Hola chicas...Muchisimas gracias por leerme, por sus favoritos, alertas y reviews, por visitar mi blog que ya sumo las 1,000 visitas y 10 seguidoras. Muchas gracias!

Sin mas las dejo con el final de este fic.

Disclaimer: Los personajes son de Meyer, la historia de Penny Jordan


Final

BELLA se dijo que tenía un hijo por el cual vivir; que por Ángela y por el niño, tendría que controlarse. Después de todo, no estaba en peores condiciones que cuando llegó allí, llena de felicidad e ilusiones.

Ahora esas ilusiones ya no eran importantes. Se disculpó de sus responsabilidades en la organización de la fiesta de verano, argumentando no sentirse bien. Apenas si observó la mirada preocupada que Alice le lanzó. Se escondió, como una ostra en su concha, y nada la haría salir.

Pasaba largas horas sentada, con la mirada perdida. Toda su energía desapareció, reemplazada por una lasitud que la dejo pálida, sin apetito, cansada y retraída.

Tanto Mary como Susie lo comentaron. Bajo el peinado y ropa extravagante, Susie tenía instintos maternales y, en otras circunstancias, Bella habría gozado sus esfuerzos para hacerla comer. En la pequeña cocineta, atrás de la bodega, Susie preparó unos huevos revueltos y le sirvió una ración generosa, le llevó una pizza y un trozo de pastel horneado en casa.

Una vocecita interior le decía a Bella que su actitud era infantil; que, de forma deliberada, trataba de castigarse por tantas mentiras y que, al hacerlo, ponía en peligro su salud y la del niño. Por fin, incapaz de soportar el dolor, decidió ir a Nueva York durante un día. Se negó a darse por enterada de la expresión preocupada de su asistente.

El viaje en avion le pareció eterno. Nueva York la abrumó con tanto ruido y contaminación. Recorrió a pie varias calles y, por último, abordó un taxi hasta su lugar de destino.

En los últimos días del verano, el cementerio estaba rebosante de flores y los árboles lucían todo su esplendor. No era la única visitante, y al ver a un anciano encorvado sobre una tumba, colocando flores en un recipiente con temblorosas manos, no pudo contener el llanto.

Se encaminó despacio hasta la tumba de Ángela. La lápida estaba limpia y advirtió que las plantas que sembró, retoñaron. En alguna ocasión llevaría allí a su hijo y le contaría la historia de su concepción.

Ahora ya podría decirle, si la criatura preguntaba, que amó a su padre. Lo amó y lo perdió.

Reclinó la cabeza en la fría piedra y sintió las lágrimas correr por sus mejillas. Escuchó que alguien se acercaba, pero no se movió. Las escenas dolorosas eran tan comunes en ese sitio que nadie se detenía o interfería.

Los pasos se detuvieron y una sombra le tapó el sol. Alarmada, se dio vuelta, reconociendo que en ese apartado lugar podría estar en peligro. Se levantó, atemorizada.

Al instante, una mano masculina se alargó para ayudarla. El sol la deslumbraba, se cubrió los ojos con una mano y sintió que el mundo giraba a su alrededor al reconocer a Edward.

—Todo está bien, Bella. Ya todo está bien.

Por increíble que fuese, la tenía en sus brazos, como a una niña, y ella se quedó allí, dejando que el dolor y el sentimiento de culpa saliesen con sus lágrimas.

Cuánto tiempo permanecieron así, no lo sabía. Lo único de lo que estaba consciente era de que Edward estaba con ella, sosteniéndola como soñó, acariciando su cabeza y murmurándole suaves palabras. Levantó hacia él su rostro lleno de lágrimas.

— ¿Co… cómo supiste donde estaba?

—En alguna ocasión me dijiste que habías venido a este sitio —le indicó él con una sonrisa— Llamé a tu abogado y le pedí instrucciones para dar con el lugar. Alice fue a verte a la librería y Susie le comentó que estaba preocupada por ti. Entre mi madre y mi hermana me han colocado en la más baja de las posiciones, créeme —señaló y agregó con voz tan baja que en un principio Bella creyó no haberlo entendido— Mi madre dice que me amas, ¿es cierto?

Edward debió advertir su asombro e indecisión, ya que la tomó de ambas manos y la sostuvo con firmeza.

—Sin evasivas ni mentiras. Por una vez, confía en mí, Bella, y dime la verdad.

—Si… Si te amo —con su admisión, Bella sintió que el peso del sentimiento de culpa desaparecía de su corazón. Pasará lo que pasara, él al menos sabría que le importaba, que su hijo le importaba.

Tragó con dificultad y lo miró a la cara, y él tomó su rostro con las manos.

La expresión de amor y pasión que había en los ojos de Edward la conmovieron.

—Nunca creí llegar a escucharte decir eso —la voz de Edward temblaba con emoción— Te amo tanto... desde el primer momento... desde la primera ocasión que te toqué.

—Pero cuando nos vimos por última vez... estabas tan furioso... —se estremeció y él la abrazó.

—Después hablaremos de eso; en este momento quiero que sepas que lamento lo que te dije, el dolor me tenía aturdido. Quería casarme contigo porque no puedo vivir sin ti y tú me indicaste que lo harías por un juramento que hiciste en un momento de intenso temor. ¿Tienes idea de cómo me hiciste sentir? Te importaba tan poco, que... yo... —movió la cabeza, abatido por la intensidad de sus sentimientos— Cásate conmigo, Bella. Ven vivir conmigo y...

— ¿… se mi amor? —terminó ella— Con gusto, mi amado... mi queridísimo Edward —se dio vuelta y lo besó con toda su pasión reprimida.

En los labios de Edward sintió primero el asombro y luego su respuesta; de pronto, fue él quien la besaba, sus manos se movían con urgencia sobre su cuerpo y escuchó su propia exclamación de frustración al separarse él de su lado, cayendo sobre ella un bálsamo que tranquilizó su excitación.

—No puedo hacerte el amor aquí —señaló Edward con voz gruesa— De hecho, me temo que no podré hacerte el amor hasta que estemos debidamente casados. Puedo obtener una licencia especial. ¿Te parece, mi amor? ¿Tendrás el valor suficiente para comprometerte tan rápido, digamos en unos tres días?

¿Por qué habría de necesitar valor? Y en cuanto a comprometerse con él. ¿No lo hizo la primera ocasión en que le entregó su cuerpo?

— Tres días —bromeó— ¿En realidad necesitas tanto tiempo?

— No todo marchará sobre ruedas —le informó Edward cuando iban en el auto—. Habrá muchos chismorreos.

—Y tendremos que decir a Alice y a tu madre la verdad —agregó Bella— Sé que tu madre amará a mi hijo, de cualquier forma; pero quiero que sepa que también es tuyo.

—Eso me hace amarte todavía más, ¿lo sabías? —comentó Edward, haciendo un movimiento brusco con el volante para evitar atropellar a un peatón, después de distraerse un instante para darle un beso.

Se casaron tres días más tarde, en Nueva York y sin informar a nadie. Se registraron en el mismo hotel donde empezó todo. Bella rió al ver el número de la habitación que les asignaron.

—Yo la pedí en especial —le informó Edward.

Llamaron a Esme desde el hotel. Edward tenía a Bella reclinada sobre su cuerpo.

— ¿Que hicieron qué? ¿Se casaron? ¡Dios mío!...—Edward alejó el auricular para que Bella escuchara la respuesta feliz de su madre.

—Tendremos la luna de miel más breve de la historia y estaremos en casa mañana por la noche —continuó él— Quiere hablar contigo —informó Edward a Bella, entregándole el aparato.

—Bella, querida. Me alegro mucho. Te dije que te amaba, ¿no es así? Tú y tu hijo son bienvenidos en la familia —Bella hizo una aspiración profunda. No le iba a ser fácil.

—Nuestro hijo —la corrigió temblorosa— Edward es el padre de mi nene... Es una larga historia y prometo contársela toda, pero quise informarla desde ahora.

Se produjo un largo silencio y Bella deseó con desesperación haberse guardado la noticia hasta ver a Esme cara a cara, pero el momento le pareció tan oportuno, que no pudo contenerse.

—Cariño... —había una gran compasión y comprensión en las palabras de la anciana— No sabes lo feliz que eso me hace.

Bella entregó el auricular a su nuevo marido.

—Ya se lo dije —le indicó, sin necesidad.

—Espero que comprendas el significado de esta habitación —señaló Edward, media hora más tarde, luego que un camarero les llevó la cena y una botella de champaña en hielo.

Bella le brindó una sonrisa maliciosa y se acarició el vientre.

—Si no lo hago, aquí hay alguien que me lo recordará.

—Todavía no hablamos de Ángela como es debido —comentó Edward con voz baja— No te he dicho que comprendo bien qué fue lo que te hizo actuar así. Supongo que lo que me enfureció fue el descubrir que usaste un marido ficticio para mantenerme alejado. Verás, yo estaba muy celoso de él y con mucho resentimiento porque llevabas su hijo en tus entrañas y no el mío, que no eras la mujer de mis sueños, sólo crearía para mí y que eras la mujer de otro hombre.

—No te mentí porque fueras tú... al menos no en ese sentido —le informó Bella, tratando de tragarse el nudo que sus palabras emocionadas formaron en su garganta— Una vez que supe que estaba embarazada, decidí que era una señal de que debía empezar una nueva vida. Nunca imaginé que volveríamos a encontrarnos, así que inventé un marido desaparecido para proteger a nuestro hijo. No quería para él, o ella, el estigma de la ilegitimidad y también haría las cosas más fáciles para mí. Cuando volvimos a encontrarnos, yo ya había establecido mi personalidad como viuda y no podía dar marcha atrás. Estaba aterrorizada de que descubrieras la verdad y también que era tu hijo. No sé por qué... La larga enfermedad y la muerte de Ángela me hicieron ver cualquier compromiso físico o emocional de forma muy distorsionada. Supongo que lo que le ocurrió a ella me hizo temer que algo parecido me sucedería a mí o alguien a quien amase.

—Sí, comprendo lo terrible que es ver como una vida tan joven queda destruida con tanta crueldad —aceptó Edward sombrío— Lo mismo ocurrió con nosotros, en el caso de mamá... el ver cómo perdió su libertad, verla confinada a una silla de ruedas para siempre. Es extraña la forma en que sufrimos más por los otros que por nosotros mismos.

—Ángela estaba muy deprimida en algunas ocasiones. Me rogó varias veces que la ayudara a poner fin a las cosas.

—Mamá también ha sufrido depresiones —comentó Edward con voz pesada— Cuando cayó.

Bella cubrió su mano con la suya y notó que temblaba.

—Siempre le agradeceré que me dijera que me amabas —le indicó Edward— De otro modo, sólo Dios sabe cuánto tiempo más habríamos perdido. No lo creía... pero quería hacerlo con desesperación.

—Y en lo único en lo que yo pensaba era en cuánto me despreciabas por tantas mentiras. Todo lo que hacías y decías parecía confirmarlo.

—Todo eso sólo era motivado por mi frustración. Mi orgullo estaba muy lastimado por la forma en que me engañaste. Pero lo que más me dolió fue percatarme de que estabas dispuesta a no dejarme saber que el niño es mío.

—Porque creía que eso era lo correcto. ¿Podrás perdonarme?

—No hay nada que perdonar —dijo él, besándole la palma de la mano.

Más tarde, envueltos uno en brazos de otro, en la languidez del amor, Edward comentó somnoliento:

—En aquel momento en esta misma habitación, pensé que la mujer con quien hice el amor era alguien muy especial. Ahora sé que tan especial era —rió al sentir el gesto avergonzado de Bella— Para una dama embarazada, señora Cullen, usted es muy sensual y provocativa, ¿lo sabía?

—No creo que todo sea atribuible a mí, señor Cullen —replicó ella.

—Ah, bueno, ya sabes lo que dicen de la abstinencia —respondió Edward, acariciándola antes de volver a abrazarla.

—Yo sabía que era la ausencia —comentó Bella, adormilada; pero le costaba esfuerzo hablar y era una gran pérdida de tiempo el formar palabras con los labios cuando con ellos podía estar haciendo algo más interesante. Algo como saborear la piel de Edward, por ejemplo. Probar y excitar el cuerpo masculino, tan cerca del suyo, en respuesta igual a lo que ella sentía.

Las manos de Edward y luego sus labios hacían una tierna exploración del cuello y de los senos. Dejó escapar su nombre en un gemido y lo acercó más, ávida de volver a sentirlo dentro de ella. Se hicieron el amor con gentileza y se quedaron dormidos. Volvieron a amarse con la suave luz del amanecer.


¿Que les pareció? ¿Me dejan un review?

Pero hay buenas noticias, aun no me despido, jejeje.

Mañana por la noche subo el epílogo.

Les deje un "adelanto" en el blog...no se sorprendan si no les doy mucho material por tratarse del final.

Tambien pueden descargar la historia original ahí.

recuerden es www. alma -lau - blogspot. com