No hay perdon por mi retraso. Solo espero que sepan disculparme y que les siga gustando este fic.
Pido perdon si a varias palabras les falta el acento. Mi laptop tiene un problema (Del cual no tengo idea de como solucionar) me coloca doble tilde, pero ninguna a la vocal... en super extraño.
Que esten bien.
Citas a ciegas
Algunos días han pasado luego de que Arthur comenzara a salir con Francis y las cosas se encontraban un tanto comunes. Para empezar Arthur y Francis continuaban peleando como siempre por cualquier cosa o estupidez y a su vez el ingles seguía manteniendo distancia con Alfred y Kiku. Más que nada para no seguir sintiéndose tan triste por ello y estúpido por sentirse triste. Confuso, pero así era el modo de pensar de Arthur.
Ahora el joven ingles se encontraba caminando por el centro de la ciudad con un notorio nerviosismo reflejado en su mirada y en su modo de caminar. El motivo de su nerviosismo de debía a una llamada que había realizado días atrás a cierta compañía en la que se hacían citas a ciegas y con aquel método te aseguraban el hallazgo de tu verdadero amor.
Si que sonaba bonita aquella idea. Para Arthur había sido la peor idea que se le había ocurrido en su vida.
Sus primeras citas habían sido un completo desastre y la última había intentado violarlo. Aun se reprende por haberse inscrito en algo como eso ¿En que diablos había estado pensado?
…
Cierto, Francis lo molestaba por estar soltero. ¿Acaso era culpa de Arthur estar enamorado de tu mejor amigo desde… siempre?
El ingles se detiene y mira su reflejo en un cristal de alguna tienda X.
Si… era su culpa.
Y pensar que ahora estaba saliendo con la persona que siempre se burlaba de él.
Dejo de verse en el espejo para continuar su camino hacia el que sería su destino.
Francis le había dicho que estaba enamorado de él, pero aquellas palabras no las podía creer. Arthur sabia que aquel idiota y pervertido francés estaba enamorado de otra persona, de una persona completamente opuesta a la personalidad de Arthur y quizás por eso mismo el francés decía que lo quería.
De seguro el idiota tiene miedo de enfrentar sus sentimientos.
Susurro a la nada, ignorando a la gente que pasaba a su alrededor. Pudo divisar el lugar del que sería su encuentro y sin querer pensar más en aquellas cosas, decidió enfocarse a lo que realmente era importante en este momento.
Noto a un joven de rasgos orientales apoyado en el punto de reencuentro, lentamente se fue acercando, ignorando el nerviosismo que aquello le causaba.
- Buenas Tardes.
Saludo.
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Varios días han pasado desde que Alfred comenzó a ser ignorado completamente por Arthur. Este a pesar de los muchos esfuerzos que hizo por acercarse nuevamente a su amigo terminó en fracasos. Ya sea por el propio Arthur o por culpa del idiota francés que tenía de "novio"
- "Sólo es un perdedor" – Pensaba con amargura. Todavía le dolía el hecho de que Arthur ya no lo viera como a alguien especial.
Kiku no paraba de disculparse por haber dicho aquellas palabras el día que rescataron a Arthur. ¿Pero qué culpa tenía Kiku de haber dicho aquello? Arthur había dejado de amarlo quizás de hace cuanto tiempo, no es como si por las palabras de Kiku el inglés simplemente optó por rendirse. Aunque admite para sus adentros que le encantaría saber que Arthur todavía lo amaba como algo más que amigos.
Suspiro por enésima vez mientras observaba a su amigo inglés ignorando los comentarios del profesor, luego abrió los ojos sorprendido ante todos los pensamientos que pasaban por su cabeza ¿Qué diablos le pasaba? ¿Por qué quería que Arthur lo viera como algo más que amigos? Debería estar feliz de que se había conseguido a alguien y ya no estaría más en esas peligrosas citas con gente X.
Alfred había llegado a la conclusión de que podía manejar aquello de Arthur teniendo una relación con Francis. En parte porque cumplía con su primer propósito… a medias. El no quería que Arthur estuviera con cualquier idiota y Francis definitivamente era un idiota, pero era Francis.
Así que era un idiota, pero no uno cualquiera… Ni él se entendía con eso.
Y bueno… ya no tendría que seguir vigilando al inglés o viendo con qué persona bizarra se toparía en el camino de su amigo.
Definitivamente la relación de Arthur y Francis era buena… o al menos así se trataba de convencer cuando los veía juntos.
Arthur ya no se arriesgaría al salir con desconocidos.
Y ahora pensando en esa cosa de citas ¿Ya abría hablado Arthur con el gerente? ¿Aquel joven de carácter fuerte hablaría de aquel tema tan delicado con una persona desconocida? Sonrió ligeramente sabiendo la respuesta, si era para ayudar a otras personas, aquel joven estaría dispuesto a hablar con quien sea para que aquel error no se repitiera.
Así era Arthur, por fuera demostraba ser algo, pero por dentro era completamente diferente. Esa parte de Arthur era hermosa, que diablos, hermoso por dentro y por fuera, era lindo, bello, deseable… Joder tendría que haber mirado más en los tiempos que se duchaban juntos.
Negó con la cabeza rápidamente cuando aquellos pensamientos invadieron su cabeza. Intentó inútilmente de borrar los recuerdos de un lindo inglés desnudo en su bañera y con las mejillas sonrojadas debido al calor de la habitación.
Regresando a su idea principal, tampoco había podido solucionar el mal entendido de que Kiku era su pareja ¿Sería bueno arreglarlo a esta altura?
Bajo la cabeza en señal de derrota. Odiaba pensar más de la cuenta.
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Alfred se encontraba recorriendo el centro cuando se topó con Arthur a la distancia. Para su sorpresa iba con una persona desconocida, ambos hablando con tranquilidad.
- Pero que… - No evitó exclamar al ver aquello. ¿Acaso Arthur estaba engañando a Francis con otro?
No lo pensó dos veces y rápidamente comenzó a seguirlos, para su sorpresa se sentaron en una cafetería y cerca de unos pilares. Alfred con cuidado de no ser descubierto se colocó al otro lado del pilar, sonrió al poder escuchar perfectamente.
Luego de entender algo de lo que decían, Alfred pudo darse una idea de quién podría ser esa persona ¿Ese era el gerente del club de citas? Se veía joven y por sus rasgos debía ser chino o japonés… joder nunca podía diferenciarlos.
- Disculpa que nos hayamos demorado tanto en juntarnos aru – Alfred tuvo que taparse la boca para no reírse al escuchar el modo de hablar de la persona.
- No se preocupe. – Fue la simple respuesta del inglés.
- Bien… si no es molestia aru. Me gustaría saber todos los detalles aru.
El silencio reinó por algunos momentos. Alfred sabía que el silencio indicaba que Arthur peleaba internamente por comenzar a narrar.
- Esas heridas en tu rostro ¿Te las hizo él?
- … si.
Han pasado algunos días y aunque la mayoría de las heridas de Arthur habían desaparecido, hay muchas otras que aun no se quieren ir.
- ¿Estás listo aru?
- De algún modo… - Comenzó a hablar el inglés.
- Buenas Tardes ¿Qué se le ofrece?
Alfred se sobresaltó al escuchar el saludo, giró su vista para ver a una jovencita al frente suyo sonriéndole con tranquilidad.
- Ah… yo…
- ¿Qué va a pedir?
- Ah claro… - Busco el menú en algún lado sin conseguirlo, la joven se rio mientras le entregaba lo que necesitaba. – Gracias.
Miró rápidamente el menú y casi se le sale el corazón al percatarse de que no vendían hamburguesas ¿Cómo podía existir un local así? Negó rápidamente, ese no era el motivo por el que se encontraba en ese lugar. Pidió un jugo y un sándwich, la joven se retiró con una sonrisa y nuevamente la atención fue a parar a los jóvenes delante suyo con un pilar de por medio.
- El segundo ataque fue en el callejón… me golpeó y desnudo con claras intenciones de… bueno ya sabe de qué.
- Necesito que lo digas aru. Recuerda que si hacemos alguna demanda debes decir exactamente como fue todo aru.
- C…claro… el… estuvo – Silencia. - A punto de violarme. – Aquellas palabras salieron casi como un susurro, pero fueron perfectamente oídas por el gerente y por Alfred que ardía de rabia.
- ¿A punto aru? ¿Acaso se arrepintió aru?
- Alguien me rescató… no sé quién es, pero me salvo antes de que me… - Arthur mordió su labio con fuerza. – Antes de penetrarme.
El norte americano escuchaba en silencio. La segunda vez había sido mucho más fuerte que la primera y el… el no estuvo ahí para protegerlo.
- ¿Has hablado con la policía? – Arthur negó con la cabeza. - ¿Y con alguna otra persona aru? – Arthur volvió a negar. - ¿Recuerdas a la persona que te salvó?
- Si… podría darle una descripción de él, pero dudo que podamos encontrarlo en una ciudad tan grande.
El gerente suspiro.
- Si tan sólo tuviéramos algo para poder contactarlo.
- Bueno… mis ropas estaban rasgadas cuando me salvó y… me pasó su abrigo. – Arthur se movió incomodo ante el recuerdo ¿Cuántas personas lo vieron desnudo ese día? – Todavía lo conservo, podría buscar si tiene algo que nos indique donde ubicarlo.
- ¡Eso sería perfecto aru! – El chino no evitó sonreír con alegría, aquello sólo causo un mal sabor en la boca de Alfred ¿De qué había que estar contento si Arthur seguía mal con todo lo anteriormente pasado.
- Claro.
Alfred no se había dado cuenta de que su pedido había llegado en medio de aquella conversación.
- Lamento que mi empresa haya causado esta mala experiencia aru. – El inglés fijó sus ojos en los otros. – Quiero que sepas que te recompensaremos de cualquier forma.
- No tengo pensado demandarlos así que no se molesten en el tema de recompensa. – Ahora el tono con el que hablaba el inglés era serio. – Si quise hablar con usted es para que tenga más ojo al momento de hacer cosas como estas y no se repitan desgracias como las mías. – El rubio suspiro. – Yo tuve suerte… pero otros puede que no la tengan.
El chino le sonrió al inglés de forma tranquila y agradecida.
- Eres una persona fuerte aru. Aún así te recompensaremos por todo este mal rato aru.
- Ya le dije que… - El inglés intentó negarse, Alfred no evitó sonreír por ello. Arthur siempre pensaba en los demás antes de sí mismo.
- Y yo insisto aru. – El mayor sacó un celular y rápidamente marcó a un número, luego de hablar con un tal Ivan y dándole la dirección en la que se encontraban continuó hablando con el inglés de temas varios.
Alfred al comprender que iban a esperar a la otra persona para continuar con el tema principal comenzó a comer de su pedido.
- Disculpando la pregunta ¿Usted es Chino verdad? – Arthur no pudo evitar hacer la pregunta. El gerente lo observo un momento y luego empezó a reír.
- Creía que era obvio con solo escuchar mi nombre aru. – Y así continuo riendo mientras las mejillas del ingles enrojecían.
- Bu… bueno, pero… - Definitivamente el nombre de Wang Yao para Arthur podría ser Chino, Coreano o lo que sea, pero prefirió mantenerse aquel comentario para sí.
Luego de un tiempo, un joven se acerco hasta la pareja, Arthur no se había percatado de aquello hasta que noto la mirada de Yao en otro lado. Sus ojos se abrieron sorprendidos al ver a aquella persona.
- Tu… - Fue lo único que salió de sus labios.
- Oh, pero que sorpresa vernos nuevamente da. – Respondió el otro con una sonrisa tranquila.
El destino era un tanto extraño, definitivamente extraño.
Alfred por su parte no entendía la reacción de Arthur por aquel nuevo integrante de aquella reunión. Los celos no evitaron florecer y para evitarlos dio un fuerte mordisco a su comida.
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Según lo que Alfred estaba escuchando podía sacar una que otra deducción.
1.- Arthur fue casi violado por un idiota del cual aun no puede vengarse.
2.- Arthur se metió a un club de citas a ciegas y por ello casi lo violaron.
3.- Pudo ayudar a Arthur en el primer ataque, pero del segundo no tuvo idea hasta hace poco.
4.- Rescataron a Arthur de aquel ataque… y no fue el.
5.- El salvador ese se encontraba justo al frente de Arthur.
6.- Arthur esta con Francis en una relación.
7.- Arthur no deja de mirar a aquella persona.
8.- El gerente del club de citas es chino, se ve joven, es viejo y dice aru al final de cada oración.
9.- ¿Por qué demonios Arthur sigue observando a esa persona?
10.- El otro sujeto termina todo en da.
11.- Maldición, Arthur debe dejar de mirar a ese tal Iván.
Alfred continuo bebiendo de su cuarta bebida mientras observaba la charla entre las tres personas.
Resulto ser que ese día, el tal Ivan "salvador" por una sola vez de Arthur se encontraba paseando por ahí cuando escucho unos gritos de auxilio. Sin dudarlo fue a ver qué pasaba y se encontró con la sorpresa.
Sin dudarlo fue a rescatar al pobre rubio de las manos de aquel depravado… y el resto de la historia era la misma que la de Arthur.
- ¿Y ese sujeto? – El ingles aun no podía salir del shock.
- Oh. – Iván ensancho su sonrisa y Yao supo de inmediato lo que el otro había hecho. – Digamos que no volverá a molestar a nadie nunca más.
- Pero… - Arthur tenía miedo de que su atacante se vengara de Iván.
- No te preocupes aru… Iván trabaja para la policía y bueno… no pasara nada malo aru.
Alfred maldijo al saber que no podría vengarse del idiota ese, y más aun al saber que otro desconocido lo hizo por él. Por lo que…
12.- Vengarse del idiota no podrá ser.
- Comprendo. – Arthur por su lado seguía sin saber que hacer o decir. Esto era tan incomodo. – Bueno… gracias por todo.
El ingles se levanto de su puesto.
- Espero que esto le haya servido de algo.
- Claro que si aru. ¡Nunca más volverá a ocurrir aru! – Yao se veía más que decidido a mejorar aquello de su empresa.
- Me alegra escuchar eso. – Con una sonrisa Arthur comenzó a retirarse, Alfred iba a seguirlo y para su mala suerte Ivan le gano.
- ¿Y tu recompensa da?
El ingles observo a aquella persona un momento y luego negó con la cabeza.
- Como le dije al gerente, no lo necesito.
- Idioteces.
Sin mas el joven de pelo casi platinado le entrego una tarjeta al rubio.
- Espero tu llamado da. – Le dijo mientras regresaba junto al gerente que observaba todo con una pequeña mueca de molestia.
Arthur no respondió. Sin más salió del establecimiento con tranquilidad.
¿Qué mierda había sido eso?
Fueron los pensamientos de Alfred y Arthur.
Continuará…
Inicio – 30-12-10
Termino – 23 – 04 - 11
Seh... si llegaste hasta es que me tienes una paciencia de santa o santo.
Nuevamente lamento la demora y lo corto del capitulo. Prometo ponerme las pilas .
Cuidense.
Cualquie cosa, ya saben donde escribir.
