¿Qué por qué no he actualizado? Bueno, simplemente diré… LO SIENTO MUCHO. Pero últimamente la inspiración se encuentra en algún lugar fuera de mi alcance, y por más que quiera escribir las palabras simplemente no salen. Pero bueno, vamos a intentarlo una vez más.
Por cierto, por si alguien no lo comprende aún (y si es así les recomiendo que empiecen a salir de la cueva donde viven), este fanfic es completamente GRATIS. Principalmente porque nada es mío, y si cobro me pueden meter al bote.
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Capitulo 04: Alice (por Neville)
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Había pasado todo un verano, un verano en que no pasó ni un segundo sin que piense en Luna. Ni un momento en que no recordara que habíamos jurado que esto funcionaría, y que seríamos felices finalmente. Ni un momento en que no quisiera verla, y sentirla, y hablarle, y besarla, y…
El humo del tren me pegó en la cara, haciéndome toser un poco. Tiré el baúl al suelo, y la jaula de Trevor se rompió contra el suelo. Mi querida planta Mimbus liberó su apestoso olor, pero al menos no me cubrió de su baba.
- Neville, deberías tener más cuidado -me reprendió mi abuela, mientras me ayudaba a levantarme.
Suspiré. Con esfuerzo subí al tren mi baúl, y comencé a avanzar por los pasillos, sintiendo como si todos tuvieran los ojos clavados sobre mi. Suspiro. No veía a nadie conocido. Se sentía raro.
La risa de un montón de niñas lo sacó de su letargo, mientras Harry me saludaba al pasar.
Sonreí. Tras mi amigo, una joven rubia, de sonrisa abierta y ojos azules que parecía brillar con el nuevo día, caminaba rápido acercándose a mí. Me saludó con un beso en la mejilla, y yo sin querer tiré sus ejemplares del "Quisquilloso". Demonios, como si quisiera aparentar se un tonto frente a ella.
- Mejor vamos a buscar un compartimiento…
Las palabras de Harry nos hicieron salir de nuestras mentes. Sonreí, y comencé a arrastrar pesadamente el baúl mientras avanzaba. Las miradas, nuevamente, se fueron posando sobre nosotros. Debe ser por Harry.
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El viaje pasó lento. Ron y Hermione se unieron eventualmente, y Harry nos defendió cuando unas niñas nos insultaron. Desearía poder defenderme así, sin miedo a lo que piensen los demás. Las montañas comenzaron a volverse más grandes, y agarrar ese aire escocés que no se encuentra en cerca del mar.
Luna y yo nos mirábamos todo el tiempo, entre risas, como si no quisiéramos la cosa, pero muriéndonos por decir algo. Decidí hablar, respirando hondo, mientras mi cara se pone roja. Abro la boca cuando alguien me interrumpe…
- Tengo esto para el sr. Potter y el sr. Longbottom.
Maldita sea.
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Harry se queda detrás de mí. Avanzo pesadamente entre los estudiantes, tropezando como un tonto mientras intento encontrar a mis amigos. Una multitud me empuja, y caigo al suelo mientras intento contener el aliento. Me comienzo a parar, al tiempo que unas manos me ayudan a salir de allí.
- ¿Estás bien?
Me pongo rojo. Luna tenía sus extrañas gafas psicodélicas, y me sonreía de medio lado mientras nos metíamos en un vagón y nos alejábamos de todo el montón de alumnos desesperados, que no parecían importarles a quien aplastaran con tal de llegar rápido a la escuela y al banquete que les aguardaba.
- ¿Estás bien? -repitió Luna
Me solté del brazo, quizás demasiado repentinamente. Porque Luna se me quedó viendo raro.
- Tienes demasiados torsopolos en la cabeza. Te sucede algo…
No pude sino dar una media sonrisa. Me senté en el compartimiento vacío. Ella me siguió viendo con esa mirada que parece verte el alma, peor aún que cuando Dumbledore te mira.
- ¿Por qué te soltaste tan rápido?
Yo suspiro. No sabía si la contestación le agradaría. Ella podía ser muy dulce, pero también demasiado melancólica. Y lo último que quería es que pensara mal, y que acabara con ese extraño aire de depresión que adoptaba cuando alguien le llamaba Lunática.
- ¿Te avergüenza que te vean conmigo? -dijo con voz suave.
Yo rápidamente palidecí. Me levanté y comencé a hablar rápidamente, intentando explicar que no era así. Que me sentía mal, me sentía impotente, inútil, torpe. Que yo quería que ella se sintiera segura conmigo, no que viera que era solamente un niño, y que no podría defenderme. Pero casi toda mi explicación se vio perdida cuando me tropecé, y la tiré al suelo. Quedamos los dos a pocos centímetros del otro.
Nuestras bocas, quiero decir.
- Estás lleno de ideas, se te están escapando por los oídos.
Ella sonreía. Yo no pude evitar soltar una carcajada. Me levanté rápidamente. Y la ayudé a levantarse, aunque siento que solo se lo compliqué más. Cuando vimos afuera, estaba vacío. La luz de la tarde, el último rayo del sol, nos pegaba en la cara. Ella tenía los ojos alegres.
- ¿Todavía sigues creyendo en lo que me dijiste en el verano?
Luna me vio con sus ojos grandes, mientras las gafas comenzaban a girar en diferentes colores del arcoiris. Yo simplemente pude torpemente asentir, pero para ella pareció suficiente, porque me estampó un beso en los labios. Suspiré, ¿por qué siempre tenía que ser ella quien tomara la iniciativa?
Continuamos el beso, e intenté abrazarla. Salió catastróficamente. Caímos al suelo, ella quedó sobre mí. En un intentó de tomar equilibrio, había roto las cortinas, y ahora la tela nos cubría la cara. Pero ella simplemente se apartó el pelo de la cara, y con una sonrisa se quitó de encima. Comenzó a reír, igual que yo, mientras nos sentamos en el suelo y nos vimos.
Esta vez fui yo quien se acercó y le estampé un beso en los labios. Ella lo respondió. Fue solo un segundo, pero fue muy dulce. Cuando me separé estoy seguro que estaba completamente rojo. Luna tenía una enorme sonrisa en la cara, más grande que cualquiera que le haya visto nunca.
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Caminamos por el camino junto al bosque, ahora completamente vacío. Las lámparas ya estaban prendidas, y todos los carruajes había partido ya. Las sombras me hacían mirar a todos lados, y odiaba eso. No quería parecer miedoso frente a Luna. Pero ella, como siempre, me sorprendió; se acercó y me tomó la mano, apretándola fuerte, y se recargó en mi mientras avanzaba. Mi brazo sobre ella, por un momento me olvidé que yo temía hasta a mi sombra. Por un momento solo quise protegerla.
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Nos sentamos en las escaleras del castillo, sin ganas de subir. Nos escondimos en el fondo, lejos de la puerta, desde donde el profesos Snape apareció con cara de pocos amigos. Luna me agarró, y caminamos hacia los patios, para entrar por la puerta a los invernaderos.
- ¿No te encanta todo esto? -me preguntó con una sonrisa.
Yo simplemente sonreí, y torpemente asentí.
Comenzamos a correr bajo las nacientes estrellas, mientras nuestras risas inundaban el lugar. Esperaba que no nos escucharan, pero la verdad es que eso, en ese momento, no parecía importar. Solo importaba que la luna llena se alzara sobre nuestras cabezas, iluminando con su pálido resplandor todo, y que aún así Luna, a mis ojos, se veía mucho más hermosa, más perfecta, más humana.
Junto a la puerta al castillo, con los oscuros pasillos a nuestras espaldas, nos sentamos en el suelo. Respiraba entrecortadamente, con la cara roja por el esfuerzo. Luna, más tranquila, se acomodaba sus gafas multicolores y veía hacia el cielo. Su cara iluminada me parecía mágica.
- Eres especial, espero que los sepas.
No sabía de donde salieron esas palabras, pero la sonrisa que me dio Luna me hace sospechar que fui yo quien las dijo. Mis labios se siguieron moviendo.
- No conozco a nadie como tú. Tan divertida. Tan extraña. Tan sincera. Eres la única persona que conozco que puede creer 10 cosas imposibles antes del desayuno.
Ella se recargó sobre mí.
- Nadie me había dicho algo tan bonito -me dijo en un susurro.
Se volteó lentamente, y nos besamos. Fue hermoso. El viento sopló moviendo las copas de los árboles, y haciendo que el cabello de Luna se alzara contra el viento mientras nos cortaba la respiración. Nos separamos cuando escuchamos los pasos animados de los alumnos a nuestra espalda.
- ¿Ahora qué? -pregunté tímidamente.
- Supongo que deberíamos entrar.
No me refería a eso. Pero no me atrevía a preguntar otra vez. Me levanté mientras ella sujetaba mi mano, y en silencio abrí la puerta. Los alumnos no nos prestaron atención mientras avanzaban hacia su sala común. Nos paramos al final de las escaleras, frente al gran comedor, donde tendríamos que ir hacia caminos opuestos…
- Entonces… -intenté decir otra vez, pero ella no me dio tiempo.
Un beso en mi mejilla la dejó suave, y su aroma se impregnó en mi memoria.
- Hasta mañana, novio. -dijo con una sonrisa.
Novio. La palabra me quitó el aliento. Mientras ella corría, mis piernas se sintieron como gelatina. Caía al suelo torpemente, golpeándome contra el barandal mientras la túnica se atoraba en un cuadro cercano. Unos brazos evitaron que me precipitara hacia abajo.
- ¿Dónde estabas durante toda la cena? -me preguntó Harry, mientras con ayuda de Ron me ayudaba a pararme. Yo simplemente agradecí, sin poder contestar, al tiempo que los saludaba con la voz ida. Ron se reía de mí.
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Perdiéndose en Wonderland (por Luna)
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Caminé hasta mi cuarto, y me encerré entre las cortinas de mi cama. No hablé con nadie, simplemente me quedé allí, sentada en la oscuridad. No sabía que había pasado, pero sabía que era especial. Las lágrimas salieron de mis ojos, mientras sonreía: me había dicho que era especial, que era única. Solamente otra persona, mi madre, me había tratado tan dulcemente, y me había hecho sentir segura y especial en vez de rara y lunática.
Los torsopolos inundaron mi cama, mientras mis pensamientos comenzaban a volar por el aire. Podía casi verlo, frente a mí, mis sueños jugando en el aire en pequeñas nubes de polvo transparente, como si fuera verdad. No se como explicarlo, fue extraño, pero fue divertido, fue emocionante, fue…
Me acuesto, y me tapo. Jamás pensé que sería de esas personas que se la pasan suspirando por el amor, y siempre dije que eran tontas y exageraban. Pero ahora estaba aquí, sin poder dejar de pensar en Neville, el dulce gryffindor que me había prometido que no me arrepentiría, y que seríamos felices. Y yo le creía, y no me arrepentía, y era feliz, y sabía que todo sería perfecto.
Me quedé dormida, sin sacarlo de la mente, sin olvidar sus dulces palabras. Soñé, una vez más, con un mundo donde pudiéramos estar él y yo para siempre juntos. Y sabía que ese mundo se haría realidad con el tiempo, porque yo me aseguraría de eso. Allí, sin sentirme sola nunca más, mi subconsciente acabó por sumergirme en Wonderland.
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Continuará…
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Hola! Este es el capitulo más largo que haya hecho en ninguno de mis fanfic, lo que prueba unas cuantas cosas. La principal, hago capítulos muy cortos. La segunda, que esta es la historia que, cuando me pongo a escribir, realmente me llega, me cautiva y me inspira.
Ahora estoy intentando entrar más como se sienten los personajes, lograr que sean en verdad como son, que se sientan como ellos. Espero que eso mejore la experiencia del fanfic en general.
Por último pido que dejen comentarios. Hagamos esto, si logran llegar a los 3 comentarios para este episodio, de diferentes personas, lo cual sería un autentico milagro, publico un capitulo en ese mismo momento.
Si no, pues ya no importa. El capitulo igual llegará con el tiempo…
