Era una noche de primavera, y ella estaba tranquila en su cama, analizando que le había pasado...Pensativamente agarró un pequeño frasco que tenía en su bolsillo, lo abrió y tomó su contenido de un solo sorbo. Era amargo pensaba, pero no más que lo que sentía:

La habían traicionado, su hombre, aquel en el cual confiaba, aquel con el que decidía estar a pesar de su familia. Él la había lastimado, se había alejado. Primero todo era muy perfecto, un amor que la buscaba y siempre estaba pendiente. Después esa lejanía que él fue adquiriendo y por último esa traición...

Ella pensó en cómo él la había herido, en el por qué quería estar con alguien tan cercano a su persona. A su amiga le había dicho que no le molestaba que estuviera con él, pero realmente lo hacía para verlo con alguien y no recordarlo, jamás ella pensó que esto pasaría tan rápido.

Pensaba también en como sus mentiras le jugaron en contra, en el por qué había dicho que lo dejaba como se deja un regalo para navidad, se recriminaba mas aún cómo queriéndolo pensaba dejarlo ir...

No podía creer en que se estaba enamorando, "pensar que todo empezó como un beso" se decía mientras las lágrimas brotaban de sus ojos castaños.

Unos encuentros solo bastaron para creer en sus mentiras, para empezar a amarlo y para haber confiado en él.

Cuantas advertencias le habían dado, cuantos consejos le habían dicho, todo en vano, para sus oídos sordos y sus ojos cegados por su propio instinto.

Al seguirse a si misma, tarde se dio cuenta de su error. Pero pensar que ese error tendría un final esa misma noche...

Pocos segundos le quedaban de vida, y con muchas lágrimas provenientes de sus ojos castaños tomó su cuaderno violeta y escribió "adiós, los amo y no sufran que yo se que voy a estar mejor".

Se dejo caer en la cama pesadamente, cerró sus ojos y jamás los volvió a abrir.

Su voz de quinceañera, sus ojos de niña y su sonrisa indiscreta no volvieron a verse ni sentirse nunca más.

Lo que se es que en su lápida estaba escrito "Ginny amó y murió por amar" y que cuando Draco decidió con una rosa roja ir a visitarla se arrodillo, leyó lo escrito y con lágrimas en sus mejillas le pidió en silencio perdón.

Fin