Los personajes de esta historia no me pertenecen.
No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.
AVISO: Este fanfic será YAOI (y lemon), si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Máscara/Mü.Al escribir este capítulo escuchaba la BSO de "Indochine", particularmente la música "La Derive", le va a este capítulo como anillo al dedo. (Je, me he creido que esto es Hollywood y que tengo banda sonora).
Capítulo 16. Amputación
La muerte no le reclamaba todavía.
Máscara de Muerte movió los dedos tentativamente. Dolía, pero era un dolor más parecido a un hormigueo que algo lacerante. Máscara suspiró, pasaba tanto tiempo malherido que iba a acabar con las reservas de vendas.
No tenía suerte.
No estaba en su templo. Nuevamente. Un techo desconocido. Estaba en una habitación blanca, de techo alto, había otra cama cerca y las ventanas estaban cubiertas con blancos visillos. Parecía la enfermería del Santuario.
Saga y Aiolia no le habían matado. Le sorprendía, sobre todo del fogoso caballero de Leo, ese no se detenía ante nada y era feroz como su mismo signo.
Mü. ¿Estaría bien?. ¿Se habría recuperado?. Máscara cerró la mano en un puño. Dolía. Dolía mucho más que físicamente. Las voces de las máscaras le perseguían. La escena al salir del templo, los otros caballeros atacándole, se repetían en su mente.
Quien le iba a decir que un día pecaría de ingenuo. No podía esconderse, no había lugar al que huir. La realidad era abrumadora, no podía olvidarse. Había sido un idiota y un necio por pensar lo contrario.
Llamaron a la puerta.
- ¿Máscara de Muerte?
Dohku. Máscara no contestó, no quería ver a nadie, no quería ver al patriarca. No tenía interés en mirar aquellos ojos acusadores y tampoco quería dar explicaciones.
- Máscara, voy a entrar.
Dohku entró en el dormitorio con cuidado, si Máscara aun dormía prefería no despertarle. Pero no era así, de modo que abandono su furtivo andar.
- ¿Te encuentras mejor?
Máscara no respondió. Ni siquiera le miró. Dohku se acercó y le dejó una bandeja de comida sobre la mesilla de noche. Máscara tenía nuevas cicatrices que sumar a su colección, pero Shaka había hecho un trabajo excelente de sanación.
- El caballero de Virgo ayudó a sanar tus heridas, deberías estar mejor.
De modo que por eso no había muerto. Máscara se había sorprendido de no estar agonizando en algún hospital. Shaka y Dohku habían sanado sus heridas, debía haber estado muy mal para que el casi divino asceta se hubiese dignado a sanarle.
- ¿Máscara?
¿Es que no podía dejarle en paz?
- ¿Qué diablos quieres?.- Era una pregunta retórica, no quería respuesta, solo que el otro se marchara.
- Solo quiero saber como te encuentras.
- Estoy bien, estoy de & madre.- Espetó.
Dohku dió un respigno ante semejante expresión y su expresión se tornó amenazadora, señalo a Máscara con reprobación.
- Estas en suelo sagrado, no hables de esa manera.
- ¿Qué mas da?.- Máscara le encaró desde el lecho con odio.
- Eres imposible.
- ¿Por qué me habeis curado?.- El caballero de Cancer exhudaba agresividad.- Es una estupidez, estaré muerto en ...
- ¿De qué hablas?.- Dohku trató de calmarse, nada era peor que responder a la agresividad del otro, se azuzarían mutuamente
- ¿Qué pasa?. ¿No me ejecutareis?. ¿Os limitareis al destierro?.
- Por supuesto que no voy a desterrarte o ejecutarte¿por qué dices eso?
- ¿Es que no has hablado con Aldebarán, Saga o Aiolia?. Ellos tendrán muchas sugerencias, creeme.
Ahora entendía. Y realmente, por una vez, Máscara tenía motivos para destilar veneno. El patriarca había montado en cólera cuando le habían contado lo ocurrido. Shaka había sido el único con sentido común en aquella situación.
No podía negar que las conclusiones de los otros tres caballeros, aunque precipitadas, no eran absurdas¡pero un caballero de oro no podía actuar sin pensar!. Ciertamente Mü había estado herido, con una fuerte conmoción y corrupción espectral. Pero Shaka había razonado muy pronto que aquello no había sido fruto el ataque de Ondas Infernales.
El ataque de Máscara era facil de percibir. Las Ondas Infernales creaban un vacio de energía, como un ataque de vacio. Tal cosa no se había percibido, nadie la había percibido.
Los caballeros habían contrastado opiniones cuestionados por el patriarca. No habían percibido ataque ni combate alguno, ni por parte de Mü ni por parte de Máscara. El cosmos de Mü malherido se había sentido de improviso, por eso había resultado tan chocante para todos ellos.
Extraño. Muy extraño. Dohku y Shaka se habían ocupado de atender a los caballeros para poder aclarar la situación con los implicados.
Personalmente dudaba que Máscara fuese el responsable del estado de Mü. Su caracter orgulloso no le haría renegar de sus acciones, el caballero de Cancer era demasiado sobervio, no hubiera disimulado un ataque a Mü. Por el báculo de Athena, sabiendo como era se hubiera enorgullecido y gritado a los cuatro vientos que había vencido a Mü y que era mas poderoso que el caballero de Aries.
- Máscara. Saga y Aiolia actuaron erroneamente y responderan de sus impulsivos actos.
- Bah.- El convaleciente hizo un gesto de desprecio.- Que más dará.
- Importa. Eso es justicia.- Replicó Dohku.
La mención de la justicia no hizo sino aumentar el desprecio y la burla de Máscará. Realmente se veía amargado, como el día de la reunión de los caballeros, lleno de rencor contra todos, rodeado de enemigos en vez de aliados.
Máscara no parecía por la labor de colaborar en absoluto, ni siquiera en su propio favor. O bien no le importaba o bien lo veía inutil.
- Cometieron un error, Máscara, no nos juzgues a todos por una acción erronea.
Máscara soltó una carcajada y se cruzó de brazos.
- Juzgar. Yo no puedo juzgar a nadie, patriarca, no temas. A mi lado todos sois angelitos.
- No quería decir eso.
- Vete a molestar a alguien que aprecie tu presencia, Dohku, yo no lo hago.
Quería sacudirle, hacerle entrar en razón. Pero dado el estado mental en que se encontraba era probable que usara su ataque de Requiem contra él.
Dohku se dispuso a marcharse, concediendo a Máscara la soledad deseada. Pero volvería a hablar con el caballero y exigiría respuestas. Aun había un ataque que necesitaba ser aclarado.
- Espera¿qué ha pasado con el carnero?
Dohku se reprimió de recriminarle el apelativo. El hecho de que al menos preguntara por Mü era un alivio.
- Está bien, ahora descansa y no creo que tarde en despertar. Shaka le está velando.
Máscara asintió y se volvió en el lecho, dándole la espalda. El caballero de Libra suspiró y cerró la puerta tras de sí.
Si Aldebarán, Saga y Aiolia decidían solicitar un juicio a Athena esperaba que Máscara fuese un poco más razonable y prudente. Ahora solo podía esperar que Mú despertara para aclarar aquel desastre.
No podía saber que los dos caballeros ya habían ido a ver a la diosa.
- Shaka...
Mü sonrió al ver a su amigo. El budista estaba sentado en el suelo con las piernas cruzadas, de cara al lecho, velándole con sus hermosos ojos cerrados. El caballero de Virgo era como una estatua renacentista, perfecta y serena.
- Me alegra tu recuperación, caballero de Aries.
Siempre tan formal. Shaka estaba tan elevado espiritualmente que resultaba frio y lejano con los demás mortales. Incluso diciendo que se alegraba su gesto era imperturbable, sí que se alegraba, pero no a un nivel humano.
- Estoy en el Santuario.- No era una pregunta.
Mü se incorporó, se encontraba bien. Los efectos residuales del ataque se desvanecían por momentos.
- ¿Cómo he llegado hasta aquí?
- El caballero de Géminis te trajo¿qué recuerdas?
Poco. Hizo memoria lentamente, para no verse sobrepasado. El dolor le había nublado.
- Me atacaron, unos espíritus malignos. Después de eso apenas pude ver o hacer nada.
- ¿Fue una acción de Máscara de Muerte?
Mü miró a Shaka como si se hubiese vuelto loco.
- ¡No!. Cielos no, Máscara no estaba allí... de hecho... creo que fue él quien me rescató y me sacó de su templo.
- No comprendo que almas en pena moran en el santuario de Cancer con poder para atacar a otro caballero independientemente.
Las almas en pena de cabelleros de oro. Los espíritus atormentados de los cancerianos. Mü se estremeció al recordar la horrible experiencia. La presencia de aquellas cosas, y lo que representaban...
Tenía que hablar con Máscara cuanto antes.
Abrieron la puerta y Aldebarán entró con un saludo, el pequeño Kiki se coló rapidamente entre sus piernas y se lanzó sobre su maestro de un salto saludando a grito pelado entre alegre y preocupado.
- Sé que no debería estar en el Santuario pero no ha habido manera de que se quedara en el templo.- Se disculpó Aldebarán.
- No importa.
Mü dejó que su aprendiz calmara sus temores respecto a su bienestar.
- ¿Y Máscara?
Aldebarán se alzó cuan alto era con gesto imperial.
- Aiolia ha convocado jucio a la diosa, ese gusano ya debe haber sido llamado.
¿Juicio?. Mü abrió los ojos desorbitadamente... oh no... no. Idiotas.
- ¡No fue Máscara!.- Exclamó aterrado.- ¿Realmente habeis convocado juicio?
Aldebarán se tambaleó, metaforicamente claro, y tartamudeó confuso.
- ¿No fue...? Pero... pero le vimos llevarte... nosotros sentimos el...
Mü ya estaba fuera de la cama vistiéndose y colocándose su armadura de oro. No tenía tiempo para aquello, una vez enfundado en su armadura apartó a Aldebarán de su camino y corrió a la sala del trono del Santuario. Un juicio a Máscara... no, era absurdo.
- Máscara de Muerte¿qué tienes que decir en tu defensa?
Máscara alzó la mirada, encontrando la de Athena. No se podía negar su poder, ni su autoridad. Su delicadeza ocultaba un poder al que ningún caballero de oro era inmune. Máscara de Muerte no pudo sostener aquella mirada cargada de desaprobación, de disgusto, la diosa estaba profundamente decepcionada.
Aiola, su acusador, estaba en pie a la diestra de la diosa, Saga también estaba allí. Ambos se habían personado como testigos y acusadores, Dohku aun no había llegado, probablemente acababan de llevarle el aviso como a los demás.
Pero otros caballeros ya estaban llegando, Afrodita y Shura estaban indignados pero sus protestas por la ausencia del patriarca habían sido acalladas, después de todo no habían estado presentes en el suceso y no podían añadir nada a menos que Athena les llamase a dar su opinión. También Milo y Camus habían llegado a tiempo de oir las acusaciones que proclamaba Aiola, el caballero de Scorpio estaba claramente satisfecho de ver al de Cancer en pie como acusado en el centro de la sala, con una postura rígida que hablaba de una reciente curación acelerada.
- ¿Importa mi palabra?.- Se limitó a contestar Máscara con un encogimiento de hombros.
- ¡Atrevido!.- Milo le fulminó con la mirada.
Athena alzó una mano solicitando silencio.
- Te dí una oportunidad importante, Máscara de Muerte¿la has malgastado dejando que tu rencor por el caballero de Aries te dominara?
Rencor por Mü... ya había superado aquello, y muy bien, gracias. Máscara se cerró en si mismo, como encogiéndose dentro de su armadura de oro, su cuerpo aun dolía pero la armadura, que había llamado desde el santuario, le rodeaba con su aura protectora, manteníendole.
- Mi señora Athena, solicito la anulación de este juicio.
Todos dirigieron la vista a la puerta, donde Mü acababa de hacer su aparición, con su armadura al igual que el resto de los presentes, curado, poderoso, imponente. De no haber estado presente Athena, Mü hubiera sido la estrella mas brillante de la sala.
- Danos a conocer tus motivos, caballero de Aries.
- No hay delito, Máscara de Muerte no fue el responsable del ataque que me afectó tan terriblemente, de hecho me salvó.
Los murmullos incredulos se oyeron por toda la sala, Afrodita suspiró aliviado.
- ¿Salvarte?.- Aiolia no daba crédito.- ¿Por qué le defiendes?. Es un monstruo, ni siquiera ha negado los cargos, apuesto a que le hubiera encantado que fallecieras...
- Aiolia.- Saga trato de calmar al león, en vano.
- ¡Le vimos frente a su templo¡Solo estabais vosotros dos¡Es obvio que solo este gusano pudo ser tan cobarde de atacarte con los espíritus de su horrible casa!
- No fue así.- Mü no podía creer que fuese tan cabezota.
- ¿Y si confundió tu mente?.- Sugirió Aldebarán llegando poco después.
- Nadie confundió mi mente.- Replicó Mü. ¿Cómo se había llegado a aquello?.
Dohku llegó totalmente enfurecido, Saga y Aiolia habían sobrepasado su autoridad al acudir directamente a Athena, sospechaba que era mas bien cosa del temperamental caballero de Leo, demasiado fogoso para su propio bien. Ni siquiera había aguardado a que fuese Dohku quien concertara un juicio, si es que decidía hacer uno.
- Caballeros por favor.- Athena no necesitó alzar la voz para pedir silencio.- Dejen que el caballero de Aries hable libremente.
Mü asintió agradeciendo a la diosa el voto de confianza.
- Máscara de Muerte no es culpable de nada, y aunque agradezco vuestra preocupación os informo de que no era necesaria.
- ¿Qué ocurrió entonces?.- Insistió Aiolia.
Máscara seguía en silencio. Tenía la cabeza vaja, en vez de aliviado parecía... derrotado, como un preso condenado que tan solo aguarda el golpe de gracia, el hacha del verdugo. Su diadema espinada se antojaba más un instrumento de tortura que una corona.
Mü miró a los presentes, de un lado a otro, de uno en uno. Finalmente clavó la vista en Athena.
- Vagabundee por el templo de Cancer y bajé al sótano de este. Fue una imprudencia por mi parte, y allí abajo fui atacado por espectros, almas en pena de los anteriores caballeros de Cancer, sus almas están en el infierno y están unidas a su templo.
Más murmuraciones, preguntas, confusión... Dohku tragó saliva... eso no lo sabía. Entonces Rahab... una parte de Rahab aun podía verse en el templo de Cancer, eso no lo sabía. Le sentó como un puño en el pecho. Y Máscara vivía sobre ellos, dormía sobre ellos, sus predecesores, recordándole constantemente su destino.
La gran sala se tornó opresiva. Máscara se cerró en si mismo, pero todo le resultaba amenazador, le miraban, miraban a Mü, y Mü les miraba a todos.
Athena tomó la palabra, su rostro y sus ojos se centraban en Máscara de Muerte, hablandole directamente y comandando una respuesta directa.
- ¿Es eso cierto¿Están en el templo de Cancer el eco de las almas de sus caballeros fallecidos?
- Si.- Máscara sintió que su voz salía estrangulada de su garganta, pero no podía evitarlo.
- Es repugnante.- La voz de Milo estaba cargada de desprecio.
Mü ya no podía soportarlo más, oir aquellas acusaciones, aquellos insultos, mientras lo único que hacía Máscara era guardar silencio y mantenerse serio como una estatua egipcia, sin expresión, aguantando el vendabal.
- ¿Cómo os atreveis?.- Pronto Mü ignoró incluso la presencia de Athena.- ¡Los caballeros de Cancer cargan con el poder de abrir el Yomutsu, la misma diosa les dió ese poder como arma contra Hades!. ¡Máscara de Muerte tiene ese poder dentro de sí, no es su elección el poseerlo ni lo son las decoraciones de su templo, siempre han sido así!
- ¡Eso no excusa su comportamiento!.- Replicó Milo enardecido.
- Nadie ha dicho que fuera una excusa.- Intentó intervenir Dohku.
Aiolia se volvió hacía Athena, la diosa estaba turbada, mirando a sus caballeros de oro con tristeza.
- Mi señora, aunque lamento este espectáculo no deseo detenerlo.- Confesó.- Este... Este hombre despreciable tiene el poder de viajar al mismísimo infierno, y el poder de mandar a inocentes a la muerte definitiva¿por qué¿por qué se le permite semejante poder?
- Fiel Aiolia, ese poder se concedió para combatir a Hades, y en la primera guerra contra el oscuro dios ese poder fue decisivo en la victoria final. Rahab, el caballero de Cancer, murió con honor y sacrificó mucho para usar ese poder.
El caballero de Leo señaló entonces a Máscara con el índice, acusador.
- ¿Y que ha dado Máscara de Muerte? Ha usado ese gran poder con odio y crueldad¿Qué ha dado Máscara de Muerte?
Murmullos de desprecio, miradas acusadoras, gestos de odio. Máscara miró a los caballeros de oro, a los que deseaban verle desterrado o muerto, Aldebarán, Saga, Camus, Milo; a los que tenían ahora lástima en sus ojos, Shura y Afrodita; a los que le apoyaban por deber, Dohku y Shaka; y miró a Mü.
Debil. Vulnerable. Tus enemigos lo verán y te devorarán. Morirás prematuramente y arderas en el infierno. Estamos aqui. Todos estamos aqui. No pueden ayudarte. No quieren ayudarte. Te esperamos. Tu armadura es tu unica amiga. Todos te abandonarán. Al final estas solo. Todos estamos solos y en la muerte unidos.
Cuanta razón habían tenido las voces. Aquellos eran sus enemigos. Se había debilitado y ahora querían devorarle. Mü... si, quería ayudarle, pero no podía. Nadie podía.
¿Qué había dado?. Aiolia había dado en el clavo con su pregunta.
Todas las mentiras no pueden cubrirnos. Nosostros somos la realidad.
Mü era un sueño. Solo un sueño. No era para él. Aquella era la realidad, juicio y condena. Mü no podía cambiar aquello. La rebelión de Saga no había podido, la sangre no podía cambiar su destino, ni tampoco el afecto.
La resignación dió paso a la tristeza, la tristeza dió paso al odio... el odio a la furia.
- ¡¿El precio¿¡Quieres conocer el precio de mi poder?!.
Máscara estalló, el Santuario quedó en silencio, el viento se acalló, Dohku cerró los ojos con agonía, Mü se estrechó las manos entre expectante y asustado, los caballeros se silenciaron. Athena bajó la vista y se llevó una delicada mano al pecho, palpando un dolor imaginario.
- ¡MI ALMA¡Mi alma es el precio que pago por mi poder!.- Máscara miró directamente a Athena, escupiendo el rencor de años.- ¡Rahab usó su poder contra Hades y el dios de la muerte descubrió la treta de Athena¡Y cerró el paso al Yomutsu!
Dohku enterró el rostro entre las manos, casi podía verlo de nuevo... el sacrificio.
- ¡Pero Rahab le burló¡Usó su propia alma para mantener abierto el paso del infierno!.- Máscara continuó, sacando de su interior aquello.- ¡Y nos condenó a todos, Hades puso un precio a aquel paso clandestino gracias a su unión con ese poder que pertenece a su reino!
- No...
Mü gimió, lo había sospechado al ver aquellos rostros en la pared... lo había sospechado cuando le atacaron, aquellos siete rostros... lo había temido con todo su corazón, pero no quería oirlo confirmado... no podía...
- Mi alma está condenada.- Máscara se señaló con ambas manos, dirigiéndose a los caballeros de oro.- Mi armadura está maldita por Hades, cuando un hombre se pone esta armadura une su espíritu al paso del Yomutsu... y a traves de él su alma queda irremediablemente atada a él para mantenerlo abierto.
- No puede ser...- Fue cuanto puso susurrar Afrodita, con los ojos bañados en lágrimas.
- Todos están en el infierno, y yó me uniré a ellos. Estoy condenado, desde que me puse esta armadura y Shion me llamó Caballero de oro de Cancer.
Saga bajó la mirada, incapaz de enfrentar los ojos rojos de Máscara, que irradiaban un dolor mas profundo que la muerte.
- Antes de mi traición al Santuario, antes de mancharme las manos de sangre inocente por primera vez, antes de que mis actos me condenaran... yo ya estaba condenado.
El silencio era tan espeso que podía cortarse, cuando Máscara les dió la espalda a todos y abandonó la sala nadie se atrevió a detenerle, nadie osó moverse.
Nota de la autora: ¡Boooooomba!. La verdad es que no tengo ni idea de si he sorprendido a alguien con el graaan secreto... como yo ya lo sabia (logicamente) no controlaba bien si estaba siendo obvia o demasiado misteriosa, supongo que en capítulo interior ya quedaba bastante sugerido con los siete rostros. Comentadme si he conseguido crear ambiente, tomaré nota de las sugerencias y si es necesario haré cambios.
