Título: Media noche.

Fandom: Sailor Moon.

Claim: Seiya/Serena, Kiyoshi.

Extensión: 483 palabras.

Notas: Escrito para la tabla Ilusoria de 30vicios, para el reto_diario y para el quinesob.


Seiya cerró a las apuradas y torpemente la puerta de su dormitorio, estando demasiado concentrado en la mujer que tenía en entre sus brazos, que parecía tan ansiosa como él por llegar lo más pronto a la cama.

Habían pasado todo aquel largo día, esperando para que llegase la noche y no hubiese quien pudiese interrumpirles. Entre las obligaciones de padre y los caprichos extras de sus pequeñas, se estaban quedando cortos de tiempo para poder tener algo entre ellos.

Ambos cayeron a medio vestir sobre el cubre camas, completamente dispuestos a solucionar el tema de la ropa en unos pocos segundos. Los besos se volvían más ansiosos y profundos, mientras que sus manos viajaban por el cuerpo contrario, que tan bien conocían. Seiya no podía esperar a quitarse los pantalones.

Sin embargo, el sonido de alguien intentando abrir la puerta que tenía echado el cerrojo, les hizo parar abruptamente. Del mismo modo en que no pudieron evitar enfriarse a los segundos. Ya podían imaginarse quién era. La misma persona tocó un par de veces la puerta, al tiempo que les llamaba:

—Papá, mamá. No puedo dormir, ¿puedo quedarme con ustedes? No me molesta que se hagan cariñitos. Prometo no mirar.

Ambos padres se miraron entre sí.

— ¿Te olvidaste de poner el pato, cierto?— preguntó Serena, entre cansada y acusadoramente a su esposo. Seiya se encogió de hombros, intentando fingir que le daba igual.

—Tampoco es como si tú te hubieses preocupado demasiado por ponerlo— le retrucó levantándose de la cama y agarrando algunas de sus ropas para poder recibir al menor de sus hijos. El "pato" era un juguete de peluche con forma de pato color verde, que Haruka le había regalado a Kiyoshi para su segundo cumpleaños. Sin embargo, al niño no sólo no le gustó, sino que encima le agarró miedo. De modo que, decidieron ponerlo en la puerta cada vez que tuviesen intimidad, para evitar que el niño les cortase el ambiente erótico. No era por meterle miedo a Kiyoshi, sino que este era muy celoso de ellos y parecía darse cuenta (de alguna forma), cuando estaban por tener intimidad y no quería que estuviesen juntos.

Pero esta vez, Seiya con el apuro, se había olvidado de poner el pato en la puerta.

En cuanto Seiya le permitió el paso Kiyoshi a su cuarto, este corrió inmediatamente a la cama y saltó sobre ella, para poder acomodarse a la izquierda de su madre. Es decir, en el centro de la cama. Seiya vio que no le quedaba otra, de modo que se acercó a la cama y le plantó un beso en los labios a Serena y uno en la frente a un Kiyoshi que estaba a punto de dormirse.

En cuanto se acostó, vio a su derecha suspirando levemente, viendo que dos de sus cinco personas favoritas estaban con él esa noche. Qué se le iba a hacer.