Disclaimer: Soul Eater NO me pertenece, le pertenece al gran Atsushi Okubo, y Mulan tampoco me pertenece, le pertenece a Walt Disney y demás.

Muchas gracias a Alice Ushiromiya Albarn, a la jovencita anonima y a Miyoko Nott

Ahora, sufran COFCOF DIGO disfruten:


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Pudieron haber ocurrido varias cosas detrás de aquellas puertas de la casa de Medusa

Maka pudo muy bien haber recordado por obra y gracia de sus ancestros lo que por tres arduas semanas había estado aprendiendo y practicando.

Pudo bien usar su astucia e inteligencia para arreglárselas y salir bien en aquel examen

O bien pudo haber impresionado a Medusa con su belleza, tal y como había dicho su tía...

Mas al abrirse las puertas de la casa, saliendo primero Medusa con la parte trasera de su kimono ardiendo en llamas, para luego aparecer Maka detrás de ella, lanzándole el contenido de una tetera para apagar las llamas, corriendo el maquillaje de la rubia mayor, solo quería decir una cosa:

Que ninguna de las tres opciones ocurrió y que Albarn había fracasado estrepitosamente. Y todo, por culpa de una pequeña criatura amorfa que había escapado de su jaula en el momento equivocado, pero que cuando se vio en peligro regreso a su seguro confinamiento en la jaula dentro de la faja de la joven de 18 años recién cumplidos.

-¡LARGO! ¡FUERA DE MI VISTA, ENGENDRO DEL MAL!- grito la casamentera mientras empujaba a Maka, lanzándola contra el sucio suelo de la calle. -¡Podrás ser muy hermosa y parecer una novia perfecta! ¡PERO JAMAS HONRARAS A TU FAMILIA COMO UNA MUJER LO HARIA!-

Y la joven observo como todas sus esperanzas y oportunidades de darles aquel tan esperado honor a su familia, ahora se le escapaban de las manos y se iban detrás de Medusa, que la fulmino con la mirada antes de cerrar estruendosamente las puertas de su casa.

Ahora si que la había cagado.


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"¿Que harías por proteger a los que quieres? ¿Venderías tu cuerpo, tu alma, tu mente, tu vida? ¿Les mentirías, los engañarías, los abandonarías? ¿Romperías sus corazones, echarías sus honores y sueños al fuego?

¿Cambiarías tu vida por otra distinta, a cambio de la persona que amas?"

El Reflejo

Capitulo 2: La Mujer Que Se Volvió Hombre

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Desmonto a Kioume con desgano y la moral por los infiernos, cruzando el umbral que daba entrada a la mansión de los Albarn. Tomo las riendas del caballo y lo guió por el patio, quitándose los pendientes de oro que llevaba para guardarlos en un pequeño saco que colgaba del lomo del animal, deseando no tener que encontrarse a su familia en el camino, no quería ver la decepción posarse en sus expresiones al verla.

¿Con que cara vería a Marie, a Kami y a Spirit cuando le tocara decir que la casamentera la había echado a patadas de su casa, gritándole que jamás honraría a su familia como una mujer debía hacerlo? Sus ojos ardieron al amenazar con soltar el llanto contenido.

Y lo primero que se encontró al llegar a la caballeriza, fue justamente a los tres nombrados, que la esperaban con una enorme sonrisa que lentamente se borro al notar el rostro derrotado de la jovencita.

Bajo la vista, incapaz de mirar a su padre que tan ilusionado estaba a los ojos, tampoco pudo ver a su madre y a su tía.

Acerco a Kioume al bebedero, dándole la espalda a su familia, y observo entonces su reflejo en el agua. Aquello fue suficiente, por que no pude mantenerse ni ella misma la mirada a su reflejo. Soltó las riendas del caballo y corrió como alma que lleva al diablo lejos de la mirada triste de su familia que empezó a llamarla al verla huir.

Corrió con todas sus fuerzas, mientras las lagrimas que había contenido por demasiado tiempo ya, gimiendo y jadeando. Cruzo el extenso jardín de su casa, pasando por sobre el puente que cruzaba el rió que había en su patio, deteniéndose a las orillas de este, junto a la enorme estatua de un gato de piedra. Se recostó en la escultura, intentando recuperar el aliento, pero los gimoteos y sollozos que le llenaban la garganta no la dejaban.

-"Mira, la chica en el reflejo del rió... esa es Maka Albarn, la hija de Kami y Spirit Albarn, el Death Scyte..."- una voz resonó en su mente cuando logro levantar un poco su vista para posarla en la imagen de ella misma en el rió.

-"Si... aunque no merece ni siquiera llevar ese apellido. Es una deshonra para su familia... figúrate que ni siquiera logro conseguir un esposo."- agrego otra voz con tono burlón

Un concierto de risas se desato entonces.

-¡Cállense!- exclamo la rubia, llevando sus manos hasta su cabeza, intentando acallar las voces. -¡Cállense todos!

-"¿Un esposo? ¿Y que esperas de ella? Si ni siquiera paso el examen de la casamentera."

-"Tan solo es una torpe. Jamás llevara honor a su familia."

-¡CÁLLENSE HE DICHO!- grito ella, huyendo de su reflejo y de las voces mientras buscaba algún lugar que alejara aquellos desviaros de su mente.

-"Es una vergüenza de mujer. Seguramente el hombre que se fije en ella será solo por ser bonita."

-"Me da lastima. Jamás podría brindarle honor ni a su esposo. Cuan decepcionada estará su madre y su tía."

Maka entro entonces al pequeño altar/templo familiar tirándose de rodillas al suelo, haciéndose un ovillo para intentar calmar las voces. -Por favor... cállense.- rogó llorando antes de levantarse un poco, lo suficiente para observar como las piedras pulidas con las inscripciones de los nombres de sus ancestros se alzaban sobre ella.

Entonces observo su reflejo gracias a la superficie pulida de la piedra más grande frente a ella. -"Ella es solo una farsa, una mentira."-

Dejo caer su cabeza. Rindiéndose ante las voces. -"Ella no traerá el honor a su familia como todas las mujeres lo hacen. Ella no tiene ningún valor."

Sus ojos se abrieron de golpe, y las voces callaron. Levanto lentamente la cabeza, haciendo que su reflejo la imitara. ¿Y que pasaba si esa voz tenia razón? ¿Que pasaba si ella no era como las demás mujeres que la rodeaban? ¿Es que acaso estaba mal ser diferente? ¿Es que acaso para demostrar respeto y valor, debía ser sumisa y callada?

¿Es que acaso... ella tenía que ser como esa chica que la miraba fijamente en el reflejo de la piedra?

Levanto una mano y con la manga de su kimono limpio el maquillaje de la mitad de su rostro, observando entonces como su verdadero color de piel aparecía al quitar la mitad de aquella mascara de mujer sumisa y perfecta. -"Esta no soy yo."- observo a la otra Maka, la de la piel pálida y labios rojos como la sangre, la artificial, la obediente, para luego observar el otro lado del rostro,la Maka de ojos verdes y piel rosácea, natural, libre.

Levanto de nuevo el brazo, y limpio la otra mitad de su rostro, desato luego una de las coletas, quitando la peineta que no había perdido, y luego soltando la otra coleta, dejando caer su cabello al suelo. -"Pero entonces... ¿Quien soy?"- susurro, observando su nuevo reflejo, inexpresiva.

Ya no podía ocultarse por más tiempo. Había engañado por demasiado tiempo al mundo, pero ya no podía seguir engañando a su propio corazón. Maka Albarn no era aquella estúpida que la casamentera había echado de su casa ¿Pero entonces quien era?

Hizo reverencia a sus ancestros en forma de agradecimiento, como si ellos le hubiesen mostrado la verdad. Se levanto entonces lentamente, recogió la peineta restante entre sus manos y camino hacia el jardín, encaminándose al pequeño banco que había debajo del árbol de cerezo en flor más hermoso del lugar. Observo entonces cuando logro acercarse lo suficiente, como en el banco un hombre de cabellera liza y roja lo ocupaba.

-Padre...-susurro, bajando la vista con pena, mientras se sentaba junto a el en el banco, dejando la peineta a su lado en el espacio vació entre los dos. El hombre la miro por un momento antes de sonreír, observando las flores de cerezo.

-Pero mira que hermosos retoños tenemos este año.- Su hija levanto la vista, observándolo confundido. Entonces Spirit diviso entre las ramas un retoño aun cerrado. -Mira, Maka. Es un botón que aun no se ha abierto.- dijo, apuntando con su dedo el objeto, llamando la atención de la rubia. -Estoy seguro de que cuando se abra...- tomo la peineta entre sus manos, recogió un mecho de cabello de su hija y lo sostuvo con la peineta, de manera que se viera bien. ¿Aunque que no se veía bien en su pequeña hija? -...Será la flor más hermosa de todas.- concluyo sonriéndole a su hija, que le correspondió a su sonrisa con una más tímida.

-Perdóname, padre.- dijo, bajando la cabeza en una rápida reverencia. -Se que te he defraudado, a ti y a mi madre y a la tía Marie y...- pero Spirit la acallo, colocando un dedo en sus labios.

-No tienes porque pedir perdón, mi niña. Tú jamás, jamás, nos defraudarías. Es solo... que no has florecido aun. Tu manera de florecer es un poco diferente a la de las demás. Lo he sabido desde que naciste.- confeso, acariciando la mejilla de Maka.

-¿Estas diciendo que soy... diferente?

El ojiverde sonrió suavemente. -Si. Pero ser diferente no necesariamente es malo, mi pequeña Maka. Eres diferente en el sentido de que eres... Única ¡Si! Eres única, especial...- su padre le sonrió. Pasara lo que pasara él estaría siempre orgulloso de ella nada más por ser su niña.

Además -y aunque nunca lo diría en voz alta- estaba estupidamente aliviado de que Medusa la hubiese sacado de su casa. -"Así mi dulce Makita jamás tendrá que casarse con un imbecil que se la lleve lejos de casa..."-

De pronto, el golpeteo incesante de un tambor llamo la atención de los dos Albarn, quienes levantaron la vista. -Ese... es el tambor del ejercito imperial...- susurro con ojos bien abiertos el hombre, quien se levanto con cuidado por culpa de su pierna lisiada. Maka le ayudo a levantarse, frunciendo el ceño -¿Que harían los del ejército imperial en Death City? La guerra contra los mongoles acabo hace más de 7 años.-

Y por culpa de esa misma guerra, hacia 7 años su padre no podía caminar como lo había hecho años atrás, sin la ayuda de aquel bastón con la silueta de una guadaña grabada en la madera. En medio de una batalla, su padre había caído de su caballo por un acantilado, y a pesar de que las fracturas de sus huesos habían sido curadas, jamás pudo caminar sin el bastón y no sentir dolor.

Camino con su padre hasta el umbral de la casa, encontrándose con Marie y Kami. Spirit frunció el ceño mientras abría el enorme portón de madera, saliendo con Maka detrás, pero Kami la detuvo. -No, Maka. No salgas.-

Maka frunció más el ceño, irritada. ¿Ahora como demonios haría para saber que ocurría? Pero un codazo de su tía la saco de sus pensamientos. La rubia mostaza levanto un dedo, carraspeo y apunto sobre su hombro una pila de cajas de madera pegadas al muro que separaba la casa de la calle. Ni corta ni perezosa, Maka subió ágilmente las cajas, quedando con su rostro apenas sobresaliendo por las tejas sobre el muro. Observo entonces como en medio de la calle se habían detenido tres hombres, dos en armadura y uno con ropajes comunes, todos a caballo. Uno, a la izquierda, con armadura negra, el otro, en el medio, con traje azul, un extraño sombrero alto y con lentes y un par de mechones parados a los lados de su cabeza, y luego el de la izquierda, con armadura dorada y negra, de cabello corto y blanco, rostro serio y ojos rojos como la sangre.

Maka ahogo un gemido de sorpresa, aquel hombre era demasiado parecido al que la había tumbado al suelo en la mañana, pero se dio cuenta de que no eran la misma persona, este tenia un rostro mas maduro, y su expresión era mas pacifica y tranquila que la del otro ojirojo...

-"La mirada del otro era mas penetrante... su expresión estaba mas turbada, era su rostro mas altanero y egocéntrico, y en su mirar... parecía estar fingiendo... ¿Que demonios? ¡Presta atención, Maka!"- exclamo en su interior al encontrarse distraída en vez de escuchar lo que el hombre de traje azul y lentes decía a viva voz.

-¡Ha llegado un mensaje urgente desde el palacio imperial! ¡Los Huno han traspasado la gran muralla y su intención es invadir el país!- La mayoría de la gente soltó un jadeo mientras llevaban sus manos a la boca, Maka no fue la excepción. -¡Por ende, Shinigami-sama, el emperador, ha ordenado reclutar a un hombre de cada familia para ser reclutado en el ejercito! ¡Además, los expertos en armamento, Meisters, que aun puedan pelear, y los maestros segadores de guadaña, Death Scythe, que aun puedan pelear, también han sido llamados para esta guerra! ¡Ahora, llamare a las familias!- El hombre empezó con una lista en un pergamino, mientras Maka sentía que el mundo se le caía. Su padre era un Death Scyte, de hecho, el más poderoso, respetado y temido de su época, pero después del accidente del acantilado, su padre no podía luchar, si iba a esa guerra... su padre moriría en la primera batalla

-La familia Suan.- un hombre joven se acerco al caballo del hombre de armadura negra, el cual le entrego un pergamino enrollado. -La familia Ying.- ocurrió lo mismo que con el primer joven. -La familia Tzu.- esta vez, un anciano de larga barba se acerco con un joven alto y fornido, hasta el caballo del joven de ojos rojos. -Yo tomare el lugar de mi padre.- aviso el joven, mientras el de armadura dorada le entregaba el pergamino. -La familia Albarn.-

Maka gimió, aterrada.

Todos los presentes se giraron entonces hacia el umbral de la mansión Albarn, donde Spirit se mantenía quieto, mientras Kami se abrazaba al brazo libre del pelirrojo, mirando intranquila su expresión seria. -Kami, sostenme esto.- dijo mientras le entregaba el bastón de madera a su esposa. Kami lo tomo, bajando la vista al ver como rechazaba su mano para llevarlo hasta el centro de la calle. Se irguió con orgullo, caminando mientras intentaba disimular el cojeo de su pierna.

Se acerco hasta el caballo blanco del hombre de armadura dorada. -General Evans. Es un gusto verle otra vez.- mascullo, sonriéndole al joven.

-Lastima que sea en estas circunstancias, Death Scythe Albarn.- dijo con una sonrisa condescendiente, mientras le extendía el pergamino al pelirrojo. Pero cuando este quiso agarrarlo, unas manos delgadas empujaron al pergamino lejos de él. -¡NO!-

Spirit, Wes y el resto de los presentes se giraron entonces hacia la que había proferido el grito. La joven rubia de ojos verdes había abrazado a su padre alejándolo del caballo. -¡Mi padre no puede ir a esta guerra! ¿Que acaso esta ciego?-

Wes levanto una ceja -"¿Esta es la hija del maestro Spirit? ¿Esta es la niña Maka?... Rayos, se ha vuelto una mujer hermosa..."- pensó, recordando que la ultima vez que había visto a la hija de su maestro, esta era una recién nacida. Por primera vez se sintió algo viejo. -"Pero hay algo en sus ojos..."- agrego, observando un brillo que no identificaba en la mirada jade. -"Es... un sentimiento que arde con fuerza en sus mirada..."-

-¡Maka!- exclamaron Kami y Marie desde el umbral. Mas antes de poder hacer algo, Ox llamo la atención de la rubia.

-¡¿Que tipo de circo es este?- pregunto furioso, fulminando con la mirada a la jovencita, que se mantuvo imperita ante el intento de intimidación. -¡¿Es que acaso hay algún hombre que pueda tomar su lugar en tu familia?-

Maka miro fijamente al de ojos rojos, que se mantenía inexpresivo a excepción de su mirada suave. La rubia bajo la vista, negando con la cabeza.

-¡Entonces ¿Como piensas hacer para que tu padre no se vaya?-

Maka empezó a mover entonces frenéticamente su mirada, buscando alguna idea, algo para evitarle una muerte segura a su padre, que se revolvía llamándola entre sus brazos. Entonces una única opción llego a su mente, y no dudo en elegirla.

-Yo tomare su lugar.

Los ojos rojos del Evans se abrieron de par en par, al igual que el del resto de los presentes. Aunque los suyos se abrieron al descubrir que era aquel brillo en el mirar de la joven -"Eso que arde en su mirada... Coraje... Valentía... Demonios, si hubiese nacido hombre hubiese sido un guerrero incluso más poderoso que su padre."-

-¿¡Que!- exclamaron Spirit y Ox, incrédulos.

-¡Que yo tomare su lugar!- exclamo decidida. Ox estallo en risas

-¿Es que acaso estas loca, mujer? ¡Ninguna mujer puede entrar en el ejército! ¿Es que aun no has entendido tu posición en esta sociedad? ¡Eres una mujer! ¡Los hombres en la batalla y las mujeres en casa y con hijos!

-¡¿Y por que tiene que ser así? ¡¿Quien eres tu para decidir mi destino?

-¡Eres una mujer, nosotros los hombres tenemos derecho sobre ustedes!-

-¡¿Y QUIEN TE CONCEDIO EL DERECHO PARA DECIDIR SOBRE NOSOTRAS, BASTARDO?- grito furiosa, intentando abalanzarse sobre el hombre, mas los brazos de Spirit la detuvieron. -¡Maka!-

Los ojos del Evans se abrieron de par en par al ver las agallas que aquella niña tenia para intentar herir al consejero del emperador al querer defenderse como individuo dueño de su propio destino, como una mujer libre. -"Esta chica seria perfecta para darle una buena lección al tonto de mi hermano."- Wes sonrió casi imperceptiblemente, deteniendo con su espada enfundada a Ox, que estaba a punto de bajarse de su caballo para darle "una lección" a la rubia.

-¡Maka, vete de aquí ahora! ¡Me estas deshonrando!- grito furioso el ojiverde, haciendo que de pronto toda aquella fuerza que en algún momento hubiese invadido el cuerpo de su hija, se fuera un tirón al suelo. Maka abrió los ojos de par en par, palideciendo antes de cubrirse el rostro con las manos y correr al interior de la casa, esquivando los brazos de su madre y su tía.

Spirit, quien observo a su hija huir con el dolor en su mirar, recobro la compostura y se giro hacia el joven de ojos rojos. -Será un honor servir de nuevo a Shinigami-sama.- El general asintió, serio otra vez, mientras le extendía de nuevo el pergamino.

-"Pero pienso igual que la niña Maka... si el maestro Spirit pelea en esta guerra en esas condiciones... estará cometiendo el mas descarado de los suicidios."


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Maka sirvió en completo silencio el té en la taza de su madre, la taza de su tía, la de su padre y por ultimo la suya. Spirit comía en silencio, Kami miraba a su esposo y a su hija alternadamente, mientras Marie tomaba un sorbo del liquido en silencio, sintiendo como si la tensión se pudiera cortar con los dedos.

Y, sin hacerse esperar más de 10 minutos, la bomba exploto.

-¡¿Estas loco, Spirit? ¡¿Como se te ocurre aceptar regresar al ejercito con tu pierna en ese estado? ¡Padre, si llegas a una batalla, esta mas que seguro que morirás!- exploto Maka, dejando su té sobre la mesa y apoyándose en esta sobre sus manos.

Spirit frunció el ceño profundamente, mostrándose furioso -¡Soy una Death Scythe, es mi deber servirle al emperador, Maka! ¡Iré, quieras o no!- espeto, levantándose entonces de la mesa, dejando su plato vació antes de alejarse del lugar. La rubia observo el lugar en donde había desaparecido su padre, antes de sentir la mano de su madre sobre su hombro.

Le miro intentando decirle con sus ojos color miel que entendiera a su padre. La hija le miro entonces, intentando transmitirle a Kami a través de sus ojos verdes que jamás lo iba a entender. Su tía entonces le extendió una vela. Ella la miro por un segundo antes de tomarla y levantarse de la mesa, caminando por los obscuros pasillos de la casa, siguiendo entonces una luz que salía de una habitación al final del pasillo por donde ahora caminaba.

Se detuvo antes de llegar a la puerta, escuchando como la puerta del armario se abría. Aquella habitación era el lugar de entrenamiento de su padre. Allí guardaba su armadura y a su arma más apreciada y temida por sus enemigos:La Kuroi DeathScythe.

Spirit observo la armadura completamente negra con algunos detalles en gris y verde. Suspiro, recordando sus años de gloria al acariciar la armadura, luego poso su vista sobre la guadaña negra y gris que se mantenía empolvada y recostada a una de las caras del armario. Tomo la guadaña, agitándola en el aire con un corte en diagonal para así sacudirle el polvo, sintiendo entonces aquel maravilloso sentimiento de la sangre corriéndole a mil por hora por las venas, la adrenalina inyectándose imparable, empezó a moverse, haciendo cortes y golpes en el aire, llenándose con aquel sentimiento de lucha que hacia 5 años que había olvidado. Maka observo su sombra moverse en la pared frente a ella.

Pero la pierna del pelirrojo sintió una fuerte punzada de dolor que en un pestañeo le llego al resto del cuerpo. Spirit callo al suelo, soltando a Kuroi Death Scythe a un lado, tomando su pierna entre una de sus manos. Soltó un gemido y una maldición, estaba ya demasiado oxidado y su pierna muy dolida para pelear, mas su honor y su deber para con el emperador eran mas importante.

El sonido de un sollozo, mas el sonido de algo cayéndose al suelo y los pasos rápidos de una carrera sacaron al ojiverde de sus pensamientos. Se levanto a duras penas, logrando asomar su cabeza al pasillo, logrando solo observar un manchon largo y amarillento ser tragado por la oscuridad del pasillo.


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La lluvia caía a cantaros sobre el suelo obscurecido por la noche sin luna ni estrellas. En la estatua del gato de piedra a las orillas del rió era el asiento de una joven de cabellos rubios ceniza que era bañada por la lluvia y abrazada por la noche. Su rostro miraba hacia el suelo, cubierto por el flequillo que goteaba agua y sus ropajes que se le pegaban al cuerpo, su muñeca se mantenía apoyada en la rodilla derecha que se alzaba a la altura de sus ojos, mientras su pierna izquierda se mantenía colgando sobre el suelo.

¿Que podía hacer? Ella no podía permitir que su padre cometiera semejante suicidio, ella lo amaba demasiado, no quería perderlo a esa edad tan joven que él tenia. No quería que su padre se arriesgara de esa manera por un hombre que ni siquiera era un familiar suyo, por un estupido político que, mientras su padre y otros tantos hombres estuvieran peleando por su bienestar, él se estuviera echando aires con las rameras de sus concubinas.

Levanto la vista, allí frente a ella, cruzando el rió, podía observar la ventana que daba directo a la habitación de Kami y Spirit, y sus sombras proyectadas gracias a alguna vela en la estancia se movían. Parecía que hablaban sobre algo.

La sombra de Kami bajo la cabeza triste, mas una mano de Spirit sobre su barbilla la obligo a mirarlo a los ojos, diciéndole algo mientras la abrazaba y luego tomaba su mano. Kami observo sus manos entrelazadas entre ambos, antes de alejarse de su esposo, negando con la cabeza antes de llevarse las manos al rostro y desaparecer de la ventana. El pelirrojo observo como la rubia se alejaba de él, quedando con su mano en el aire. Pareció suspirar antes de tomar la vela que alumbraba la estancia, acabando con la imagen.

Se dio cuenta entonces que ella no era la única que sufría, que su madre y su tía también sufrían tanto o más que ella, solo que ellas lo hacían en silencio, como buenas mujeres sumisas y calladas. Ellas, a pesar de que sufrirían con la partida del hombre, no harían ni dirían nada...

Pero ella si lo haría.

Los ojos verdes de Maka dejaron de llorar, su mirada triste se volvió dura, observo con determinación entonces su reflejo distorsionado en el agua. Una idea le había llegado a la mente... y no la desperdiciaría. -Si mamá y tía Marie no hacen nada para detenerlo... Yo lo detendré.-

Se levanto lentamente y camino hasta el pequeño templo de sus ancestros. Escurriendo agua entro al pequeño cubículo, tomando entre sus manos unos palillos de incienso, encendiéndolos con la lámpara de aceite que iluminaba el lugar, lo movió suavemente para esparcir su aroma antes de dejarlo sobre el colgante con el gato que sujetaba el plato de los inciensos. Juntos sus manos en una plegaria silenciosa. -"Ancestros... perdónenme y ayúdenme para cumplir esta locura que voy a hacer... pero es para salvar a mi padre."- abrió los ojos y emprendió carrera hacia la casa.

Entro con extremo cuidado a la habitación de sus padres. Ella habría entrado varias veces cuando pequeña, y casi siempre sus padres dormían abrazados, como si aun dormidos se demostraran lo mucho que se adoraban... pero al entrar, observo como estos dormían separados, uno observando hacia una pared y otro hacia la otra... al parecer se habían peleado.

Maka los miro con tristeza, lo que haría a continuación no les iba a ayudar en nada con la relación... pero debía hacerlo. ¡Debía hacerlo!

Observo el pergamino enrollado sobre la mesita de noche al lado de la cama. Lo tomo entre sus manos y lo sustituyo con la peineta con la flor de cerámica que aun conservaba. Observo una última vez a su padre y a su madre, despidiéndose de ellos... tal vez fuera la última vez que los vería.

Corrió por los largos pasillos, hasta llegar por fin a su destino, la habitación de la armadura de su padre. Entro en ella y tomo una de las tantas espadas que tenia en las paredes. Se sentó bajo la luz de los rayos que salían de la ventana, observo entonces su reflejo en la espada. Su cabello...

Tomo un mechón de cabello, acerco el filo de la espada a la altura de sus omoplatos... Y corto el cabello.

Uno a uno los mechones del largo y hermoso cabello rubio ceniza cayeron amontonándose en el suelo. A pesar de que amaba el largo de su cabello, debía hacer esto si quería que su plan funcionara.

Tomo entonces un listón verde, mejor dicho, el que sostenía el colgante de jade en su cuello, y lo amarro a su cabello, haciendo una cola de caballo alta. Luego empezó a desvestirse.

Quedando su piel pálida descubierta, se acerco hasta el armario donde la armadura, con algunas ropas gruesas que hacían las veces de fondo, reposaba a los pies de la pieza negra y gris. Tomo las ropas y se las coloco, ajustándolas a su cuerpo lo mejor que pudo, para luego colocarse la armadura. Se ato por ultimo el cinturón verde que mantenía la parte posterior de la armadura sujeta a su cintura para luego atarla a la misma. Saco entonces lo más importante...la Kuroi DeathScythe brillo al reflejar la luz de un rayo mientras Maka lo sacaba, acariciando la hoja de la misma.

0o0o0o0Flashback0o0o0o0

-¡Oh... mira que juguete tan bonito! ¡Déjame jugar con el, papi!-

Spirit abrió los ojos de par en par al ver a la pequeña de 6 años acercarse peligrosamente a la guadaña. -¡Hey, no, no, no, no, no!- tomo a la niña entre sus brazos. -¡Eso no es un juguete, Maka! ¡Nunca toques eso!-

0o0o0End Of Flashback0o0o0

Frunció el ceño, mientras tomaba la guadaña y la ataba con la especie de funda que había en la espalda de la armadura, donde introdujo la vara obscura del arma. Se observo entonces en el espejo de cuerpo completo en una de las paredes de la habitación.

1: Hacerse pasar por hombre con la armadura de su padre. Listo

2:... Huir de casa y unirse al ejército... Eso era lo que faltaba.

Camino rápidamente hacia las caballerizas, abriendo las puertas de un golpe, haciendo que Kioume relinchara asustado al no reconocerla. Más ella logro calmarlo para que así no despertara a nadie. -¡Soy yo, Kioume, Maka! ¡Tranquilo!- acaricio el hocico del animal antes de sacarlo de la caballeriza.

Observo entonces, bajo la lluvia y por última vez por quien sabe cuanto tiempo, a su hogar. -Adiós... papá, mamá, tía... deséenme suerte… y perdónenme.

Monto al caballo y con un -¡JIAH!- el caballo pateo las puertas de la mansión Albarn, saliendo con paso rápido hacia el lugar donde decía el pergamino, se concentrarían los soldados.

"Había que armarse de valor, para hacerse pasar por alguien que no era para salvar a alguien a quien amaba."


Jyajajajajjajaaaaaaaaa

Ohayo otra vez! me alegro de que les haya gustado a mi dulce pequeño publico de tres personas XDDD aun si, aprecio un montonononononon sus reviews!

hehehe, creo que ya saben que viene a continuación en el fic. ¡Veremos a Soul Otra vez! :DD dios ya lo extraño, de cuando en cuando terminaba escribiendo en los párrafos del fic el nombre de Soul y yo me daba cachetadas ¡Soul no aparece aun! ¡Es en el próximo capitulo BAKA!

Ahora, espero enterarme de ustedes dulzuras, y para los que solo leen y no comentan, también les agradezco un monto si les gusto :D

HEHEHEHE nos vemos en el próximo capitulo entonces!

Sayonara!