La entrevista había ido sorprendentemente bien.
Media hora después de terminarla Edward no fue a casa, sino a dar un paseo por el parque. Mientras contemplaba los árboles llenos de vida llegó a la conclusión de que Bella había desempeñado un papel tan importante en su vida que le costaba recordar cómo era antes de que apa reciera ella. Todos esos años ella había sido la persona que había incorporado color a sus días, convirtiendo el juego de la vida en algo fascinante. Había añadido profundidad y perspectiva, y entonces comprendió que era su influencia lo que lo convirtió en un buen escritor. Porque Edward no solo se dedicaba a escribir sobre vinos, sino sobre las personas. Sus peculiaridades, sus puntos vulnerables. Cosas que jamás habría notado si Bella no le hubiera mostrado el camino.
Pensó en las palabras de Alice y sintió la necesidad de sentarse en un banco. Bella quería algo más. Aún no sabía con certeza qué. ¿Vivir juntos? ¿Matrimonio? No podía ofrecérselo.
Con lo mucho que lo conocía, ¿no se daba cuenta de que no era una cuestión de elección sino de biología? Lo único que tenía que hacer era mirar a su familia para comprender que el matrimonio no figuraba en su destino, no si quería mantener la cordura. Y no solo sus padres eran prueba del fracaso, sino su hermano Tom, que con solo veintidós años ya iba por el segundo matrimonio.
Y como Edward era pragmático, había decidido romper esa cadena. Poner fin a tanta necedad. Tomar el camino del cobarde.
El pensamiento fue como un golpe directo. Se esforzó por hallar solaz en viejas excusas, pero no le sirvió de nada. La verdad era demasiado grande, demasiado poderosa.
No era el maldito destino el que impedía que se comprometiera con Bella, ni la preocupación de que pudiera romperle el corazón. Era por terror a que ella rompiera el suyo. La quería, no como amiga, sino como a un espíritu afín. En algún rincón profundo de su mente, lo había sabido durante años. Si se casaban y él lo estropeaba... Tembló. No sobreviviría. Mejor salvar la amistad mientras todavía era posible. Reconocer que su noble, aunque temerario, experimento había fracasado. Se retiraría poco a poco. Esa noche, por ejemplo, no iría a verla. Además, Bella no se sentía bien. Era lo mejor. Tampoco lo echaría de menos.
Pero él sí. Pensar en su cama, tan vacía, tan fría, hizo que deseara quedarse despierto toda la noche. 0 quedarse dormido en el sofá. Pero si no la llamaba ella pensaría que pasaba algo.
Sacó el teléfono móvil con la intención de marcar su número. Pero lo volvió a guardar, se levantó y se marchó del parque.
Qué sorpresa. Pasa.
Edward sonrió, aliviado por ser bien recibido. Entró y se dirigió al sofá.
¿A qué debo este honor?
Necesito hablar contigo.
Bien. ¿Sobre qué?
Bella.
Pongámonos cómodos indicó Jessica al tiempo que asentía.
Se sentó en el sillón blanco de piel y Jessica. Regresó al salón con una botella de vino blanco y dos copas.
¿Te apetece?
Vengo de una cata. Preferiría agua.
Dio media vuelta y regresó a la cocina, Edward dispuso de un momento para pensar lo hermosa que era, aun sin maquillaje, con vaqueros viejos y una camiseta. Entonces volvió, todavía con el vino en una mano y un vaso con agua en otra. Después de pasárselo, se sentó frente a él, con las piernas acurrucadas y dejando el vino sobre la mesita.
¿Qué sucede? inquirió.
Necesito consejo.
¿Y has venido a verme a mi? mostró auténtica sorpresa.
~ Bueno, sí. Conoces a Bella desde hace mucho tiempo. Tú misma has pasado por algunas situaciones complicadas. Supuse que lo mejor sería hablar contigo.
Complicadas, ¿eh? Interesante modo de exponerlo se sirvió una copa de chardonnay y volvió a reclinarse . Adelante.
No sé cuánto sabes tú. Es imposible mantenerse al día con todos vosotros, pero según Alice, Bella no es feliz.
Continúa,
Es evidente que a pesar del acuerdo original, desea más.
¿Más de qué?
No estoy seguro. Pero creo que lo que busca es una especie de compromiso.
Ah Jessica asintió como si acabara de darle la última pieza de un acertijo que él no podía ver.
No sé bebió un sorbo de agua, y aunque mitigó su sed, no le aclaró los pensamientos . No sé que hacer.
Viniendo de ti, resulta interesante.
Sí en particular desde que treinta minutos atrás había decidido echarse para atrás . Si se tratara de cualquiera menos de Bella...
Pero se trata de Bella.
Sí.
¿Crees que podrías hacerlo? Jessica se adelantó con expresión seria . Me refiero a largo plazo. ¿En la enfermedad y en la salud, y todo eso?
Esa es la cuestión, ¿verdad? jamás me consideré capaz de hacerlo.
¿Pero crees que con Bella existiría una posibilidad?
Tenía tantas ganas de creerlo que le dolían los dientes. Pero se encogió de hombros.
Tal vez.
Jessica lo observó largo rato, luego bajó la vista a sus manos. Al final volvió a mirarlo.
Lo único que puedo hacer es decirte lo que pienso. Podría estar completamente equivocada, de modo que tendrás que tomarlo con pinzas Edward asintió . Creo que debes confiar en tus instintos. El gran riesgo reside en perderla para siempre, ¿no?
Sí le bastó oír las palabras para sentirse mal.
Desde que te conozco jamás te has considerado el tipo de hombre que se casa. Que lo seas o no es menos importante que el hecho de que crees serlo. Porque estoy convencida de que somos nosotros quienes lo fabricamos. Con nuestra actitud y creencias, aunque no las entendamos. Aunque solo nos aporten dolor.
-¿De modo que al creer que jamás me irá bien en el matrimonio, consigo que se convierta en una verdad?
-Pero es una pena. Me parece que Bella y tú formáis una pareja increíble. Si las cosas hubieran sido un poco diferentes, podríais haberlo tenido todo.
-¿Cómo Jasper y Alice?
-Cómo Jasper y Alice.
Su añoranza fue tan fuerte que apenas podía respirar. Como un niño pobre con la nariz pegada al escaparate de una tienda de dulces, deseaba que un milagro llenara sus vacíos bolsillos emocionales.
-No crees que sea capaz de cambiar mi forma de pensar ¿verdad?
-Tal vez. Tal vez si la amas lo suficiente lo consigas. Pero no te engañaré. Jamás he visto a alguien cambiar algo tan fundamental sobre sí mismo. No es que no pueda suceder –añadió al percibir su desilusión.
-El riesgo es bastante grande,
-Si, pero la recompensa también podría ser bastante grande –durante un instante también Jessica tuvo la nariz pegada a la tienda de dulces.
En el silencio reinante, Edward sopesó las ventajas y las desventajas.
No quiero rendirme musitó al fin.
No tienes por qué hacerlo.
Pero no puedo seguir durmiendo con ella. Eso solo empeoraría las cosas, ¿no?
Edward, ¿por qué no se lo preguntas a ella?
¿Preguntárselo a ella? estuvo a punto de soltar el vaso, pero se recuperó de inmediato . ¿Esto?
Te conoce mejor que nadie.
Sí, pero...
Confía en ella. Por encima de todo, es tu amiga.
Dejó el vaso en la mesita y luego apoyó los codos en las rodillas. Pensó en hablar con Bella de eso. La conversación podía ser un campo de minas. Un paso en falso, y boom, su más querida amiga podía saltar por los aires.
Alzó la vista y sorprendió a Jessica sin sus barreras; el dolor y la tristeza eran tan obvios en su cara que le encogió el corazón. Pero al instante eso se desvaneció y ella volvió a ser la mujer ecuánime y serena de siempre. Pero él había visto la verdad. El tipo de dolor que solo provoca el haber perdido a alguien amado.
El pánico hizo que se levantara.
Gracias. Dejaré que vuelvas a tu vida normal.
Fantástico manifestó ella . Otra noche de televisión. Hurra.
Se acercó a ella y se inclinó para besarle la mejilla. Luego tomó su mano libre entre las suyas y se la llevó a los labios.
-Cuídate, ¿de acuerdo?
-Siempre lo hago –asintió.
Bella salió de la consulta del médico y avanzó con la corriente densa de transeúntes. El impacto de las palabras del ginecólogo aún reverberaba por su cuerpo, centrado en la pequeña vida que crecía en su interior. Se habían acabado las dudas. Ya era una realidad.
Debía contárselo a Edward. Era la realidad de ambos y merecía ser partícipe de ella desde el principio. Aunque no por teléfono. Necesitaba ver su reacción, a pesar de que se hacía una buena idea de cuál podía ser.
Tenía la certeza de que le pediría que se casaran, aunque estaba preparada para eso. Él jamás sabría lo que había en su corazón y se sentiría forzado a hacer lo que tradicionalmente era considerado lo apropiado.
Giró por la Avenida Lexington y sacó el teléfono del bolso. Sonó varias veces y al final saltó el contestador automático. Tras escuchar su mensaje, dijo: «Llámame. Me gustaría que nos viéramos esta noche, ¿de acuerdo? Adiós». Luego llamó para ver si tenía algún mensaje en su propio contestador, y el primero que oyó le indicó que había sido innecesario que lo invitara. La voz de Edward, algo lejana, le decía que iba de camino a California, donde debía terminar su artículo. Regresaría en una semana. Esperaba que se sintiera mejor. Clic.
Maldición. Bajó la antena del teléfono con algo de brusquedad y lo guardó en el bolso. Le resultó algo raro que se fuera a California sin habérselo dicho. Se habían visto la noche anterior y unas horas antes también hablan hablado por teléfono. No era típico de él. Por lo general Bella conocía su agenda casi con dos semanas de antelación.
Debió surgir algo durante su entrevista, eso era todo. No era por ella, ni por los dos. Solo por trabajo.
Pero se sintió en un apuro. No podía contárselo al resto del grupo sin habérselo dicho primero a él, lo cual haría que las cosas fueran horribles, ya que era incapaz de mantener un secreto durante más de veinte minutos.
Quizá pudiera decírselo solo a Alice. No. No sería justo. Edward tenía derecho a ser el primero.
Se acercó al bordillo y paró un taxi. Aunque tenía la mente en otra parte, aún debía trabajar para ganarse la vida. Esa noche ni siquiera contestaría el teléfono. De camino a casa pensaba pasar por una librería y elegir un libro sobre el primer embarazo. Eso la mantendría ocupada.
Era un buen plan, que habría funcionado si a las siete y media no hubieran llamado a su puerta. Mike.
¿Molesto? preguntó . ¿Estás ocupada?
Bella meneó la cabeza y le indicó que pasara.
¿No tienes ensayos esta noche?
No. El director y la estrella están con gripe. Al menos eso es lo que han dicho. Personalmente creo que son amantes. Eso, o se han tomado un día para ir a casarse.
Suena complicado.
Mike se dejó caer en el sillón y sonrió cuando Aro e Irina fueron a darle la bienvenida.
Es el teatro. Siempre es complicado dijo.
¿Qué te sirvo? preguntó con una sonrisa, yendo hacia la cocina.
¿Tienes algún batido de chocolate?
Desde luego a ella no le gustaban pero siempre guardaba algunos en la nevera por si Mike la visitaba . ¿Qué pasa?
Tenía que contárselo a alguien repuso . Ya no podía guardármelo más.
Sonaba tan entusiasmado que Bella regresó lo más pronto que pudo al salón. Al darle la bebida, notó que pasaba algo importante.
Es Jane.
¿Sí?
Respiró hondo y soltó el aire con fuerza.
Sé que parece una locura y también que ha sucedido muy deprisa, pero, Bella, es el elegida.
Ella sonrió. En todos los años desde que lo conocía, jamás lo había visto de esa manera.
Nadie había sido «el elegida», ni siquiera Judy.
No lo esperaba continuó él, poniéndose de pie, lleno de energía contenida . Ya en la universidad me había gustado, aunque eso no bastó para pararlo todo.
Entonces, ¿qué ha cambiado? preguntó ella.
Todo. Ella, yo. Lo único que sé con seguridad es que esto es de verdad. Nunca he sentido algo parecido. Estoy como sosegado, ¿sabes? Como si hubiera vuelto a casa.
A mí no me pareces sosegado.
Porque lo he comprendido hoy. Hace unas dos horas, para ser preciso. Me lo he pasado en grande y he querido estar con ella en todo momento. Hablamos y hablamos, y es una chica normal, salvo que no es nada corriente. Le encantan sus ordenadores, pero no hasta el extremo del fanatismo. Es pasión apoyó las manos en el respaldo del sofá . Pero lo milagroso es lo que siento yo cuando me encuentro con ella.
Cuéntame.
Titubeó unos segundos, como si buscara las palabras adecuadas.
Llega hasta mí. No solo a las partes agradables y encantadoras, sino también a las feas y desagradables. Y le gustan todas. En serio. No le importa que me obsesione la interpretación, o que sea un idiota cuando se trata de mi chequera se apartó del sofá y lo rodeó otra vez, sentándose . Me siento completo afirmó.- Venga, dime que es un tópico... pero, maldita sea, Bella, es la verdad.
Ella lo entendía. Más de lo que podía revelar, de lo que se atrevía a reconocer ante sí misma.
Me alegro mucho por ti sintió que las lágrimas le humedecían los ojos . Te lo mereces.
¿Sabes qué? le tomó las manos y las apretó . Estoy de acuerdo. Aunque a veces debo pellizcarme para comprobar si es de verdad.
Oh, Mike. Me complace tanto que me lo hayas contado. Es increíble.
Sí. Cielos, jamás pensé que encontraría lo que tienen Jasper y Alice. Pero me equivoqué.
Siento escalofríos se hallaba encantada por Mike, que había pasado por demasiadas relaciones fallidas. De todos sus amigos, era el más dulce y confiado. Lo cual, desde luego, lo convertía en un blanco fácil.
Nos vamos a ir a vivir juntos continuó él . Este fin de semana. Ella va a dejar su apartamento. Durante un tiempo lo intentaremos en el mío, y luego veremos si podemos encontrar algo más grande.
Es maravilloso. Tendremos que ofrecer una gran cena para celebrarlo.
Mike asintió. Su animación menguó y la sonrisa se desvaneció.
Y bien, ¿qué sucede entre Edward y tú?
Bella se esforzó por no cambiar la expresión.
Nada. Se ha ido una semana a California.
¿Aún seguís con el experimento?
Al menos seguíamos asintió . No sé si va a continuar.
¿Por qué no?
Puede que no sea el teatro, pero es complicado.
Mike suspiró y le apretó la mano.
¿Sabe que estás enamorada de él?
¿A qué te refieres? intentó soltarse, pero él no la dejó.
Es obvio, cariño. Todos lo sabíamos, pero queríamos que fueras tú quien nos lo dijera primero. Te vi en la boda, y en el almuerzo de los domingos. Lo tienes mal. Espero que Edward sea capaz de levantar la cabeza el tiempo suficiente para ver lo afortunado que es. Los dos os necesitáis.
Te equivocas afirmó, consiguiendo soltarse . Solo somos amigos, ¿lo recuerdas? Amigos con sexo.
Puede que yo sea actor, pero no estúpido. Ni tampoco ciego. Es posible que todo comenzara como amigos, pero se ha convertido en algo diferente. Así que no lo estropees. El amor es lo más importante. Créeme.
Bella sonrió, pero no de alegría.
Hacen falta dos para tener una relación de amor, Mike. Dos personas que quieran lo mismo.
Y él lo quiere, y tú lo sabes. Aunque debes recordar que es un chico, y a veces no son demasiado brillantes. Dale algo más de tiempo. Terminará por verlo.
Te quiero, Mike, pero te equivocas. Jamás establecerá un compromiso permanente con una mujer. Es lo último que busca en nuestra relación.
¿Estás segura?
Lo estoy. Es de lo único de lo que estoy segura en el mundo.
Entonces lo siento Mike suspiró . Por los dos.
Sí. Yo también.
Pero que cabezotas estos dos espero que pronto se arregle todo, déjenme sus comentarios a si me animo a publicar mas rápido el capitulo final... Besos.
