Disclaimer: Soul Eater NO me pertenece, le pertenece al gran Atsushi Okubo, y Mulan tampoco me pertenece, le pertenece a Walt Disney y demás.
Aclaracion: Se que muchos se preguntaran despues de leer este capitulo el porque no cambie los apellidos de los personajes (Albarn, Evans, Ford, etc., no es que sean apellidos muy comunes en China XD) es porque realmente me parecio mala idea cambiarlos, asi que pongamos que en China, esos nombres y apellidos son algo comun XDD. Ademas, no sorprendan cuando observen nombres en japones (Tamashi, por ejemplo) ...es que no pude evitar ponerlos T.T
Muchas gracias a Alice Ushiromiya Albarn y a la jovencita anonima que dejo su rvw XDDDDDDDD aun asi los aprecio mucho por ser los dos primeros :D
Ahora, sufran COFCOF DIGO disfruten:
"Aquella mujer, con espiritu libre como el viento, pero con el cuerpo atado a una sociedad que solo los hombres rigen."
El Reflejo
Capitulo 1: La Hija Honorable
Las enormes puertas rojas con decoraciones en dorado fueron abiertas rapidamente, dejando pasar a los tres hombres en armadura que caminaban con paso apresurado. Se detuvieron entonces al pie del alto trono al fondo de la habitacion, incando una rodilla en el suelo y bajando la cabeza ante el hombre vestido por completo de negro.
-Su majestad. Los Huno han logrado traspasar la muralla.- informo el hombre del medio, con la armadura mas llamativa, al no llevar el casco, el hombre mostraba su cabellera corta, en punta y blanca como la nieve.
-¡Emperador, eso es algo imposible.! ¡La gran muralla fue diseñada para no ser traspasada por nadie!- exclamo un hombre que se encontraba de pie detras del trono del emperador. Pero con una seña del emperador se callo, dejando continuar al alvino.
Este levanto la vista, mostrando entonces sus ojos, rojos como la sangre. -Asura El Kishin y Aracne Gorgon los dirigen.- El emperador se removio levemente en su trono, pero el ojirojo no pudo ver su expresion, al llevar el mandatario su tipica mascara de calabera blanca. -Mandaremos a las tropas para que monten la guardia en el palacio imperial de inmediato.
-No. Envien a las tropas a proteger a mi pueblo.- ordeno el hombre, levantandose de su asiento. -Ox Ford.-
El hombre delgado y con lentes que se mantenia detras del trono se acerco dando una reverencia -Si, su majestad.-
-Reparte avisos de movilizacion por todas las provincias.- ordeno mientras bajaba las escaleras que conectaban su trono con el suelo. El hombre delgado, con un par de mechones de cabello levantados como antenas a los lados de su cabeza y sobresaliendo de su sombrero empezo a escribir en la tabla que llevaba en su mano -Llama a las recervas, recluta a todos los meisters y a las Death Scytes, y consigue a todos los soldados como sea posible.-
-Disculpe, Shinigami-sama, emperador, pero creo que para detenerlos bastara con mis tropas.- Opino el alvino mientras se levantaba con los otros dos soldados que lo acompañaban
-Perdoneme entonces, general Evans, pero no quiero correr riesgos. Sabes bien que la balanza puede ser cambiada por tan solo un grano de arroz, un hombre puede hacer la diferencia.-
Entonces el ojirojo bajo la cabeza, aceptando su orden. -Como usted ordene, Shinigami-sama.- dijo, dandose la vuelta para irse, pero una mano sobre su hombro lo detuvo.
-General Evans... Tengo que pedirle tambien que reclute usted mismo al joven Death Scyte... necesitaremos toda la ayuda posible, y ese chico, estoy seguro, nos sera de mucha ayuda.-
-¿Esta seguro de esto, Shinigami-sama? Recuerde que es la Death Scyte mas joven de todos. Aun no ha tenido siquiera su primera batalla como capitan.-
El emperador entonces hablo con una voz extrañamente chistosa. -Estoy seguro de que sera un triunfador, joven Wes. Despues de todo, es su hermano menor ¿No?- El hombre asintio con cierta duda. -Estoy seguro que lo has entrenado bien. Ahora ve, y ayuda a Ox a cumplir mi orden.-
Wes asintio y reverencio una ultima vez antes de salir de la habitacion.
Tomo uno de los pequeños granos de arroz entre los palillos, dejandolo hacer equilibrio en la cima del pequeño monton antes de que terminara rodando. -Callada y recatada...- Tomo un monton de arroz entonces entre los palillos -Elegante... refinada...- se llevo el alimento a la boca. -Efducafda...- siguio observando el pergamino enrollado ante sus ojos en la mesa. -Delicada, desenvuelta...y... y... ¡Puntual!- recordo entonces, al parecer se habia grabado todo. No por nada habia estudiado por mas de tres semanas seguidas.
En ese preciso momento, el canto de un gallo en el techo, sobresaltándola -¡Mierda, es tarde!- se levanto de un golpe de su cama, corriendo como alma que lleva el diablo de su habitación. Ese día no podía darse el lujo de salir tarde. -¡Tamashi! ¡Tamashi!- grito mientras corria buscándolo por su casa, entonces paso por encima de un pequeño perro que dormía placidamente en el suelo de la cocina. -¡Tamashi, vamos. Arriba!- dijo agitandolo suavemente para que despertara.
Y como un pequeño resorte, el perro blanco se levanto de un golpe, ladrando feliz. -¿Me ayudaras hoy a hacer mis tareas?- pregunto con una sonrisa mientras tomaba el collar del perro y ataba a el una especie de caña con un hueso colgando de un hilo lo suficientemente lejos como para que el animal no lo alcanzara. Ademas amarro un saco con maíz con un pequeño agujero y soltó al perro, que al ver al hueso empezó a correr en un intento en vano por alcanzar el jugoso hueso, a lo que la joven aprovecho su entusiasmo -y el rastro de maiz que dejaba al dar un paso, para abrirle la puerta que daba hacia el patio, por donde el perro salio disparado, dejando su rastro de maiz.
Las gallinas empezaron a picotear aquel rastro, hambrientas, mas al ver que el rastro seguia y seguia, empezaron a seguir al perro, que ahora subia rapiamente hacia el pequeño templo familiar.
Dentro de este, y en frente de aquellas piedras pulidas con las inscripciones de todos los ancestros de la familia, un hombre de cabellos rojizos encendía un par de palillos de incienso, una ofrenda para sus ancestros que coloco sobre aquel plato sujeto por la imagen de un gato que sostenia el plato con sus cuatro patas y colgaba del techo por su larga cola. El pelirrojo, que ya pintaba varias canas bien disimuladas, dejo su baston en el suelo, se arrodillo y junto sus manos.
-Honorables ancestros, con su poder, ayuden a mi hija a impresionar a la casamentera este día...- pero ambiente silencioso y pacifico fue interrumpido por el ladrar de Tamashi, que entro corriendo, paso frente al hombre y salio rodeándolo, antes de que las gallinas aparecieran comiéndose el rastro de maíz y cacareando. El de ojos verdes como el jade no se inmuto de ello físicamente, pero mentalmente supo que aquello era obra de su hija. Suspiro -...Ayudenla... Ayudenla...-
La joven hija del pelirrojo se encontraba ahora a las afueras del templo. Dejo la bandeja con té a un lado en el suelo -Buen trabajo, Tamashi, aquí esta tu recompensa.- dijo mientras desataba el hueso y de lo dejaba al perro que ladro feliz antes de empezar a mordisquearlo. Ella sonrio mientras tomaba la bandeja y se giraba -Padre, te traigo el...- pero en el mal momento en que su padre salia del templo, chocando con el y dejando caer la taza vacia.
-¡Maka!- exclamo el pelirrojo al escuchar la taza caer, pero su hija lo acallo.
-Tranquilo, Spirit. Tengo repuesto.- dijo y saco de la faja de su kimono otra taza identica.
-Maka...- pero su hija ya no lo escuchaba al estar hablando y sirviendo té en la taza
-Recuerda que el doctor...
-Maka...
-Dijo que: Tres...
-Maka.
-...Tazas de te en la mañana...
-Maka.
-Y tres por la noche.- sentencio, dandole a su padre la taza con té en las manos. -Listo.-
Spirit suspiro. -Maka, hija mia, deberias estar a estas horas en la ciudad. Recuerda que debes...- pero su hija lo interrumpio.
-...Dar honor a la familia Albarn. Si padre, ya lo se. Pero para mi es mas importante tu salud. Ademas, en un momento estaré alla ¿Si? Kioume es un caballo muy rapido y me llevara con mamá y la tia Marie en un santiamen ¿Oh no, Kioume?- dijo, observando hacia la caballeriza al gran caballo negro y blanco, que solo relincho con un dejo de fastidio humano.
El padre suspiro de nuevo. -Esta bien, hija mía. Que tengas mucha suerte.- dijo, depositando un suave beso en la frente de la joven de enormes ojos verdes como el Jade, que le sonrió y devolvió el beso esta vez en la mejilla de su padre antes de bajar las escaleras de dos en dos y montarse sobre el caballo que salto la talanquera sin mucho esfuerzo. Spirit suspiro por cuarta vez, observando como su hija desaparecía de su vista. -...Creo... que ire a orar un poco mas.-
El trafico de carretas y animales en la ciudad era digno de una epoca mucho mas moderna. Seguramente si hubiesen existido los automoviles, en ese momento hubiese mas de una corneta sonando por alli. Pero al estar en la China de 1560, en vez de cornetas, insultos y gritos era lo que se escuchaba en las calles.
Un enorme caballo montado por una joven con un par de coletas se abrió paso hábilmente entre las carretas, personas y demás, llegando entonces a una esquina, en donde dos mujeres mayores que ella la esperaban.
-¡Maka, hija mía, hasta que por fin llegas!- exclamo preocupada la mayor de las tres. Una mujer con cuerpo hermoso a pesar de su edad y las canas que se localizaban con un poco de esfuerzo entre la melena rubia clara, ondulada y larga pero atada en una trenza. Los ojos dorados como el oro se posaron sobre su hija, que se bajo del cuadrupedo con un muy mal aspecto -el cabello enmarañado y con algunas espigas de trigo y paja, polvo y tierra en el rostro y el kimono arrugado.- a abrazarla.
-¡Te dije que ella vendría, Kami! Lo que pasa es que te encanta preocuparte por todo. Así te saldrán mas canas.- advirtió la otra mujer, mas joven que Kami, hermosa igualmente pero no como las dos Albarn. Su cabello un poco menos ondulado y corto que el de su hermana, pero mas obscuro, logrando un color mostaza encantador. Poso sus ojos tambien dorados en su sobrina al momento en que ella la abrazo. -Te dije que este amiguito haria que ella llegara, pero nunca crees en mis artefactos de buena suerte.- dijo, y saco de la manga de su kimono una pequeña jaula de madera con una pequeña criatura blanca, con una especie de nariz/pico larga y ojos enormes.
Maka lo observo. -¿Que demonios es eso, tía Marie?- pregunto mientras picaba con su dedo indice la pequeña jaula, mas dejo de hacerlo cuando el pequeño animal o lo que fuera grito -¡Baka!- apuntandole con una especie de bastón que llevaba en su pata.
-Esto, es un Excalibur. Dicen que si lo llevas contigo siempre, te traerá mucha suerte.- dijo la rubia supersticiosa. -Y como se que no me has creído nada, te lo probare a ti y a tu incrédula madre.- Entonces se paro en la esquina y se tapo los ojos -¡Muy bien, Excalibur. Muestrale a estas incrédulas Albarn lo que puedes hacer!-
...Y ante los ojos de las dos rubias aterradas, Marie cruzo la calle con los ojos tapados.
Las carretas pararon o pasaron por delante o detrás de la mujer, gritándole insultos y esquivándola por poco, mientras el pequeño animal gritaba -¡Baka! ¡Baka! ¡Baka!- sin parar, hasta que la mujer llego al otro lado de la calle.
Las rodillas de la madre y la hija fallaron cuando al fin su hermana/tía se vio sana y salva del otro lado. -¡MARIE, ESTAS LOCA!- grito furiosa Kami, observando como esta del otro lado sonreía triunfante. Ayudo a levantar a Maka que susurraba algo como -Tía Marie esta enferma...- y la llevo al local a sus espaldas.
-¡TRANQUILAS, AHORA TOCA LA SEGUNDA RONDA DE REGRESO!- grito esta, mas Maka y Kami ya no la escuchaban.
-Maka ¿No te dije que te quitaras esas coletas mientras estés en casa? Tu cabello se dañara si lo mantienes siempre atado.- le reprendió su madre mientras desataba las largas coletas, dejando caer la cabellera liza de su hija hasta que llego a sus rodillas.
-Es que es molesto cabalgar con eso en el rostro.- dijo mientras su madre le quitaba algunas espigas de trigo. Entonces dos mujeres se detuvieron frente a ella. -Buenos días, señorita Azusa , señora Nygus.-
Las dos mujeres se acercaron a ella con una sonrisa que pronto fue cambiada por una mueca -¿Que te paso, niña Maka?-
-Trafico. Tome un atajo por el campo de trigo del señor Sid.- Mira Nygus suspiro. ¿Porque siempre tomaban atajos por el preciado campo de su esposo? Él se molestaría mas tarde.
-Bueno, creo que no hay tiempo que perder. Estas hecha un desastre y no puedes llegar a si a la casa de la casamentera.- Yumi Azusa se acerco a la rubia y con ayuda de Nygus, la desvistieron con rapidez y la lanzaron dentro de una bañera con agua y jabon
-¡Kya!- exclamo esta al sentirse dentro de la bañera. -¡E-e-esta he-helada!-
-Estaría caliente si hubieses llegado temprano, Maka.- explico su madre a un lado, mientras Yumi y Mira empezaban a restregar su cuerpo con algunos cepillos, esponjas, aceites y jabones de diferentes aromas, quitando el sucio de su piel y cabello.
-No entiendo como una chica tan hermosa como tu puede descuidarse de esta manera, niña Maka.- exclamo Mira mientras le restregaba el cabello con una loción con aroma a flores.
-Lo que yo daría por tener ese color de cabello y esa piel tan pálida y bonita que tu tienes.- agrego Yumi
-Y lo que yo daría por tener tus pechos, o los tuyos, señora Nygus.- dijo con cierto fastidio al ver los resaltantes atributos de las dos mujeres. -Herede el cabello y el cuerpo de mi madre y mi tía... ¡¿Como es posible que no pude heredar sus pechos?-
Las mujeres rieron al verla desnuda mientras la ayudaban a salir. -¡Pero si han crecido mucho, Maka! Cuando cumpliste lo 15 aun no se diferenciaba si eras mujer u hombre, jujuju.- rió su tía, que había entrado a la tienda unos minutos atrás, mientras le alcanzaba una bata blanca. Maka suspiro, esa seria un laaarga mañana.
Marie, Kami, Mira y Yumi suspiraron, secándose el sudor de su frente. Habían terminado su arduo trabajo...
-...No tienen idea de las ganas que tengo de asesinarlas.- susurro Maka con odio, bajándose del pequeño pedestal en donde la habían mantenido parada por mucho tiempo. Se tambaleo al pisar el largo kimono rosado en la parte superior, azul en la cintura y vinotinto la falda, un listón rojo atado en un ostentoso moño lo ceñía a su cintura diminuta. Su rostro estaba pintado con polvo blanco, sus labios de un carmín brillante y sus mejillas con un suave polvo rosado.
-¡Estas lista! ¡Te vez digna de ser una concubina del emperador!- exclamo Yumi triunfante.
-Los hombres se mataran por ti, mi niña.- le sonrió su tía mientras daba el ultimo toque. Dos peinetas adornadas con una flor de cerezo de cerámica pintada cada una, que coloco para adornar los moños de las dos largas coletas que llevaba su hija en el cabello. -La vieja menopausica de la casamentera quedara impresionada.-
-¡Espera! ¡Falta algo mas!- exclamo Kami, quien se acerco con algo entre sus manos, le pidió a su hija que se inclinara y coloco en su cuello un colgante. -Esto, mi niña, ha pasado de generación en generación entre las mujeres Mjolnir. Y aunque seas gracias al viejo verde que tengo por esposo eres una Albarn, por tus venas corre también mi sangre...- Arreglo con cuidado el dije, un corazón de Jade. Se alejo un poco y observo a su hija. -Has crecido tanto, mi niña. Estoy segura de que traerás muchisimo honor a tu familia.-
Maka rodó mentalmente los ojos. -Si, madre.-
-¡Y para que tengas suerte!- exclamo la rubia mostaza, colocando en la faja de su sobrina la pequeña jaula con el Excalibur adentro y dandole en las manos una sombrilla rosada. La ojiverde suspiro, su tia jamas dejaria de ser supersticiosa. -"Ni con toda la suerte del mundo lograre ganarle a la casamentera."-
-¡Bueno, ya es tarde! ¡Apresúrate!- exclamaron las cuatro mujeres, prácticamente hechando a la jovencita a la calle. -¡Buena suerte!- y cerraron la puerta.
Maka suspiro irritada por tanto arreglo. Empezo a caminar hacia la casa de la "anciana verduga" como le habria puesto anterioromente mientras dejaba salir su molestia en forma de maldiciones -Maldito día de eleccion, maldito dolor de cabeza...-
-Bueno, muchacho, creo que eso es todo.- dijo el anciano, puliendo un poco más aquel casco. -Aqui tienes.- y le entrego el objeto en las manos a su cliente.
El joven observo el casco, sonriendo torcidamente al poder distinguir claramente su reflejo en el metal. -Buen trabajo, gracias.- hizo una rapida reverencia antes de levantarse y dejar un pequeño saco con monedas adentro para el hombre.
-No. Gracias a usted, joven Evans. Me es un gran honor serle util a alguien que le servira fielmente al país.- dijo haciendo reverencia al inclinarse y colocar los puños al suelo.
El muchacho solo sonrió de medio lado antes de salir. Aunque algo se removía en su interior cuando las personas le hacían reverencia. -"Deja de ser tan humilde. Pronto todos tus subordinados te harán reverencia cuando seas capitán. Ademas, una persona tan genial como tu recibe reverencias todo el tiempo ¿O no?"- dijo su no tan humilde conciencia.
Camino hacia donde había dejado atado su caballo del otro lado de la calle, con el pensamiento ajeno a su alrededor, subiéndose el ego a si mismo con sus pensamientos. -"Capitán Evans... Rayos, suena genial."- pensaba mientras cruzaba la calle sin ver. -"Creo que podría incluso acostumbrarme a que cuando me vean me reveren..."-
Pum
Algo choco contra él -principalmente, porque él era demasiado genial como para chocar con algo, según él mismo.-
Pero grande fue su sorpresa al ver que ese algo, era en realidad un alguien... Y que alguien tan interesante.
Era una joven, vestía un kimono demasiado elegante para ser una simple peatona que iba a comprar algo. Con el rostro pintado con polvo blanco y el cabello de un muy extraño color amarillo, teniendo en cuenta que el 80% de las mujeres en aquel país eran morenas de ojos café. Pero esta jovencita era rubia ceniza, y para cuando abrio los ojos después de caer al suelo sentada, Evans se dio cuenta de otro detalle extraño en la genética de la chica: Sus ojos eran verdes, verdes como el dije que llevaba en el cuello.
La chica se levanto lentamente del suelo con una mano en el trasero. -Ouch... eso dolió...- susurro, sacando al joven de sus pensamientos.
-Oh... ¿Estas bien, chica?- pregunto despreocupadamente, esperando que -y como desde siempre- la mujer colocara rostro de perrito arrepentido y pidiera disculpas por ser tan torpe como para chocar con el hermano menor del honorable general Evans.
Cuan equivocado estaba.
-¡¿QUE SI ESTOY BIEN? ¡¿ES QUE ACASO ESTAS CIEGO, IMBÉCIL?- grito furibunda la ojiverde, matando con su mirada al joven. -¡AHORA POR TU CULPA ENSUCIE EL JODIDO KIMONO! ¡¿TIENES UNA PUTA IDEA DE LO QUE PASE GRACIAS A ESTE MALDITO KIMONO?- continuo agitando los brazos con furia, dejando al joven con la boca abierta al ver el vocabulario tan impropio y la manera de actuar tan agresiva de aquella mujer tan hermosa, ademas del poco respeto que le demostraba ¿Es que acaso sabia quien era él?
El hombre frunció el ceño. -¡No es mi culpa que usted sea tan distraída, señorita!-
Ella lo fulmino aun mas con la mirada. Evans tembló internamente. La chica, a pesar de ser bonita, daba MUCHO miedo. -¡¿DISTRAÍDA HAS DICHO? ¡MIRA QUIEN HABLA, PRIMER HOMBRE QUE PISO LA LUNA!- grito antes de seguir con su camino, sacudiendo su kimono y levantando la cabeza altiva antes de pasarlo.
Se vio tentado a gritarle un par de insultos a aquella mocosa agresiva, en incluso se giro para hacerlo. -"¡Tranquilo, hombre! ¡Tan solo es una mujer en sus días! No es genial gritarle a una mujer."- le dijo su conciencia, haciéndolo recapacitar. Pero no se quedaría asi. Oh, claro que no. -¡Soul Eater! ¡También es un placer conocerte, dulzura!- grito con sonrisa sarcástica, observando como la rubia se detenía y lo miraba por sobre su hombro, fulminándolo.
-¡DULZURA LA QUE TE DIO A LUZ!
-¡Oh, muchas gracias, mi madre te agradece el halago!
Los ojos verdes de Maka se abrieron de par en par. ¿Como se atrevía a responderle ese idiota? Ella que se iba sin darle su merecido para no seguir con
aquella pelea sin sentido, y el que se creía mejor que ella respondiendo a sus insultos. Gruño sonoramente, le gritaría algo mas, y si respondía... le iba a ir mal. -¡IDIOTA!-
-¡Me lo dicen amenu...!- Y desde ese día, Soul Eater Evans supo que las sombrillas podían ser proyectiles muy buenos.
-...Te dije que te iba a ir mal.- escucho aquel susurro con odio antes de que la joven desapareciera despues de dejarlo semiinconsciente en el suelo.
-Maldita...- susurro Evans mientras se incorporaba para sentarse, sintiendo como en donde había golpeado la punta de la sombrilla, ahora estaba hinchado, caliente y seguramente enrojecido. Toco con su dedo indice el lugar, quejándose. Rayos, aquella mujer seria muy buena atleta de lanzamiento de jabalina en Grecia.
Fruncio el ceño entonces, fulminando con la mirada lo primero que encontró en el suelo, una peineta con una flor de cerámica pintada...
¿Una peineta?
Observo el accesorio con curiosidad. Ahora que lo pensaba, la mocosa de unos minutos atrás llevaba dos en el cabello. -Tal vez se le ha caído al recoger la sombrilla...-
Se levanto, dispuesto a devolverle la peineta, mas miro hacia todos lados sin divisarla. La chica había desaparecido.
Se incorporo en la fila de las otras jóvenes en kimonos y con sombrillas y peinados extravagantes. Supuso que todas iban a la casa de la casamentera.
Entonces se dio un tiempo para pensar -o amargarse aun mas el día.- ¿Quien se habría creído ese muchacho tan egocéntrico? Ella que iba de mal humor, si, pero no tenia intenciones de pelearse con nadie, y hasta estaba pensando en practicar la actitud pasiva. Pero aquel joven en vez de tenderle una mano, lo que hizo fue preguntarle de la manera mas lejana que si estaba bien. ¿Su concepto de estar bien era estar en el suelo gracias a que un imbécil con la mente en la nebulosa te había tumbado y por su culpa ahora tenias un reverendo dolor de trasero? Que manera de estar bien.
...Aunque ahora que lo pensaba, tenia hasta razon de pensar tan extraño. Si la misma apariencia del hombre era extraña...
Perdió el hilo de sus pensamientos al ver como la fila de cuatro jóvenes delante de ellas se dividía en dos frente a la casa de la casamentera, quedando ella en medio de las cuatro. -Maldición.- susurro y siguió los pasos de las demás, al darse cuenta de que se había olvidado de todo lo que había practicado y aprendido en aquellas tres semanas. Las jovenes abrieron sus sombrillas, los balancearon en el aire, se agacharon y colocaron las sombrillas frente a ellas, como cubriendolas en una casi coreografía entre ellas, haciendo que Maka se viera atrasada en sus movimientos. -"Recuerda, Maka. ¡Recuerda lo que aprendiste!"-
Las puertas se abrieron estruendosamente entonces, dejando ver a una mujer con mirada dura y cruel. Su cabello rubio y corto omitiendo un par de mechones largos que se entrelazaban sobre su pecho en una trenza, mas la mirada miel aterradora era lo que resaltaban en ella. En sus manos una tabla con lo que parecía una lista.
-La primera:- hablo mientras leía la lista con indiferencia. -Albarn, Maka.-
-"¡Dijo mi nombre! ¡Dijo mi nombre! ¿¡Que es lo que tengo que hacer?"- penso mientras miraba a todos lados. Estaba tan nerviosa, que hizo lo primero que se le vino a la mente. Se levanto de un salto, destapandose de la sombrilla y levanto una mano. -¡Presente, maestra Medusa!-
La mujer ni siquiera la miro al darse la vuelta para entrar. -Hablando sin pedir permiso.- espeto mientras escribía en la tabla, haciendo que Maka se diera una cachetada mental y que las demás jóvenes rieran suavemente. -"¡Tonta!"-
Solo le quedo ir con la moral por los suelos y seguir a la casamentera, que cerro las puertas con estruendo apenas Maka paso.
"¿Que tipo de suerte la acompañaba en ese momento?"
XD primer capitulo (si piensan que quedo largo, arrepiéntanse... esta mucho mas corto de lo que pensé originalmente, de hecho, este capitulo llegaría hasta el momento de la transformación de Maka/Mulan y su huida de casa.
Pero eso ocurrira justamente el capitulo que entra. Y también cabe destacar la corta pero interesante introducción de nuestro querido Soul al fic. Si bien no aparecerá de nuevo sino hasta el tercer capitulo, les juro que cuando estos dos estén juntos, volaran chispas, y no solo hablando romanticamente (literalmente, volaran chispas) XD
He hecho este capitulo volando, aunque solo dos reviews es algo triste. Así que no tengan pena, dejen un comentario, así sea un Hola XD, si les gusto el fic recomiendenlo, que por cada review, favorito o alerta, el corazón de esta humilde escritora gana un latido mas de vida y este fic crece. :D
XD nos vemos luego entonces
Sayonara!
