Los personajes de esta historia no me pertenecen.
No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.
AVISO: Este fanfic será YAOI (y lemon), si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Máscara/Mü.Capítulo 13. Remanso.
Mü se alegró de ver que Kiki se encontraba mucho mejor al mediodia. No tenía secuelas físicas ni psicológicas, de hecho nada mas despertar había manifestado su deseo de entrenar mas fuerte que nunca para no volver a verse indefenso.
Aldebarán había ofrecido unas tabals de ejercicios al pequeño y ahora Kiki estaba ejercitándose sin descanso. El caballero de Tauro le supervisaba para que no se hiciera daño y no se forzara demasiado.
Mü puso parte de la comida en una bandeja y la llevó hacia el dormitorio de Máscara. Mientras caminada, las últimas palabras del espectro le acosaban.
"¡Nos veremos en el infierno, Máscara de Cancer!. No importa lo que hagas, morirás algún día, y cuando mueras arderás en el infierno¡arderás como yo he ardido!. Te esperaré en el infierno, te daremos una gran bienvenida."
Si, era cierto que Máscara había sido un asesino, un traidor, y que sus actos diabólicos le habían llevado al infierno, pero se había redimido, Athena había concedido el perdón de sus caballeros por su sacrificio final en el Muro del reino de Hades y su determinación de alertarla del ataque sacrificando su honor.
"¡Por supuesto que arderá en el infierno¡Nada puede cambiar eso!. Otro caballero de Cancer para el pozo de las almas, y le esperamos todos, hay un lugar para él reservado en el infierno, y arderá, y sufrirá como yo estoy sufrien..."
Nada puede cambiar eso. ¿Qué había querido decir con eso?. Sin duda era importante, pues no se le había escapado el fuerte efecto que sus palarbas habían tenido en Máscara.
Llamó y entró en el dormitorio, encontrando a Máscara aun dormido. Dejó la bandeja en una mesita de noche y se sentó en la silla a la vera de la cama. Tuvo una sensación de deja vû, realmente había hecho esto ya un par de veces.
- Máscara, despierta, tienes que comer un poco.
Máscara gruñó y remoloneó. Mü insistió hasta que unos somnolientos ojos carmesí le miraron entreabiertos.
- ¿Ya es de día?
- Es mediodia, come algo y vuelve a dormir.- Indicó Mü poniendole la bandeja sobre las piernas.
Más docil de lo que Mü había visto nunca, Máscara se semiincorporó sobre unos almohadones y empezó a comer obedientemente.
Aldebarán había preparado una sopa de pollo y un tazón de gazpacho. Máscara comió metodicamente, probablemente por estar aun medio dormido.
- Kiki me ha pedido que te dé las gracias, pero seguro que lo hará personalmente.
- Aja...- Máscara apenas escuchaba.
- Dohku también, ha alabado tu rápida reacción.
- Mmh.
Máscara dió buena cuenta de la comida y se deslizó de regreso al lecho.
- Despiertame en un par de horas.
- Está bien.
Estaban a gusto, realmente Máscara había superado su animosidad, de otro modo, incluso medio dormido, no habría estado tan tranquilo, vulnerable. Confiaba en él, realmente confiaba en él.
Mü sonrió, feliz, esperaba que Máscara pudiese darle mucho más, tanto como Mü quería darle.
Dohku aguardó respetuosamente mientras Athena meditaba sobre la noticia del ataque del especto de las polillas. La joven observó el trozo de armadura considerando la situación.
- Hades ha cumplido su trato, este espectro era después de todo un renegado, y en la practica no violó el pacto realizado.
Athena escuchó la opinión de Dohku y finalmente manifestó su resolución.
- Es cierto, pero de todos modos le comunicaré a Hades que si un solo espectro permanece en la Tierra le consideraré responsable.
- Y hemos dado una lección con la destrucción de este.
- Así es. El caballero de Cancer ha cumplido con su deber.
Al nombrar al caballero de Cancer la voz de Athena manifestó un atisbo de duda, su hermoso rostro mostró un gesto de titubeo antes de continuar.
- Requiem de los condenados...- Susurró.
- Si, ese es el nuevo ataque de Máscara de Muerte.
El avatar de la diosa no ocultó su preocupación al patriarca.
- Sentí el cosmos del ataque, era como si varios caballeros de oro atacaran a la vez, pero tintados por armaduras de Hades. Era siniestro.
- Eran los caballeros de Cancer.- Dohku bajó la vista.- Los caballeros de Cancer desde Rahab hasta Eistibus, todos muertos y en el infierno.
Athena soltó una exclamación de asombro.
- ¿Realmente eran esos mismos caballeros?
- Asi és.- Confirmó Dohku.- Máscara usó su poder para abrir una senda al Yomutsu, pero lo usó para extraer poder.
- Llamó a sus predecesores... no sabía que tal cosa fuera posible.
- Sospecho que solo para Máscara de Muerte y los caballeros que hayan portado la armadura de Cancer, el vínculo de la Casa de Cancer les une... y también su destino.
Se creó un silencio espeso... incómodo. El patriarca y el avatar de la diosa se miraron largamente hasta que Dohku cerró los ojos, ni siquiera él podía mantener la mirada del profundo poder divino que habitaba dentro de la muchacha.
- Que Máscara de Muerte regrese a sus deberes como caballero de Cancer.- Dictaminó Athena.- Que vuelva a su templo.
- Como ordeneis.
Dohku abandonó el gran templo con paso firme. No estaba seguro de qué sacar de su conversación con Athena. Esta se había mostrado preocupada, y ahora casi deseosa de estar sola. Sin duda estaba preocupada por lo ocurrido, no por el espectro, sino por Máscara.
El caballero de Libra bajó hasta la cuarta casa, el resultado de los ataques de Máscara había sido reparado y los horribles rostros humanos habían reaparecido en ella, reflejando por siempre los asesinatos cometidos por el caballero.
Todos los caballeros tenían las manos manchadas de sangre, Dohku se miró las suyas, sintiendose hipócrita, quizá lo habían hecho por un bien mayor, pero habían seguido siendo vidas sesgadas por sus manos. Durante las guerras contra otros dioses habían combatido a caballeros no muy distintos de ellos mismos, guerreros que se guiaban por su lealtad a otra divinidad, muchos habían tenido honor, y pocos habían sido propiamente malvados.
Habían estado en lados opuestos del tablero, eso había sido todo.
Máscara también había matado por deber, aunque en su caso había convertido ese deber en un placer, recreándose en su fuerza, no dando oportunidad alguna a sus enemigos. Pero eso no limpiaba la sangre de los demás, solo minimizaba a los otros caballeros en comparación a su propia crueldad.
Ahora Máscara había emprendido un nuevo camino. Pero los rostros petrificados seguían allí.
No creía que fuera buena idea que Máscara regresase al templo de Cancer, estar en ese lugar no era bueno, quizá necesitaba mas tiempo lejos.
Pero no era su decisión, de modo que salió del cuarto templo y continuó descendiendo hasta la casa de Tauro en busca del caballero de Cancer.
Cuando Mü volvió a despertar a Máscara este ya estaba mucho mas despejado y apenas tardó un instante en incorporarse y empezar a vestirse.
- Supongo que es inutil decirte que descansar es bueno para la salud.
- El ejercicio también.- Añadió Máscara con un guiño.
Mü se alegró de ver que Máscara estaba de tan buen humor. De hecho el caballero de Cancer estaba pletórico, como si el combate del día anterior no hubiera acontecido. Mü se quedó de pie, mirando como Máscara salía de la cama como había venido al mundo y se vestía lentamente.
- Pareces más... animado.
- He estado pensando aparte de dormir.
Máscara se acercó y le pasó los brazos por la cintura, entrelazando los dedos en la larga melena lavanda, hablándose seductoramente al oido. Mü se estremeció de pies a cabeza y su hombría presionó dolorosamente contra sus pantalones.
- Me siento bien cuando estoy contigo.
- ¿Cómo?
- Ni te pienses que voy a repetirlo.- Gruñó Máscara, escondiendo la cara contra el cuello de Mü, profundamente avergonzado por la confesión.
Mü se recostó contra el cuerpo de Máscara, abrazándole por el cuello, disfrutando de su cercanía.
- Menos mal que te he oido a la primera, si no...
Máscara le silenció con un beso, ansioso y dominante, quemaba como una hoguera arrasando su boca y Mú le correspondió con igual voracidad buscando en sus bocas, chupando y devorándose el uno al otro. Sus manos se deslizaron por sus cuerpos, tocando, palmeando. Apenas separaron sus labios lo justo para tomar aliento.
- Si tú quieres... – Jadeó Máscara.- Y yó quiero... entonces...
Máscara aferró las redondeadas nalgas de Mü y molió sus caderas con las suyas frotando sus hombrías mientras se besaban nuevamente.
Así fue como Aldebarán y Dohku les encontraron abriendo la puerta.
Máscara y Mü se separaron como gatos escaldados pero poco podían hacer para disimular.
Aldebarán murmuró una disculpa mientras trataba en vano de ahogar la risa y se marchó, dejando a Dohku, ciertamente azorado, solo, en el marco de la puerta.
- Uh... lamento no haber llamado antes... ejem... si quereis puedo salir y...
- No, no, no pasa nada.- Se apresuró a indicar Mü. Máscara tampoco estaba mucho más tranquilo y no podía acertar a decir palabra.
- Está bien...- Dohku trató de centrarse en la cuestión que había venido a tratar.- Máscara de Muerte, Athena desea que regreses a tus deberes como caballero de Cancer en tu templo.
Máscara sintió un aguijonazo... la imagen de su templo, siniestro, oscuro, poblado de sus "trofeos", no le trajo ningún alivio, nada de la seguridad que antes había evocado. No obstante asintió con la cabeza y procedió a ponerse su armadura de oro, sacándola de su caja cuidadosamente. Volver a su templo... a su casa... le traía terribles imágenes y recuerdos que no quería recordar, no ahora, no cuando sentía aquella agradable sensación.
Dohku salió, dejando intimidad a los dos amantes, pues eso estaba claro que eran, ya hablaría más tarde con ambos.
Mü observó silenciosamente a Máscara mientras iba poniéndose la armadura hasta coronarse con su diadema espinada. Por un segundo Mü sintió que veía al Máscara de antaño, pero se tranquilizó notablemente cuando el caballero se volvió y vió en sus ojos todo un repertorio de emociones. Preocupación, duda y confusión.
Máscara se frotó el cuello buscando las palabras adecuadas... nunca había sido bueno en esas cosas. Había decidido, bueno, en realidad sencillamente había sucedido, no podía negar lo que sentía y el pasado parecía increiblemente lejano cuando estaba con Mü, como si no existiera.
- Estaremos a solo dos templos de distancia, Máscara.
- Ya... lo sé.
Mü sonrió placidamente y le acarició el cuello con firmeza como quien aplaca a un alazan nervioso.
- Mañana podríamos comer juntos¿te parece bien?
- Claro.
- Y quizá cenar también.
Mü le hizo un guiño y Máscara sonrió ampliamente, sin cinismo ni crueldad. Se besaron de nuevo y el caballero de Cancer se permitió sentirse dichoso, estaba con Mü, y... eso era bueno, aun sonaba de forma realmente extraña en su cabeza pero no podía luchar más contra la idea. Había dedicado demasiados días a preocuparse y angustiarse, no quería seguir dandole vueltas. Finalmente podía aceptarlo, aunque había hecho falta mucho para hacerlo.
Mü alejaba los fantasmas, alejaba la oscuridad. Además... le gustaba su caracter, le gustaba incluso cuando le irritaba, había tenido muchos días para darse cuenta.
Finalmente Máscara tuvo que despedirse y salir, no quería que las cosas se calentaran demasiado y Dohku volviera a aparecer.
Y desde luego tampoco quería que volviese a hacer la gracia de cargarlo a hombros... lo que le recordaba que tenía que hacer alguna jugarreta al patriarca en justa venganza. Meditando multiples y malignas posibilidades, desde pegamento en el retrete a laxantes en la comida, Máscara llegó hasta la cuarta casa, su templo, casi sin darse cuenta.
Pero se dió cuenta en cuanto atravesó el umbral.
El lamento de los muertos resonaba. Máscara sintió un frio interior, vaciándole, desde el sótano, desde la oscuridad, llegando desde el nucleo del tamplo, le alcanzaba el lamento de los condenados... saludandole con su macabra aura. El caballero de Cancer había vuelto a casa. Máscara suspiró y entró en su estancia privada para ocultarse al menos de los rostros de las paredes y suelo. Así estaba mejor. Tarde o temprano tenía que volver, ya lo había sabido, pero ahora costaba más que nunca. Se sentó en la salita y sacó una de sus pocas pertenencias, un viejo tocadiscos.
Ansiaba que llegara el día siguiente.
Le costaba olvidar su destino cuando lo tenía bajo sus pies. Ya empezaba a dolerle. Y las palabras del espectro aun resonaban.
Mü se encontró con Dohku en la salida del templo de Tauro. El caballero de Libra estaba sentado en los escalones, acomodado, aguardando hasta que Mü se sentó a su lado con tranquilidad. El sol empezaba a ponerse y el santuario se teñía de naranjas y amarillos.
- De modo que los rumores eran ciertos.- Comentó Dohku sin acritud alguna.- Afrodita lo ha proclamado a los cuatro vientos estos días.
- Al menos no tendré una escena de explicaciones.- Bromeó Mü.
- ¿Vais en serio?
Mü suspiró, Dohku no le preguntaba esto por meterse en su vida, era el patriarca, su deber era guiar a los caballeros de oro y también cuidar de ellos, saber que relaciones se establecían en el Santuario era parte de su cometido también.
- No hemos hablado de la relación en esos términos. Pero yo diría que si, vamos en serio.
- Tú vas en serio.- Corrigió Dohku.- ¿Qué hay de Máscara?
- Eso deberías preguntarselo a él.
- ¿Qué opinas tú?
Mü no tuvo duda. Máscara no podía ser juzgado o entendido en estandares normales, había que leerle, saber que significaba un gesto, una mirada. Una sola frase o la calided que podían transmitir sus iris rojos. Máscara no era la sinceridad personificada, pero jamas se molestaría en fingir preocupación o afecto. No, Máscara sería incapaz de hacer fingimientos de cariño, pasión o aprecio, era torpe en sentimientos, no era capaz de engañar con ellos porque ni siquiera los comprendía aun cuando procedían de él. Mü sonrió con serena seguridad.
- Va en serio.
- Espero que estes en lo cierto.
- Lo estoy.- Afirmó Mü.
- No quiero verte herido.- Dohku meneó la cabeza.- Sí, ya sé que eres mayorcito.
Mü se alegró de no tener que recordárselo al patriarca.
- Pero Máscara de Muerte es una persona... complicada.
El caballero de Libra no estaba seguro de como continuar, por una parte Máscara de Muerte había actuado como debía un caballero de oro, e incluso en su cosmos se notaba el cambio, era menos hiriente, mas agradable, realmente había mejorado en compañía de Mü. Y también el caballero de Aries había empezado a liberarse un poco de su postura excesivamente fortificada para mostrar un caracter mas jovial. Sus esperanzas habían dado su fruto.
Y no estaba en contra de una relación amorosa entre ellos, pero siendo así quería ser cauteloso ahora que veía confirmada la relación con sus propios ojos.
- Sé que es complicado, lo sé por propia experiencia.- Coincidió Mü.- Pero de otro modo dudo que fuera lo mismo.
- Desde luego, supongo que es una de las especias de la vida. Lo siento si parezco... mama gallina.
Mü se hechó a reir, pues realmente Dohku se merecía tal denominación. El patriarca rió con él y ambos continuaron la conversación mas relajados.
- Cuando me marché, Máscara me preguntó cuando regresaría.
Dohku comprendió la autentica profundidad de la pregunta.
El caballero de Aries suspiró mirando el atardecer, el sol ya desaparecía en el horizonte, hundiéndose en el mar. Se sentía en paz, pero aun tenía una espina clavada, y profundamente. Y ahora tenía que soltarla.
- Patriarca.- Y su voz perdió toda jovialidad.- Hay algo más en la armadura de Cancer, algo que ocurrió en la batalla contra Hades, cuando el caballero de Cancer era Rahab.
Dohku sintió una oleada de dolor al rememorar a ese caballero, pero hizo de tripas corazón y asintió.
- Rahab... y los caballeros posteriores a él están en el infierno, Máscara de Muerte los llamó para su ataque. Pero solo a esos, ninguno anterior.
- Así es.
- La guerra contra Hades y el poder de viajar al abismo...- Mü intentaba desesperadamente atar cabos.- El espectro dijo cosas antes de morir, se burló de Máscara, le dijo que su destino inevitable era el infierno.
Dohku no pudo reprimir su gesto de tristeza, sabía la verdad, sabía la horrible verdad que era la declaración del espectro. Había tenido motivos reales para hablar así.
Mü se puso en pie mirando a Dohku con pura determinación.
- Llegaré al fondo de esto.
- Solo te harás daño.- Dohku bajó la vista.- Puede que en un principio yo aplaudiera tus intentos Mü, pero... ahora estas demasiado implicado.
- ¿Qué es?. ¿Qué es para que Athena perdonase sin explicaciones?. ¿Qué es para que tú me digas ahora esto?.- Mü sintió rabia, no contra Dohku en singular, pero rabia.- ¿Qué es para crear esa expresión de temor en Máscara?
- Mü no deberías...
- ¿No lo entiendes?.- Mü no se aplacó, inflamado por sus propias palabras.- Ya no se trata de simple curiosidad o compañerismo. Me he enamorado de Máscara, tengo que saber, tengo que comprender.
Dohku se puso en pie.
- Lo siento mucho, Mü.
El caballero de Aries observó como Dohku se marchaba sin decir nada más y apretó los puños con indignación. Pero no podía hacer nada, detestaba aquella sensación. La detestaba, no quería volver a ver a Máscara sufrir, nunca más.
Regresó a su templo tratando en vano de calmarse, pero lo único que le tranquilizó un poco fue saber que al día siguiente volvería a ver a Máscara... después de todo tenían una cita.
Y esta vez hablarían... aunque Mü se sonrió sabiendo a ciencia cierta que harían mucho más que hablar.
Nota de la autora: En este capítulo no he estado particularmente inspirada, espero mejorar un poco en cuanto entregue mi último trabajo y tenga mas tiempo libre. El proximo capítulo lo tengo bastante perfilado y espero subirlo pronto ya que tendré tiempo de sobra.
