NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE NICK, SOLAMENTE ME DIVIERTO ESCRIBIENDO ESTAS HISTORIAS.
He estado actualizando sin parar todas mis historias de Avatar y una de Crepúsculo, últimamente me la paso escribiendo y escribiendo ¡Veremos cuando me dura la energía!
Este es un capítulo algo cortito, originalmente me iba a saltar esta parte de la historia, pero mejor la puse para no dejar dudas a lo largo de la histora. No es realmente importante, pero creo que ambientará mejor la historia. El siguiente capítulo ni lo he empezado, así que de seguro tardaré un poco en actualizar esta historia. Como siempre, los comentarios animan ;)
Capitulo 6.
-Increíble—murmuró Katara.
-Impresionante—susurró Sokka.
El bisonte volador ya se había alzado a la cima de la enorme montaña y frente a ellos se asomaba el impresionante Templo Aire del Sur. Tanto Sokka como Katara recordaban el viejo templo casi destruido y abandonado que visitaron poco después de descongelar a Aang. Pero aquello no se parecía en nada a lo que vieron.
La impresionante torre azul desafiaba toda lógica arquitectónica al asomarse sobre la más alta de las montañas con una naturalidad asombrosa. La rodeaban torres más pequeñas, todas pintadas de azul. Los senderos y puentes que las conectaban estaban exquisitamente decorados y con formas originales, producto de la imaginación que desarrollaban los Nómadas del Aire al poseer una gran paz espiritual.
Además, ese exquisito templo de abandonado no tenía nada. Los dos miembros de la Tribu Agua apreciaron a bastantes bisontes voladores volando de un lado al otro, comiendo pasto o algunos siendo montados por sus dueños. Los bisontes tenían diferentes tamaños, algunos eran bebés y otros parecían ser ya casi ancianos. Volaban con ellos millones de lémures idénticos a Momo, claro que diferentes tamaños y parecían ambas especies llevarse muy bien.
Centenares de planeadores anaranjados se alzaban con naturalidad al cielo, moviéndose al compás del aire. Eran dirigidos por diferentes niños, de edades algunas pequeñas, otros ya adolescentes y uno que otro monje dando instrucciones de vuelo a los aprendices más pequeños.
Vieron que en el templo había niños pequeños jugando entre ellos, usando el Aire-Control para hacer carreras, mini-olimpiadas o juegos improvisados. Otros estaban en clase, y podían percatarse de ello por la quietud que mostraban y la atención que prestaban al monje parado frente al grupo, de edades similares o idénticas.
Nunca habían visto a tantas personas hacer Aire-Control, solamente Aang y Usagui. Ahí, fácil había más de trescientas personas usando con una tranquilidad y normalidad ese don elemental, que los dos hermanos quedaron aún más impresionados.
Había tanta vida en ese lugar. Tanta gente viviendo cotidianamente. Una intensa alegría se respiraba en el aire y el templo estaba impregnado de una paz tan intensa que inmediatamente contagió a Katara y Sokka.
-Es más hermoso de lo que nunca imaginé—dijo Katara.
-¿Crees que yo sí pude imaginar eso?
Katara río. El bisonte volador finalmente bajó y se paró en medio de una plaza circular, donde estaba un monje parado y esperando.
Sokka y Katara bajaron del bisonte volador y se inclinaron respetuosamente hacia el monje. Tras de ellos el bisonte emprendió vuelo nuevamente, dejándolos solos a los tres.
-Bienvenidos, amigos—dijo—Soy el Monje Gyatso, me complace darles la bienvenida al Templo Aire del Sur.
-Es todo un honor estar en tan sagrado lugar—contestó Katara.
-Acompáñenme.
Gyatso se dio la vuelta y caminó hacia el interior del templo. Katara y Sokka lo siguieron; por un segundo los dos se miraron de reojo y vieron el mismo pensamiento pasar por la mente de ambos.
Era extraño haber conocido al Monje Gyatso como un espíritu guía en aquel espantoso caos espiritual, para después verlo nuevamente sin que él recordara nada, vivo, en carne y hueso, viviendo como si ninguna sola guerra hubiese ocurrido.
La sola idea de pensar que nadie en ese mundo sabía de la guerra era de lo más extraño que podían concebir. Silenciosamente, se habían dado cuenta que, para evitar que los tacharan de locos, espías o cualquier otra tontería, sería mejor actuar como ellos. Fingir que no sabían nada de la guerra y tener una vida amena. Pero aquello daba más miedo de lo que querían admitir ¿Cómo olvidar aquella guerra que tanto dolor les provocó y mucho trabajo les costó detenerla?
-El Templo parece muy grande—dijo Katara, para romper el silencio que la estaba volviendo loca.
-Lo es. Solamente existen cuatro templos aire en el mundo y todos son enormes. Seguramente más grandes que cualquier palacio que deseara algún rey.
-Impresionante…
-Mucho.
-¿Es usted un Maestro Aire muy avanzado, verdad?
-Se podría decir que sí.
-Según me dijeron—dijo ahora Sokka—Los Maestros aire adquieren sus tatuajes cuando dominan sus elemento ¿Verdad?
-Estás en lo correcto.
Sokka vio a varios niños correr, muchos usando sus poderes, pero no tenían ninguna flecha azul.
-¿A qué edad, más o menos, se llega a dominar el aire?—inquirió el guerrero.
-El aire es un elemento espiritual. Dominarlo requiere mucho tiempo. La mayoría de los jóvenes lo consiguen después de cumplir quince años. Solamente conozco una excepción.
-¿Una? ¿Cuál?—preguntó Katara con curiosidad, claro que ella sabía la respuesta.
-Mi pupilo, Aang. Es un niño talentoso, ya tiene sus tatuajes y apenas va a cumplir doce años, en unas semanas.
-¿Doce? Es muy joven.
-Si, lo es.
El monje calló y comprendieron ambos hermanos que era un tema que, por el momento, no quería seguir tratando.
Katara miró a Sokka y él le devolvió una mirada que la maestra agua no supo interpretar. Volvió entonces a mirar el templo; era mucho más hermoso que aquella vez que lo visito, cuando fue con Aang después de descongelarlo.
-Llegamos—dijo Gyatso.
Era el final de un pasillo, con dos puertas una frente a la otra, de madera ambas. La mirada de los dos morenos hizo sonreír al monje.
-Son sus recámaras—explicó Gyatso—Algo me dice que se quedarán largo tiempo…
Katara sonrió.
-Si, eso creo…
-Descansen. Mañana hablaremos más calmados. Por el momento, deben dormir.
Entraron a sus cuartos, encontrándolos bastante confortables. Obedecieron al Monje Gyatso y descansaron.
En el próxmo capitulo aparecerá finalmente Aang, no pude contenerme a hablar de él en esa forma.
¡No olviden dejar sus comentarios, por favor! ^.^
chao!
