Disculpen el retraso, no tengo perdón ni explicación ante ello. Sólo espero que les sigan queriendo leer este fic el cual escribo con mucho amor para todos y para mi.

Las advertencias de siempre.

Disfruten del nuevo capítulo.

Citas a ciegas

El despertador comenzó a sonar, sacando a Arthur del maravilloso mundo de los sueños, con mal humor extendió la mano para apagar el aparato, mas apenas pudo hacerlo ya que un fuerte dolor recorrió todo su cuerpo. Después de varios minutos, muchos quejidos y maldiciones logró su cometido.

Observó su cuarto confuso, las imágenes del día anterior le llegaron, sintiéndolo como un balde de agua fría. Se acostó nuevamente en la cama, quejándose ante los dolores que sentía, por un momento pensó en no asistir a clases y quedarse acostado, pero luego de pensarlo llegó a la conclusión de que sería una estupidez.

Ignorando el dolor en su cuerpo y un poco más decidido, se dirigió al baño, se sacó la ropa, las vendas y luego se metió a la ducha. Se sintió mejor cuando las gotas tocaron su cuerpo y con calma comenzó a limpiarse, tomándose aun más tiempo del normal. Realmente necesitaba sacarse todo lo malo del cuerpo.

Una vez terminado el baño, se vendó nuevamente y luego se observó al espejo. Definitivamente no le gustó lo que vio, tenía su mejilla roja en clara señal de haber sido golpeada, su cuerpo tenía varias heridas cubiertas por vendas y además sus ojos se encontraban un poco ojerosos, también tenía un dolor de cabeza horrible junto con el dolor recorriéndole el cuerpo. Su reflejo expresaba molestia y cansancio. Se veía tan patético, tal vez no debía asistir realmente a la escuela.

Esta escuela se encontraba en la ciudad y era reconocida como una de las mejores, él y Alfred vivían lejos del ruido de ciudad, pero al enterarse de lo buena que era optaron por ir sin más. La distancia con sus padres nunca le había afectado, pero por primera vez sentía que quería verlos, quería sentirse querido.

Se dio la vuelta para ignorar su reflejo, no debía comportarse como un llorón, aun tenía muchas cosas que hacer y preocuparse. Ya había pasado todo y sólo debía superarlo. Respiró hondo y luego se fue a buscar ropa limpia.

Una vez listo volvió a ver su reflejo en el espejo, aun veía aquel patético reflejo.

"Me pregunto si Alfred se preocupará" – No evitó preguntarse mientras observaba su mejilla roja, negó rápidamente aquello. - "Lo dudo… es Alfred"

- No pensar en él… recuerda tu promesa. – Se habló aun mirándose en el espejo, intentó sonreír y luego fue a buscar sus cosas para irse al colegio. Cuando tomó su teléfono rápidamente marcó un mensaje de texto al club de citas exigiendo que le llamaran de vuelta, una vez enviado el mensaje rápidamente recibió una respuesta indicándole que lo harían dentro del día. Maldijo un poco y luego se dirigió a la puerta, pronto comenzarían las clases y por primera vez el iba atrasado.

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Alfred estaba molesto, por primera vez llegaba temprano y Arthur no aparecía por ningún lado. Había llamado a Kiku y este le había dicho que aun no había podido descubrir algo lo suficientemente bueno del bastardo ese. ¿Cómo iba a vengarse si no tenía nada con qué hacerlo?

Notó a Francis en la entrada y rápidamente fue a su lado. Quizás había visto llegar a Arthur ayer en la noche.

- ¡Hey! – Gritó con fuerza, ignorando el rostro molesto del francés y la mirada sorprendida de una estudiante del lugar.

- ¿Qué pasa Alfred? – Francis le sonrió al joven, la muchacha se dedicó a observarlos en silencio mientras algunos estudiantes entraban al establecimiento.

- ¿Has visto a Arthur?

- Mmm… puede ser… como puede que no. -Alfred lo miró confuso. – Dependiendo del motivo por el que lo buscas puedo responder aquella pregunta. – Explicó al notar que el otro no lo había entendido.

- Sólo quería hablar con él.

- Oh… ¿Por algún motivo en especial? – Alfred volvió a mirar al francés confuso ¿Por qué tantas preguntas?

- ¿Debería tener alguno?

Francis se mantuvo en silencio un momento y luego le sonrió tranquilamente. Si Alfred tenía algún conocimiento de lo que le había pasado a Arthur el día anterior de seguro se le hubiese notado enseguida, e incluso se hubiese quedado con el inglés para no dejarlo solo. Suspiró para sorpresa de ambos estudiantes.

- No sé nada Alfred.

- Bien… gracias. – Alfred se alejó sin más dejando a los adolescentes nuevamente solos.

Caminó algunos pasos antes de sentir el celular vibrar y rápidamente lo abrió pensando que podría ser Kiku. Más no lo era, aunque aquel mensaje ya le indicaba que Arthur se encontraba bien dado el contenido del mensaje, de seguro su amigo alegaría por lo ocurrido el día anterior. Por el recuerdo rápidamente su expresión cambio a una molestia ¿Cómo alguien podía ser capaz de cometer semejante barbaridad a alguien tan lindo como Arthur? Simplemente no podía entenderlo.

No quiso pensar más en el tema, pronto Kiku le daría una información más que valiosa y lo suficientemente poderosa para destruir a ese bastardo que se atrevió a tocar a su Arthur. También tenía que arreglar aquel malentendido con su amigo ante la relación que tenía con Kiku. Diablos, a veces los adolescentes tenían tantas cosas de las que preocuparse, no podía entender a los adultos cuando le decían que la vida adolescente era sencilla, simple y maravillosa. Esa gente estaba loca.

La campana lo sacó de sus pensamientos y con desgano se fue a la sala. Arthur llegó tarde por lo que tuvo que esperar afuera el cambio de hora y así entras a clases. La sorpresa de todos los estudiantes se hizo notar cuando Arthur entró al salón, mas ninguno dijo algo de frente ante el aspecto del inglés. El rubio podía sentir las miradas de todos junto con sus inentendibles susurros. Se sentó sin más y la clase continuó.

Ya en el recreo Alfred se acercó rápidamente al puesto de Arthur.

- Hey Arthur… - Se congeló al ver el rostro del inglés, no se había percatado de aquella herida el día anterior ¿En qué momento le había pasado aquello? Lo tomó de los hombros y lo acercó a su lado. - ¡¿Pero qué diablos te pasó?

Varios alumnos giraron al escuchar el grito, pero luego siguieron con sus cosas, ya se enterarían ellos de lo que le había pasado a aquel estudiante tan callado y de mal genio. Francis por su parte observaba disimuladamente la escena mientras conversaba con otros estudiantes.

- Nada Alfred. – Arthur intentó alejarse, pero el otro no se lo permitía, como pudo el inglés se trago el dolor que la fuerza de Alfred hacía.

- ¿Cómo que nada? – Volvió a levantar la voz.

- Maldición no hay necesidad de gritar. – Ahora el inglés se estaba molestando.

- ¿Ocurre algo? – Kiku se acercó preocupado a los rubios sin saber cómo aquello hacia que Arthur se sintiera más molesto e incómodo. Maldijo a sus adentro sin poder salir por la maldita fuerza de su amigo. Kiku se percató del rostro de su amigo y rápidamente se acercó para examinarlo.

- No es nada. – Repitió.

- Deberías ir a la enfermería. – Habló el japonés sin tomar en cuenta sus palabras.

- Así es, te llevaremos ahí. – Secundo Alfred hiriendo con ello al inglés ¿En qué momento Alfred seguía las ideas de Kiku?... eh es verdad… desde que se conocieron, desde que Arthur recuerda haber visto al japonés por primera vez junto a su amigo.

- Ya dije que no es nada. – Levantó el tono para ser escuchado por los jóvenes.

- No lo sabremos hasta que vayamos. – Respondió Kiku con suavidad, comprendiendo al fin un poco de la actitud de Arthur.

- Mejor prevenir que lamentar. – Le siguió Alfred.

"Dejen de torturarme" Pensó el inglés sintiendo como su pequeña máscara comenzaba a romperse. Apenas llevaba algunas horas enterados de su relación y diablos que le dolía todo aquello… no podría disimularlo por mucho más tiempo si la parejita se aparecía y comenzaba a molestarlo.

- Yo lo llevaré. – La voz de Francis sorprendió a todos. Rápidamente y aprovechando la sorpresa, el francés liberó a Arthur de los brazos de Alfred y luego lo acercó a su lado. La campana del final del recreo se escuchó, los cuatro se quedaron observando entre sí.

- Si… es mejor que Francis me lleve. – Arthur sonrió de la mejor forma posible, para luego comenzar a hablar en un tono de broma. – No quiero molestarlos, debes disfrutar de su tiempo cuando están juntos.

- Lo dices como si fueran pareja. – Francis observó a Kiku y Alfred luego de comentar aquello. Arthur continuó sonriendo, pero esta vez su tono fue algo más fuerte.

- No hablo por hablar idiota.

- Mmm recordaré aquello. – Susurró en la oreja del inglés haciéndolo sonrojar.

- ¡Hey!

Alfred observaba la escena con molestia. Estaba a punto de separar a esos dos mas una mano de Kiku se lo impidió. Arthur observó aquello y con la misma sonrisa de siempre exclamó con suavidad.

- Vamos Francis, dejemos a los tortolitos tranquilos.

- Como digas.

El americano apenas reaccionó cuando los otros se fueron alejando hasta llegar junto al profesor recién llegado para explicar la situación, el adulto asintió y dejó que los jóvenes se marcharan.

- No… - Susurró mientras observaba la puerta cerrarse, ignorando la mirada de Kiku en su persona.

El profesor hizo que los demás alumnos se sentaran para así comenzar su clase.

"Alfred" Pensó el japonés mientras se sentaba en su puesto observando la mirada fija de Alfred hacia el puesto de Arthur.

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Arthur caminaba con Francis hacia la enfermería.

- No es necesario que me acompañes, puedo ir solo. – El francés se volteo para ver al otro.

Alfred ya no está a tu alcance ¿Tengo una oportunidad? – Arthur suspiro, no deseaba que ahora el idiota francés se burlara de sus desgracias.

- No lo sé. – Optó por responder ante toda esta estupidez. Francis se acercó a su lado y con suavidad llevó una mano al mentón del inglés, levantándole la cabeza para que ambas miradas se cruzaran.

- ¿Quieres que te ayude a olvidar?

Arthur observó aquellos ojos azules, tan distintos al color de Alfred. Se guardó su pesar ante el recuerdo de su amigo y se alejó con molestia del toque del francés. Más continuó observándolo a los ojos, analizando, preguntándose si aquel adolescente le estaba diciendo la verdad o sólo estaba jugando con él.

Los segundos pasaban sin que alguno dijera algo. Francis sabía que el inglés estaba analizando sus palabras. Arthur por su lado…

- Idiota. Ahora déjame solo antes de que me arrepienta. – Fue lo único que pudo exclamar. Si Francis entendía entonces bien. Francis sonrió tomando aquello como un sí, rápidamente se acercó al otro para besarlo, Arthur detuvo su intento con una expresión seria.

- Si te atreves a engañarme, si descubro alguna mentira, si me entero de alguna cosa que has hecho de las que siempre sueles hacer cuando tienes otras parejas… te castro.

- Claro amor… claro. – Francis sonrió, disimulando su miedo ante las palabras de Arthur.

- Nada de amor idiota.

Finalmente se besaron. Arthur no creía en las palabras del francés, realmente no podía creer que aquel idiota lo quisiera como lo dijo la noche anterior, aún así necesitaba seguir adelante y olvidarse de una buena vez de Alfred. Aquel joven nunca fue suyo y nunca lo seria. Respondió el beso con la mayor intensidad posible, luchando por la dominación del otro. Cuando se separaron Arthur respiraba agitadamente Francis no evitó pensar en lo que se estaba perdiendo el americano por culpa de su estupidez, sabía de los sentimientos de ambos y por lo mismo se había sorprendido que estuviera con Kiku. Pero las oportunidades iban y venían y el no pensaba desperdiciar esta.

- Aún así arreglaré lo del club de citas.

- ¿Qué club de citas? – Arthur se sonrojó ante la pregunta y se golpeó mentalmente por su estupidez. – Escucha Francis, es momento de hacer algunas reglas para que esta extraña relación funcione.

- ¿Pensando en lo mejor para los dos?

- Si… ahora… - Se sonrojó cuando un dedo del francés se posó en sus labios, callándolo.

- ¿Podemos ir a la enfermería? – Arthur asintió aún sonrojado.

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Alfred continuó observando el puesto de Arthur, la profesora continuaba dando clases en relación a un tema que el americano francamente no le importaba.

Había sonado una nueva campana y faltaba otra más para indicar la hora del almuerzo. La puerta se abrió Alfred se giró rápidamente sólo para encontrarse con Francis, sin Arthur. Observó al francés con curiosidad y confusión, este al percatarse de su mirada le sonrió dulcemente.

Francis no le diría absolutamente nada a Alfred, ya lo había desilusionado la "relación" que tenía con el japonés. Esta era su oportunidad de conquistar al inglés. Se sentó en su puesto tranquilamente.

Cuando el timbre sonó indicando la hora del almuerzo, Alfred tomó sus cosas y rápidamente se retiró del salón, necesitaba llegar a la enfermería. Kiku por su parte se acercó lentamente al francés.

- Francis-san…

- No digas nada. – Le interrumpió de forma seria. – Puedo darme una idea de su extraño plan con el pobre de Arthur, pero la verdad no quiero saberlo.

- Fue algo… no fue algo planificado y… - Kiku intentaba excusarse, mas el francés lo interrumpió nuevamente.

- No sé qué diablos está pensando Alfred por hacer algo como…

- ¡No fue culpa de Alfred-san! – Kiku odiaba levantar la voz, pero tampoco le gustaba que hablaran mal de sus seres queridos y más aun si no sabían los verdaderos motivos de todo.

- ¿Entonces?

- Bueno… - Tampoco le gustaba hablar sobre la vida de los demás, pero sabía que si no le contaba a Francis todo, este simplemente no le daría oportunidad a Alfred para aclarar esta situación.

- ¿Y bien?

- Necesitamos hablar Francis-san, de un tema serio y en relación a dos jóvenes enamorados y perdidos.

- Mmm… me gustan ese tipo de temas. – Francis sonrió, al fin sabría sobre el otro lado de la historia. Por mucho que había dicho que no le importaba, sabía que aquello era mentira.

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Alfred se encontraba por los alrededores del colegio, había llegado a la enfermería pero no había encontrado a Arthur. Se dedicó a buscarlo por todos lados, perdiendo la mayor parte de la hora de colación, sin conseguirlo. Se apoyó en una muralla tratando de calmar su agitada respiración, una vez logrado aquello levantó la cabeza, para su sorpresa Arthur se encontraba a pocos metros. Se fue acercando lentamente y con cuidado en una clara intención de asustar al inglés, pero luego se percató de que el joven se encontraba hablando por teléfono, sin más, y aún con su idea de asustarlo, se escondió en unos arbustos.

- ¿Hablo con el gerente?

Alfred sonrió al escuchar claramente al inglés y luego su cara asustada cuando lo sorprendiera.

- Si… Arthur Kirkland… bien espero.

Se movió un poco de su posición para poder observar a su amigo. Arthur se encontraba apoyado en una muralla, dándole la espalda.

- Buenas tardes, hablo para hacer un reclamo… si, en relación a mi cita de ayer… realmente es un gran problema.

Alfred se mantuvo lo más silencioso posible al escuchar aquello, sabía exactamente a lo que se refería su amigo.

Arthur por su parte se encontraba avergonzado y asustado ante lo que estaba haciendo, pero no quería (Ni deseaba) que alguien más pudiera ser víctima de ese loco. Aunque más loco era el por dudar de permanecer en aquel programa, estaba seguro de cualquier persona simplemente lo dejaría, pero el... Necesitaba superar sus miedos y a Alfred, era tiempo de madurar, si es que lo que hacía se consideraba maduro.

- Si, ayer fui atacado dos veces por mi cita el… - Se mordió el labio, no quería decirlo, mas sabía que era necesario. Continuó hablando de forma tranquila y sin expresar emoción alguna. – Intentó violarme… casi lo consiguió en el segundo ataque.

Escuchó atentamente la respuesta. Aquel era un tema serio y por lo mismo el gerente deseaba hablar en persona sobre aquel asunto. Arthur supuso aquello, estaba preparado para ello y por lo mismo aceptó juntarse con aquel hombre para conversar más profundamente de aquel serio tema.

- Entonces nos vemos ese día. Si… gracias.

Cerró el celular y lo observó por algunos segundos. Si, estaba haciendo lo correcto así que no tenía nada que temer. Estaba a punto de marcharse cuando un ruido en los arbustos lo hizo voltearse. Sus ojos se abrieron en sorpresa al ver a Alfred acercarse con una expresión tan seria como la de la noche pasada ¿Por qué diablos estaba aquí?

- Idiota, me asustaste. – Guardó el celular y lo miró con molestia, pero nuevamente se sorprendió cuando el americano lo empujó a la muralla impidiéndole el paso con su cuerpo. No evitó temblar cuando su mente asimiló aquello con la noche anterior. – Alfred… suéltame. – Intentó sonar molesto, pero no lo estaba consiguiendo.

- ¿Te volvió a atacar?

- Alfred suéltame. – Repitió, ignorando la pregunta, demasiado asustado ante la cercanía y el recuerdo.

- ¿Cuándo lo hizo?, ¿Por qué no me lo dijiste?

- ¡Suéltame! – Alfred se alejó por el grito, al fin percatándose del cuerpo tembloroso del inglés. Intentó acercarse, pero Arthur como pudo se alejó.

- Estoy bien Alfred. – Como pudo Arthur luchaba por mostrarse sereno e indiferente.

- Pero…

- No necesito de tu ayuda, estoy bien.

- Pero somos amigos y…

- Lo sé. – El inglés observó atentamente el otro rostro y le sonrió con dulzura y sinceridad. – Estoy bien, así que vayamos a clases.

El timbre indicando el final del almuerzo se escuchó por todo el establecimiento. Alfred sólo podía observar la expresión de su amigo, de su persona más querida sin poder acercarse o hacer algo para aliviar su dolor. Si tan sólo su tonto miedo de separarse de Arthur para siempre no lo molestara.

- No me hagas esto Arthur, no te alejes de mi lado. – Pero aún así era lo suficientemente egoísta para decir aquellas cosas.

Arthur por su parte sólo suspiró al escuchar aquella oración. Tantas veces había tenido la esperanza de que Alfred respondería a sus sentimientos, debido a la forma en que lo trataba o por las cosas que le decía. Pero sólo eran eso, palabras. Palabras dichas de un amigo a otro y sin mayores intenciones. El había sido el tonto por creer lo que no era.

- No iré a ningún lado Alfred.

- Entonces no me ocultes nada… yo quiero saber todo de ti. Apoyarte, ayudarte y… - Alfred se calló, deseaba tanto decir "amarte" pero le resultaba imposible, más al ver la expresión serena de su amigo.

- Esas palabras deben ser para Kiku idiota. De seguro se sentirá mal si supiera qué me dices aquellas cosas, siendo que deben ser para él.

- Pero…

- ¡Ya! – Ahora la expresión del inglés era seria. – Vamos a clases.

El americano no respondió, sólo se limitó a seguirlo. ¿Cómo podría ayudar a si amigo si no podía expresarle libremente sus verdaderos sentimientos? Y por lo mismo ¿Cómo podía pedirle que le contara todo, qué confiara en él? Además estaba la posibilidad de que Arthur ya no lo amara. Y aunque aquella idea no le gustaba, era algo que aceptaría si Arthur se lo decía.

- Por cierto… - Arthur se detuvo para observar fijamente a Alfred. – Estoy saliendo con Francis.

Sin esperar respuesta continuó su camino. Alfred se congeló al escuchar aquello ¿Realmente había perdido su oportunidad con Arthur? No evitó sonreír con nostalgia.

- Si… y fui yo quien destruyó aquella posibilidad por completo.

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El resto del día pasó sin mayores conveniente. A La salida Alfred se acercó a Arthur para invitarlo a salir a algún lugar. Arthur miró y con una sonrisa rechazó la invitación, Francis se acercó a los jóvenes y sin vergüenza expresó que Arthur se encontraría muy ocupado después de clases de ahora y por mucho tiempo más, ya que debía compartir con su maravillosa persona momentos inolvidables. Antes de que Alfred respondiera Kiku se acercó al grupo para hablar un rato, finalmente Arthur se retiro junto con Francis.

Alfred observó marchar nuevamente a los jóvenes y con una sonrisa triste se mantuvo en el salón junto a Kiku.

Continuará…

Inicio - 24 – 08 - 10

Termino - 12 – 10 - 10

Seh final emo, pero no se preocupen. Tengo en mente muchas ideas para las siguientes citas de Arthur. Sipis, Arthur continuará teniendo citas y todas ella seran un desastre, despues de todo Alfred esta para encargarse de eso xD.

Gracias por leer.

Cualquier cosa ya saben donde escribirme.

Nos leemos!