morirás con él, y Mü encontrará vuestros cadaveres a su regreso, y lamentará el día que dió muerte a Papillon Myu.

No sabía quien era ese, ni le importaba. Iba a machacar a esta polilla.

- Ya veremos quien machaca a quien, creo que te pondré en mi pared, con unas agujas para sostener esas alitas.

- Insolente.- Monarch no perdió mas tiempo.- ¡Trueno alado!

Las grandes alas se movieron de atras a delante, inmediatamente un atronador poder emanó de ellas como un huracán, una onda expansiva tremebunda.

Máscara extendió su cosmos como una barrera para resistirlo. La pared tras él fue golpeada y saltó en pedazos hacia atras junto con ellos, que se vieron impulsados como hojas al viento.

Máscara agarró a Kiki y rodó, ninguno de los dós habían sufrido daños por el ataque, tan solo el impulso, ahora estaban el exterior del templo, el ataque había sido terrible. Máscara se puso en pie y dejó a Kiki tras un trozo de pared, no era demasiada protección, pero el pequeño estaba tan asustado que no se atrevía a teleportarse o no tenía la concentración necesaria.

- Muy bien, polilla, voy a enseñarte quién es Máscara de Muerte, caballero de oro de Cancer.

Monarch emitió un chillido, y alzó el vuelo... el maldito insecto volaba.

- El discipulo de Mü morirá a mis manos, y asi lo hará cualquiera que se haga llamar su amigo.

Máscara de Muerte hizo un gesto insultante al espectro con el dedo corazón.

- Baja aquí para que pueda partirte la cara.

- ¡Trueno alado!


Aldebarán gruñó y se revolvió, un golpe... otro golpe... el caballero de Tauro se incorporó alarmado, algo pasaba. Se apresuró a ponerse su armadura de oro y salió al exterior de su templo. Algo... alguien volaba sobre el templo de Aries, y atacaba desde el aire provocando aquellos golpes. ¡Un enemigo se había infiltrado en el Santuario!

Corrió escaleras abajo para enfrentar al intruso cuando se vió detenido por una barrera... ¿de polillas y mariposas?. Aldebarán gruñó y embistió, los insectos revolotearon a su alrededor inofensivamente... o no tanto. El caballero de oro empezó a sentirse progresivamente adormilado... el sopor se adueñó de su mente... no había abandonado la bandada de polillas cuando se desplomó en el suelo presa de un profundo sueño.

Mas allá de la barrera voladora nadie percibió lo que sucedía, el cosmos del espectro, los ruidos del combate... todo quedaba amortiguado por el poder de las polillas espectrales.


Máscara rodó sobre si mismo evitando otro de los ataques, el Trueno Alado era un ataque de presión que dejaba agujeros allá donde golpeaba. Sin su armadura Máscara quedaría aplastado si recibía el golpe de lleno. No podía atacar fisicamente al espectro mientras volase lejos de su alcance.

Pero pronto le tendría a tiro y entonces... ¡el momento llegó!

Máscara extendió el índice, señalando sin error a su adversario.

- ¡Ondas Infernales!

El ataque separaría el alma del cuerpo. Inmediatamente el espectro cayó a plomo al suelo, muerto. El alma pronto seguiría el camino al abismo.

Máscara rió y se sacudió las manos, realmente se sentía fuerte. Se volvió hacia Kiki, tenía que decirle un par de cosas sobre quedarse paralizado de terror, por su propio bien no podía reaccionar así ante un enemigo.

- Kiki, ven aquí ahora mismo, no puedes quedarte quieto como un conejo cuando...

- ¡A tu espalda!

Máscara se volvió a tiempo de ver como Monarch, en pie y muy vivo, le atacaba.

- ¡Seda mortal!

De la boca del espectro salieron hilos que se movieron como látigos contra Máscara, el caballero esquivo como pudo los ataques pero muchos segaron su piel y cortaron su carne antes de regresar a la boca de Monarch.

- La primera sangre es la tuya, Máscara de Muerte.

- Pero la última es la que cuenta.- Replicó el caballero de Cancer.

- Necio.- Monarch rió.- Te conozco, los espectros conocemos el poder del Caballero de Cancer, el poder de viajar al Yomutsu y enviarnos a sus enemigos.

El hombre polilla se relamió, saboreando la sangre.

- Tus poderes no pueden nada contra los espectros de Hades.- Se burló.- Nosotros también podemos ir y venir del Yomutsu, enviar mi alma allí es solo proporcionarme un paseo a la antesala de mi hogar.

Máscara examinó sus heridas, no eran graves en absoluto, pero eran numerosas, y sangraban... un par de ataques como ese y se desangraría. Y sus Ondas Infernales no servían de nada.

No, no se burlarían de él. Mucho menos aquella polilla. Si usaba su nuevo ataque ganaría. El ataque que había desarrollado en el Yomutsu.

Y casi le había costado la vida. Máscara tensó todo cuerpo, necesitaba su armadura para realizar ese ataque y proteger su cuerpo. Necesitaba su armadura.

Monarch alzó el vuelo de nuevo, poniendose de nuevo fuera de su alcance para que Máscara no pudiese atacar ni siquiera con sus puños, le tenía completamente a su merced.

- Te mataré y después me comeré los ojos del alumno de Mü. ¡Seda Mortal!

Máscara volvió a sentir el fuego de los finísimos látigos.

- ¡Jajajajaja, te descuartizare lentamente patético caballero!

Máscara sintió la sangre empapar sus pantalones destrozados, los cortes eran numerosos, no habían conseguido profundizar, pero no lo necesitaban.

- ¡Y ahora mira¡Trueno alado!

Máscara se dispuso a saltar y esquivar el ataque pero en un instante sintió que el ataque no iba dirigido a él. ¡KIKI!

No había tiempo, rápidamente se puso delante del pequeño y extendió su cosmos con todo su poder. La presión del aire le aplastó, su cosmos lo amortiguó pero aun así su cuerpo de estremeció de dolor.

- ¡Máscara!

El caballero de oro escupió sangre pero se mantuvo en pie. Miró a Kiki por encima del hombro.

- Por lo que mas quieras, mocoso¡traeme mi armadura!

- Pero...

Máscara extendió el índice e invocó sus Ondas Infernales una vez más. Eso apenas le daría unos segundos de tiempo, el alma regresaría rápido.

- ¡Ahora¡Vamos!


Mü se teleportó hasta el pie del Santuario. La cabeza le dolía terriblemente por el esfuerzo de teleportarse de aquella manera. Pero finalmente estaba allí. Alzó la vista y se encontró con una bandada de polillas revoloteándo en la entrada al Santuario, ocupando las escaleras, formando una espesa pared en movimiento.

Un debil cosmos se percibía al otro lado, un cosmos hostil, un espectro... y también percibía el de Máscara de Muerte, pero también debilmente, y no podía contactar con Kiki mentalmente.

¡Era la barrera! Efectivamente un espectro era el responsable de aquello, y las polillas eran una barrera aislante. Mü se sintió invadido de furia, vengaría a los inocentes de la tribu de Lemuria, no dejaría que aquel monstruo hiciese daño a Kiki, ni a Máscara.

- ¡Revolución Estelar!

Las polillas se desintegraron en un estallido de luz. Mü echo a correr escaleras arriba¡tenía que llegar a su templo!


Monarch volvió a alzarse. El discípulo de Mü corría hacia Mascara de Muerte con la armadura. Ja, no le preocupaba, con armadura o sin ella el caballero de oro no podría hacer nada.

- ¡Tu resistencia es en vano, tu poder es inutil contra un habitante del infierno!

Máscara llamó a su armadura. Esta salió de la Caja acudiendo rauda, en un instante su cuerpo herido estuvo cubierto por la magnífica armadura de oro, brillante e increiblemente magnífica, completamente restaurada y ansiosa por volver a cubrir el cuerpo de su caballero.

- Preciosa armadura.- Concedió Monarch.- Una pena que pertenezca a alguien tan necio, ahora morirás.

- No lo creas.- Replicó Máscara, sintiendo su cosmos resonar con su armadura.

- ¡Tengo más trucos de los que imaginas¡Polillas Espectrales!

De pronto miles de polillas salieron volando de las alas extendidas como una plaga, una marea de polillas inundaban el aire. Máscara de Muerte sintió un corte cuando una polilla le rozó... ¡eran como la marea de rosas mortales de Afrodita!

Su armadura le protegía la mayor parte del cuerpo, pero Kiki... Kiki estaba desprotegido. Máscara corrió hasta el niño y le abrazó, rodeándole con sus brazos y su cuerpo a fín de protegerle de las peligrosas polillas y sus alas afiladas como cuchillas. Si le soltaba para atacar a Monarch el pequeño quedaría a merced de las polillas.

- ¡Repugnante cobarde!.- Gritó en tanto las polillas le cercaban.

Monarch siguió riéndose.


Mü llegó hasta su templo a tiempo de ver como una plaga de polillas se formaba en la explanada de su casa. Máscara de Muerte, con su armadura puesta, estaba allí, y también Kiki.

Y un espectro de Hades, un monstruo alado con un aspecto similar a una polilla... su parecido con Papillar Myu, el espectro que había enfrentado y derrotado en la batalla contra las fuerzas de Hades, no le pasó desapercibido.

Mü, siempre precavido, agarró una de las polillas... y su dedo sufrió un corte que le hizo desistir de su intención. ¡Sus alas estaban afiladas!

- ¡Repugnante cobarde!

Mü vió que Máscara se había lanzado a proteger a Kiki, y muy sabiamente le cubría con su cuerpo para proteger al indefenso... ¡pero eso le dejaba indefenso ante el espectro!

- ¡Máscara!.- Mü se internó entre las polillas, no podía usar su ataque estelar o dañaría también a Máscara y Kiki, tendría que luchar desde dentro.

¡Mü!. Máscara sintió auténtica alegría¡Mü había regresado!. El caballero Aries se puso a su lado y extendió los brazos.

- ¡Barrera de Cristal!

La barrera cósmica se formó alrededor de los caballeros de Athena, protegiéndoles de las polillas y de cualquier ataque que pudiesen recibir.

- Mü de Aries.- En la voz del espectro se traslucía un profundo odio.- Tú mataste a mi hermano, Papillar Myu.

- El parecido es evidente.- Mü habló con severidad.- Tu presencia aquí es un insulto al pacto entre Hades y Athena, preparaté a ser destruido.

- Lo dudo, caballero de Aries, llevo mucho tiempo esperando esta venganza. Te conozco, y conozco tus trucos.

Mü frunció el ceño y súbitamente las polillas se posaron sobre la barrera, cubríendola por completo como una colmena y revoloteándo. El caballero de Aries no comprendió su propósito hasta que empezó a sentir como la barrera se debilitaba.

- Se alimentan del cosmos que la mantiene.- Susurró.

Máscara se puso en pie, la barrera caería pronto. Mü parecía cansado, probablemente había viajado hasta allí a marchas forzadas, y las polillas le drenaban a traves de su barrera, volviendo su defensa contra él. Kiki lloriqueó debilmente entre sus brazos.

Esa asquerosa polilla...

- Coge a Kiki.

Mü se volvió y recogió a su alumno de los brazos de Máscara. Por un segundo estuvieron cara a cara, con el pequeño Kiki entre ellos, sus rostros a unos centimetros.

- Yo me ocuparé de esto.- Prometió Máscara.- Voy a salir.

- ¿Qué? Si sales...

- Yo siempre pago mis deudas.

- No pagarás tu deuda matándote.- Replicó Mü alarmado.

- Confia en mi.

Mü guardó silencio y finalmente asintió. Confiaba.

Monarch preparó sus fuerzas, cuando sus polillas eliminaran la barrera, los caballeros serían presa facil... dos caballeros de oro en una sola noche, cuando regresara al abismo sería recibido con honores. Probablemente le convertirían en uno de los poderes espectrales, y habría vengado a Papillon Myu.

No podía dejar de felicitarse por su astucia al permanecer en el mundo humano cuando se libraba la batalla en el reino de Hades, eso le había mantenido independiente del pacto de no abandonar el abismo. No podías abandonar un lugar en el que no estabas.

Sus polillas revolotearon alarmadas, alguien había salido de la barrera de cristal.

Máscara de Muerte, ese loco... parecía que no podía esperar a la muerte. Muy bien, satisfacería sus deseos suicidas.

- ¡Esto es el fin!.- Gritó preparando su ataque mas terrible.

- ¡Si, para tí!.- Replicó Máscara de Muerte.

- ¡Mil sedas mortales!

Una red de miles de hilo salió de la boca del espectro para cortar en rebanas al caballero de oro.

Máscara de Muerte alzó los brazos y extendió la palma de las manos, cruzando sus pulgares. Solo había realizado ese ataque una vez, una unica vez que casi le había matado, no tenía ni idea de si resultaría... pero tenía que hacerlo.

Su armadura resonó con él, abrió el agujero del Yomutsu, creando un aura de oscuridad y desesperación que traía el eco de mil almas en pena. Su armadura brillaba como el sol en ese aura de tinieblas.

Mü vió como los látigos silbaban en el aire hacia Máscara, ni su armadura podría cubrirle por completo de esa miriada de hilos.

- ¡Máscara!

Máscara de Cancer abrió los ojos, brillantes y rojos.

- ¡Requiem de los Condenados!

Llamas negras salieron de sus manos, un aullido estremecedor sacudió el Santuario y todos los caballeros de oro sintieron el poder usado por el caballero de Cancer.

Mü no podía articular palabra al contemplar el ataque de Máscara. Las hebras de seda se destruyeron, las llamas negras eran algo impulsado por un poder mas allá de Máscara, venían del mismo infierno propulsadas por un odio ardiente.

Era como una maldición, miles de maldiciones, odio, rabia, venganza. Mü distinguió figuras entre las llamas... no, las llamas eran figuras. Eran hombres...

Monarch apenas pudo moverse cuando el ataque de Máscara le envolvió, y el dolor fue horrible, sus alas quedaron destrozadas, su armadura se resquebrajó y su carne se carbonizó y rasgó como el papel.

Era el fuego del infierno, un fuego que quemaba sin dar calor, solo dolor, una llama que era pura oscuridad, nadie era inmune a este poder, ni siquiera un espectro. Sobre todo cuando estas llamas estaban dirigidas por almas vengativas.

Las polillas cayeron muertas al suelo y se desvanecieron, su amo cayó a plomo al suelo, gimiendo miserablemente, toda su piel horriblemente quemada y sangrante. El olor era repugnante.

Mú no podía apartar la mirada, no del agonizante Monarch, sino de Máscara. Realmente, rodeado de llamas negras y púrpuras, había asemejado un demonio. El poder que había desencadenado era tan poderoso como su Extinción Estelar.

Y sobre todo, le mantenía paralizado lo que había visto en las llamas. Había estado seguro de ver la silueta de Eistibus, si, el alma de aquel hombre había estado allí, dirigida desde el infierno por el cosmos ardiente de su antiguo alumno.

Máscara cayó de rodillas, agotado, el ataque le había dejado exhausto y frio, aquel fuego, aquel poder le quemaba, como el fuego se alimenta de la madera aquel fuego se alimentaba de su cosmos para realizar su viaje desde el corazón del infierno.

Y venía de la mano de sus predecesores, había llamado a los caballeros de Cancer a ser su arma destructora... y ellos habían acudido.

De pronto Monarch empezó a reirse, reía como un loco, un demente.

- ¡¿De que te ries, gusano?!.- Exclamó Máscara, harto de aquella voz rasposa.

- De tí...- El espectro tosió sangre en cantidad, se moría, de eso no cabía duda.- ¡Nos veremos en el infierno, Máscara de Cancer!. No importa lo que hagas, morirás algún día, y cuando mueras arderás en el infierno¡arderás como yo he ardido!. Te esperaré en el infierno, te daremos una gran bienvenida.

Mü avanzó con Kiki en sus brazos y miró al espectro con desprecio patente.

- Aqui el único condenado eres tú.

- Mü...- Máscara intentó cortarle.

- El caballero de Cancer acaba de salvar mi vida y la de este niño a riesgo de la suya. Abandona este mundo, espectro, no habrá caballeros de oro a los que puedas aguardar allí.

- Mü...- Máscara sintió un nudo en la garganta al oir a Monarch reir con mas fuerza si cabía.

- ¡Por supuesto que arderá en el infierno¡Nada puede cambiar eso!. Otro caballero de Cancer para el pozo de las almas, y le esperamos todos, hay un lugar para él reservado en el infierno, y arderá, y sufrirá como yo estoy sufrien...

Máscara no esperó más a que la muerte llegara y con poderoso movimiento telekinetico reventó la ya debilitada estructura del espectro.

Mü estaba confuso. Iba a cuestionar a Máscara sobre esas últimas palabras pero en ese momento llegaron los demás caballeros de oro, con Aldebarán a la cabeza.

- ¡Mü¡Máscara de Muerte!

Finalmente Mü dejó a Kiki en el suelo, el niño se secó las lágrimas visiblemente avergonzado, tenía unos rasguños pero nada que no se curase con agua oxigenada y tiritas.

- Aldebarán.

- Lo lamento.- El caballero de Tauro bajó la vista.- Vine para ayudar pero... las polillas me drogaron, fui un inconsciente. Lo siento.

Mü replicó que no había necesidad de perdonar nada y dejó a Kiki con él para ir a ver en que estado se encontraba Máscara. Se arrodilló a su lado con preocupación.

- Máscara¿puedes andar?

- Si.- Máscara aspiró y expiró lentamente.- He "quemado" mi cosmos, pero mi armadura me ha protegido, estaré bien.

- De acuerdo, deja que te ayude.

El caballero de Cancer no se resistió, se sentía exhausto, pero tranquilo.

- ¿Qué ha ocurrido?.- Dohku no esperó respuesta sino que fue hasta el maltrecho cadaver del espectro.

Había sentido el ataque de Máscara de Muerte, y mucho más, los cosmos, había sentido los cosmos de los caballeros de Cancer ya fallecidos desde Rahab. Tan claramente como si hubieran estado allí.

Lo que había conseguido Máscara era asombroso. Dohku observó a los caballeros de Cancer y Aries, Mü ayudaba a Máscara a ponerse en pie, pasaba un brazo por su cintura y Máscara pasaba el suyo por los hombros de Mü, apoyandose en él. Dohku, dentro de su preocupación por el ataque, y el nuevo poder de Máscara, sintió el leve alivio de ver que algo bueno se había conseguido.

- Máscara de Muerte.- Aiola avanzó con gesto desconfiado.- ¿Qué hacía aqui un espectro de Hades?

- Si.- Milo lo secundó.- Solo tú puedes abrir el Yomutsu¿te has aliado nuevamente con los espectros?

Máscara no se molestó en contestar, toda respuesta fue el desprecio de su mirada.

- Milo, Aiola, vuestras acusaciones están fuera de lugar.

Aiola, siempre rebelde y apasionado, ignoró a Dohku.

- ¡Máscara debe responder de sus acciones!. ¡Lo que ha ocurrido hoy...!

- ¡Basta ya!

Todos callaron ante el estallido de Mü, que practicamente creó una ola de silencio absoluto. Máscara, incluso sin ser el objetivo de la orden, quedó paralizado a su vera, no se acostumbraba al fuerte caracter del que era capaz de hacer gala Mü.

- Máscara de Muerte ha salvado mi vida y la de Kiki, y lo ha hecho poniendo en peligro la suya. No toleraré que le acuseis sin motivo por un acto noble.

No había lugar a discusión. Máscara no sabía que decir, no era frecuente que le agradecieran nada... claro que nunca había hecho algo que lo mereciera.

- Muy cierto.- Coincidió Aldebarán dirigiendose a los demás caballeros.- Sino fuera por Máscara de seguro Kiki habría caido en manos de ese espectro.

Shura y Afrodita asintieron con una sonrisa de convencimiento.

Máscara permaneció en silencio, mirando sus propios pies, se sentía fuera de lugar... no, no era eso, lo que le resultaba extraño era que, por primera vez en su vida se sentía parte de algo, algo importante. Era parte del Santuario.

- Vamos Máscara, hay que curarte esas heridas.

Máscar asintió debilmente, quería alejarse, las miradas estaban empezando a ponerle nervioso.

- Tú templo ha sufrido daños.- Dohku se aproximó a ambos.- Habrá que encargas que lo reparen, mejor que vayais a otro mientras tanto.

- Máscara tiene que curarse las heridas, mi templo tiene una habitación de más.- Ofreció Aldebarán.- Vamos.

Los caballeros de oro se apartaron, abriendo paso para Mü y Máscara.

Dohku dedicó una mirada de desprecio al espectro muerto y recogió un pedazo de la armadura negra para a continuación destruir el resto con un solo gesto. Athena sería informada y Hades tendría que dar explicaciones.


Máscara se dejó llevar hasta el dormitorio y se quitó la armadura de oro con ayuda de Mü. Había dejado restos de sangre desde el templo de Aries al de Tauro y la cabeza le daba vueltas, bien poco le había durado la recuperación. Se apoyó contra un gran almohadón, tumbado en la cama y Mü se sentó en el costado de esta.

- Al menos son cortes limpios.- Consoló Mü preparando el alcohol y unos paños.

El otro hombre no constestó, miraba el suelo fijamente, parecía realmente preocupado.

"Nada puede cambiar eso. Otro caballero de Cancer para el pozo de las almas."

No era el mejor momento para preguntar sobre eso, no mientras atendía las heridas sangrantes y las vendaba para detener las hemorragias.

- Ese era tú ataque nuevo¿no es cierto?. El que desarrollaste entrenando en el Yomutsu.

Máscara asintió. Mü limpió la sangre alrededor de las heridas y aplicó su cosmos en forma de sanación, en general este uso no era muy eficaz pero en cortes tan limpios resultaba mas facil unir la carne y sanar las heridas.

El cosmos, las manos de Mü, eran cálidas...

Máscara había tenido la cabeza en otra parte y no había objetado nada cuando había tenido que desnudarse para permitir a Mü sanar sus heridas y retirar la sangre, además su ropa estaba seriamente dañada y empapada en sangre, pero en ese instante fue plenamente consciente de su completa desnudez, y de que Mü y él estaban solos.

Tenía cortes en los muslos, Mü puso su mano, suave, cálida, sobre un corte justo a la altura de su ingle. Máscara se estremeció de pies a cabeza, lo que no pasó inadvertido para Mü.

- ¿Tienes frio?

No, tenía calor, mucho calor. Tenía sueño, estaba cansado, estaba preocupado, pero ahora todo eso era secundario porque Mü estaba tocando su piel desnuda y se sentía tan bien que nada mas importaba.

- No.- Respondió escuetamente.

Mü se sonrió, desde luego que sabía por qué Máscara se estremecía al tiempo que sus mejillas se teñían de rojo. No obstante decidió no mencionarlo. Siguió curando las heridas y retirando la sangre, las heridas recibidas no eran graves una por una, solo en su conjunto representaban un riesgo, cuando las hubiera cerrado no habría peligro alguno. Máscara ya estaba fuerte, se recuperaría con la rapidez que caracterizaba a los caballeros de oro.

Pronto las heridas quedaron el lineas blancas cicatrizadas, unas pocas no habían podido sanar debido a su profundidad y fueron vendadas por Mü.

- Levanta la pierna para que pueda vendarte.

Máscara obedeció. Cuando las manos de Mü rozaron el interior del muslo dió un respingo, su autocontrol se resentía segundo a segundo. De hecho una parte de su cuerpo había decidido volver a tomar decisiones por su cuenta y se elevaba entre sus piernas desde el nido de vello para hacer sus propias declaraciones.

Que no lo note, que no lo note, que no lo...

Mü terminó de vendar, pero en vez de retirarse se inclinó más sobre Máscara, pasando un brazo a cada lado de su torso, cubriéndole. Sus ojos se clavaron en los de Máscara al tiempo que su expresión se tornaba ligeramente divertida, el italiano se hundió en el colchón, intimidado.

- ¿Qué te retiene?

- ¿Re... retenerme?

Mü mostró ese toque de malicia que tanto descolocaba a Máscara y pasó un dedo por su mandíbula delineando el fuerte rasgo del otro caballero. Pasó al cuello, sintiendo el poderoso pulso, mas rápido de lo normal. Recorrió la clavícula hasta los pectorales y rodeó el oscurecido pezón.

La mano de Máscara se disparó y agarró su muñeca al instante.

- Mü...

- ¿No lo quieres?

- No comprendo que quieras tú.- Respondió Máscara tragando saliva.

Cuando Máscara se humedeció los labios incosciente de lo erótico que resultaba su gesto y sus labios, Mü se apresuró a capturarlos.

Máscara abrió la boca sobresaltado y Mü se hizo un lugar en ella con su lengua.

El beso fue profundo, fiero y consumía a ambos. Máscara sintió que se le derretían las articulaciones, dejándole debil sobre la cama. Cuando Mü le dejó tomar aire, Máscara estaba sin aliento, ruborizado y excitado. Quería mas. Sentía sus labios sensibilizados y el sabor de Mü en su boca, no le extrañaba que supiera a té. Le gustaba.

- ¿Por qué no debería querer?.- Preguntó Mü besándole el mentón y siguiendo la misma ruta de su dedo besó, lamió y mordió el cuello, sus atenciones hicieron que Máscara se estremeciera y contorsionara como un gato acariciado.

- Por... porque... tu y yo...- Se le hacía dificil hablar con Mü mordisqueando melosamente su oreja.- Nunca... no somos... tu y yo somos... demasiado dif... diferentes.

- Lo interesante es ser diferentes, Máscara.

Máscara emitió un leve gruñido que distaba mucho de ser una protesta cuando Mü le masajeó los hombros y besó sus pectorales hasta pasar la lengua, húmeda y caliente, sobre el pezón, pasó la lengua, lo rodeó y rozó con los dientes hasta que se endureció y enrojeció. Mü se tumbó sobre Máscara para volver a besarle el cuello y el italiano emitió un gemido al sentir la armadura sobre su piel desnuda. Sus pezones se endurecieron casi dolorosamente contra el metal, mas frio que la carne. Sus tiernas heridas se resintieron.

- Mü... – Máscara se removió incómodo.

- Lo siento.- Mü se incorporó y empezó a quitarse la armadura para dejarla cuidadosamente en el suelo.

Máscara no quería esperar, se incorporó para ayudarle pero Mü le empujó de regreso a la cama, ante la mirada interrogante Mü le dió un pico en los labios.

- Hoy es por tí, Máscara, no quiero que hagas esfuerzos.

- Estoy bien.- Replicó Máscara ofendido.

- No quiero que se te reabran las heridas.- Mü pasó las manos por su costado, acariciando su piel de arriba a abajo.- Relájate y dejame hacer a mi.

La voz, grave, ronroneante, fue mas que suficiente para que Máscara obedeciera, seguro de que valdría la pena obedecer. Mü, vestido solo con los pantalones y una camiseta, volvió a inclinarse sobre él, su sedosa melena cayó sobre Máscara y el caballero de Aries empezó a besar y morder cuidadosamente su piel, evitando las heridas. Llegó hasta el ombligo y lo exploró con la lengua, de una forma que resultaba casi obscena.

Máscara abrió los ojos como platos al ver como Mü seguía descendiendo hasta su hombría, la imagen de aquel rostro hermoso y engañosamente inocente acariciando su verga con la mejilla casi le llevó al límite, tuvo que cerrar los ojos, sobrepasado.

No era la primera felación que le hacían, Afrodita era un experto amante, pero era Mü quien se la hacía, y eso era demasiado para él.

Sintió la lengua contra su miembro, desde la base al glande, descubriéndolo con los dedos. Máscara aferró la manta en sus manos, agarrándolas con desesperación.

Mü apreció el miembro de Máscara, ahora que había luz realmente podía observar al otro caballero. Sudoroso, con los músculos tensos y marcados, los ojos cerrados en un gesto de desesperado padecimiento, el pelo gris y blanco revuelto, su miembro estaba henchido, sus testículos colgaban sobre sus nalgas, oscuros, parecían... pesados.

Decidió comprobarlo tomándolos en su mano y moviendolos en el escroto mientras recogía con la lengua las transparentes gotas de fluido preorgásmico.

- ¡MÜ!

Mü alzó la vista alarmado, el grito había sido de placer, lo que le preocupaba era que estaban en el templo de Tauro, que Aldebarán no estaba lejos y tampoco Kiki.

Máscara se percató de lo que pasaba por la cabeza de Mü y la cara le ardió de vergüenza. Se mordió el labio y miró a Mü... lo cual fue un error, porque la imagen volvió a sobrecogerle, su pene practicamente latía.

Realmente tenía poder sobre Máscara... poder sobre Máscara de Muerte, el orgulloso, cruel y pretencioso caballero de Cancer. Mü se desató los pantalones, su miembro le dolía terriblemente de estar aprisionado.

Pese a su intención de dar a Máscara una felación completa, no fue posible, cerró sus labios en torno al glande y apenas pudo absorver el impresionante miembro dos veces cuando Máscara gruñó, sacudió las caderas y se corrió en su boca.

- Lo... lo siento.

Máscara no se había sentido tan avergonzado desde su primera relación con Afrodita, cuando se había corrido en los pantalones. El caballero de Piscis había tenido que insistir durante días para sacarle de su autovergüenza y probar de nuevo.

Mü le besó el mentón... parecía gustarle mucho, y le miró a los ojos con afecto.

- Nada de eso.

- Pero tú aun...

- Ssssh.- Mü puso un dedo sobre los deseables labios.- Ahora descansa, yo me ocuparé de los demás.

Agotado y satisfecho, Máscara se dejó arropar, y de hecho estaba dormido antes de que Mü abandonara la habitación.


Nota de la autora: La última semana de trabajos, estoy estresadisima... pero me apetecía escribir, para relajarme y no acabar cortandome las venas por fricción. Agh... ya me siento mejor, los trabajos de bellas artes me están matando.