(Parte 5)
"Es tut mir leid, Westen, ich bin nicht nach Hause kommen"

La batalla continuo y la mire toda sin poder moverme de mi lugar.
El ejército Armenio-Azerbaiyano estaba logrando vencer a los Italianos, pero perdí de vista a Armenia… la última vez que la vi estaba protegiendo el cuerpo tumbado de Moscú.
Temía por ella, y por Italia, quien seguía arrodillado en la nieve, sin poder moverse mientras que el infierno explotaba a su alrededor.

Pronto vi como Alek, usando su escopeta, golpeaba a Italia para tumbarlo en la nieve, colocando un pie en su pecho y apuntándole con la escopeta.
En ese momento mi cuerpo reacciono y, sin pensarlo, corrí en dirección a Alek, adentrándome en el fuego y empujando al agresor del cuerpo pálido y tembloroso de Italia.

Error.

Alek, teniendo más energía y la mente más clara que yo, me pateo y tumbo al suelo.
Puso su pie en mi pecho, igual que con Italia, y me apunto con la escopeta.

-¡Perro! ¡Debiste recordar el lado al que perteneces!

Escuche que disparaban, pero la bala no me toco, ni me rozo… y ahora que lo pienso no pertenecía a la escopeta de Alek ya que el muchacho cayó al suelo con el brazo ensangrentado.

-¡Gilbert!-escuche a alguien llamándome una vez que logre incorporarme, y mirando sobre mi hombro vi a West y al ejercito Alemán.

Habían regresado cuando notaron que el ejército Italiano había desaparecido y ahora era el ejército Armenio-Azerbaiyano el que estaba siendo vencido.

-¡Bruder!- los brazos de mi hermano me estrecharon con fuerza, pero no encontré la mía para regresar el abrazo.
En mi mente nadaban veinte mil cosas, entre ellas el plan que había formulado Armenia…
¿Armenia?
La busque con la mirada y si al seguir un rastro de sangre la encontré tumbada en la nieve igual que su hermano...
¿hermano?
Mire de nuevo a West, ¿qué iba a hacer? Tenía la oportunidad de irme con él y abandonar ese horrendo lugar para siempre… ¿pero como podía abandonar a mi mejor amiga así?... Y si me iba eso no garantizaba que Rusia no nos hiciera más daño… la guerra solo continuaría y continuaría y continuaría… hasta que uno de los dos bandos muriera.

Aparte a West de mi cuerpo lentamente.
-vámonos bruder- me dijo, y lo mire a los ojos, pero negué con la cabeza y le di la espalda-¿b-bruder?
no había de otra… esa era la única salida que aseguraba mantener a mi querido hermano a salvo.
-No Ludwig- mi voz salió involuntariamente de mi boca- no iré contigo…
-¿G-Gil? ¿Qué quieres decir? -coloco una mano en mi hombro pero la aparte y sin mirarlo camine hacia el cuerpo de Armenia -¿¡G-Gilbert!
-Lo que oíste West, no iré contigo- dije, cada palabra una punzada en el pecho- hazte un favor y regresa a casa…
-¿De qué estás hablando?- la desesperación en su voz lo hacía cada vez más difícil, me enfoque en lo que estaba haciendo para evitar retractarme y arruinar las cosas
-yo… yo- no podía decirlo, o más bien si podía pero no quería. Suspire hondo, apreté los puños, cerré los ojos y susurre: -ahora pertenezco a la unión Soviética

Hubo silencio por un momento, así que aproveche para levantar el cuerpo de Armenia, estaba desmallada, pero no estaba en un estado crítico.

-¡B-Bruder! ¡No puedes hablar enserio!- Escuche pasos acercarse.
-¡ALEJATE!- grite apuntando una escopeta encontrada en el suelo con una mano, y sosteniendo el cuerpo de mi amiga con el otro -¡O DISPARO! ¡Y JURO QUE LO HAGO, WEST!

La cara de Ludwing no la puedo describir… pero me desgarro el alma.

-ya lo oíste Lud- dijo la fría voz de Rusia detrás de mí, y con el estaba el resto del ejercito Ruso.

El hombre cargaba el cuerpo de Moscú en sus brazos, lo cual significaba que no atacaría a mi hermano y eso me tranquilizo un poco.

-Tu hermano ahora es uno de los míos- dijo, su voz… su maldita voz destrozaba lo poco que quedaba de mi hermano.

Ludwing se quedo parado ahí unos minutos mirando su derrota antes de mirarme a mí de nuevo.
Aparte la vista

-Gil…

Me levante y le di la espalda, caminando hasta el fondo de las tropas, ya lo hecho, hecho estaba.
-Es tut mir leid, Westen… ich bin nicht nach Hause kommen

-¡GILBERT!
-Alto ahí o disparo…
-gnn…
-v-vee~, v-vámonos Alemania… p-por favor
-¡no Se lo que le hiciste Rusia, pero lo pagaras muy caro!

Y con eso las tropas Alemanas se fueron junto con las italianas.

-Gil… -la débil voz de la chica en mis brazos llamo mi atención mientras caminaba de regreso al campamento.
-hnn? –no la mire, mi vista estaba perdida en la nieve frente a mí.
-¿por qué no te fuiste con él?- me dijo- hubieras podido irte de aquí…
-heh, si me iba ¿Quién te iba a recoger?- dije forzando una media sonrisa
-yo soy lo de menos idiota- me contesto entre toces
-no es cierto- la corregí –soy demasiado "Awesome" para dejar a un amigo así… además tenias razón.
-eh? –tocio un poco mas antes de mirarme con confusión.
-si me iba ahora… eso no acabaría la guerra- dije con un suspiro- lo que hice fue duro… pero mínimo ahora West está a salvo de Rusia... s-solo espero que algún día me perdone.

Mi voz que quebró al final y no aguante más, dejando las lágrimas salir de mis ojos… vaya patético show que mostraba frente a mi compañera.

Incluso ahora que han pasado varias horas es difícil escribir todo por lo que hice pasar a mi hermano.
Armenia esta descansando junto a mi lecho en la tienda que se nos otorgo, tiene un brazo inhabilitado, pero Rusia se niega a amputar, diciendo que estará bien después… claro.
Rusia ordeno que nos quedáramos todos aquí para descansar una noche antes de trasladarnos de regreso a la casa.

No tengo sueño…
me pasare la noche despierto cuidando de Armenia y su Hermano, que después de dedicarme un "te juzgue mal, Prusia" se quedo dormido en una esquina.

No tengo sueño…
si duermo las pesadillas empezaran a romper en mi cráneo… no es como si no me las mereciera aun así.
Bueno, será una larga noche así que hasta nuevo aviso cerrare mi diario.

Atentamente, el nuevo miembro de la unión soviética.
-Gilbert Weillschmidt