Capítulo 4: Tirando todo al olvido.
Luego de unas cuantas horas de sueño, James decidió dejar el hermoso sueño que había tenido, era un claro reflejo de hace unos años atrás, Ava era sola una pequeña y él estaba en el comienzo de su adolescencia. Tenía a Ava en sus brazos llorando afligida, por una ridícula pelea que había tenido con su querido hermano gemelo. Al despertar notó que todo había vuelto a la normalidad. Su almohada aún estaba húmeda debido sus lágrimas y él aun sentía el dolor sobre la conducta que había tenido con Ava en la tarde. Ava suspiró. Quería que esa discusión nunca hubiese empezado, se culpaba por haber conocido a Chloe y por haberla defendido sin ningún motivo alguno. "¿Qué pasa si todo lo que me dijo Ava sea verdad?" volvió a suspirar, pero esta vez fue profunda y dolorosa. Se levantó de su cama en búsqueda de su pequeña hermana, iba a pedirle perdón, quería explicarle que no había querido decir aquellas palabras, pero que le dolía saber que ella no estuviera de acuerdo con algo que para él era importante, mientras que él siempre ha estado ahí para ella, en cada una de sus travesuras. Se ordenó un poco sus negros cabellos, se miró al espejo y sonrió. Frotó sus ojos con sus dedos y limpió cada una de las lágrimas que habían salido antes de caer en su profundo sueño. Decidido a rogarle a su querida hermana su perdón, se aproximó a su alcoba, sabía que Ava, no iba perdonarlo tan rápidamente, pero con unos cuantos sermones, saltaría en sus brazos. Animado, salió de su alcoba y caminó los pocos pasos que los separaba de su acogedora alcoba. Se quedó helado en la puerta, había una carta y sin ni siquiera abrirla se dio cuenta que su hermana ya no estaba en su alcoba y menos, en su casa. Al abrirla la leyó, una y otra vez, sintiéndose culpable. De las tantas peleas que había tenido con su ardilla, nunca había llegado al punto de marcharse. Siempre llegaba a su alcoba con un chocolate caliente haciendo que su enojo se fuera por la borda. Pero esta vez era distinto, Ava había decidido por marcharse y solo dejar una carta con unas cuantas frases en ella. La volvió a leer, con su alma en mano suspiró y volvió a leerla, tratando de entender que la había dañado de la peor manera.
"Queridos James:
Estarás pensando porque no te avise sobre mi partida. Pero realmente no tenía ganas de dirigirte la palabra y tampoco tenía las intenciones de ver tu rostro. Me imagino que debes estar destrozado, lo puedo ver en cómo me miras cada vez que te preocupo, pero tus palabras fueron más allá de lo debido, eres mi hermano y me llamaste de la peor manera. Te estaré esperando en cuanto te des cuenta que toda palabra que te dije sobre la arpía de Chloe, eran ciertas. No estoy enfadada, al contrario, creo que pudiste hacerme ver lo que realmente soy. Una perra. No lo olvides James, te estaré esperando, pero solo te pediré una sola cosa, no quiero verte, no por ahora, quiero verte cuando te des cuenta sobre la verdad sobre Chloe y cuando estés preparado, Ven a buscarme. Sabes perfectamente donde encontrarme.
Te quiero.
Tu ardillita."
La había perdido, no para siempre, pero por ahora y eso le complicaba. Ava siempre estaba ahí cuando no estaba de humor y ella, era capaz de sacarle una calidad sonrisa. Luego de releer la carta más de tres veces, la cerró y la guardo en su pantalón. Con el dolor de su corazón, se dispuso a seguir las decisiones de su hermana, si ella no lo quería ver, tendría que aceptarlo, la había dañado y tenía todo el derecho de tener esa reacción, pero le dolía saber que su hermana, no tenía interés en arreglar las cosas, por ahora. ¿Porque fue tan idiota? Era la única pregunta que se formula en su cabeza mientras se dirigía a su alcoba, para hundirse en su cama y despertarse al día siguiente. Sacó la carta de su pantalón y nuevamente, la leyó. La guardó en su velador y cogió su celular que se encontraba encima de éste. "Dijo que no quería verme… pero no dijo nada de que no podía llamarla" y así, apretando las teclas del teléfono, buscó Ardilla. Al encontrarlo apretó Llamar y en segundos, las líneas se conectaron. El problema fue que Ava no contestaba, es más, cancelaba sus llamadas. Insistió unas dos veces más, pensando que Ava no estaba con su teléfono en mano, pero nuevamente, el teléfono lo llevo a la casilla de mensajes. "Hola soy Ava y en estos no me encuentro disponible por una extraña razón… ¡Cuando revise mis mensajes te devolveré el llamado!" escuchó la voz de Ava de su grabador unas trece veces mínimo, y se había cansado de grabar un mensaje en donde solo decía "Ava necesitamos hablar". En su veinteava llamada, se cansó. Escribió "Ava se marchó" y se lo envió a su querido hermano. Nuevamente marcó el número de Ava por última vez, esperanzado que su pequeña ardillita respondiera, pero nuevamente, lo enviaba a su dulce voz de su grabador. Sin dejar mensaje, cortó bruscamente y luego, con rabia y dolor, lanzó el teléfono a millones de centímetros lejos de donde se encontraba. Se recostó en su cama y lloró. La necesitaba más que nadie, Ava era como su luz, y ahora, se había extinguido. Su tristeza inundaba su cuerpo haciéndolo caer nuevamente en un dulce sueño, en donde Ava, era la protagonista.
Ava, ya había manejado lo suficiente, llevaba más de una hora y media manejando sabiendo que, solo se tardaba unos quince minutos al llegar a la casa de Grace. Para Ava, las palabras de James la habían herido y esto la hacía parar su auto en distintas partes para despejar su mente. Aún estaba estacionada en medio de la calle, pensando si su hermano ya se había dado cuenta de su partida. Le había costado un montón haber escrito esa carta, pero tenía que despejar su mente de alguna manera, y lo mejor era irse, sabiendo que, James iría a su alcoba a suplicarle su perdón, y ella, con tan solo ver su dulce rostro y al sentir el amor y cariño que transmitía en su calor, lo hubiese perdonado en cosa de segundos. Aún estaba detenida en aquella calle, con su pie en el acelerador, esperando el momento justo para presionarlo y dedicarse a conducir a la casa de amiga. "¿Y qué pasa con Brad Woods? – le preguntó – Chloe me contó lo que sucedió la noche antepasada- Ava se tensó por completa, sus ojos estaban blancos, sus manos temblaban y su piel estaba fría como un tempano – No tienes ningún derecho de llamarla perra cuando Brad Woods tenía sus manos en tu trasero" las palabras retumbaban en su cabeza, haciéndola explotar en llanto. Tal vez su hermano tenía razón, ella era una zorra. Tenía la viva prueba para comprobarlo, en primer lugar, se había besado con Brad Woods, el gran patán de la universidad, y por poco, hubiese tenido relaciones sexuales si no hubiese sido por la repentina llegada de Chad. En segundo lugar, tenía como ejemplo a Chad, se habían distanciado dos años, y al encontrarse nuevamente, en menos de dos días se había acostado con él y sin tener ninguna pizca de arrepentimiento. ¿Cuál será tu próxima jugada Ava? Se preguntaba inquietamente. Realmente se estaba valorando como una suelta tal como lo había dicho su hermano. "Soy una zorra" lloró. "Soy una zorra sin remedio además de alcohólica" volvió a llorar queriendo tener a alguien a quién a abrazar. Recordó el cálido abrazo que Chad le había dado y ella con tan solo haberlo tenido tan cerca, se había relajado. Pensó en llamarlo, para que la fuera a buscar y la entendiera, pero luego no lo tomó como una opción, eso daba como significado que lo estaba perdonando y claramente no quería hacerlo. Optó por la opción de apretar el acelerador y avanzar, y tan solo en un momento, se estacionó en la casa de su amiga. Al apagar el motor saltó del auto corriendo, dirigiéndose rápidamente a la puerta de la casa. Era grande, siempre le había gustado la casa de Grace, era bastante acogedora, además que Molly, la madre de Grace, la había decorado de tal manera, haciendo la casa perfecta para cualquiera. Tocó dos veces la puerta para no aparentar que estaba desesperada. Sintió unas cuantas pisadas en los escalones de la escalera y se preparó. La puerta se abrió y vio a Molly sonriéndole cariñosamente y ella, le devolvió la sonrisa de misma manera, ya que para Ava, Molly, era como su madre.
- Ava –dijo Molly abrazando con dulzura a la joven – Me da gusto verte – le besó la mejilla – He preguntado bastante por ti estos días.
- Molly – dijo Ava – ¡Te he extrañado más que nunca!
- Ven… entra cariño – Molly dejó entrar a Ava y luego, cerró la puerta delicadamente – Hoy día es tu día de suerte.
- No me digas que has preparado pastel de zanahorias – dijo mojándose los labios con su lengua al imaginarse al esquicito pastel que Molly siempre le cocinaba a Ava.
- ¡Has acertado!
- ¡Molly, no sabes cuánto te amo! – le tomo su delicado rostro y le besó su mejilla, con un apretado y cálido beso, dándole las gracias a través de éste.
- Sube… Grace está en su cuarto – le sonrió- Te avisaré en cuanto el pastel salga del horno.
- Gracias Molly – y subió saltando los escalones de dos en dos hasta llegar a la amplia alcoba de Grace. Golpeó unas cuantas veces antes de entrar y Grace gritó.
- Pase.
- Hola Grace – le sonrió – Vine a decirte que me marchó en unas horas.
-¿Te marchas? –pregunto exasperada indicándole que se sentará a su lado -¿A dónde te marchas?
- Yo… vuelvo a la universidad – se aproximó a la cama de Grace y se sentó colocándose sus manos encima de sus piernas – Yo te venía a preguntar si querías venir conmigo… no te estoy obligando a nada Grace.
-¿A la universidad?... ¡Estamos de vacaciones Ava!
- Lo sé Grace, pero yo… necesito aclarar mi mente y no puedo hacerlo permaneciendo aquí.
-¿Y por qué has decidido volver? – Le preguntó - ¿Fue por culpa de Chad? – Ava se sonrojó, agachó su cabeza observando sus manos y nerviosamente, comenzó a jugar con ellas – Ava… ¿Qué sucedió con Chad?
- Nada Grace…
- Ava… - la miró, miró sus manos que las movía temblorosa. Sus dedos trataban de entrelazarse pero torpemente no lo podían lograr. Ava estaba nerviosa – ¡Te conozco hace más de diez años! Sé cuándo te pasa algo Ava… vamos dime, sabes que no diré nada al respecto.
- Lo sé Grace – respiró – Yo… - No sabía cómo decirlo. "Grace tuve sexo con Chad y luego él se marchó dejándome más excitada que nunca" o "Chad y yo follamos mientras estábamos ebrios" eran las únicas respuesta que se le cruzaban en su mente - Yo… me acosté con Chad.
-¿QUÉ TU QUÉ? – Gritó – Ava… ¡ESQUE NO LO PUEDO CREER! ¡HAS PERDONADO A CHAD! – sonrió
-Claro que no Grace, solo fue por el efecto del alcohol.
-Ava, algo me dice que no fue por el efecto del alcohol.
-Yo… - lloró. Grace se acercó a ella y la abrazó haciendo que su rostro quedará en sus brazos – Soy una zorra.
-¡Ava por dios! – Bufó - ¿Cómo te atreves a pensar así de ti misma?
- James me lo dijo - se aferró a su amiga, dejando que sus lágrimas salieran cada vez más rápido de sus ojos – Chloe nos vio el día que me besé con Brad y le contó todo – Grace acariciaba sus cabellos y la aferraba más ella para poder calmarla – Y luego me acosté con Chad y al despertar no había ningún rastro de él.
- Pero eso no te convierte en una zorra Ava – le sonrió – Lo de Brad fue por el alcohol, no fue tomado por tus decisiones – le acarició su largo cabello que parecía infinito – Y sobre lo de Chad, fue algo que necesitabas ¿no?
- Si Grace – sollozó – El problema es que no siento nada por él… Pero cuando desperté, lo único que quería era que… - se calló, no quería decirlo, era una de las grandes razones por la que se consideraba una perra.
-¿Querías qué Ava?
- Yo… quería que entrara por mi pieza solo con el propósito de tener sexo – miro hacia abajo.
- Ava… ¿Tan fantástico fue?- observó cómo su amiga, al escuchar sus palabras, sonrió tímidamente con sus mejillas coloradas.
- No te imaginas – rió coqueta - ¡FUE EXCELENTE!
- ¡Eres de lo peor! – rió- ¿No piensas en llamarlo?
- No, él decidió marcharse sin dejar ningún recado y seguiré su decisión – Ava sintió como un dulce olor a pastel de zanahoria subía y llegaba hasta la pieza de Grace. Inhalo profundamente varias veces para acostumbrarse y para luego, bajar y devorarse todo el pastel - ¡Quiero pastel de zanahoria! Ya no me aguanto – se levantó y se quedó en el marco de la puerta mirando a su amiga - ¿Qué estas esperando?
-Yo… iré contigo Ava – le sonrió levantándose de su cama.
- Grace no es necesario, no arruines tus vacaciones por mí.
-Las vacaciones son aburridas si no estoy disfrutándolas contigo – la abrazó.
- Te quiero Grace… No sabes cuánto – Bajaron rápidamente y se sentaron a la mesa en donde Molly, les sirvió un gran trozo de pastel de zanahorias a cada una. Las horas pasaban para Ava estando en casa de Grace, en donde Molly, la trataba como una integrante más de familia, haciéndola sentir agradecida por el cariño que le brindaba. Mil y un temas fueron hablados en la mesa mientras se comían varios pedazos del pastel favorito de Ava, tales como Chad, los gemelos y sin dudar, sus padres. Molly estaba al tanto del porque Ava, nunca nombrara sus padres y fue por tal razón porque la unió a su familia, sabiendo que necesitaba el apoyo de un adulto. Ava le comentó a Molly que se marchaba vuelta a la universidad y Molly sin entender la comprendió, y sin sospechar, que su querida hija, iría tras su amiga Ava. Al terminar de comerse todo el pastel de zanahoria, Ava acompañó a Grace a preparar sus maletas, ya que ambas estaban de acuerdo en volver juntas a la universidad. Grace guardó una pila de ropa y unas cuantas cosas más que Ava ya no distinguía ya que Grace, se estaba llevando su armario completo. Subieron sus maletas al auto y se acercaron a Molly, con una gran sonrisa en su rostro y una alegre lágrima que corría por su mejilla izquierda, la hicieron sentirse feliz. Molly podía llenarle el corazón de amor con tan solo mirarla y ella, sentía que Ava, era como una hija más.
- Adiós Molly – Ava se acercó a ella, le besó la mejilla y luego la abrazó.
- Adiós Ava – la besó en la frente – Adiós Grace- y besó a su querida hija en la frente con sus delicados labios – Manejen con cuidado.
- Siempre lo he hecho Molly – dijo Ava mientras abría la puerta de su auto. Ambas entraron al auto y con unas señas de manos de despedidas hacia Molly, desaparecieron del lugar dejando solo el polvo como el recuerdo de las muchachas.
Al despertarme no entendía absolutamente nada, en mi cabeza se clavaban millones de punzadas generando un dolor insoportable. Todo porque había bebido más de la cuenta. Miré a mí alrededor y me asusté, no estaba en mi alcoba y menos en mi casa. Las paredes eran colores crudos mientras que en su casa, los colores eran azulados. Miró su cuerpo, estaba desnudo, una cabeza estaba encima de su pecho, unos brazos rodeaban su cintura y un cuerpo estaba totalmente apegado al de él. Su cabello era de un color marrón claro, tenía un brillo sensacional y el olor de su champú era indescriptible. Delicadamente el cuerpo se giró, haciendo quedar su mejilla pegada en su pecho, y su estómago estaba boca abajo. Su espalda era blanca, perfecta y deliciosa. Las ansias por pasar las yemas de sus dedos a través de su espalda eran inevitables. Paulatinamente acarició su blanca y suave piel con la punta de sus dedos, comenzando por la parte baja de su espalda hasta llegar a sus hombros, la muchacha al parecer se dio cuenta que la tocaban ya que unos leves movimientos fueron producidos por la chica. Seguí descubriendo su espalda, al parecer, estaba desnuda, y sin dudar, habíamos follado. Me dedique a observarla, tratando de ver de quien pertenecía el frágil y delicado cuerpo de la joven que estaba recostada. Me levanté para observarla y no podía creer lo que mis ojos estaban viendo. Recordaba todo, de un momento la memoria había vuelto y las claras imágenes de la noche le hacían erizar la piel. La volvió observar, su rostro era angelical, como siempre lo había tenido. Su delicado cuerpo, suave como el agua, estaba tendido en aquella cama en donde habían pasado una noche placentera. Su infinito cabello color marrón estaba esparramado por la almohada, haciendo elevar el delicioso aroma florar de su champú. Y como olvidar su parte favorita, su cuello. Recordó como había besado aquel y fantástico cuello en la discoteca, que con cada movimiento un delicioso aroma dulce salía de sus poros provocándole unas sensaciones que para él, eran como el paraíso. Recordó cada momento de lo vivido, como bruscamente rompió su delicada ropa interior, el cómo su cuello se exponía para ser besado, sus delicados y suaves senos acariciados por sus manos y como sus frágiles y delgadas piernas fueron enrolladas en su cintura mientras gozaban del placentero momento. Lo había pasado de maravilla y había disfrutado cada momento de él. Pero el único problema de la situación fue al saber que la mujer con la que había follado, era la pequeña Ava. Sus atracciones hacia ella eran fuertes, más de lo que nunca antes había amado a una mujer y esto, lo asustaba. No quería enamorarse y menos si se trataba de Ava. Se levantó de la cama y buscó sus prendas que estaban derramadas por todo el lugar, al encontrar cada una de ellas, se vistió. Se sentó al lado de Ava y la observó mientras dormía. Su dormir era pausado, tierno como un bebe y sus delicadas pecas, hacían que su rostro pareciera la de una pequeña. Besó cuidadosamente su frente y se alejó. No estaba arrepentido, al contrario, estaba más que satisfecho. Había hecho el amor con la persona que amaba, y estaba seguro que su corazón le pertenecía a aquella muchacha que estaba recostada sobre una amplia cama, pero era un amor incorrecto. La única solución del problema era salir de ahí antes de que Ava se despertara. No le gustaba la idea, pero era la única forma de dejar las cosas como estaban, sin alterarlas. Salió cuidadosamente del cuarto de Ava, y silenciosamente bajo los escalones, al parecer todos estaban dormidos, lo cual era una ventaja para poder salir sin problemas de ser hallado. Al salir, llamó un taxi para que lo llevara a casa. En todo el transcurso no dejo de pensar en Ava, la necesitaba, quería que su cuerpo estuviera su lado, abrazándolo, besándolo y acariciando su cabello como lo había hecho la noche anterior. No quería dejarla pero era su única alternativa, se alejaría de su vida, con el dolor de su alma, solamente para no complicar más las cosas. Nada podía unirlos nuevamente, sus vacaciones de invierno llegaban a su fin en tres días más y luego, se iría a la Universidad, que gracias a Dios, no era la misma que la de Ava. Al llegar a casa, se duchó. Trató de hogar sus pensamientos con la ducha, pero simplemente no podía. Sentía que su piel aun ardía con los emotivos besos de Ava en sus labios, como sus gemidos prendían hasta su último musculo de su cuerpo y como arañaba su espalda, lo volvía loco. Al cerrar el grifo se vistió. Llamo a Tom, su amigo, anunciándole que pasaría sus últimos tres días de libertad en su casa, debido a que no quería toparse en ningún momento con la hermosura de Ava. Sin discutir más sus decisiones, salió en búsqueda de su auto y arrancó lo más rápido posible para despejar su mente en la casa de su mejor amigo.
Las vacaciones al fin habían terminado y Ava Parker, ya llevaba más de dos semanas en la universidad con su querida amiga Grace. Los días que aún le quedaban de vacaciones los disfrutó leyendo, debajo del arroyo en la universidad, que era su lugar favorito de todo el lugar. Por las noches salía, pero solo fueron unas pocas oportunidades ya que, el humor de Ava, estaba por el suelo. Ya habían pasado más de dos semanas desde que James la había llamado y ella indiferente cancelaba sus llamadas, no había dejado de llamarla ni un solo día de su partida, y ella, con las ansias de contestarle, le cortaba, haciendo que su orgullo ganara como siempre. Desde que se había marchado solo hablado con Grace y unas cuantas veces con Sam, que le informaba sobre el estado de James y sobre su relación con Chloe. Pero solo de una persona no había sabido nada desde su partida, desde esa increíble noche. Chad. Aun pensaba en como la había lanzado violentamente pero lleno de pasión sobre su cama y como delicadamente quitaba cada una de sus prendas. Pero a pesar de desearlo, él no estaba, se había esfumado, como ella lo había hecho hace años atrás. "¿Estará arrepentido?" no entendía porque estaría arrepentido, el había comenzado todo y al parecer, cuando lo miraba a los ojos, lo que menos demostraba era arrepentimiento además que le había dicho unas cuantas palabras de amor mientras hacían el amor. Sacudió su cabeza para olvidarlo y dejarlo todo el pasado. Iba a olvidar todo y empezar de nuevo ya no importaba Chad, solo importaba como iba a comenzar a vivir su vida y eso era el como que estaba pensando hace horas. Bajó decidida de su alcoba hacia la biblioteca, en busca de unos libros que necesitaba para su proyecto. Al entrar vio algunas compañeras y las saludo, se dirigió directamente hasta la estanterías de libros y comenzó a buscar el libro indicado sobre el tema.
- Ava… ¿Te he extrañado sabes? – La abrazó por la espalda y hundió su nariz en su cuello, besando cada sector de él.
- Ava se giró y al verlo, se heló – Brad… - artículo. No entendía que pretendía Brad tratando de ser cariñoso - ¿Qué haces?
-Yo… pensé que… - se separó bruscamente por las palabras de Ava – Lo siento Ava…
- No te disculpes – agachó su cabeza – Fui yo la que debe pedir disculpas.
-Yo… no lo creo.
- Brad… que tal si…
-Ava – tomó ambas manos, las acarició eran suaves, pero Ava sentía que nada estuviese tocándola, no sentía las descargas eléctricas cuando Chad la tocaba – Te venía a invitar a una fiesta.
¿A una fiesta? – Sonrió - ¿Qué clase de fiesta Brad?
- Es la fiesta de bienvenida a los alumnos de la Universidad en donde están mis hermanos – le besó la mejilla y esta se sonrojó – Y yo quería que fueras como mi pareja, ¿Quieres ir? – pasó suavemente su mano por la mejilla de Ava, acariciando y absorbiendo el olor de su crema facial por sus manos – Si no quieres, está todo bien.
-¿Cómo….tú…pareja? – Tartamudeo - ¿Estás seguro que esto no traerá problemas?
- Claro que no Ava, eres la mujer más hermosa del mundo.
- Brad… yo no estoy segura de entrar en una relación aún.
- No te estoy pidiendo eso Ava – sonrió- pero lo espero.
- Brad… dame tiempo ¿sí? – No sentía nada por él, pero necesitaba a alguien a quien amar y alguien que pudiera amarla.
- Te daré el tiempo que necesites – la abrazó – Me tengo que ir Ava – Brad se acercó besándole la comisura de sus labios, haciendo que más de la mitad de la biblioteca observara lo que estaba sucediendo – Te pasaré a buscar en la noche ¿sí?
- ¿ES HOY? – Gritó - ¡Brad no tengo nada con que ir!
- Siempre tienes algo que te hace hermosa Ava – se alejó – A las ocho estaré en tu puerta – y desde la distancia le lanzó un cálido beso.
- ¿Qué pretendes Ava? – se dijo así misma y suspiró al no encontrar por qué le había dado una oportunidad al patán Brad, sabiendo que terminaría haciéndole daño.
-AVA –gritó, se aproximaba sorprendida. Suspiró, ahora tendría que explicarle todo - ¿Qué fue todo eso?
- Tranquila Grace, no es nada – tomó el libro que necesitaba y se sentó en unos de los escritorios de la biblioteca – Brad solo me invitó a una fiesta.
- ¿Y tú que le respondiste?
- Que sí – hojeó el libro rápidamente, tratando de encontrar la información que necesitaba – Vendrá por mí hoy a las ocho.
-¿Y qué pasó con Chad? – la miró.
- Ava se levantó de un salto al solo escuchar el nombre de Chad. Lo único que se le podía venir a la mente al escuchar ese preciado nombre era la palabra sexo - No lo sé no he sabido nada de él desde que marche Grace.
-¿No le darás una oportunidad a Chad?
-¿Qué? - no entendía, a que se refería con "¿le darás una oportunidad a Chad?", Grace sabía que Ava no quería nada serio con él. Solo noches placenteras, que jamás volvería a tener – Jamás dije que quería algo serio con Chad – bajó su mirada- él fue el que se alejó – y se levantó para encontrarse con su amiga – Y yo seguiré con mi camino – se alejó de su amiga unos centímetros para hacerle entender que se marchaba – y Brad es una de mis metas – y se alejó con su libro en do su brazo.
-¿Por qué no puedes darte cuenta que te mueres por Chad? – susurró Grace, tratando de entender a Ava, pero simplemente, no podía.
Al llegar a su alcoba, lloró. No entendía por qué le había dado una oportunidad y menos entendía por qué Chad no era capaz de llamarla. Tal vez se había olvidado de todo y no quería volverme a ver debido al error que había cometido. Apretaba su cabeza sobre su almohada y dejaba huir sus silenciosas lágrimas que caían sobre sus mejillas siendo absorbidas por su almohada. Más de dos horas estuvo llorando pensando que haría ahora. Quera seria de su vida y como comenzaría a vivirla. Miró el reloj de su velador, eran las siete en punto y se acordó de la invitación de Chad y pensó "¿Por qué no?" Se secó sus lágrimas y de unos brincos se encerró en el baño. Al salir se colocó un vestido simple, de color verde esmeralda que llegaba hasta sus muslos. Un escote strapless, nada coqueto, pero el color, era el color que más recalcaba la belleza de Ava. Apretado tanto como en la cintura hasta los muslos. Colocándose unos tacones de color negro la pilló Grace cuando entró a la habitación que compartían en la Universidad. La miró y suspiró. No sabía si Ava estaba haciendo realmente lo correcto. Habían dos razones que la confundían y comenzaba a comprenderla. Una Chad nunca la llamó de vuelta e incluso nunca preguntó por ella desde esa noche y dos, ¿Sería Brad el chico correcto para su amiga? Y sacudió su cabeza para no entrometerse en su vida, Ya que Molly varias veces le había dicho "No metas tus narices en donde no te llamen" y así, aclaró su mente y ayudó a su amiga a maquillarse.
- Lista – dijo Grace pasando la última pincelada sobre sus pecosas mejillas – Estas perfecta Ava.
- Wow Grace – se giró para encontrarse con el espejo y darse cuenta, que el trabajo hecho por su amiga, había dado resultado – Eres la mejor.
- Años de experiencia Ava – se sentó en su cama - ¿A qué hora pasaría por ti?
- A las ocho – miró el reloj nuevamente – Son las siete cuarenta y cinco, tengo tiempo aún.
- ¿Estas segura de esto Ava?
- Yo… no lo sé- se sentó al lado de su amiga – Lo tomaré con calma ¿sí?
- No tomes decisiones apresurada Ava – sonrió – Créeme… no son las mejores soluciones.
- Lo sé – sonrió - ¿Y tú que harás?
- Yo, leeré estos libros – bufó – Tengo una disertación de Biología este lunes.
- ¿Biología? – Dijo con repugnancia – Espero que Mrs. Black te dé una buena calificación.
- Es algo que deseo desde hace mucho tiempo, solo me pone malas calificaciones sin ninguna razón alguna- dijo enrabiada.
- Podrías darle una sesión de maquillaje – rió – ella sí que lo necesita.
- Graciosa
- Es la verdad – Rió. Unos cuantos golpes en la puerta fueron las que la sacaron de sus carcajadas. La abrió lentamente y Brad apareció desde el otro lado de la puerta, con un terno color negro y una hermosa corbata color azul marino. Su belleza radiaba y Ava, quedó con la boca abierta al ver su hermosura – Hola… Brad.
- Wow Ava… te ves preciosa – extendió su mano, en donde Ava le respondió y éste la hizo girar- ¿Vamos?
- Claro – se despidió de Grace y tomando su cartera se marchó.
