hola!
sip, aca estoi yo, tomando mate miientras afuera esta escarchando con casi dos grados bajo cero!
la gnte no esta fliz x eso...PRO YO SII!
bueno gentes este es el ultimo capitulo... :( pro tienn en sus manos una dsiciion ENORME COMO UNA CASA! :) bueno, lean i djn reviews!
LEAN LO DL FINAL, NO SE HAGAN LOS VIVOS!
Una vez terminada la fructífera discusión sobre la veracidad o falsedad de niños, carteles y borrachos, a la cual Marcos Alejandro Botella González se unió por alguna razón desconocida poco después, los héroes decidieron volver a su asunto original: sacar al hombre de la torre.
Ya habían probado guantazos, envenenamiento, gritos, portarse extraño para que el hombre se asustara y se fuera, e incluso slade, pero nada parecía funcionar.
Lo único que quedaba, era la teoría de la sartén, pero robin se rehusaba desde que el final del plan había empezado a involucrar, además de sartenazos, envío de paquetes hasta la Patagonia con cuerpos adentro…
Como sea, el hombre estaba, nuevamente, desordenando el peinado de robin. Era como si nunca hubiera habido tal pelea y el hombre nunca hubiera notado que a "Roberto" no le gustaba que le tocaran el pelo.
Los demás, mientras, estaban siguiendo un plan de cyborg, que era más o menos parecido al plan no planeado de starfire. Hacer a raven y starfire cocinar, agregando un poco de tofu (según cyborg la tercera cosa más horrible en el planeta, después de la comida de raven y starfire. Sin importar cuantas veces chico bestia insistiera en que era una de las mejores cosas del mundo) y, la frutilla de la torta: la "cosa azul de la heladera" a la cual ni siquiera terra muerta de hambre se le hubiera acercado o starfire hubiera considerado "comestible".
En otras palabras: una combinación mortal.
-no tenemos orégano, ¿verdad? –preguntó cyborg, revisando todas y cada una de las puertas que se le cruzaran en frente suyo-
-no cyborg. Ya lo echamos todo a la olla –le contestó una frustrada raven, dado que cyborg seguía preguntando la misma cosa cada cinco minutos- me explicás de nuevo, ¿por qué tenemos que inventar un veneno?
-porque, mi querida raven, no queremos que nadie sepa que cosa le dimos al hombre –explicó cyborg, no notando la expresión asesina de raven y agregó- ni siquiera un análisis de sangre va a revelar que cosa lo hizo sentir mal. No tenemos orégano, ¿verdad?
-no cyborg. –le contestó chico bestia, revolviendo la potencialmente peligrosa mezcla como si fuera sopa de verduras, tal y como la abuela del Dr. Luz cuando a su nietito le duele la panza.- ¿podés dejar de preguntar eso?
-sí, sí, lo que quieras… -le contestó abriendo una nueva puerta y agarrando un par de frascos para abrirlos y olerlos: si tenía olor fuerte iba a la sopa. Starfire que estaba a punto de agregar un nuevo ingrediente, vio lo que cyborg agarró y empezó a hablar-
-cyborg, yo no creo que sea… -cyborg olió y pegó un estornudo que dejó a los tres titanes con los pelos parados- …bueno que huelas el frasco de los estornudos –finalizó starfire acomodando su pelo, el más desordenado gracias a ser el más largo-
-¿el frasco de los estornudos? –le preguntó cyborg curioso, cerrando el frasco para evitar otra "ráfaga de viento", como lo vería cualquiera que no hubiera estado prestando atención- ¿tenemos orégano?
-no. –le contestó starfire y entonces se escuchó la voz de robin-
-¡¿qué pasó? ! –preguntó con tono de madre que deja a sus hijos solos-
-¡nada! –le contestaron los otros cuatro como control fenómeno cuando rompió el florero de su mamá-
-pero volviendo al frasco de los estornudos… -llamó la atención de sus compañeros- todavía recuerdo la primera vez que lo encontré… -dijo ella, recordando como cuando los otros titanes habían entrado a la cocina encontrando las ventanas rotas y cosas tiradas, y culparon a chico bestia que, de un modo u otro, siempre terminaba teniendo la culpa.-
-¡CYBORG! –le gritó chico bestia a su mejor amigo, con una cara de asco y sacando a starfire de su flash back- ¡estornudaste en la sopa! –aclaró todavía gritando, al parecer no dándose cuenta de que la "sopa" en si era una mezcla de cosas no muy buenas para la salud de uno-
-mejor agradecé que fue un estornudo y no una tos –comentó cyborg, aparentemente no muy preocupado por haber estornudado en la sopa- ¿tenemos orégano?
-no, y dejá de preguntar antes de que termines formando parte de la sopa –le contestó raven empezando a perder la poca paciencia que le quedaba mientras colocaba otro ingrediente a la "sopa". Cyborg, mientras tanto, seguía revisando puertas, dejando a los demás para admirar como iba quedando su obra-
-¿y si lo mata? –les preguntó chico bestia a sus dos amigas, que se quedaron pensando un momento, sin ver a cyborg que estaba abriendo una puerta que no había abierto nunca-
-¿qué hay acá? –les preguntó a los demás, haciendo que voltearan a verlo-
-¡no la abras! –le advirtieron los tres, pero era demasiado tarde. Cyborg, sin esperar respuesta alguna abrió la puerta curiosamente, solo para ser sorprendido por una avalancha de cosas múltiples que se le cayeron encima.
los demás, preocupados por su compañero, se acercaron a sacarlo de ahí-
-ah…¿a quién se le ocurrió guardar todo esto acá? -preguntó cyborg levantándose de la pila de cosas, mientras sedita salía del montón con una pastilla de inodoro color azul, para agregar- ¿tenemos orégano?
Robin, que estaba a punto de matar a Marcos Alejandro Botella González en cualquier momento, decidió tener un poco más de paciencia y hacer unas llamadas que tenía pendientes, solamente para alejarse de ese tipo-
-florería la máscara, no vendemos comida, ¿en qué puedo ayudarle? –preguntó una voz en el teléfono, robin creyó reconocerla pero decidió no llamar la atención en eso-
-buenas tardes, yo quería saber el precio de la docena de rosas… -empezó robin amablemente, distrayéndose del problema en su sillón-
-las tengo a $120 la docena. –le contestó la conocida voz detrás del teléfono amablemente-
-ah… ¿y de qué color tiene? –volvió a preguntar-
-tengo rojas, rosadas, amarillas…un segundo… ¿robin? –preguntó la voz del otro lado del teléfono curiosamente-
-sí…¿quién es? –preguntó robin, aparentemente no reconociendo a su interlocutor-
-¡soy yo! ¡slade! –exclamó la voz entusiasmadamente, haciendo a robin abrir los ojos (máscara) enormes-
-¡slade! ¿qué hacés ahí? –preguntó curiosa y simpáticamente el chico maravilla sentándose en una silla que sacó de algún lado-
-nada, acá trabajando… ¿y ustedes qué hacen? –preguntó el más malo de los malos tranquilamente-
-yo acá tratando de no hablar con Marcos Alejandro Botella González porque me tiene podrido –contestó con la misma tranquilidad, entonces un ruido fuerte se escuchó desde la cocina- haber, esperá un segundo
-bueno –le contestó la voz y entonces robin alejó el tubo del teléfono de su cara y gritó-
-¡qué pasó? –y en un momento su respuesta llegó-
-¡nada! –esas eran las voces de sus cuatro compañeros combinadas, tomando la respuesta como suficiente agarró el tubo del teléfono-
-¿qué pasó? –preguntó slade con interés desde el otro lado-
-nada, es que ellos están haciendo una sopa media envenenada en la cocina y recién se escuchó un ruido –explicó con naturalidad-
-ah bueno, entonces como te decía. Tengo amarillas, rojas, blancas, rosadas…todos los colores. –finalizó-
-ah dale, y ¿la media docena cuanto la tenés?
-la mitad de la docena… -slade pacientemente contestó-
-ah bueno…¿y eso es…?
-120 dividido 2 –le explicó pacientemente slade, empezando a dudar de las capacidades matemáticas de robin-
-ah… entonces…
-sesenta, robin. –le aclaró, no queriendo perder más tiempo-
-ah… -contestó robin- bueno entonces, quiero una media docena de rosas. –finalizó muy seguro de lo que decía-
-¿color…?
-rojo. –en ese momento otro ruido extraño se escuchó- ¡chicos, qué pasó!
-¡nada!
-entonces son sesenta pesos…¿cómo los vas a pagar? –preguntó slade anotando en una libreta lo que robin le decía-
-efectivo. –le contestó robin, sacando sesenta pesos para contarlos y asegurarse de que le alcanzaba-
-y… ¿a dónde lo mando? –preguntó slade nuevamente-
-¿por qué preguntás si ya sabés donde vivo?
-ya sé, lo que te digo es si querés que te las dé a vos o a la chica –explicó como si fuera lo más obvio del mundo-
-¿eh? ¿q-qué chica? –preguntó tartamudeando robin-
-starfire –contestó slade como si fuera algo completamente obvio-
-¿eh? ¡No! Starfire es mi amiga… -se apresuró a aclarar robin, no queriendo estar avergonzado justo en frente de slade-
-robin, me falta un ojo pero no soy ciego. –le contestó slade en un tono aburrido, robin estaba por contestar cuando él lo interrumpió- dejá no importa…¿te las mando a vos entonces? No me contestes ya sé que sí, ¡bueno, te veo en media hora, chau! –y con eso slade cortó dejando a un colorado robin hablando solo-
-robin, cyborg dice que… -empezó raven pero paró cuando vio a su líder congelado con el teléfono en la oreja- ¿robin? –preguntó y empezó a pasarle la meno frente a su cara.-
-raven, cyborg dice que le digas a robin que… -ese era chico bestia acercándose para ver al robin congelado- ¿qué le pasa?
-no sé, estaba así –le contestó y el chico inmediatamente empezó a llamar a robin tratando de despertarlo-
-¿robin? ¿hola? ¿hay alguien ahí?
-chico bestia, cyborg dice que le digas a raven que le diga a robin que… -ella, al igual que sus compañeros paró ante la escena enfrente suyo- ¿por qué amigo robin está en el estado de hielo?
-está congelado porque...no sabemos por qué –le contestó raven mientras chico bestia seguía tratando-
-starfire, dice cyborg que le digas a chico bestia que le diga a raven que le diga a robin que… -cyborg empezó saliendo de la cocina con la olla, sombrero y delantal- esperen un minuto… ¡yo soy cyborg!
-slade…él… -empezó robin queriendo explicarse-
-cagamos, se rompió otra vez –se quejó chico bestia y los demás dejaron salir un "oh…" de molestia porque esto pasara de nuevo- pásenme el balde de agua…
-tomá –le contestó starfire entregándole a su compañero el balde de agua-
-¿eh? ¡No, no! ¡No estoy loco otra vez! –se defendió robin y eso hizo parar el baldazo- ¡slade me atendió en la florería! ¡me dijo que estaba trabajando ahí y… -pero en ese momento el agua fría le llegó- ¡les dije que no estoy loco!
-claro que no robin –lo interrumpió starfire- nosotros no decimos que estás en la locura, nosotros solamente creemos que tenés un asuntito como todos nosotros, que se soluciona tirando agua encima tuyo –explicó con una sonrisa amable-
-lo que sea, ahora que el asuntito está arreglado, ¡vamos a envenenar a ese viejo! –exclamó animadamente cyborg, mientras los otros tres lo seguían-
-y después me dicen a mi loco… -murmuró robin siguiendo a sus cuatro compañeros camino a la mesa. Ahí habían seis platos, todos servidos con la misma sustancia posiblemente tóxica, aunque el plan era: nadie más que Marcos Alejandro Botella González va a comer.-
-¡oh! ¡Es hora de la cena! ¡No me di cuenta! –exclamó el hombre sentándose en la mesa, y así los seis se quedaron en un silencio en el cual solamente se escuchaba el tic, tac de un reloj que ni siquiera sabían que tenían-
Silencio.
Más silencio.
Y más silencio silencioso.
-bueno, ¡coman! –exclamó Marcos Alejandro Botella González animadamente-
-¿nosotros? –preguntó inseguramente chico bestia, esto no iba según el plan-
-¡por supuesto, señora! –le contestó y los demás se miraron entre sí, silenciosamente preguntando: ¿quién va?-
-pero… -interrumpió cyborg, llamando la atención de todos- queremos que usted pruebe primero la comida –explicó, haciendo a los demás apoyar el comentario-
-por supuesto ¡pero que tonto soy!
-ni me lo diga… -murmuró chico bestia-
-¿cómo dice, señora?
-¿eh? No, nada –contestó inocentemente. Entonces él hombre agarró la cuchara, la metió en la sopa, la sacó llena de "sopa", se la acercó a la boca y se la comió.
Los titanes, obviamente ansiosos miraban esperando su reacción. Pero en ese preciso momento sedita se subió a la mesa, con nada más y nada menos que la antes mencionada, pastilla de inodoro color azul que había estado previamente guardada por quien sabe cuanto tiempo.
-¡oh! Su gato esta comiendo algo –dijo Marcos Alejandro Botella González como si no le hubiera hecho nada la comida y empezando una pelea con dicho gusano por la pastilla. El "gato" teniendo mucha más fuerza que un gato normal dio una buena pelea-
-¿tenemos que bajarlo de la mesa? -le preguntó chico bestia a raven mientras veía la pelea que se desarrollaba frente suyo-
-no, déjalo, si tenemos suerte starfire lo va a echar por molestar a su mascota –le contestó mientras la pelea se desarrollaba. Pero antes de que alguien más pudiera decir cualquier cosa, la pastilla de inodoro salió volando.
¿dónde aterrizó? ¡Se van a enterar en el próximo capítulo!
No, mentira…como iba diciendo…
la pastilla de inodoro voló por los aires, para aterrizar en donde nadie la quería.
no en robin, o en starfire, o en raven, o en chico bestia, o en cyborg ni tampoco en la televisión. No, la pastilla terminó aterrizando de lleno en la sopa-mezcla mortal, dejando a todos respirar aliviados.
-¡miren la hora! –exclamó Marcos Alejandro Botella González mirando su reloj- me tendrán que disculpar, pero me tengo que ir –los ojos de todos los titanes empezaron a brillar con esperanza e inmediatamente starfire agarró el saco del hombre y se lo puso-
-¡no se haga problema señor! Nosotros somos muy comprensivos –y con eso el gran Marcos Alejandro Botella González se retiró, no sin antes decir: "voten por mí", por supuesto-
-¡por fin se fue! –dijo cyborg aliviadamente, pero en ese momento la sopa-veneno mortal empezó a llenarse de burbujas color fucsia-
-oh oh –fue todo lo que pudieron decir antes de que todo lo que había en la olla explotara cubriendo todo y a todos los presentes, dejando todas y cada una de las paredes, muebles, puertas, etc. Llenas de espesa sustancia color violeta y dejando a los titanes sin saber qué decir.
-¿perdón? -preguntó slade, que de alguna manera se había metido a la torre como tantas otras veces, y quién había terminado cubierto con la sustancia justo como los demás- robin, son setenta pesos.
-¡me dijiste que eran sesenta! –se quejó robin sacando los setenta pesos de su bolsillo-
-sí, ¡pero entonces terminé cubierto de una sustancia desconocida solamente para proteger tus rosas y creo que me merezco una propina! –se quejó de vuelta, robin nada más le entregó los setenta pesos y slade se retiró.
Una vez en su escondite malvado-florería (no es de extrañar que nunca lo encontraran cuando lo rastreaban) un cansado slade agarró su libreta de pedidos, y donde decía: Media docena de rosas-torre de los titanes-para robin. Le agregó: nunca más entregar nada a domicilio si es robin quien las pide.
OOOOOOOOOOOO
al otro día, los titanes habían terminado de limpiar todo el desastre, estaban tranquilos sentados en el sillón, cuando el timbre de la puerta sonó.
-¿quién será? -preguntó cyborg, los cinco bajaron hasta la puerta porque no tenían absolutamente nada que hacer, y se encontraron con dos hombres de unos treinta años, maletín y traje-
-¡creeá la puerta! -chico betia gritó con pánico antes de que el hombre tuviera la oportunidad de hablar y la puerta se cerró en su cara-
-sabía que los titanes no nos iban a comprar aspiradoras... -le dijo uno al otro mientras empezaban a volverse parala ciudad-
-lo que me pregunto es por qué tenían que cerrarnos la puerta así...
-nunca lo sabremos...
jejeje es fue politica...
graciias a las prsonas qe djaron rviews, pusieron en favoriitos i qe leyeron!
sera esta la ultima vz marcos alejandro botella gonzalez hace aparicion?
djn reviews i digan qe ls parece! coman vrduras, no se peleen vayan a la escuela i duermanse temprano! en otras palabras: no hagan lo qe hago yo xD
chau!
