Como me supuse medio dificíl el epi... jojojo
Vamos a ver si aclaramos un poco la cosa...
"Relatos de Café" II
-¿Luka Kovac¿Él ruso?
-No, croata... veo que Abby te ha contado mucho sobre su gente en Chicago... ¿no? – Desde ya la confusión le molesto patrióticamente, pero este hombre tan suelto le molestaba y mucho... sabía mucho de lo que no debía...
- Claro, fui unos de los primeros que le dio la bienvenida cuando llegó, nos hicimos muy amigos...
"¿"amigos"¿Amigos íntimos, amigos con beneficios, amigos de noche, amigos solo amigos¡¿Amigos de qué tipo?!"- Retumbaba en su cabeza al escuchar esa etiqueta¿cómo podía estar tranquilo después de lo que pasó?...¿era correcto sentirse así por Abby luego de tantos años y tantas decisiones que cambiaron su vida?...¿no estaba siendo infiel?... - ¿Cómo te llamas tú? – Tratando de no sonar como se sentía...
-Nícolas, Nícolas Randalls.
-¿Y eres médico de ER o ..?
- No, dios me libre – Rió sarcástico – Soy el Jefe de Neurología.
-Que interesante...
-¡La reina de ER a llegado¡Todos hagan reverencia ante la belleza directa de San Antonio! – Soltó sus historias, completamente ignorando a Luka e hizo una reverencia con las manos como si se estuviera tratando de la alteza.
Luka todavía estaba impactado por la confianza que estos "amigos" se tenían, Abby hubiera mandad a callar groseramente si alguien en el Caunty le hiciera esas bromas, el mismo había notado eso cuando le hacía un chiste de esos, pero cuando se dio vuelta y la vio ella reía entusiasmada. Estaba tan diferente físicamente, su cabello tenía rulos, seguía con su color rubio pero ahora más y su forma de vestir parecía de una modelo no de la enfermera descuidada con la que el trato hace años... Llevaba el mismo abrigo de cuando la vio en el tren, pero abierto, el podía ver una remera distinta, era más escotada y tenía puesto un collar largo de bolitas caramelo.
-"Reina de ER" ¿Ese es mi apodo del día¿Dónde quedó "Abbylandia" o "Jefa de las batas blancas"? – Se acercó acomodándose su bolso, corrió el cabello de sus ojos y río como nunca Luka la había visto reír.
-Te puedo poner todos los apodos que quieras, nena – Sonrío de una forma muy coqueta, de conquista, cosa que hizo que Luka lo odiara aun más, ese maldito juego de adolescentes que estaban jugando frente a sus ojos era desagradable para el, era ver a quien perdió encaminando su vida con otro, o por lo menos eso parecía, salvo que ella allá cambiado tanto que se ponga a coquetear con un compañero de trabajo solo para pasar el tiempo, pero eso no era de Abby, ni con Carter lo hizo de esa forma... no podía ser lo que estaba viendo... algo había pasado... y no era simple...
-¡Luka viniste! – Aceleró su paso y lo abrazó.
- Sí... está clínica es realmente magnifica... que diferencia ¿no? – Se levantó, el contacto tan suelto con Abby le erizo el cabello del cuerpo, esa sensación que hacía tanto no sentía por nadie, en ese momento se sintió mejor, no le importo que pasó, que pasa o qué pasara... solo le importaba que aquella sensación no se desvanezca pronto...
-Todavía no conoces a las enfermeras – Dijo Nick riendo
-¡No seas malo Nick, Bueno Luka nosotros vamos, ya no soporto a Randalls – Dijo Abby con orgullo
-Ya me extrañaras querida. – Le gritó sonriente mientras Abby agarró la mano de Luka y se fueron caminando hacía la salida.
Abby salió sonriendo junto a Luka que iba disperso en la nada.
Salieron por una puerta trasera que se dirigía al estacionamiento, que para la sorpresa, estaba estacionado con todos autos elegantes y caros.
Ella fue hacía uno negro grande y largo, le hizo una seña para que entrara.
-¿Por qué estabas en el tren si tienes auto? – Preguntó confuso
-Veo que sigues sin que se te escape una... pasa que ayer nevó demasiado y no pude sacarlo, entonces lo deje y esta mañana vine en tren. Justo da la coincidencia que si no hubiera nevado no nos hubiéramos encontrado y no estarías aquí. – Cada palabra era con alguna morisqueta simulando ser una adivina o algo raro que tentaba a Luka para reírse pero se contuvo.- ¿Crees qué sea el destino? – Volvió a preguntar Abby
-Ya sabes lo que pienso... todo tiene una razón... – Levantó sus hombros y entró al auto.
Abby entró con él, cuando estaba adentro se sacó su abrigo y lo tiró para atrás haciendo un movimiento con su cuerpo, Luka tiraba unas miradas fugases hacía ella para que no se diera cuenta que la observaba pero en el momento que lo hizo cuando ella doblo su cuerpo, pudo ver que tenía una falta a la rodilla con dos tajos en los costados, justo en ese preciso momento en el que el la vio y ella se doblo el tejo se comenzó a abrir y él pudo ver la mitad del muslo de ella...
Algo en su cuerpo se sintió atraído y el otro viajo en un flash a todas esas noches con ella cuando estaban juntos, en ese instante recordó los besos a escondidas en el hospital, las noches de locura en su habitación de hotel, las caricias y sonrisas que hablaban por si mismas, todas esas escenas de pronto invadieron su mente y cuerpo, porque no solo se dio cuenta que ya no la tenía, si no que jamás tendría con ninguna mujer lo que tuvo con ella, que aunque en las buenas y las malas la siguió deseando con desenfreno y amor. Aquella conclusión lo hizo sentir vació de nuevo... pero lo peor es que quería sujetarla y llevarla a su tan añorado Nirvana en un beso, pero no podía, no debía... pero tanto lo deseaba.
-Por dios Luka, no te quedes callado y cuéntame ¡que ha sido de tu vida! – Volvió a enderezarse y comenzó a conducir rápido.
-Me case...- Hay está! hay lo dijo, se deshogo en una frase que calló como una bomba a la que lo estaba escuchando, en una simple articulación verbal lo dijo y no solo la soledad, el vacío volvió a empañarle el alma... si no que ahora la culpa...
-...¿Q...Qué? – De pronto un peso se le deposito en su vida, vio como se desmoronaba aquella esperanza que venía fantaseando todo el día de abrazarlo en la soledad de su apartamento de besar sin parar un instante de ser de nuevo la dueña de su cuerpo... en esa frase todo aquello se derrumbo ante sus ojos, como una bola de nieve cuando se estrella con el suelo aun más frío, todo ese estupido e infantil sueño cayó sin que el aterrizaje sea menos doloroso.
-Sí, pero me gustaría contarte en otro lugar que en el auto ¿no?...
-Sí, claro – Pestaño repetidamente y en una maniobra casi peligrosa con su auto doblo una esquina y frenó en la puerta de un bar que había y es testigo de su más terrible pecado...
El auto frenó bruscamente, Abby se bajó sin decir unas palabras, cerró la puerta y con sus manos cubiertas por unos guantes de gamuza marrones secó las lágrimas que caían sin destino por su rostro.
Luka sintió el shock que había producido en ella, le dolió como nada en el mundo verla tan impenetrable de nuevo, ella en ese momento volvió a ser la misma Abby de antes aquella que al tener una emoción que la exponga al el, calla y queda impenetrable.
Él bajó y la siguió, los dos entraron al bar que era al estilo Irlandés.
Ella se sentó y sin más pidió dos cafés.
- ¡Ya cuenta¿Quién es la afortunada? – En el esfuerzo más grande que pudo hacer en su vida, dijo tratando de simular bien hacía la idea que su mejor amigos, hombre de esos sueños que la acompañaban todas sus noches se allá casado sin siquiera tener una consideración de avisarle para no alimentar sus ideas adolescentes de volver a ser de él...
-Sam... me case con Sam...
-¿Sam¿la rubia con el hijo? – Pregunto sorprendida
-Sí – Asistió con la cabeza en bajo
-Sabía que tenían algo pero... jamás me imagine que se iban a... casar...
-Ni yo... fue todo muy rápido... después de que te fuiste... todo cambio de forma brutal... para mal...
-Para ¿mal? – Sorprendida pregunto alojando una esperanza
-Sí... por eso vine a Boston Abby... aquí vive mi abogado... Sam y yo nos estamos divorciando...
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