5 "La razón del tiempo"

-¿Esto¿De qué hablas?

-De estar conmigo... de ayudarme... para que luego te vallas y yo vuelva a estar sola... no quiero acostumbrarme a que estés para que después vuelva sentir la soledad con mas dureza...

-Quizás esta vez no sea así...

-...¿Qué?... – Miro confundida sacando las manos de su cara, la idea que se le estaba presentando, la alegraba, pero al mismo tiempo... la odiaba

-No voy a volver a Chicago, Abby...

-¿Qué?...¿Por qué?...

-No puedo volver, trabajar en el mismo lugar que ella sería muy incomodo, no podría concentrarme en mi trabajo... el divorcio está marchando bien, le di todo lo que quería para que aceptara... lo único que falta es firmar unas cosas... y me mudo de allí...

-¿Qué?... pero... ¿Dónde te mudarás?...

-Aquí... me voy a mudar aquí... para estar cerca de ti... – Tomo las manos de Abby con las suyas y las acaricio

-No... Luka no puedo mudarte aquí... no es justo... – Secamente sacó sus manos de las de él, lo miró fijo

-¿De qué hablas?... – Completamente shokeado por como lo estaba tratando tan fría y grosera, su estomago sintió un tirón con una tristeza de rechazo

-No puedes... no vas a cambiar tu vida solo por mí... no lo acepto... Tienes que continuar tu vida hazla, mudarte aquí no cambiara las cosas...

-Pero yo quiero mudarme aquí, no solo por ti... ¿has considerado la posibilidad que me guste la ciudad, solamente eso y qué esto no tenga nada que ver contigo? – Poniendo más fuerza en sus palabras, haciendo una batalla hiriente entre sus frases

-No, no la eh considerado... ¡Vamos Luka¿Qué tiene ésta cuidad qué te interese¿A quien conoces aquí, además de mí¿Pensaste mudarte aquí antes de saber que yo vivía acá?... No mientas Luka... lo digo por tu bien... tienes que seguir adelante... sin mí, eso es obvio...

-¿Quién eres para decirme lo que tengo que hacer o pensar, Abby?

-Soy tu amiga Luka, quiero ayudarte...

-¿Ayudarme a qué¿A alejarme más de ti¿Ayudarme a no verte más¿A qué me quiere ayudar, Abby?

- Quiero que seas feliz... y aquí no lo serás... se que crees poder lograr si estás acá... pero no podrás Luka, no es posibles lo que quieres...

-¡¿Y qué demonios quiero?! – En un instante su cara se torno fría, enojada y muy dura, si expresión notaba ira y cada palabra era dolorosa en la forma que la articulaba

-...Luka... haz lo que quieras, no me importa si te quedas o te vas a Chicago de nuevo... pero si realmente te mudas acá... te advierto que nosotros... nosotros no podremos... entablar nada... absolutamente nada...

Luka comenzó a suavizar su cara de nuevo, aquellas palabras dichas con una voz lejana y nítida lo había vuelto a la realidad, levanto más la vista y de nuevo se encontró con esa mirada que había visto hace mucho... esa mirada desesperada de ojos vidriosos queriéndose esconder en algún lado.

Esa misma sensación de hace años volvió a su cuerpo, la impotencia, el dolor todo aquello que jamás había sentido por nadie, salvo por él mismo...

-¿Qué pasa, Abby?... – Con su mano trajo el mentón de ella hacía el.

-Ya te dije... nosotros... no... no podemos tener nada... – Su voz se quebraba en cada letra, lloriqueaba mientras sus ojos se movían inquietamente tratando de no encontrarse con la mirada de él.

-... ¿Estás con... con ese Nick no es cierto? – Sin dejarla de mirar preguntó rogando en su mente una respuesta que le haga albergar una esperanza de ese sueño adolescente que vivía en cada parpadear.

- ¡No¡Por dios, no¿Cómo se te ocurre!? Él tiene una novia que vive en Londres... dios Luka...

-¿Entonces? – Ante la negativa volvió a respirar aliviado, con una sonrisa que oculto para no demostrar lo que realmente sentía, volvió a su rigidez imponiendo una respuesta.

-Simplemente no... no puedo estar contigo... no te haré más mal, Luka... ésta vez no me lo permitiré

-Abby...¿No crees qué eso lo debería decidir yo?

-¿Decidir qué¿Qué quieres ser herido por mí una vez más?... No Luka...

-No entiendo a que le tienes miedo... además... sé que quieres tener algo conmigo...si no, no te hubieras puesto así... ¿Qué pasa¿a qué le temes? Dime Abby...

-Adiós, Luka... – Se paró rápido, tomo su bolso que estaba en la mesa, cruzo el bar casi corriendo. Luka ante el acto tan rápido, parpadeo y salió tras ella.

-¡Abby¡Abby! – Corriéndola por la vereda mientras se ponía su abrigo.

-Por favor Luka, basta... – Sin parar de caminar mirando el frente siguió

-¡Basta tú¡Por el amor de dios¿¿Qué demonios te pasa?? - Corrió más rápido y por sus largas piernas la puso alcanzar y sujetarla del brazo parándola violentamente.

-Suéltame...¡en serio! – Corrió su brazo con fuerza hacía atrás

-Está Bien... Abby, me preocupas... – Dijo con tristeza mientras soltaba su brazo con dejadez

-¿Ves?... eso es justamente lo que logro... por favor Luka, vete de aquí no te conviene... te lo digo en serio... – Quedó parada, inmóvil ante él, sin saber que hacer o como excusarse de esa situación, unas gotas amargas viajaron por su cara haciendo que Luka se golpeara por dentro. Se sentía culpable de su estado, no tenía razón pero ella siempre tuvo ese efecto en él, en hacerlo sentir culpable de sus risas como de sus llantos...

-Abby... – La volvió a sujetar con más suavidad, ella se resistió...

-¡Déjame!...por favor déjame... –Comenzó a llorar con más fuerza, tratando de soltarse de Luka hasta que él con más fuerza, la sujeto y la atrajo hasta su cuerpo sin dejarla pelear con sus débiles brazos.

-Shhhh... – Su mente viajo por un instante hacía esa noche cuando hacía lo mismo tratando de calmarla de un fantasma creado solo por su imaginación, solo por una sombra que su misma vida había creado para detenerla en todos los aspectos...

- Dime que te pasa Abby, yo te quiero ayudar... sabes que siempre te quiero ayudar... solo déjame hacerlo – Posó su cabeza sobre la de ella, cerró sus ojos sintiendo el olor de su cabello, abrazándola con todas las fuerzas que le quedaban en ese momento.

-No puedes Luka... no quiero que me ayudes... no puedes... – Su cara se encontraba contra el pecho de él, lloraba sin chance de parar, solo podía desahogarse con él como con nadie, aquel pesado secreto que resguardaba en lo más oculto de sí se hacía cada vez más tortuoso de llevar... tan solo podía esperar que el lo adivinara para no pasar la vergüenza de tener que revelarlo...

-Si tan solo me dejaras saber que es, te podría ayudar... no hay que juntos no podamos hacer ¿te acuerdas?... Eres la única que me diste fuerzas de seguir, ahora es mí turno Abby... ahora es mí turno de hacerte caminar hacía adelante sin ver atrás... solo adelante... ¿está bien? – La separó con cuidado y volvió a mirarla con ese algo que solo él tenía...

El mismo cuerpo de Abby se acercó sin pensarlo a él, levanto sus pies haciendo puntita y acercó sus labios con los de Luka...

Él simplemente dejó que lo guiara su sentido... nada más... de a poco fue tomando ventaja de la distancia, agarró a Abby por su cadera, alzándola sobre su cuerpo, acercó más su boca hacía la de ella... sus labios se tocaron, se sintieron tras dos años de sueños despiertos, de imaginar aquel remoto momento... ahí se encontraban... al fin haciendo que ese sueño pase a concreto... Sus labios se fueron abriendo poco a poco tocándose sus lenguas con timidez, hasta que ese sabor simplemente derroto a la berrera del tiempo haciéndolos caer en ese beso que hablaba por si mismo...

Duro por siempre... en su memoria... ese beso habría de quedar en su mente por siempre, atesorado en su pensamiento diario, nunca nadie por más de cualquier cosa iba a poder borrar la memoria escrita de ese beso...

Sus cuerpos se comenzaron a separar dubitativamente sin querer realmente hacerlo...

-Luka...- Dijo Abby abriendo sus ojos con una sonrisa trazada en su rostro

-No... – Protesto como un niño con sus ojos todavía cerrados

Abby sonreía mirándolo tan sereno, así tal como era... sin nada, solo Luka... Pasó su mano por el cabello de él haciéndolo abrir sus ojos.

Él tomo la mano de ella y la beso con una sonrisa, la sujeto por la cadera y la acerco a su cuerpo, siempre viéndose a los ojos...

-Luka...- volvió a decir impaciente mientras acomodaba sus brazos por la cintura de él descansando su cabeza en su pecho con todavía esa sonrisa.

-No te voy a dejar huir de nuevo Abby... – Dijo melancólico abrazándola fuerte y dándole un beso en su cabello.