Título: ¿Bailamos?

Fandom: Sailor Moon.

Claim: Seiya/Serena.

Extensión: 897 palabras.

Notas: Escrito para tabla ilusoria de 30vicios y participa en el reto_diario. Se supone que está ubicado mientras los Three Lights están en la Tierra, entre el capítulo 174 y 188. Por cierto, la frase de "somos pocos y nos conocemos mucho" es de mi profesora de Inglés del colegio xD no sé por qué pero me acordé de ella cuando escribí esto, justamente porque recordé esa frase xDD


Para los festejos escolares, le había tocado a su clase la decoración del patio exterior del colegio, para que sirviese como lugar para bailar. Les había salido muy bien, además de que su curso trabajaba bastante bien en equipo, a parte de que las horas que invirtieron en la tarea, fueron muy amenas. Se había entretenido entre hablar con Amy, Mina y Lita, y riendo con Seiya, sin tener que preocuparse acerca de los enemigos o de Darien, cosa que en los últimos tiempos le estaba costando bastante.

Todo había quedado precioso, sin duda la decoración de ese año era una de las mejores que se habían hecho para los festivales escolares. Pero los festivales escolares son divertidos hasta que llega el momento de bailar. Le había gustado la parte de decorarlo y todo; pero ¿bailar? No gracias.

Serena siempre fue demasiado patosa como para coordinar manos y pies a la vez. Además, más de una vez le había hecho pasar vergüenza a Darien por ir pisándole cada vez que le sacaba a bailar en alguna de esas celebraciones, a las que iba con sus amigos universitarios.

— ¿Bailamos?

La pregunta le tomó de improviso, no había visto llegar a Seiya, por lo que casi salta sobre su asiento cuando escuchó su voz.

—Ni hablar. Intentarás cosas raras— le respondió frunciendo el seño con fingida desconfianza. No le preocupaba tanto la posibilidad de llegar a pisarle, sino de volver a tener retorcijones en el estómago como cada vez que le tenía demasiado cerca. No le gustaban demasiado.

—Oh, vamos. ¿Qué podría intentar? ¿Comerte? No eres tan apetecible, bombón.

—Así no es como se trata a una dama como yo, Seiya— dijo completamente ofendida, hinchando los mofletes. Seguramente se sentía así cada vez que estaba demasiado cerca de Seiya porque le caía tan mal que le daban ganas de vomitar. Eso tenía que ser. Alguien tan desagradable con las mujeres no podía ni siquiera llegar a gustarle un poquito.

—Oh, vamos, bombón—insistió el otro, sin darse por vencido. —No estamos haciendo nada, así que no tienes una excusa para decir no.

—Mirá, Seiya que somos pocos y nos conocemos mucho, ¿eh?— le advirtió cruzándose de brazos.

— ¿Qué quieres decir con eso?— sin entender nada de lo que le decía Serena, aunque estando divertido por su expresión enfurruñada.

—Que no intentes nada raro, porque estoy yo estoy con mi querido Darien y no podrás usarme como a las otras chicas.

— ¿Cuándo me has visto usar a una chica?

—Bu-bu… bueno… debiste hacerlo cuando yo no te veía— le acusó inútilmente, indicándole acusatoriamente con el dedo índice prácticamente sin darse cuenta. La verdad era que, a pesar de los molestos retorcijones y la posibilidad de pasar vergüenza por pisarle, sí quería bailar, además era sólo un baile, no era como si la fuese violar o algo así. —Está bien; pero me pones una mano encima y eres hombre muerto.

Seiya ni siquiera le prestó atención a las últimas palabras pronunciadas por Serena, haciendo que internamente ella se preguntase si al final eso terminaría bien.

Para colmo cuando llegaron a la pista de baile, la música cambió drásticamente, volviéndose una suave melodía, que contrastaba bastante con la música electrónica de moda, que estaba antes de que entrasen a allí. Podría llegar a jurar que Seiya había tenido algo que ver; pero sorprendentemente no se quejó, porque en ese momento le tomó suavemente de la cintura y le guió por todo el salón con una facilidad pasmosa.

Serena tan solo se dejó hacer, sin oponer resistencia a la gracia con la que Seiya le llevaba por toda la pista. Tan sólo se concentraba en el rostro de él, que parecía también bastante ido en su mundo, por lo que no pudo evitar preguntarse qué era lo que tanto escondía. Qué era ese sentimiento extraño que percibía cada vez que cantaban Seiya juntos con sus hermanos, sentimiento que también encontraba todos los días en los ojos de los tres.

El joven tenía toda la gracia natural y elegancia innata propia de un noble, cosa de la que ella carecía completamente a pesar de ser una. Al menos haber sido una. Sabía que estaba levantando suspiros de muchas de las chicas de allí, por lo que no era capaz de entender por qué se empeñaba tanto en perseguirle cuando tenía novio, si había montones de chicas más bonitas que ella (aunque odiase admitirlo), que morirían solamente por que les dedicase una mirada.

Quizá en otros momentos, si no estuviese el distanciamiento de Darien y no estuviesen en tiempos de guerra con Galaxia, no se le habría pasado por la cabeza llegar a enamorarse de él, una persona completamente diferente a la que estaba destinada a estar. Pero lo están y Seiya le está haciendo bailar como si fuese lo más natural del mundo y como si no pesase nada; de modo que no puede evitar pensar que tal vez debería alejarse de Seiya antes de que fuese tarde.

Ese hombre estaba destinado a ser el amor platónico de miles de mujeres. Y seguramente sería el causante de romper los corazones de otras miles más que le quisieran de verdad. Cuando Serena volvió al lugar donde había estado antes de que Seiya le pidiese bailar, se preguntó fugazmente si también sería el causante de romper el suyo; pero precisamente por llegar a enamorarle y jamás tenerle por ella misma.