Título: Paso a paso.

Fandom: Sailor Moon.

Claim: Seiya/Serena.

Extensión: 4.587 palabras.

Notas: Escrito para la tabla ilusoria de la comunidad de LJ 30vicios. Participa en el dekasem. No salió exactamente esperaba que saliese; pero me gustó cómo quedó (cosa que no suele pasar muy seguido, así que aprovechen). Otro shot que quedó ridículamente más largo de lo esperado x.x


Seiya de pequeño jamás hubiese imaginado la vida que tenía en ese momento; pero eso no quería decir que no estuviese contento con ella, solamente que fue inesperado. Con decir que ni siquiera había pensado estar viviendo en el planeta donde vivía, lo decía casi todo.

Había nacido en el llamado planeta de las flores de fuego (sí, un poco largo; pero realmente el planeta era reconocido por las hermosas flores que sólo brotaban en esa parte del universo). Había sido el último de tres hermanos, el consentido de sus padres; pero seguramente no el mejor de los tres. Yaten, el mayor, era un excelente dibujante, aunque tenía un humor terrible. Y Taiki era el inteligente, aplicado y responsable, escribe poemas y siempre tuvo las mejores notas en cualquier lado al que fuese, aunque era bastante aburrido. Él por su parte solamente podía presumir de ser muy bueno en cualquier deporte que se le presentase, aunque en su opinión, eso no tenía mucho mérito.

Vivía en una familia de clase media, tenía problemas como cualquiera; pero habían sabido saltearlos, a veces con más dificultad que otras veces; pero lo habían logrado al final. Su padre había sido un guardián de la realeza, estricto e imponente, había sabido disciplinar a sus tres hijos varones para que siguiesen sus pasos. No había sido muy cariñoso con ellos e incluso se había pasado de estricto en ocasiones; pero sus hijos supieron descubrir, con el tiempo, el cariño velado tras esa fachada fría. Por el contrario, su madre, había sido la consentidora y permisiva, la que desde las sombras, les encubría de pequeños las travesuras a sus hijos. Era maestra y les había enseñado, además de todo lo que supieran del colegio, lo que más valoraban: la música. Ella les había enseñado a tocar y a cantar, tratando cada vez que lo hicieran, trasmitir el por qué lo hacían. Y eso era lo que más atesoraban de ella.

Yaten, Taiki y él habían crecido con el paso de los años, madurado en un planeta con pocos problemas intergalácticos; pero teniendo una dura educación para formarse. Más valía prevenir que lamentar, le gustaba decir a su padre. Y a la edad de catorce, los tres habían pasado a formar parte de la guardia personal de la realeza, logrando ser el orgullo de sus padres.

Pero la paz duró poco, porque poco después de "graduarse" comenzaron los problemas dentro del universo, sobretodo en un planeta un poco más chico que el suyo (además de para nada atractivo y poco especial, según la opinión de Yaten), que estaba lejos del suyo y al cual llamaban Tierra (el cual tenía un nombre poco original, según Taiki). Y lo más especial de todo era que creían que eran el único planeta con vida humana en todo el universo ("ah, se creían especiales", sí, él también había opinado acerca de ese planeta). A ninguno de los tres les hacía mucha gracia ir a ayudarles y por suerte, no habían tenido que hacerlo, gracias a que el rey de por ese entonces no le interesaba ayudar a los planetas que no estuviesen aliados al suyo. Así que por los siguientes tiempos, a pesar de que supieron de las numerosas guerras que se llevaban a cabo en dicho planeta, no habían tenido que intervenir y parecía que ninguno de los otros planetas vecinos tenían intenciones de hacerlo, al ver que con su propia guardia, eran capaces de cuidarse y tampoco lograban acercarse a otros puntos del universo. De modo que la Vía Láctea había quedado olvidada durante un largo tiempo para su planeta. Y a él le daba igual.

Él, al pensar que no necesitaban intervenir, pensó inútilmente que el planeta estaba fuera de peligro totalmente, sin darse cuenta de los problemas internos que había en el planeta. Siendo parte reciente de la guardia real, no se les contaban demasiado de las internas, simplemente les daban las misiones en grupos de tres.

De modo que cuando, poco después de haber cumplido los 16 años, la noticia acerca de la posible invasión enemiga, le golpeó como balde de agua fría. Jamás se lo había esperado, había problemas en otros planetas; pero saber que había en el suyo, era algo que le despertaba un sentimiento de pánico de perder todo a lo que estaba acostumbrado. No quería perder a sus amigos, su casa, su forma de vida. No quería que al llegar de las misiones, su madre no les estuviese esperando ansiosa, que no les recibiese con la rica comida casera hecha con recetas de la abuela. No quería dejar de tocar el piano para su madre. No quería perder el "ese es mi chico" de su padre, cuando se ponía un poco cariñoso.

No lo quería perder. Y, seguramente como mecanismo de autodefensa, había ignorado aun más cualquier problema; pero la invasión se hacía más inminente con el pasar de los meses y se leía la clara tensión entre los guerreros. Hacía años que no había una guerra de ese calibre y, a pesar de que se trataba de que se escapasen la menor cantidad de rumores, la población se terminaba enterando de todos modos, lo cual hacía que los problemas internos fuesen aun mayores.

Y cuando finalmente llegó, Seiya hubiese querido decir que no tenía idea; pero estaría mintiendo descaradamente. No se preparó lo suficiente y nada salió como se tenía planeado. Todo fue un fracaso, si tenía que ser sincero. El mayor de todos los fracasos que tuvieron que enfrentar fue el sabotaje, había numerosos espías entre los más allegados a la familia real. Uno de ellos había matado al rey, lo cual fue la bomba que hizo estallar el pánico entre la población y a las pocas horas de miedo, llegó la temida Galaxia, que poco tuvo que hacer para destruir el planeta. A pesar de que la hija del rey, la princesa Kakyuu, intentó manejar la situación encargándose ella del mando del planeta, poco pudo hacer contra la fuerza de Sailor Galaxia.

Sus padres habían muerto durante la invasión. Su padre había salvado a su madre, interponiéndose a un ataque enemigo, sabiendo que ella no podría defenderse de una Sailor Scout. En ese momento, supo exactamente por qué sus padres continuaban juntos, a pesar de ser tan distintos y muchas veces llevarse como perros y gatos: por mucho que se peleasen, ellos eran la debilidad del otro.

El que su padre hubiese muerto, había despertado la ira de los tres hermanos y habían decidido acabar con Galaxia aunque se les fuese la vida en ello. Pero no les fue tan bien como habían planeado, Galaxia era invencible y había arrasado con el hermoso planeta. Ya nunca más habría más flores de fuego. Y a pesar de la desesperación en la que estaba sumido el planeta, ellos preferían morir en batalla; pero su madre no se los permitió, les mandó a buscar a la princesa Kakyuu al planeta Tierra. Tenían que ir ellos solos. Y por supuesto se habían negado, no irían sin ella. Su madre se negó porque ella sería más un estorbo que una ayuda y dándoles un beso a cada uno, se tuvieron que escapar, viendo explotar su hogar desde el espacio.

Seiya no supo exactamente cómo sobrevivieron el siguiente tiempo. Él se sentía un zombie y hacía la mayor parte de las cosas de forma mecánica. Todo ocurrió con pasmosa rapidez. Llegaron a la Tierra sin saber exactamente qué hacer, ni cómo encontrar a su princesa. Luego de un tiempo se dieron cuenta de que la única forma de hacerlo era haciéndose famosos para que la princesa acudiese a ellos; pero los meses seguían, los conocían en gran parte del mundo, sin embargo ninguna de sus fans era quien buscaban. Lo cual alteraba a los tres. Cada día que pasaban allí, los volvía más sombríos a cada uno. Yaten estaba cada vez más malhumorado y sus comentarios eran más hirientes que nunca. Taiki se encerraba en sí mismo y no hablaba con nadie. Y Seiya por el contrario, parecía normal, aunque estuviese destrozado por dentro, acumulando toda esa tristeza en su interior.

Luego de algunos meses, habían decidido instalarse en Japón, en Tokio más exactamente. Además sabían que causarían mayor polémica si ingresaban a un colegio, aunque esto era más por el lado de que estaban cansados de estar solamente con personas de los medios, necesitaban distraerse un poco.

Durante la estancia en la Tierra, Seiya esperaba encontrar a la princesa Kakyuu, vencer a Galaxia y reconstruir su hermoso planeta, para que la muerte de sus padres estuviese vengada y tener nuevamente un lugar de pertenencia. En ese orden y nada más, no esperaba ni quería otra cosa. Sin embargo, encontró algo más grande. Seiya encontró el amor, el verdadero. Ese que duele; pero a la vez te hace estúpidamente feliz y te vuelve altamente subnormal (palabras extraídas directamente de la boca de Yaten).

Serena Tsukino estaba bastante lejos de lo que él consideraba una mujer perfecta; pero estaba bien, muy bien si le obligaban a decir. Era descuidada, tenía la cabeza en cualquier otro lado en vez de donde debía, era torpe y no demasiado inteligente. Sin embargo, era fiel; era pura, sin una gota de maldad; siempre sonreía, a pesar de las adversidades; nunca dejaba a un amigo sin ayuda y tenía un aura que le recordaba peligrosamente todo lo bueno de su infancia. Todo hubiese ido bien sino hubiera sido por un par de detalles: él no estaba ahí para ligar chicas (como Taiki y Yaten habían tenido la amabilidad de recordarle varias veces), ella era princesa y él sólo un guardián (que ni siquiera era suyo) y, lo más importante, estaba destinada a estar con otro.

Había hecho de todo por poder estar con ella y había creído que había logrado resultados; pero el estar siempre con secretos y no poder contarle todo, hacía que la confianza no fuera demasiada. Lo peor era que con el tiempo, había estado más ocupado pensando en ella que en su princesa. Subconscientemente había estado tratando de olvidar que cuando se acabase esa guerra (si es que acababa para bien), tendría que volver a su planeta y jamás volver a verle. Además de que el sentimiento que tenía por ella cada vez crecía más y le obligaba a hacer mayor cantidad de estupideces. Sus hermanos le habían tolerado el estar con una chica, porque era su forma de escaparse y de ser feliz, al menos por el tiempo que estuviesen allí. Quién sabía si llegaban a sobrevivir.

Sin embargo, cuando llegó el momento de la verdad, cuando todas las mentiras cayeron por su propio peso y que cada quien supo quién era cada uno, la dulce mentira se desvaneció. Ya no podía juntarse con Serena y eso le había dolido, llegando a pelearse como nunca lo había hecho con sus hermanos.

Cuando conoció la verdadera identidad de Serena, supo hasta qué punto su amor era imposible. Darien y Serena estaban destinados a ser los soberanos de ese planeta y tener una hija. Porque, a pesar de que él fuese un idiota por ni siquiera mandarle una carta a su novia, ella siempre le sería fiel.

El tiempo que le siguió fue negro y había tenido más bajas que altas. Se había resignado a no ser nadie para Serena, lo cual le volvía más taciturno, cosa que preocupaba a sus hermanos.

Finalmente encontraron a su princesa y con ayuda de las Sailor Scouts lograron devolverle la paz al universo. Sin contar que en el medio habían logrado superar las diferencias entre ambos grupos de Sailors.

Cuando había creído que jamás volvería a ver a Serena, poco antes de que tuviesen que irse, ella se le había acercado llorando y confesándose enamorada de él; pero que jamás podrían estar juntos. Seiya nunca fue tan feliz y desdichado en su vida, en ese último encuentro, se permitió besarle por primera vez, aun a sabiendas de cuán mal estaba eso.

Y como había temido durante toda su estancia en la Tierra, había tenido que volver a su planeta. Había deseado que volver a su planeta, le haría feliz; pero no fue así, porque se dio cuenta que su hogar era donde estuviese su corazón. A pesar de que sus hermanos eran lo más importante que tenía, era incapaz de dejar de pensar en el sitio donde su corazón se había quedado. Pero sabía que era imposible, volver a allí sólo le causaría más dolor. Lo mejor sería intentar olvidarle, aunque no pareciese tan fácil como sonaba.

Durante los siguientes años en los que estaba demasiado ocupado trabajando por reconstruir su planeta, había logrado pensar poco en el tema por la enorme cantidad de trabajo que procuraba todos los días hacer para distraerse. Pero inevitablemente, en esos pocos instantes en que tardaba en quedarse dormido, el escozor que siempre estaba presente, se hacía casi inaguantable.

La recuperación del planeta había tardado bastantes años, a pesar del trabajo arduo, diario e incansable de los habitantes; pero seguramente habrían tardado muchísimo más si no hubiesen tenido los poderes de (la ahora) reina Kakyuu.

Durante ese tiempo, había intentado formar pareja; pero no era capaz de mantenerse en una de ellas por mucho tiempo, por la falta de tiempo; pero más que nada por la falta de interés (lo cual había sido la causa de que la mayor parte de las chicas con las que había salido, le habían dejado).

Para cuando volvieron a brotar las flores de fuego tan esperadas por todos, Seiya y sus hermanos estaban a poco de cumplir 22 años. Y en ese momento, se permitió esbozar una sonrisa cansada y satisfecha. "Lo logramos, ¿y ahora qué?". Esa era la incógnita fundamental del asunto. Prefería ignorarla cuanto más tiempo pudiese, por ese entonces lo único que quería era celebrar junto con sus hermanos.

El problema fue cuando Yaten abrió la boca, cuando recién había terminado la celebración en el palacio real. Quería pedirle a la reina volver a la Tierra. Seiya se preguntó repentinamente el por qué de ese interés de ir a ese planeta que tantas veces descalificó; pero su reacción fue mayúscula (incluso estuvo a punto de caerse por la sorpresa) cuando vio al mayor de sus hermanos levemente sonrojado. Yaten nunca se sonrojaba. "No me miren como si tuviese monos en la cara" había pedido girándose, ya que la cara de sorpresa de Taiki competía con la suya. "No es posible. Yaten, ¿estás enamorado?". Seiya fue los suficientemente valiente (o estúpido) como para preguntarlo. Taiki había llegado a la misma conclusión; pero conocía las reacciones de Yaten lo suficiente como para no atreverse a preguntarlo. Pero la reacción que esperaban no sucedió. Por el contrario, el sonrojo del mayor de ellos fue más fuerte y comenzó a dar estúpidas escusas como que "no es así", "es que me incomoda estar siempre con esta ropa de mujer" y cosas que ambos dejaron de escuchar. Estaban demasiado concentrados en preguntarse quién había robado el frío corazón de Yaten, como para andar prestándole atención a las mentiras que decía.

De todos modos, Yaten había dicho que no tenía intenciones de obligar a ninguno de los dos a acompañarle. Aunque más que nada, lo decía por Seiya y él lo sabía perfectamente. Sabía que sería un golpe duro para su hermano. Sin embargo, Seiya sabía que Taiki también quería volver; pero era capaz de quedarse para no dejarle solo. Seiya no se sentía capaz de obligar a su hermano a quedarse allí. Pero tampoco creía que fuera capaz de vivir sin ellos tres. No le quedaba más que afrontar sus miedos y tener que ver el rostro de Serena, estando con Darien. Pero quizá eso era lo que necesitaba ver para definitivamente pasar de página.

Y volvieron a la Tierra, lo cual causó bastante conmoción entre sus antiguos fans, quienes se habían sorprendido enormemente cuando hacía años habían desaparecido literalmente del mapa. Habían decidido entre los tres volver a formar Three Lights porque, a pesar del acoso de las fans, a los tres les había gustado la idea de vivir de la música, era lo que los tres más amaban hacer.

Seiya había intentado por todos los medios posibles acercarse lo menos posible al grupo de amigas de Serena y más precisamente no verle, aunque sabía que algún momento tendría que hacerlo, ya que en ese sentido, el destino era bastante cruel con él, siempre trayéndole pero sin dársela a él inesperadamente.

Había logrado localizar a su antiguo representante, quien estuvo más que feliz de volver a trabajar con ellos. Los preparativos para el siguiente disco que iban a sacar no tardaron en empezar y Seiya intentó concentrarse más en escribir canciones de en lo que estaba a su alrededor.

Sin embargo, los comentarios de sus hermanos, acerca de Serena y sus amigas, no tardaron en llegar a sus oídos. Al parecer, Mina se había convertido en una exitosa cantante durante el tiempo en que ellos no habían estado, ocupando su lugar como banda más famosa originaria de la ciudad. Lo cual significaba que ella sería su competencia. Amy estaba por terminar la carrera de medicina, solamente le quedaba un año para terminar sus estudios y, según parecía, se iba a especializar en neurología. Lita por su lado, trabajaba en un restaurant de comida occidental y le faltaba poco para recibirse de chef. Rei, por su parte, se había hecho cargo del templo de su abuelo, ya que por la edad de este ya no podía ejercer todas las actividades pertinentes para su mantenimiento. De las Outers poco se sabía, Michiru estaba en una gira por Europa y se esperaba verla hasta por lo menos seis o siete meses. Haruka había ido a correr el Dakar y luego acompañaría a su pareja en lo que quedase de la gira. Setsuna parecía que había sido borrada del mapa, lo cual significaba que las cosas iban bien, lo cual era un alivio para todos. Hotaru estaba a punto de terminar la preparatoria y según parecía seguiría Derecho. Darien estaba haciendo una especialización en traumatología, Serena se había convertido en fotógrafa y sólo les faltaba la fecha para estar casados.

Aunque esos últimos comentarios eran lo que más habían tratado de ocultar, no lo habían logrado del todo. Los que más trataban de ocultar eran los que mejor conocía.

Con el tiempo, como supuso, no pudo evitar del todo a las chicas y más cuando Yaten anunció que estaba en pareja con Mina. Si cuando habían vuelto al planeta los paparazzi habían sido inaguantables, en esos momentos ya no era posible vivir tranquilo sin pensar que estaban intentando tomarles alguna foto. Más de una vez Seiya había pensado regalarles con un moño en la cabeza a Yaten. Era una pena que Taiki se interpusiese cada vez que lo había intentado. Ni modo.

Lo de Yaten y Mina sí que era inesperado, Seiya más bien había esperado que hubiese estado enamorado de alguna chica que ellos no conociesen, ya que a todas las mujeres con las que le veían siempre les trataba mal. Pero parecía que en esa ocasión, la rubia había ganado por cansancio. En fin, se mirase por donde se mirase, al menos su hermano había encontrado a alguien y eso era lo importante, el quién era un por menor. Además por ese último tiempo, había estado de mucho mejor humor, lo cual era un alivio para ambos.

Seiya había evitado cuidadosamente los encuentros con Serena, asegurándose de que las pocas veces que se viesen fuera con mucha gente a su alrededor como para no poder tener una conversación que sabía que ella deseaba y él repelía como moscas. Con lo que no contó fue con que ella pudiese ir a buscarle. Ese día, Taiki había salido al cine y Yaten había quedado con Mina, de modo que él se había quedado escribiendo una canción que le andaba rondando la cabeza hacía un par de días, pero no lograba terminar de componer. Pero posiblemente Serena no había arreglado para ir ese día, porque por el estado en que había llegado a su departamento lo dudaba.

Había tocado a su puerta empapada de pies a cabeza por la lluvia que afuera caía, por lo que le sorprendió verle en el marco de la puerta. Y con gran sorpresa para Seiya le contó con tristeza que hacía tiempo la relación con Darien no iba para ningún lado y que no era todo tan perfecto como se veía desde afuera. Le dijo que cada vez lo veía más distante de ella, a pesar de pasar mucho tiempo con él y que creía que no podía seguir con eso.

Eso golpeó a Seiya, Serena era realmente infeliz como él durante ese tiempo. ¿Acaso eso era justo? Y se lo preguntó. "Lo es para Rini" aseguró ella, con voz firme. Había sido difícil y le había tomado su tiempo; pero había logrado convencerle. También era un castigo para un niño vivir en una familia que no se quería sinceramente entre sí y que vivía rodeado de mentiras. Sabía el peligro que estaban tomando, sin embargo lo enfrentarían juntos.

Y los siguientes meses fueron unos de las más terribles y hermosos de su vida. Porque entre la miel del romance recién iniciado, luego de romper con Darien, también estuvo el amargo sabor de la incomprensión. La noticia golpeó a todos casi por igual. Lo que más había temido Serena había pasado: sus amigos se habían dividido entre los que le apoyaban y los que estaban decepcionados con ella. Haruka mucho más expresiva le rompió el tabique a Seiya y le dijo un par de cosas no muy agradables, Serena le paró (por decirlo de algún modo) porque podría haber pasado a mayores.

Darien por su parte se sentía traicionado y con razón. Pero Serena y él tuvieron que admitir que a esa altura estaban más por compromiso que por verdadero amor. Y ambos se preguntaron varias veces en qué momento se había terminado todo; pero no encontraron un momento en particular. Era doloroso, sin embargo ninguno podía mantener esa mentira.

Querían preguntarle a Setsuna qué había pasado en la línea temporal; pero no se volvió a saber de ella. Después de todo, Setsuna pertenecía al futuro de Tokio de Cristal, todos preferían no pensar demasiado en lo que eso significaba.

Con el tiempo, la mayoría habían entrado en razón. Las primeras habían sido sus amigas más cercanas, las que más habían tardado habían sido Haruka y Michiru, aunque la primera nunca estaría del todo conforme con la elección de quedarse con el cantante.

Y aun con la aceptación, el pasar de los meses había sido difícil, Serena tenía numerosas pesadillas que la acosaban muy seguido. Siempre relacionadas con Rini, la culpa le perseguía incluso entre sueños. Seiya, impotente, solamente podía darle su hombro para que pudiese llorar, no había palabras que pudiesen hacer que Serena estuviese mejor. Con el tiempo, habían disminuido, sin embargo cada vez golpeaban con la misma intensidad.

Llevaban ya casi dos años en pareja cuando pasó lo menos esperado. Serena había quedado embarazada. Seiya por una vez creyó que todas las cosas malas que le habían pasado cuando era adolescente, el destino se lo estaba pagando. Y esa vez lloró pero de felicidad.

Cuando Serena estaba por el tercer mes, se casaron y para que Haruka no le rompiese la nariz nuevamente a Seiya, anunciaron que ella estaba embarazada luego de la luna de miel. Y por ese tiempo Mina también había quedado embarazada; pero de mellizos.

Yamato y Kazuma fueron los primeros amigos de Tsukiko y lo fueron durante mucho tiempo más.

Seiya fue un padre consentidor y permisivo, quizá incluso más de lo debido, hasta el punto de que Serena era la que debía poner los puntos. Sí, se había pasado. Pero Tsukiko fue su debilidad. Le había enseñado a tocar el piano al igual que había hecho su madre.

Dos años después nació Kohana, la niña llorona con unos pulmones de hierro que nada le tenía que envidiarle a un cantante de ópera. Claro que ella nunca aprendió a tocar ni siquiera el triángulo y se encargó personalmente del desordenamiento de la casa hasta el último día en que vivió en ella. En apariencia era muy parecida a Serena, tenían el mismo color de ojos y de pelo, incluso hubiese llegado a usar el mismo peinado que ella si no hubiese sido por su negativa.

Por ese tiempo llegaron los embarazos en masa, Lita (casada con Andrew) tuvieron una sola hija, Kumiko. Mina volvió a quedar embarazada, esta vez de una niña, Momoka. Rei quien hacía poco estaba casada con Nicholas, tuvo a un varón, Akira y, tres años después, a Yuiko. Mientras que Amy y Taiki tuvieron a Midori y, tres años después a Nagisa.

Cuando tres años después, Serena quedó nuevamente embarazada, Seiya tuvo la pequeña esperanza de que esa vez tener un varón, aunque fue frustrado. Había perdido la oportunidad, ya que Serena se había negado a tener más hijas. "Este el último, Seiya" le dijo, sin darle tiempo a discutir. A Seiya no le quedó de otra que aceptar. Le llamaron Sakura. Pero grata pero nostálgica fue su sorpresa cuando pudo empezar a adivinar los rasgos de su madre en ella. El color de cabello de marrón y los ojos verdes, eran de su madre, cada uno fue heredado por Yaten y Taiki; pero él no se parecía en nada a su madre, así que eso le había hecho feliz. Feliz hasta que la pequeña comenzó a tomar su carácter, que en eso sí que no se le parecía en nada, sino que se parecía mucho más a Yaten en ese aspecto.

El que llegó por "equivocación" fue Kiyoshi, el esperado varón. Lo único malo fue que Serena le culpó durante todo el embarazo por el "descuido". Sin contar además que ese fue el embarazo más largo y tedioso de los cuatro, el único con vómitos y el que tuvo el premio por los antojos más extravagantes.

Y por todo ese tiempo en que estuvieron juntos, Seiya y Serena se pelearon y reconciliaron miles de veces. Algunas discusiones con mayor tono que otras; pero siempre volvieron a ellos, a pesar de las diferencias, semejanzas, todo lo que les unía y todo lo que les separaba.

Esa mañana de lunes, el primer día de preparatoria de Tsukiko (quien estaba buscando desesperadamente sus libros de texto que Kiyoshi se había encargado personalmente de babear hasta el cansancio), el primero del último año de primaria de Kohana (quien desayunaba tranquilamente a pesar de estar por llegar tarde) y el primero del primer año de Sakura (que ya había salido de la casa hacía quince minutos porque no quería llegar tarde), Seiya veía a sus hijas en su propio mundo pensando que quizá lo había hecho bien como padre, como marido y como persona. A pesar de las peleas, los regaños y momentos no tan felices que habían pasado. Quizá, sólo quizá, no lo estaba haciendo tan mal. Sus cuatro hijos les querían y estaba con la mujer que amaba.

Jamás pensó que las cosas llegarían a ser de ese modo y, no creyendo que alguna vez podría decir eso, pensó que estaba en paz con el destino que le había tocado. Había sido difícil; pero lo había logrado, con todos sus pros y sus contras; pero logrado al fin y al cabo (y eso era lo que contaba).