Imperfecto.

..

Epílogo.

..


..

Realmente me es imposible creer lo hermosa que estás; te pareces tanto a tu madre, igual de bella, blanca…como un ángel entre los mortales.

Me doy cuenta que todo lo que he pasado en mi vida, cada día, cada segundo me ha traído hasta este momento; y a pesar de todo lo que sufrí, no cambiaría nada…porque todo ello me ha conducido hasta este día.

Nunca he sido bueno expresando lo que siento, las palabras me parecen vacías cuando no hay un acto que las respalde, siempre he preferido actuar en lugar de hablar. Un te quiero es una mirada intensa, un te extraño es un abrazo y un te amo es un beso calido en los labios. Y sin embargo, no hay acto alguno que describa el orgullo que siento en estos instantes.

Estás de pie frente a mí, con esos intensos y hermosos ojos verdes, me sonríes con tus finos labios rojos como la sangre y el aroma de tus cabellos negros me envuelve como una suave caricia. La imagen me parece casi celestial al punto de robarme el aliento.

Mi querida Sofía, no tienes ni idea cuánto te he querido. Desde el primer momento en que te tuve entre mis brazos, te robaste mi corazón apenas y me miraste. Desde ese día he estado a tu disposición. No creo que tengas conciencia de lo que significas para este hombre que hoy te mira embelesado, fuiste el motor de mi vida, la luz que alumbró mi oscuridad, me guiaste sin saberlo; cuando te tomabas de mi mano y dejabas que te condujera en tus primeros pasos…ese caminar no sólo era tuyo, no sólo tú estabas aprendiendo, también yo lo hacía, aprendía a vivir, a ser feliz.

Sé que te lo he dicho muchas veces, pero te quiero. Eres y siempre será mi pequeña Sofía. Aunque las arrugas cubran mi rostro, mis insufribles cabellos rojos se tornen blancos y me quede sin un solo diente, aún cuando pasen los años y seas madre, aún cuando ya no me necesites, aún en esos momentos serás mi pequeña Sofía.

Sé también que este privilegio que hoy me regalas no debería de ser para mí sino de Harry. Y a pesar de que tienes la belleza de tu madre, te pareces tanto a él. Tus ojos son sus ojos, y tu cabello es su cabello. Aun recuerdo haberte escuchado, conteniendo una carcajada, lo mucho que odiabas tu cabello, un nido de pájaros, eso decías que era. Nunca te lo dije pero para mí siempre fue el nido de pájaros más encantador del planeta.

Y entre tanta felicidad que hoy colma mi cuerpo, no puedo dejar de sentirme un poco triste y miserable como antaño. Cuántas veces anhelé tener lo que él tenía, cuántas veces deseé ser dueño de su vida, despertar cada día junto a tu madre, besarla y hacerla mía, cuántas veces quise que me dijeras papá y te abrazaras a mí durante las noches de tormenta.

Pero acepté que no se puede tener todo en la vida…aprendí que hay cosas que si no son para ti jamás lo serán por más que te esfuerces por ellas, así como aprendí que cuando estás destinado a ello, no importa el tiempo que transcurra, siempre acabará a tu lado. Lo hice, hace mucho tiempo a decir verdad, desde el momento en que tu madre me besó por primera y única vez en mi vida, pero me tomó un tiempo reponerme de ello. No me culpes por favor, tía Hermione siempre ha dicho que soy un cabezota y la muy sabelotodo insufrible tenía razón, lo soy y obviamente jamás se lo diré, ya suficiente tiene con que su marido se lo diga todos los días-ella no sabe que Blaise le sigue la corriente-.

Te sonrió con todo el amor de mi corazón palpitante y tus ojos lloran presas de la felicidad y la tristeza. Sé por qué lo haces, yo también lo he hecho, yo también le he llorado. Sé de igual manera que le extrañas, que deseas que esté aquí, a tu lado, ocupando el lugar de este humilde usurpador…Lo he echado de menos…a horrores lo he hecho, cada segundo de mi día desde que se fue.

..

..

Aún no eran ni las diez de la mañana y aquel endemoniado teléfono comenzó a sonar. Por una curiosa serie de circunstancias, Ron había aprendido a contestar esas llamadas que ocurren en medio de la madrugada o muy, muy de mañana. Éstas le habían enseñado que la gran mayoría de las veces traían consigo una noticia, o muy buena o muy mala…o medianamente buena o medianamente mala…en fin, es caso es que sabiamente entendió que no le servía de nada hacerse el dormido mientras el constante timbrazo del infernal aparato le perforara los tímpanos.

Así que al tercer timbre, el pelirrojo contestó, eso sí, mas dormido que despierto.

Bu…bueno—, habló tallándose los ojos.

Padrino—, la sollozarte voz de Sofía le contestó desde el otro lado de la línea.

Esto puso en alerta el pelirrojo que se terminó de despertar de golpe—. Pequeña, ¿Sofía, qué sucede?—. Pero ella no respondió al instante sino que soltó un nuevo sollozo para luego comenzar a llorar—Sofía, Sofía, háblame qué sucede…—

Mi padre…él… ¡Oh dios!...él—la chica trataba de hablar presa del llanto. Entonces el miedo comenzó a recorrer los miembros de Ron, engarrotándole los músculos, mientras sentía que un hilillo de agua helada corría por su columna vertebral—, está en el hospital, se…se está muriendo, padrino.

Él no supo cuánto tiempo pasó, pudieron ser tan solo segundos o toda una vida. Su mundo se detuvo de golpe dejándolo estático…sus sentidos dejaron de percibir lo que lo rodeaba…sus piernas temblaron obligándolo a sentarse, el oxigeno dejó de entrar a sus pulmones y por un instante el latir de su corazón se detuvo.

¿Padrino, sigue ahí?, ¿me escucha?

No, no podía escucharla, no estaba, no sentía, no miraba. Congelado en el tiempo, Ron había dejado de existir por un momento. No su hermano, no su amigo. No Harry, no él.

¿Ronald?—, entonces la voz triste pero serena de Pansy le llamó, el pelirrojo giró el rostro hacia el teléfono que sostenían sus manos, lo miró por largo rato como tratando de descubrir por qué estaba entre sus dedos—, Ron, por favor, responde.

Lentamente se acercó de nuevo al teléfono—. Aquí estoy.

¿Puedes venir?, te necesitamos, Harry te necesita.

Voy para allá.

..

Odiaba los hospitales, toda su vida lo había hecho. Desde que internaron a su madre muchos años atrás para no sacarla de ahí con vida Ron no había pisado uno.

Mientras caminaba por los pasillos como autómata, con la mirada pérdida, trataba de convencerse a sí mismo que aquello era real, que estaba sucediendo, que su mejor amigo estaba tendido en un quirófano tratando de sobrevivir.

"Mi corazón no es fuerte", le había dicho el moreno una vez y él jamás le creyó. Porque para él era absurdo que un hombre como Harry, con todo lo que la vida le había quitado de niño, lo condenara a padecer de esa manera. Como un maldito chiste de la vida; cuando logras tener todo lo que siempre anhelaste, hay una bomba de tiempo dentro de tu pecho que con cada latido se acercara más al momento de explosión.

Ron dobló a la derecha en un pasillo y de inmediato los brazos de Sofía se echaron a su cuello llorando desconsolada, mientras enterraba el rostro en su pecho y le mojaba la camisa con sus lágrimas. Ron la abrazó fuerte, meciéndola como lo hacía cuando aún era una niña y se caía raspándose las rodillas; con cariño acarició sus cabellos y cuando la miró a los ojos secó sus mejillas.

No, Harry no se podía ir y dejar a una chiquilla como aquella. Apenas tenía quince años, habían tantas cosas por vivir, tantos consejos de padre que debía de darle, simplemente no podía, sería un imbécil…sería…

Ron se mordió los labios para no soltar aquel grito desesperado que obstruía la garganta, que le impedía respirar. Aún con Sofía fuertemente abrazada a él, se dirigió hasta donde estaba el resto de la familia. Bill hablaba con Blaise, su padre tomaba un café traído por Ginny y George perdía la mirada en un vasito de papel. Sin embargo, solo había una persona a la que él quería ver, sólo había una persona que le preocupaba tanto como la chica aferrada a su cintura; encontró a Pansy sentada junto a Hermione, la castaña lloraba y tomaba entre sus manos las de la pelinegra quien no emitía palabra alguna.

Cuando Pansy descubrió a Ron de pie frente a ambas mujeres, se puso rápidamente en pie y lo abrazó fuerte, rompiendo el perpetuo silencio que había mantenido en un desgarrador sollozo. Ron la apretó, las apretó a ambas contra su cuerpo y mientras ellas lloraban contra su hombro, se permitió derramar lágrimas silenciosas que no lograban reflejar el dolor de su corazón.

Pocos minutos después, Ron no recordaría los momentos que siguieron, no recordaría el llanto incesante de Hermione aferrada a su esposo, no escucharía el gemido lastimero de su padre ni miraría las mejillas mojadas de sus hermanos. Su mundo se apagaría en el momento justo en que aquel hombre vestido de verde lo mirada con pena y le dijera que Harry, que su Harry, que su amigo y hermano Harry no había sobrevivido.

..

..

De eso han pasado poco más de diez años mi pequeña Sofía. Las cosas han cambiado y cada quien siguió su camino, muchas cosas pasaron y otras jamás sucedieron, y a pesar de ello, a pesar de dolor en el que nos sumimos, en la pena que parecía demasiado grande para soportarla, hoy hemos encontrado la felicidad.

Tú lo hiciste…tu madre lo hizo…yo lo hice.

Te sonrió una vez más y te ofrezco mi brazo.

—¿Lista?—, te digo sonriente.

Tus ojos brillan mientras me ven, tu sonrisa hermosa ilumina tu rostro y una limpia gota salada recorre privilegiada la suavidad de tus mejillas sonrosada—. Lista, padrino—, me dices enredando tu brazo enfundado en un corto y fino guante de encaje blanco, como todo tu vestido, al mío. Como antaño limpio tu mejilla y salimos del lugar.

Hoy te casas mi pequeña y el orgullo de ser yo quien te conduce al altar hace palpitar mi corazón como pocas veces. Siento, siento que mi inservible pecho no podrá soportarlo, que de un momento a otro éste se saldrá de él y comenzará a latir desbocado justo a mis pies…siento que el aire que inhalo no es suficiente y que de un momento a otro me desmayaré. Sé que todo estos síntomas son propios de una novia y no del padrino de la novia, y sin embargo….Miro a mi hija que camina frente a nosotros tirando pétalos de rosas por el pasillo y me pregunto si cuando mi dulce Clarisse se case será igual, espero que no la verdad, para cuando eso pasé ya no estaré tan joven. Pero qué cosas pienso, mi niña solo tiene cinco años, además ella no se casará, no, es demasiado linda para cualquier hombrecillo, he dicho.

Y todos se ponen de pie cuando la marcha nupcial resuena en esta misma iglesia en la que hace veintiocho años se casaron tus padres….y en la que me casé yo hace seis por cierto. Las cabezas de los presente giran a mirarte maravillados de tu belleza, sonríen casi tanto como yo lo hago, sé que puedo parecer algo presuntuoso, pero que se aguanten, es a mi pequeña Sofía a la que llevo de brazo y no es para menos. Al final, en el altar el novio te está esperando. Realmente, linda, no sé qué le viste; es un niño pijo igual a su padre Zabini. Pero debo de reconocer que, a pesar de pasar por la duras y las maduras para ganar tu cariño y de paso mi aceptación-soy tu padrino no lo olvides, me preocupo por ti-el chico resistió, demostró que te ama. Fue astuto y orgulloso como su padre, pero también tenaz y perseverante como su madre. Hermione y Blaise hicieron un buen trabajo educándolo, es un buen chico para ti.

Llegamos hasta él y tras lanzarle una de mis miradas Weasley, marca registrada, haciendo que el chico tragara grueso, le sonrío entregándote a él.

—Cuídala bien, Zabini.

—Lo haré señor, lo prometo.

Y tras un tierno beso que planto en tu mejilla, me dirijo hasta mi asiento…junto a ella.

Me mira y me sonríe como solo ella sabe hacerlo, con sus finos labios entreabriéndose, mostrándome sus dientes blancos como perlas, levanta una mano y su piel blanca y suave me acaricia el mentón para luego inclinarse y besarme lento y tímido en la boca.

La amo.

Sé, sé que tengo una sonrisa de idiota en el rostro y por dios que no quiero ser taaan evidente, jamás me dirá nada pero sé que por lo bajo se burla de mi por parecer un chiquillo enamorado. Pero qué puedo hacer, la adoro desde el mismo instante en que entró a mi vida.

Nuestros ojos azules se miran fijamente, tratando de transmitirse todo el sentimiento que nos embarga. Nuestras miradas significan un te quiero, el rodearla con mis brazos por los hombros significa te extrañe estas dos horas que no te mire y el besarla una vez mas significa te amo.

Te amo.

Ya jamás cuestionaré a la vida y sus maneras de actuar, nunca, nunca; porque no te esperaba y sin embargo apareciste, porque no me sentía preparado para amar de nuevo y sin embargo te amo con todas las fuerzas de mi loco corazón. Porque no deseaba nada mas que mantenerme por siempre en la soledad, porque estaba bien con ella y porque había aprendido…pero llegaste tú, con tu sonrisa pura, con ese mirar ilusionado, con tus cabellos alborotados…con esa magia de la que eres dueña y me atrapaste…dios vaya que lo hiciste.

Yo que nunca creí que podría amar a nadie más, yo que cerré mi alma para que nadie más entrara, yo que la quise como nunca imagine, que la quiero como lo hago ahora y como sé que siempre la querré, yo me enamoré perdidamente, locamente, incandescentemente de ti.

Las personas dicen que solo puede existir un amor real en la vida, yo digo que se equivocan…puede haber dos amores reales. Está aquel que te enseña a amar, que te demuestra de verdad lo que es ese sentimiento loco y aterrador y maravilloso y avasallante…el amor que te demuestra que también duele, que también se sufre…el que te enseña con el paso de los días, de los meses…quizá de los años…del que aprendes todo lo que debes de saber, dejándote listo para el otro amor. El otro que vives al máximo, el que te lleva al límite de tus sentidos, el que es como una marea rabiosa que se apodera de ti y que no te deja escapar jamás, el que haces tuyo, el que te corresponde y llena de la mas grande dicha.

Esos son mis amores…

El primero fue ella, fue mi pasado, es mi recuerdo y será amor tibio y sereno…la esencia del pasado. Pero tú, tú mi amada Luna fuiste mi despertar, eres mi mundo…el soplo de aire que me despertó de la soledad a la que me había condenado…eres la madre de mi hija…eres la mujer que deseo con caliente pasión y que desgarra mi pecho de deseo…eres la que beso cada mañana para saber que sigo vivo, eres el aliento que respiro…y serás, tú, mi Luna, la estrella que ilumine mis noches por el resto de mis días, hasta el mismo instante en que muera.

De pronto un cuerpecito se lanza sobre mí, sentándose en mis piernas para darme un sonoro beso en la mejilla.

—¿Estás feliz, papi?—, me pregunta mirándome con aquellos ojos, tan azules como los de su madre y el cabello rojo cayéndole en espirales por los hombros.

Y me pregunto, ¿soy feliz?

Entonces giró mi cabeza y veo a Pansy tomada de la mano de Draco, él la mira con amor y ella le corresponde…entonces miro mas allá a Hermione llorando de felicidad fuertemente tomada de la mano de Blaise mientras el orgullo brilla en los ojos de ambos…entonces miró a Sofía, hermosa frente al altar y miro al hombre con el que se casa…miro a mi amada Luna con sus hermosos ojos azules puestos en mi…luego, luego miró al cielo y le guiño un ojo a mi hermano Harry…y por último, por ultimo te miro a ti mi quería Clarisse…

—Sí, hija. Soy feliz, muy feliz.

FIN.

..


..

N/a

Hola, qué tal? Sé que tardé más tiempo del previsto para publicar la historia, pero entre las escuela que me ahogaba y el poco tiempo que me quedaba, me fue imposible ponerme al día con la historia...pero aquí estás, el epílogo de Imperfecto. Qué les pareció?

Quiero agradecer a tooodos los que me leyeron, tomándose su tiempo para esta historia que fue escrita con mucho cariño para ustedes.

Gracias a quienes dejaron review por el cap anterior y a lo que no, también, MUCHAS MUCHAS GRACIAS. Y a las que votaron para decidir el destino del pelirrojo mas hermoso de tooodos los tiempo Ronald Weasley...

Espero que haya sido de tu agrado y que me acompañen a una nueva historia que he iniciado de esta pareja-Ron y Pansy-llamada Impulsos.

Un abrazo enorme y gracias a: Kunogi Malfoy, RoseBlack-Malfoy, LoveDamonSalvatore, chibipame, SHAFE-95 y Allison Marie Malfoy-Black.

GRACIAS POR LEERME

GELY :)

REVIEWS?