Título: Manos frías.
Fandom: Sailor Moon.
Claim: Seiya/Serena, con un poco de Darien/Serena.
Extensión: 540 palabras.
Notas: Escrito para la tabla ilusoria de la comunidad de LJ de 30vicios, también participa en el dekasem :)
Si tenía que ser sincera, Serena tendría que admitir que le gustaba que le tomasen de la mano. Un familiar, un amigo, el ser amado. Le gustaba que le llevasen tomada de la mano. Le gustaba sentir esa confianza con alguien más. Sentía que las manos era la parte del cuerpo que mejor podía transmitir las emociones, después de los ojos. Una caricia, un golpe o un apretón, hablaban para ella más que mil palabras.
Al principio de su relación con Darien, el roce de sus manos le había parecido cálido, lleno de comprensión y presente, lo que le hacía recordar que estaba junto a ella, a pesar del silencio que casi siempre reinaba entre ellos. A ella no especialmente le había gustado esa parte, era bastante habladora, por no decir que ya había perdido la cuenta de la cantidad de veces que los profesores le habían sacado del aula precisamente por eso.
A pesar de no siempre entenderse del todo y tener opiniones diferentes de casi todo, prácticamente todo el tiempo, él estaba allí con ella, apoyándole y eso se lo hacía notar silenciosamente con aquel apretón de manos. Le prometía que todo estaría bien, que la tranquilidad continuaría allí, como siempre.
Y al principio, cuando recién habían empezado su relación, estaba bien para ella. A veces le costaba intentar parecer más madura de lo que en realidad frente a los amigos de Darien, para no ponerle en evidencia, porque él era aquel ser amable, de palabras cálidas y le daba seguridad.
Pero con el pasar del tiempo y cuando no había algún villano psicópata buscando asesinarles y destruir (o dominar) el planeta, sentía que la brecha entre ellos era mayor, porque los sentimientos no se agolpaban como en las peleas por el miedo a perderse. Sino que, cada vez se sentía con menos en común con Darien, a ambos les gustaban cosas diferentes y la mayor parte de las veces le avergonzaba sin darse cuenta. Pero antes de ponerse a planteárselo firmemente lo que sucedía entre ellos, siempre aparecía algún villano nuevo.
Cuando Darien se marchó a Estados Unidos, al tiempo que ella comenzaba la preparatoria, extrañó el no tenerle a su lado tomándole de sus manos, que a pesar de que siempre le trasmitían la ternura que sentía por ella, eran frías y en esos momentos, cuando más le necesitaba, no le tenían tomándole de las suyas.
De las pocas veces, que había tomado las manos de Seiya, siempre le habían parecido cálidas de una manera diferente a las de Darien. Las manos de Seiya tenían largos dedos de pianista, aunque de vez en cuando tuviese alguna ampolla por tocar demasiado la guitarra; pero eran de tacto dulce, suave y gentil. Es decir, bastante diferente a como solía tratarle. Con ella era bastante brabucón y buscaba molestarle todo el tiempo; pero con él lograba olvidarse de la mayor parte de las inseguridades y problemas que tenía diariamente por Galaxia y el tema de Darien.
Y Serena durante un tiempo sólo deseó el tacto de las manos de Seiya sobre las suyas, prácticamente olvidándose cuánto había anhelado las de Darien. Por alguna extraña razón, cuando Darien volvió de Estados Unidos, sus manos le parecían más frías que nunca.
