Hello! .D aquí estamos otra vez! Jeje~
antes que nada, muchísimas gracias por todos vuestros awesomes reviews! *-*

A partir de ahora los contestaremos al final de cada capítulo, así también podremos

Contestar a aquellos que no tengan cuenta!

En fin! Os dejamos ya con este maravilloso cuento! Esperamos que os guste la

Bella Durmiente! .3


Era un día especial en el Reino de Inglaterra, pues se celebraba el bautizo del príncipe Arthur, hijo de la reina Elizabeth Alexandra Mary II y del rey Felipe de Mountbatten.

Todas las hadas, duendes, y demás seres mágicos habían sido invitados al especial evento. El príncipe también contaba con tres hadas madrinas, que habían decidido darle como regalo, tres maravillosos dones.

- E-esto...bien, si me disculpan seré yo quien empiece- dijo el hadito Kiku, haciéndose paso entre la gente y los demás seres, con un leve sonrojo en sus mejillas y algo nervioso, se acercó hasta la cuna del bebe- ...kawaii - murmuró al verlo, y le dedicó una tierna sonrisa al mismo tiempo que agitaba su varita- Arthur-chan, te concedo el...¡el don de amar el té! - dijo no muy seguro, terminando de hacer sus movimientos-

- ¡Hump! ¡Menuda estupidez! ¿Amar el té? Ha! ¡no me hagas reír bastardo! ¡eso no le va a servir para nada en la vida! - gritaba el hadito Lovino mientras se acercaba y agitaba su varita- ¡Pequeño! ¡yo te concedo el don de tener un gran y duro carácter! ¡no dejes que nadie se burle de ti, grítales a ellos primero! - decía mientras hacia un movimiento muy raro- ...Y come pasta, la pasta es buena, recuérdalo, los tomates están deliciosos - le susurró al oído-

- ¡Aparta! ¡No sabéis nada! -dijo de repente la hadita Elizabeta, haciendo a un lado a Lovino con un golpe de una mágica sartén que desapareció poco después-

-¡Aauch! ¡uaaag! -

- ¡Jeje! Pequeño Arthur, yo te voy a conceder el mejor don que puedas tener -dijo muy alegre mientras agitaba la varita- ¡Adorarás el yaoi! - finalizó aún más sonriente-

-Pffff- el rey sólo pudo escupir el té al oír ese ultimo don para su hijo, mientras que la reina miraba confusa a las tres haditas...mejor dicho, a los dos haditos y a la hadita-

-...C-creo que...tendríamos que haber elegido mejor los dones entre los tres- murmuró Kiku-

- ¡Cállate! ¿insinúas que mi don es una mierda? - gritó Lovino-

-¡Calma, calma! los dones son geniales...aunque no estoy segura de que sean dones...e-el caso es que algún día, ¡ese pequeñín se casara con un apuesto príncipe! …y algo me dice que será Arthur quien lleve el traje de novia, jejeje, ¡om y después harán cosas! y yo estaré allí para grabarlo y...-Elizabeta fantaseaba felizmente, cuando de repente, una extraña nube de colorines apareció en medio de la sala.

-Ohohoho~ aquí esta el maravilloso mago Francis~ -dijo con voz sensual la nube de colorines una vez que adoptó su forma humana-

-¡M-mago Francis! ¿Q-qué hace aquí?... –dijo el rey algo asustado desde su trono-

-¡¿Qué que hago aquí? ¡Hah! ¡He venido a castigaros a todos por haber sido malos~ no me habéis invitado a la fiesta! -dijo muy furioso el mago-

-Q-quizás…se perdió la invitación… -murmuró Kiku-

-¡¿Qué se perdió? no quiero excus… -se calló al observar la pequeña cunita que estaba detrás del hadito Kiku- oh~ que cosiitaaa~ -dijo Francis al ver como Arthur lo miraba frunciendo su ceñito con molestia- Ohohoho~ con que este es el pequeño Arthur, ¿eh?. Bien, ya que al final he venido debo darle mi regalo, ¿no?-

-¡No hace falta, bastardo!- gritó Lovino, pero fue ignorado y Francis empezó a mover su varita que tenia la forma de un…si, de un *censurado* -

-Cuando cumplas los 23 años, ¡te pincharás con la aguja de una máquina de coser! Y entonces…¡Morirás! Uaahahahahaha~ -rió pervertidamente y se marchó de la misma manera de como vino-

-¡….! ¡E-eso es..t-terrible! –dijo muy angustiada la reina, pensando en el futuro de su pobre hijo-

-¡N-no se preocupe! ¡Nosotros nos desharemos de esa maldición! –dijo Elizabeta sacando su varita una vez más-

-¡Tonta! ¡Nuestra estúpida magia no se puede comparar con la de ese mago pervertido, no podemos hacer nada! –dijo Lovino lleno de ira-

-...P-puede que uniendo nuestras fuerzas…- murmuró Kiku, y rápidamente les susurró su idea a las dos haditas-

-Pff…¡Es una estupidez! Pero puede valer.

-¡Kyaa! –gritó Elizabeta como toda una fangirl- ¡Eres un genio! –dijo estrujando al pobre Kiku que se moría de vergüenza por el espectáculo que estaban dando-

Sin perder más tiempo, las tres haditas movieron a la vez sus varitas alrededor del pequeño príncipe- Cuando te pinches con la aguja de una maquina de coser, no morirás, sino que caerás en un profundo sueño hasta que tu príncipe azul te bese y te despierte- dijeron a la vez, esperando que realmente funcionara-

Pasaron los años, y el príncipe Arthur fue creciendo, convirtiéndose en un apuesto joven, amante del té, algo tsundere y sin que nadie lo supiera, aunque todos los sabían, aficionado al yaoi.

Por miedo a que la horrible maldición del pervertido mago Francis se cumpliera, los Reyes decidieron enviar a su hijo a las profundidades del bosque, donde no habría aparatos del mal, osea, máquinas de coser.

Por lo que Arthur se vio condenado a vivir en una pequeña casita aislado del mundo, con tan solo la compañía de los seres mágicos que habitaban en el bosque y de sus tres hadas madrinas, quienes habían ocultado sus poderes al joven príncipe.

Hoy era el esperado día de su 23º cumpleaños, y las tres haditas habían decidido montarle una "gran" fiesta sorpresa, por lo que le echaron a patadas con la excusa de que fuera a recoger bayas o cualquier tontería.

-¡Y no vuelvas hasta que llenes la puñetera cesta! –gritó el hadito Lovi cerrando la puerta de un portazo-

-¡N-no hace falta que me grites! ¡Hump! Bloody hell… -maldijo Arthur, poniéndose en marcha con cara de pocos amigos-

Arthur empezó a tararear para calmar su mal humor, y rápidamente un montón de seres mágicos aparecieron para escucharle y hacer los coros.

-Ehehehe, good morning –saludó el príncipe a las haditas, al pequeño unicornio y a algunos duendes que lo seguían-

Mientras el príncipe Arthur tarareaba a toda voz paseando por el bosque, no muy lejos de allí se encontraba, subido a un enorme oso polar, un joven rubio que disfrutaba de una deliciosa y enorme hamburguesa.

-¡Hahahaha! –río fuertemente al terminársela, y saco otra de algún lugar de su capa- y entonces le dije "¿Quién eres tú?" ¡hahaha! Y al principio no caí, ¡pero era mi hermano! Así que no digas que te he secuestrado ¡hahaha! Solo te he cogido prestado mi….eeeh…¿De quién estaba hablando, Kumajirou? –el oso negó con la cabeza, en señal de que tampoco lo sabía- Well, no importa –dijo dándole un gran bocado a su hamburguesa, que por poco se atraganta con ella al escuchar un extraño tarareo- ¡¿Q-qué demonios es eso? ¿Un fantasma? ¡¿U-un zombie de los bosques? –gritó asustado, a lo que Kumajirou también se asustó y dio la vuelta para volver a casa- ¡N-no! No podemos huir…¡S-soy un hero! ¡Un hero no huye, v-vamos! –dijo recuperando la confianza y haciendo que el gran oso diera la vuelta-

-Who? –preguntó Kumajirou, de nuevo en dirección opuesta-

-¡Yo! ¡Alfred! Yo soy el hero ¡hahaha! –gritó sonriente, de nuevo dando la vuelta- Come on! Si me llevas hasta ese fantasma-zombie para que pueda derrotarlo te recompensaré con…mm…¡Con mucho sirope de maple! –dijo sonriente enseñándole un bote, que también saco de su capa-

-¡….! –al gran osito polar le brillaron los ojos y asintió rápidamente, echando a correr en la dirección de donde provenía ese misterioso canto-

-¡Hahahaha! ¡Yeaah~! –sonrió Alfred agarrándose bien al oso, pero este iba tan rápido que cuando dio un salto, el joven comehamburguesas salió disparado cayendo en un pequeño lago, empapándose y haciendo que su hamburguesa a medio comer fuera ya incomible- ¡Uaaaah! –lloró por la pérdida, y miró con odio a Kumajirou- ¡Olvídate del maple! –dijo enfadado y cruzándose de brazos-

Mientras Alfred se deshacía de sus prendas más empapadas y las colgaba en una rama para que se secaran, Arthur se había parado a descansar y se encontraba sentado al pie de un árbol empezando a cantar.

Entonan las hadas

Y dejan oír su canción

Y en su bosque se dicen

Te amo, te adoro con el corazón

Quisiera un alguien

Que sepa escucharme

Y aunque me enfade

Que me bese y me abrace

Y responda "te amo, te adoro"

Y venga amoroso a estrujarme.

-Ahahahaha –rió Arthur pensado que su canción era demasiado cursi- ¿Sabéis? El tío Lovi, el tío Kiku y la tía Elizabeta nunca me dejan relacionarme con nadie –dijo un poco apenado, acariciando suavemente al pequeño unicornio que descansaba en sus pies- ¡Son idiotas! Pero no importa, porque han fallado –dijo con una sonrisilla- conocí a alguien –dijo muy sonriente ahora, las haditas al escuchar esto se alegraron mucho-

-Hehe –Arthur se levantó y alzó su mano- Era alto, pero no os creáis que mucho mas que yo, ¡hump! -dijo eso ultimo con el ceño fruncido, pues no se consideraba bajito para nada- También…e-era muy guapo –dijo ahora sonrojándose- y muy romántico, ya que no paraba de abrazarme –sonrió abrazándose a si mismo- Después nos cogimos de la mano, y hablamos de cosas sin sentido…ahahaha, mas bien, él hablaba de cosas sin sentido –Arthur camino de un lado a otro contando su historia, las haditas no se perdían ni un detalle- Y entonces, c-cuando me sujetó suavemente por las mejillas e…í-íbamos a besarnos…-murmuró esto completamente sonrojado- …me desperté de mi sueño –las haditas quedaron decepcionadas- ahahaha...era un bloody sueño…-dijo Arthur tristemente, volviendo a sentarse al pie del árbol-

-P-pero no pasa nada…se dice que si sueñas con algo muchas veces, al final se cumple –dijo Arthur más animado- y yo e soñado con él tantas veces…- suspiró-

En esto, una de las pequeñas haditas vio a lo lejos una peculiar capa colgada de un árbol, llamo a más haditas y fueron rápidamente hacia allí sin que Arthur se diera ni cuenta.

-Hey, Kumajirou…¡Quizás esa voz no era de ningún fantasma ni zombie! –dijo Alfred sentado en la hierba junto al gran oso- podría ser un…¡h-hey! ¡Un espíritu maligno se lleva mi capa de hero! –grito al ver como su capa salía volando por si sola-

Alfred se monto en Kumajirou y rápidamente persiguieron a la capa.

-¡Q-qué ahí es donde llevo toda mi comida! –gritó, pero frenó y se quedó callado detrás de unos arbustos, al ver como un joven de intensos ojos verdes estrujaba la capa y bailaba con ella –

-Ahahahaha~ pero si es mi príncipe –rió Arthur que si que podía ver como sus pequeñas haditas se habían metido en la capa e intentaban que pareciera la forma de un humano- no debería hablar con desconocidos pero…ya nos conocimos en ese sueño, ¿verdad? –sonrió y comenzó a cantar-

Eres tú mi príncipe azul que yo soñé

Eres tú, tus ojos me miraron con ternura y amor

Y al mirarme así, so git

El fuego encendió mi corazón

Y mi ensoñación se hará realidad

Te adoraré como en mi sueño ideal

Y mi ensoñación se hará realidad

Y te adoraré….

-…como en mi sueño ideal –cantó Alfred, deshaciéndose de la capa y siendo el quien abrazara por la espalda a Arthur-

Eres tú el dulce ideal con el que soñé

Eres tú, tus ojos me miraron con ternura y amor~

Continuó Alfred, dándole la vuelta a Arthur para poder mirarlo a los ojos.

-W-what the fuck? –gritó Arthur completamente sonrojado y librándose del agarre-

-¡Hahahaha! Sorry ¡N-no quería asustarte! –dijo Alfred sonriente-

-N-no me he asustado… ¡Idiota! –dijo Arthur dándose la vuelta para marcharse, aún sonrojado-

-¡Heey! No te vayas~ -dijo Alfred poniéndose delante de él rápidamente-

-No debo hablar con desconocidos…-murmuró Arthur, mirándolo con el ceño fruncido-

-¡Pero no soy un desconocido! ¡Hahaha! Has dicho que nos conocimos en ese sueño –dijo con una amplia sonrisa, cogiéndolo de la mano y tirando de él para dar un paseo-

-Pero…- Arthur se sonrojó aun más al sentir su cálida mano, y entrelazó sus dedos inconscientemente, dejando que una pequeña sonrisa se formara en sus labios-

Mientras Arthur y Alfred daban su romántico paseo, en la casita que se encontraba en pleno centro del bosque, las tres haditas seguían trabajando duramente.

-…B-bien, esto y-ya está. –dijo Kiku con una pequeña sonrisa, encendiendo las velas de un enorme pastel que se tambaleaba y…parecía estar derritiéndose-

-¡Jeje! ¡El maravilloso traje también está listo! –dijo feliz Elizabeta, colocándole un par de lacitos más a lo que sería la chaqueta de un traje rosa- Aunque este color le irá mejor a un vestidito…pero Arthur me matará como le ponga un vestido… –sonrió con miedo-

-¡Y yo también te mataría si llegas a ponérmelo! –gritó Lovino que se encontraba dentro del traje- ¡Y esto es una mierda de traje! ¡Fíjate, se cae a pedazos! –dijo arrancando una de las mangas-

-¡Uaaah! ¡Idiota! ¡No hagas eso! –gritó Elizabeta, agarrando a Lovino e intentando volver a coser la manga-

-¡Estoy harto! –gritó éste pataleando y haciendo que el traje se deshiciera del todo- voy a por las varitas ahora mismo, ¡Kiku, tu pastel da asco! –gritó subiendo las escaleras-

-D-demo…demo…no podemos usar la magia, p-podrían descubrirnos –dijo Kiku aguantando el pastel con una fregona para que no cayera, aunque seguía derritiéndose y las velitas se hundían en su interior-

-¡Me da igual! –dijo Lovino que volvió rápidamente, y dio a cada hadita su varita correspondiente-

-Eres un cabezota…-suspiró Elizabeta- las usaremos, ¡pero cerremos bien puertas y ventanas!-

Las tres haditas cerraron todo lo mejor que pudieron, hasta los pequeños agujeros que tenia la casita al ser tan vieja.

-¡Bien! Kiku, haz una buena tarta, yo are un bonito vesti…d-digo, un traje digno de un príncipe, y tú, Lovi, ponte a limpiar todo esto –dijo Elizabeta poniéndose manos a la obra-

-¡¿Por qué tengo que limpiar yo?- gritó Lovi, echándole un conjuro a las escobas y fregonas de la casa para que limpiaran por él-

-Bien...e-esto es mucho más fácil –sonrió Kiku haciendo una deliciosa masa y que la tarta se hiciera ella sola mágicamente-

-Hum…a ese cejotas le queda mejor el verde –dijo Lovi apuntando con su varita al taje que estaba en proceso, y haciendo que el color de la tela cambiara de rosa a verde-

-¡Hey! Más respeto al príncipe…¡Y será rosa! –dijo Elizabeta volviendo a convertir la tela en rosa-

-¿Qué importa? ¡Ni siquiera sabe que es un príncipe! –gritó enfadándose y volviendo a darle un color verde-

-¡Pero lo es! –gritó Elizabeta cambiando de nuevo a rosa-

-…Y habrá que decírselo cuando pase este día... ¿v-verdad?- murmuró Kiku creando unas velitas-

-….Sí, el rey nos mandó protegerle hasta este día, cuando pase su 23º cumpleaños se supone que la maldición ya no debería tener efecto –dijo Elizabeta –

-…Oí que…q-que tenían pensado casarle con un príncipe de otro reino cuando volviera –dijo Kiku algo triste-

-Va a ser muy duro para él todo esto, e-espero que no se enfade con nosotros… –dijo Elizabeta, que no se dio cuenta de que Lovi había cambiado de nuevo el color del traje- ¡Idiota! ¡Estamos hablando de cosas serias! –gritó cuando lo vio, y apunto a Lovino con su varita haciendo que su vestimenta fuera rosa-

-¡Aaargh! –gritó Lovi, y rápidamente la devolvió a la normalidad- ¡Hemos cuidado de él todos estos años, ese tonto no se enfadara! –dijo transformando el traje a verde, en cuanto Elizabeta lo había vuelto a poner rosa-

-Sí pero…¡grrr! ¡Estate quieto! –estalló Elizabeta, lanzando su magia hacia Lovi, pero éste la esquivó y rebotó, haciendo que el brillo rosa saliera por la chimenea. Lovino contraatacó, pero Elizabeta usó su sartén como escudo y la magia volvió a salir por la chimenea.

Continuaron así, provocando que brillos rosas y verdes salieran de la casa sin darse cuenta, solo un cuervo de aspecto malvado vio esto, y voló rápidamente hacia una de las ventanas de la casa, que aunque se encontrara cerrada podía escuchar lo que estaba pasando en su interior.

-…P-por favor, Elizabeta-san, Lovino-san, c-creo que Arthur-san esta apunto de llegar- dijo Kiku terminando la tarta y limpiando un poco el estropicio que habían formado los otros dos-

-¡…! ¡T-tenemos que escondernos para darle la sorpresa! –dijo Elizabeta, dejando el traje ya terminado en una silla, y dándole un toque para que fuera rosa-

-…Verde –dijo Lovi dándole un último toque para que fuera verde, y se escondió junto a Kiku y Elizabeta-

Arthur entro silenciosamente, más contento y sonriente que nunca, avanzó un poco sin entender porque todo estaba tan oscuro, cuando de repente…

-¡Sorpresa! –gritaron sus tres haditas, encendiendo la luz-

-¡Uaaah! B-bloody hell! ¡Q-qué susto! –gritó Arthur con una mano en el pecho-

-¡Jajajaja! Feliz cumpleaños Arthur –dijo Elizabeta en nombre de las tres haditas, dejándole ver la tarta y el traje-

-Wow…¿H-habéis hecho esto para mí? Thanks –dijo Arthur con una cálida sonrisa, abrazando a su supuesta tía y a sus tíos-

-¡Eh! ¿P-por qué está tan cariñoso? –dijo Lovi separándose algo sonrojado, al no esperarse el abrazo-

-… ¿Te ha ocurrido algo bueno, Arthur-san? –preguntó Kiku con una sonrisa-

-….P-pues…-murmuró Arthur sonrojándose y sonriendo tontamente-

-Cuenta, cuenta~ -dijo Elizabeta dándole pequeños codazos-

-…C-conocí a alguien –murmuró- ¡Es increíble! M-muy pesado, no paraba de hablar sobre tonterías, pero…p-pero es muy cariñoso y…-contó, sonrojándose a cada palabra- m-me gusta mucho, y yo t-también le gusto…haha, ¡y eso que solo nos hemos visto una vez! –

-Ohh…¡w-wow! ¡Eso es genial! –dijo Elizabeta pareciendo estar emocionada, aunque se emocionó de verdad al imaginarse un montón de escenas algo subidas de tono, que estaba claro que aun no podían haber pasado-

-Hehe…¿Y-y cómo se llama? ¿Dónde vive? –preguntó Kiku realmente interesado-

-S-se llama Alfred y…¡es un príncipe! Su reino es…mmm, al final ese idiota no me lo dijo… –murmuró eso último- Mañana hemos quedado con vernos otra vez, se lo preguntaré –

-M-mañana…-murmuró Elizabeta-

-Sí, mañana –sonrió Arthur, pero su sonrisa rápidamente se esfumó- aunque…n-no sé, no creo que podamos estar mucho tiempo juntos, seguro que si su padre se enterase, no le permitiría tener una relación con un simple campesino como yo…-suspiró apenado- Hehe… ojalá yo también fuera un…-

-¿Un príncipe? Lo eres –dijo muy serio Lovino-

-What? –exclamó Arthur muy sorprendido-

-¡Lovi! –le gritó Elizabeta, pues no debía saber la verdad asta mañana-

-¡Ya puede saberlo!–dijo el hadito cruzándose de brazos- ¡Eres un príncipe! Y mañana no podrás ver a ese chaval porque tenemos que llevarte de vuelta al castillo- dijo claramente, tan claramente que el malvado cuervo que aún seguía en la ventana, pudo escuchar eso y sorprendido, salió volando rápidamente como si tuviera grandes noticias-

-P-pero…yo… ¿P-por qué me habéis ocultado algo así? Yo… ¡c-confié en vosotros! ¡¿Por que me habéis tenido que retener aquí sin decirme la verdad hasta ahora! –gritó Arthur enfadado y confundido, sintiendo como sus ojos se llenaban de lagrimas, subió corriendo a su habitación dando un portazo-

-…A-Arthur-san…-murmuró Kiku, Elizabeta suspiró-

-¡Tonto! tendrías que haberte esperado a mañana, y explicarle poco a poco la situación –dijo Elizabeta a Lovino, éste sólo miró hacia otro lado, aparentemente enfadado, pero sintiéndose mal en su interior por habérselo soltado así al príncipe- ya verás como se va a poner cuando…cuando se entere de que encima esta prometido con quien sabe que príncipe- dijo Elizabeta temiéndose una peor reacción de Arthur-

Mientras tanto, el malvado cuervo volaba y volaba, hasta que llegó a una zona muy oscura del reino donde un enorme castillo se alzaba en un peligroso acantilado.

El cuervo voló hasta una de las torres, y en cuanto divisó a su amo se posó en su brazo.

-¡Om! Mi petit cuervecito~ ¿tienes algo interesante para mí? –sonrió el malvado y pervertido brujo, y su sonrisa se hizo aun mas perversa cuando su fiel mascota le susurro algo al oído- Ohohoho~ magnifique...-murmuró para si, y con un movimiento de su elegante y aterciopelada capa desapareció de la habitación-


Fin de la primera parte! Gracias por la lectura~ este cuento contará de tres partes.

Sobre los reviews del capítulo anterior, contestaremos ambos:

Lake:

A Setsuka Minami:

Uaah! a mi también me dio penita el pobre hero! T0T pero si, será feliz por toda la eternidad junto a su querido angel u\\u

Jeje~ animo con el dibujo! Esperamos poder verlo pronto! *-*

hey, pero no te preocupes, tomate tu tiempo y sin prisas xD

A GoreHetare:

¿No la conocías? snif..Es una historia muy triste de una pobre niñita ú.ù Y esta es aun mas triste al ser una historia de un pobre heroo! uaah! TOT B-bueno, pero nos alegra que te haya gustado y el haberte sorprendido con una historia así, jeje xD

Like:

A black12345678:

Gracias, por supuesto. Eso es lo importante, que Alfred y Arthur estén juntos, ya sea aquí o en el más allá~

Nos vemos!

A Reiko-honey-kiss-xD:

xD Muchas gracias! aunque ya es un cuento precioso de por si ^^ Como solemos decir, un poco de drama nunca viene mal. ¡Nos vemos!