Los personajes no me pertenecen, son propiedad de stephanie meyer, pero la historia si es mía.
Capitulo 4:
-suficiente- pensó bella soltando la muñeca de edward- debes parar. Con eso te basta- para su sorpresa, fue fácil soltarlo.
Edward levanto la cara y la miro a los ojos. Como si pudiera leerle la mente, bella supo de la inmensa alegría que sentía edward al saber que poseía lo que la persona que mas amaba necesitaba para alimentarse.
En los labios de bella aun quedaban restos de sangre. Sonriendo, edward levanto la mano y con un dedo se los quito, llevándose las pequeñas gotas de sangre a la boca. Y entonces la beso, tan suave como un suspiro, delicado como el pétalo de una flor. No era necesidad, era la sensación casi mágica que sentían ambos al compartir una pequeña porción del amor de sus corazones. Tan dulce, tan perfecto el momento… era como si esto no hubiera pasado en siglos, como si en mucho tiempo no hubieran estado juntos. Bella suspiro y enlazo los brazos en torno al cuello de edward, jugando con su cabello cobrizo, mientras el le acariciaba la espalda con una mano y con la otra tomaba su cintura. Solo ellos dos existían, el resto desaparecía al estar juntos como un espejismo desencantado…
- ¡hola! ¿Interrumpo algo?- dijo danella sonriendo maliciosamente desde la puerta.
- de hecho, si- edward soltó, muy a su pesar, a bella y miro enojado a su hermana.
- OH, vamos, ya tendrán tiempo para hacer de pareja enamorada.- rió alex apareciendo al lado de danella y tomando su mano- y por cierto, hola bella. ¿No hay un abrazo para tu hermano?
Bella se levanto de un salto, dándose cuenta de la asombrosa velocidad que ahora tenia, y lo apretujo entre sus brazos. Se abrazaron el uno al otro durante un momento, hasta que bella se separo y le dio un golpe en la nuca a alex.
- ¡ow! ¿Y eso porque?- grito alex, robándose la cabeza.
-pues por no dar muestras de existencia antes y dejarme creer todos estos años que era hija única- respondió la sonriente bella, dirigiéndose nuevamente al lado de edward.
- no fue mi culpa. No podía verte hasta ahora- suspiro alex, al parecer ya sin dolor- pero de todos modos lo lamento.
- ningún problema- acepto bella
En ese momento unos animados cullen, con sus trajes de béisbol aun puestos, entraron charlando por la puerta de la casa. Se detuvieron al ver a bella, muy calmada y cambiada, y a alex y danella, sin su capa negra y vistiendo jeans y poleras negras.
- hola a todos- saludo emmet, feliz.
- estas muy cambiada, bella. Pero debo decir que te ves genial. Más que eso, es una belleza imposible. Traeré un espejo para que lo veas tu misma.- le sonrio asombrada a su amiga y salio disparada a buscarlo.-
- te ves increíble hermanita- dijo emmet, serio por primera vez- te ves como una cullen.- bella sintió que enrojecía. Un momento- pensó bella- ¡no puedo sonrojarme! ¡Ahora soy vampiresa!
- bella… estas roja- susurro edward acariciando su mejilla
- ella es vampiresa, pero algo bastante diferente- dijo alex.
- ¡ya volví!- exclamo alice y puso un enorme y muy antiguo espejo de marco dorado como si fuera oro enfrente de bella.
Bella no reconoció su reflejo. El ser de ese espejo era indescriptible, totalmente irreal. La piel era muy blanca y lisa, haciendo contraste con la larga melena color caoba que le llegaba hasta la cintura. Los rasgos de la cara eran completamente equilibrados, los ojos de color verde oscuro y la boca de un rojo pálido. El cuerpo era muy curveado, pero sin exagerar, todo estaba en su justa proporción.
Bella levanto una mano para tocar el espejo cuando este comenzó a brillar, mostrando una imagen que no correspondía a la de la sala de los cullen. Frente a ella, había una joven del mismo tamaño y forma que ella, solo que el cabello lo llevaba suelto con una trenza pasándole por la frente y tenia puesta un vestido de mangas largas, muy decorado y de seda y satén. Era un vestido de tiempos antiguos color lila y rojo claro. Detrás de la figura se alzaba un prado que terminaba con un río y más atrás un castillo de torres esbeltas y muy grandes.
¿Por qué se parece tanto a mí? - pensó bella. Edward avanzo hacia ella y enrosco los brazos en torno a su cintura quedando la espalda de bella en su pecho. El también se reflejo en el espejo y detrás de la figura de vestido lila apareció un joven idéntico a edward, pero vestido con un traje de cabalgadura y una espada en una cinta que rodeaba su cintura.
- esto es raro- señalo edward, apuntando al espejo- ¿ustedes lo ven?
Alexander rió, como si de pronto hubiera recordado algo.
- por supuesto, este es un espejo muy antiguo, ¿verdad?- dijo alex- es mágico y obviamente era de una época antigua
- si, no dijiste que nos contarías el porque de todo esto y vas a cumplir- dijo alice- pero, ahora ¿Qué te parece lo que viste antes de que apareciera eso?- pregunto apuntando a la imagen del espejo.
- todavía no se si soy yo- admitió bella, sonrojándose de nuevo.
- tu siempre has sido hermosa, amor- le dijo edward besándole su sonrojada mejilla- solo no has querido darte cuenta antes.
Y ahí fue cuando bella comprendió que si era ella, porque edward estaba a su lado y la amaba como siempre lo había hecho.
- bueno, basta de cariñitos por ahora. Ya es tiempo de contar la larga explicación de todo esto- los interrumpió alex.
Los cullen asintieron (se esta volviendo una costumbre) y se sentaron en los sillones del living. Alexander y danella quedaron en un sillón grande, mientras que edward y bella en uno pequeño enfrente de sus hermanos, con bella sentada en las piernas de su pareja. Hubo un minuto de silencio.
- la verdad no se por donde comenzar- confeso alex.
- ¿Qué tal desde el principio de todo esto?- sugirió bella.
- buena idea- alex se acomodo y comenzó a hablar- hace más o menos 6 siglos, la vida vampirica no era como lo es ahora. No era necesario ocultarse, vivir en la oscuridad o tomar precauciones para no atacar a todo el mundo. Antes todos vivían en armonía, se alimentaban en armonía y juntos formaban un mundo propio, separado del de los humanos.
Todo era gracias a un grupo de vampiros de ancestral tradición, los kilara, una familia que poseía descendencia druida y que se encargo de proteger el mundo vampiro, ocultándolo de la vista de los humanos con un ritual milenario llamado "ocaso de la luna", que fue aprendido por el primero de los kilara.
Había otras dos familias de vampiros de descendencia druida, aunque su sangre era más débil y por eso no poseían tanta magia. Eran los Malakai y los Sekondi.
Estas tres familias eran las principales y como tales pertenecían a la realeza vampirica. De cada una de las tres familias un integrante varón, generalmente el mayor, asumía el trono, siendo siempre el integrante kilara el más importante. Los otros integrantes de las tres familias asumían su puesto de familia real y como tales debían ser reverenciados de la misma forma que los reyes.
La familia kilara estaba compuesta por el rey kordonan, su esposa Dangola y sus hijos, Amina y Riad que eran mellizos. Riad era el descendiente al trono de esa familia.
En la familia Malakai estaban el rey Taodenni, su esposa Zana y sus hijos, también mellizos, Ambaton y Ampanithy.
Ambaton seria el próximo rey, una vez que muriera su padre.
El rey Kano, su esposa Asmara y sus hijos, mellizos también, Dakar y Dakhla, formaban la familia Sekondi. Dakar era descendiente al trono en esa familia.
Desde pequeños, los mellizos de las tres familias jugaban, cumplían sus deberes y se divertían juntos. Con el tiempo fueron creciendo y antes de sus cumpleaños número dieciocho, ya que los mellizos kilara nacieron unas pocas horas después de los mellizos malakai y al dia siguiente nacieron los sekondi, se enamoraron entre ellos, quedando como pareja Amira con ambaton y riad con ampanithy. Dakar estaba enamorado de amina y dakhla de riad, por lo que mientras se celebraban los compromisos de las parejas fueron adquiriendo odio hacia los pares de mellizos comprometidos y hacia todo el mundo vampirico. Comenzaron a practicar magia negra, llegando a ha ser expertos en ello.
Cuando las otras dos familias descubrieron lo que hacían a escondidas lo mellizos sekondi, tomaron la decisión de expulsar del reino a toda la familia sekondi, ya que según las normas la magia negra era lo peor que alguien pudiera practicar y por lo tanto era un deshonor en la familia.
Obviamente, tanto el rey como la reina sekondi adquirieron rabia y odio hacia el resto del mundo vampiro, especialmente hacia las dos familias reales y se unieron a la magia negra, practicándola junto con sus hijos en los paramos, el lugar donde los habían expulsado, y juraron vengarse de todos algún dia.
Un mes antes de la boda de ambaton con Amira y de riad con ampanihy, Mitenara, hija de una familia de la nobleza vampirica amiga de los reyes y quien tenia el don de ver lo que va a pasar, tuvo una visión sobre la destrucción del mundo vampirico y humano en manos de la familia sekondi. Acudió a avisar a los reyes, quienes se alarmaron, posponiendo las bodas para otro momento. Acudieron a hablar con Tsara, la diosa vampirica, quien les dijo que había una profecía que hablaba sobre la salvación del mundo. La profecía decía así:
Dos y dos suman uno
Mezcla de sangre entre cuatro parientes
Separados por unas horas dos de dos
Dos poseerán una magia desconocida
Los otros dos la potenciaran
Pasando por varios siglos para cumplir el destino
Dieciocho para transformarse si tiene su otra mitad
Sangre entre ellos han de tomar
Y cumpliendo con todo el mal exterminar
No tardaron los reyes en darse cuenta de que sus mellizos encajaban perfectamente en la profecía, ya que eran dos parejas de hermanos, al estar emparejas eran parientes entre ellos y habían nacido una pareja de mellizos de la otra con una horas de diferencia. Presentaron a sus hijos frente a la diosa tsara, quien los acepto como miembros de la profecía. Tsara hablo con los reyes y sus esposas para que junto con ella realizaran el ritual que permitiría que reencarnaran hasta cumplir la profecía. También hablo con los jóvenes, que aceptaron ya que era su deber proteger a su pueblo.
El dia del ritual, los jóvenes fueron llevados a un prado apartado donde apareció tsara. El ritual consistía en hacer traspaso de poderes de padres a hijos, mientras que tsara hacia signos que les concedían el poder de reencarnar, encontrarse entre ellos, recordar su pasado y otras cosas.
Al terminar el ritual, los jóvenes desaparecieron, siendo separados y olvidando todo para encontrarse en un futuro.
Ese mismo dia al anochecer ocurrió el ataque de los sekondi, quienes se conformaron con acabar con las familias reales, dejando para el futuro la venganza contra el mundo.
Alex termino de contar la historia y observo a los cullen. Sus rostros pasaban por las distintas etapas de aceptación de información. Cuando vio a bella y edward en estado de shock, sintió que los comprendía, ya que el también se había puesto así cuando se había enterado de todo el embrollo. Y en todo caso, entre ellos eran familia, ya que eran los únicos que habían sobrevivido.
Bella sintió un escalofrió en su espalda. ¿Era esto lo que estaba pasando? ¿Tendrían que enfrentar a los que una vez habían matado a su supuesta familia? Eran muchos problemas los que les esperaban.
- esto va ha ser un gran problema- murmuro bella.
- y solo esta comenzando- dijo danella- hay mas que explicar.
¡Hola de nuevo! Ciento la demora, pero las últimas pruebas me tenían estresada y perdí mi inspiración :0. Pero la recupere y aquí tienen el nuevo capitulo. Espero que les guste, porque todavía hay mucho mas que tiene que pasar.
Y recuerden, si les gusto, háganmelo saber con un rewiew. Y si no les gusto, también manden uno. Bye!
