Título: A su lado.
Fandom: Sailor Moon.
Claim: Seiya/Serena.
Extensión: 737 palabras.
Notas: Escrito para la tabla ilusoria de la comunidad de LJ 30vicios. Participa en el dekasem. Estoy escribiendo un shot donde se explica todo acerca de los espacios en blanco de este drabble; pero aun no está terminado. La cosa era publicar el otro antes; pero va para largo, aunque tengo planeado publicarlo entre hoy y mañana, o a más tardar en el fin de semana.
— ¿Ella es la que va a parir y tú eres el que está nervioso?— se mofó Yaten estando recostado contra la pared del pasillo del hospital. Al instante recibió una mirada molesta de Seiya. Sí, joder, estaba nervioso, no era necesario decirlo de esa manera. Estaba poniéndose la ropa para poder entrar en el quirófano; pero sentía que le temblaba todo el cuerpo y no era capaz de coordinar las manos ni los pies. Yaten suspiró negando levemente. —No es necesario que te lo tomes así. Sólo trataba de ayudar.
—Pues no lo haces muy bien— le recriminó Seiya ofendido; pero más por el mal humor que por otra cosa. Necesitaba descargarse de alguna forma. —Bueno, voy a entrar— anunció con nobleza, como quien anuncia que va a la guerra y estuviese orgulloso de ello. Miró el pasillo donde estaban sus dos hermanos. Joder, iba a ser padre y estaba cagado hasta los cojones; pero Yaten tenía razón (al menos en parte), tenía que tomar un poco de valor y entrar de una maldita vez. Los demás no podían tardar en llegar, aunque era probable que llegasen después de que el bebé naciese. De modo que se dispuso a entrar.
—Seiya—le llamaron sus hermanos al unísono. El aludido les recriminó con la mirada.
—El sombrero, Seiya. No puedes entrar sin el sombrero— le recordó Taiki.
Seiya agarró de mala gana sombrero de un plástico azul horrible, poniéndoselo sobre la cabeza sin cuidado.
—Vamos, Seiya, que para cuando entres, el bebé ya habrá nacido.
Seiya ignoró el último comentario de Yaten y finalmente entró al quirófano. Allí sólo se oían los quejidos de Serena y las palabras de aliento de Amy, quien en ese momento era la "partera", también había dos enfermeras, ayudando con la labor de parto; pero Seiya era incapaz de notar algo que no fuese a Serena dando todo de sí para aquello.
Mierda, Yaten tenía razón. Él tenía miedo y Serena era la que estaba pariendo. Lo único que podía hacer era estar a su lado para cuando ambos se convirtiesen en padres. Se apresuró a llegar con ella y le tomó de la mano. Ella se sorprendió gratamente al verle; pero al instante volvió a sentirse mal por las contracciones.
—Estoy aquí, bombón.
No era como en las películas en que la madre gritaba y lloraba, sino que Serena estaba roja hasta lo imposible, intentando pujar, como se lo indicaba Amy. Seiya no sabía exactamente qué decir para alentarle, sólo sentarse allí a su lado, acompañándole. No creía que hubiese palabras de aliento, que de verdad alentaran en esa situación.
Sentía que su mano era estrujada hasta lo imposible; pero le importó, porque al instante, el quirófano fue inundado con un llanto fuerte y grave. Y ese momento, Seiya fue incapaz de pensar, sólo veía a esa bola azul manchada en sangre, a la que comenzaban a limpiar e intentaban calmar entre las enfermeras.
—Es una niña— anunció Amy, con una sonrisa y una voz claramente feliz. —Es una niña, Serena— le repitió a su amiga mirándole, de forma cómplice.
La aludida medio sonrió agotada cuando recibió al bebé en brazos, soltando su mano. Seiya solamente quedaba boquiabierto, mirando la escena. Serena le miró sonriendo feliz, invitando a conocer también a la pequeña de ambos.
Seiya creía que nunca había sido tan feliz.
— ¿Tsukiko, eh? La hija de la Luna. Suena bien— admitió Mina. Habían pasado unas horas del parto y la mayoría de las Sailor Scouts estaban en la sala de espera para poder conocer a la pequeña que tanto revuelo había causado. En la habitación de Serena estaban Mina, Rei, Lita, Seiya y Tsukiko, siendo llevado en brazos por su madre. Amy en esos momentos estaba trabajando en el mismo hospital, aunque había dicho que subiría a la habitación más tarde.
—Igual me había gustado antes de saber el significado— dijo Serena encogiéndose de hombros. —Seiya lo propuso— dijo de pasada. El centro de la atención de toda la habitación estaba en esa niña, todas ahí querían llevarla en brazos.
Por ser recién nacida no se podía adivinar demasiado sus rasgos, ni a quien se parecía; pero en la cabeza ya se adivinaban una mota de pelos negra y Serena, por alguna razón, estaba segura que los ojos azules de la niña no se oscurecerían a negro. El nombre Tsukiko había gustado a todos, y como Tsukiko Kou quedó.
