Me disculpo con las (pocas) personas que leen esta historia, pero es que en estos meses descubrí que la preparatoria es mucho más difícil de lo que parece. Pero dejando eso a un lado, aquí estoy intentando aunque sea tener algo nuevo para ustedes.

Creo que es innecesario repetirlo, pero todos los personajes y el transfondo de la historia pertenecen a J.K.R., la autoraoriginal y la única con derechos para vender la historia (lástima).

Bueno, todo aclarado. Que lo disfruten.

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Capitulo 03: Los zapatos perdidos (por Luna)

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Iba caminando por los pasillos de la escuela, intentando encontrar todas mis cosas perdidas. Ya estaba acabando el año, y realmente necesitaba localizar mis libros y mi ropa; con el tiempo aparecerían seguro, solamente tenía que andar suficiente tiempo para que llegaran a mi.

Era de noche. El pasillo estaba tan solitario como las lunas de invierno; lleno de sombras, pasé en silencio mientras observaba todo el lugar intentando localizar algún objeto que me perteneciera. No hubo suerte, parece que mis compañeros finalmente están aprendiendo a esconder todo correctamente.

- ¿Qué estas haciendo? -me preguntó alguien a mis espaldas.

- Hola, Neville. Estoy intentando encontrar mis cosas; mis compañeros de casa me las han escondido, y realmente quiero poder empacar todo hoy.

- Esoes horrible. -dijo acercándose a mí. Caminaba con dificultad, todavía con algunas cicatrices de la batalla. Pero no se quejaba, y los pequeños duendes del pensamiento escapaban de él: estaba completamente concentrado en algo.- Deberías decirle a los maestros.

- No importa. Siempre acaban apareciendo… Mi madre decía que simplemente hay que dejar de buscar, y todo volverá con el tiempo a ti. Supongo que este año podría probarlo, no tengo ganas de pasar la noche en vela.

Estaba roja de la cara. No sabía porque. Quizás porque desde que caí desmayada en medio del ataque al departamento de misterios no había hablado con él, quizás porque aún estaba en su mente aquel beso que se extendió bajo el tiempo congelado del ministerio. No lo se.

- ¿Quieres que te ayude a buscarlo? -me preguntó mientras se acercaba un poco más. Bajo la luz de la luna, su cara redonda se veía muy hermosa. También muy rojo, me estaba sonriendo tímidamente, como esperando a que yo dijera algo. Pero es que mi mente está nublada, y mis labios parecen ser controlados por aquellas sombras que rondan por todos lados sin ser vistas.

Pareció comprender que deseaba compañía, pues comenzó a caminar a mi lado, en un silencio nocturno. Me miraba de reojo, yo también. No sabíamos que hace en aquel momento, sino simplemente dejar que el tiempo fluyera. Levanté la mirada al techo, donde unos zapatos rosas colgaban divertidos moviéndose por el viento.

De pronto, mientras estaba absorta en mi pensamiento, Neville comenzó a hablar de forma queda. Sin verme, sin alzar la mirada, sin dejar de volverse cada segundo más y más rojo, recitó estas palabras:

- ¿Crees que existen oportunidades de ser feliz…? -me preguntó mientras la voz se le perdía lentamente.- Quiero decir, si es posible ser completamente feliz sin necesidad de nada más, si yo podría ser feliz realmente.

Le miré con los ojos abiertos, sin flanquear la mirada. El me volteó a ver con sus ojos llenos de esperanza, gritando por una oportunidad. No supe que decir, pero mis labios se movieron solos al ritmo de un corazón palpitante y enloquecido que rápidamente se volvía loco.

- Sí lo creo…

- ¿Crees que puede ser feliz contigo? ¿Realmente lo crees? -repitió rápidamente, con la cara cada vez más roja, con la mirada cada vez más perdida.

- Si lo creo…

El sonrió. Me tomó la mano. Yo agarré la otra. Se acercó lentamente a mí, mientras sentía nuestros corazones enloquecidos en nuestro pecho. Quedamos casi tocándonos los labios, a punto de besarnos nuevamente. Nuestra respiración entrecortada se conectaba cono una sola, mientras nuestros ojos se encontraban en ningun lugar.

- ¿Quieres intentarlo? -me dijo con una voz llena de inseguridad, pero decidida a iniciar.

Me quedé callada viendolo, mientrás el esperaba la respuesta. Temblaba imperceptiblemente mientras estabamos allí. Sin contestár cruzé mis brazoa alrededor de él, y le dí un beso en sus labios. El cerró sus ojos y me besó. Nos quedamos allí bajo los zapatos rosas, que se valancearon al viento en ritmica sinfonía. Con una corriente, cayeron al suelo, mientras Neville y yo nos separabamos lentamente sin pensar nada.

Las doce de la noche sonaron en el enorme reloj de piedra. Ambos rojos nos quedamos allí, con la luz de la luna entrando por la ventana y creando un maravilloso cuento de hadas. Finalmente me agaché, y tomé los zapatos del suelo. Estaba sonriendo cuando volteé a verlo, una sonrisa sincera.

- Supongo que es algo bueno para un día -comentó Neville mientras tímidamente sonreía.

- Es increible...

La luna llena entraba contra la ventana, cuando los zapatos volvían a reposar en el suelo. La briza del verano recorría el pasillo alzando mi pelo. Con los ojos cerrados, rodeados de aquellas sombras del tiempo, otro beso nos dimos. La noche pasaba lenta, aquel fue el inicio de nuestra historia verdadera, cuando el amor finalmente comenzó. Un cúpido tomó mi pecho, y lo unió al suyo. La primera cita fue especial, duró hasta entrada la madrugada.

CONTINUARÁ…

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Lo se, lo se. Es corto, el final no deja nada, casi no avanza con la historia.

Pero es que era esto o nada. Al menos a mi me gustó.

Cuídense, y dejen algunos comentarios (no sean crueles)…