A diferencia de la ultima vez que habían visto el "medio de transporte" de danella y alex, los cullen no quedaron impresionados pues estaban ya mas acostumbrados, por lo que se pusieron inmediatamente a hacer lo que querían hacer y lo que otros debían hacer. Carlisle y esme se sentaron en una esquina, hablando en voz baja. Rosalie y alice se retiraron a la habitación de esta última con la excusa de que tenían que hacer "ciertas cosas", pero antes habían advertido a jasper y emmet de que no molestaran a edward y bella, los cuales aun podían sonrojarse e incomodarse. Edward y bella habían subido a la habitación de el primero, y estaban conversando sobre lo que iba a ocurrir.

-por cierto ¿Qué hora es?- consulto bella a edward, sentada desde el sillón en una esquina de la habitación. Edward estaba de pie, buscando un CD de música clásica para colocar en su sofisticado equipo de música.

Es cierto que ambos estaban algo nerviosos por lo que sus hermanos habían puesto como panorama para la medianoche, pero al mismo tiempo se sentían como si eso fuera natural, parte de lo que ahora eran, y dios sabe que lo habían deseado desde hacia un buen tiempo. Por lo que el ambiente estaba relajado y lleno de lo típico de las parejas enamoradas inmortales, amor incondicional.

- uh, las 10:00 p.m. Creo que deberíamos irnos a otro lado, ¿sabes?, no considero justo que corramos de nuevo a carlisle y el resto de la casa- respondió, sentándose al lado de ella y colocando los brazos a su alrededor. Bella apoyo su cabeza en su pecho, que al ser ya los dos iguales no se sentía frió. Asintió con la cabeza.

- tienes razón, ¿pero donde?. Tengo claro que no podemos ir a casa de charlie porque ahora soy diferente y porque… tu sabes que va a pasar. Así que me he quedado sin opciones- los dos se detuvieron a pensar en donde podían pasar la noche, pero no se les ocurría.

La puerta se abrió de golpe y entro alice con cara de mujer atareada. Ambos se asustaron (ninguno de dos estaba concentrado así que no la habían sentido). Y se sentaron bien en el sillón.

-pero que hacen ustedes aquí sentados, son ya las 10:10. será mejor que se levanten. Bella, tu vienes conmigo, y tu edward, ve abajo, esme tiene que darte algo. Y nada de peros, tengo todo resuelto.- sin detenerse a esperar respuesta, agarro a bella de un brazo y la arrastro hacia su pieza, donde rosalie las estaba esperando. Ambas llevaron a bella al baño, la desvistieron a velocidad vampirica y la metieron en la ducha. Al mismo tiempo, preparaban unos jabones y otras cosas que bella no reconoció.

-pero ¿Qué es lo que están haciendo conmigo?- pregunto, mirando a alice esparcirle una cosa con olor a flores por el cuerpo y a rosalie lavar su pelo con champú de flores, también.

-obviamente te arreglamos ¿Qué mas? Por si no te has dado cuenta de lo que va a pasar entre tu y edward…- respondió alice, aplicando mas de esa pasta. Bella se sonrojo.

- no creo que sea necesario darle algún consejo ¿tu que crees?- rosalie pregunto a alice, la que puso cara de concentración.

-no, pienso y siento que se las arreglaran de lo mas bien- respondió, enjuagando a bella, mientras rosalie hacia lo mismo con su pelo.

Entra ambas secaron su cuerpo y pelo, para luego llevarla a la habitación, donde un conjunto la esperaba en la cama. Bella se quedo con la boca abierta. Era lencería color azul eléctrico, no tan pero tan reveladora, pero si lo suficiente como para que se sonrojara entre corpiño y encaje.

Sin darle tiempo para pensar, le metieron el conjunto, el cual por cierto encajaba muy bien, y le pusieron un vestido casual, pero lindo, en color azul claro y blanco. Y al parecer por fin quedaron conformes porque la dejaron parada frente a ellas y dieron vueltas a su alrededor, contemplando su trabajo.

-bien, sin duda es digna de un cullen- dijo rosalie, sonriendo con aprobación.

-pues claro, siempre supe que nuestro hermano tenia buen gusto y así resulto, bella es preciosa- dijo alice, con las manos en las cinturas y con cara de orgullo

-bien, ya basta de comentarios. Son las 11:20 y tenemos que llevarla a el lugar- alice asintió y juntas sacaron a bella, quien aun estaba un poco sonrojada por sus halagos- excelente, solo le faltaba un poco de color en las mejillas. Ahora esta perfecta.

Las tres salieron por la puerta principal en dirección al bosque. Pidieron a bella que cerrara los ojos y echaron a correr con ella tomada de sus manos. Bella disfruto de el viento en la cara, de la sensación de libertad como ninguna vez anterior, ya que al ser ella la que corría todo resultaba mas placentero. Ahora comprendía la adicción cullen por la velocidad y es mas, comenzó a compartirla.

Se detuvieron frente a algo que olía de madera curiosa: madera, metal, cemento y flores. Bella abrió los ojos.

Frente a ella se encontraba una pequeña y preciosa casa, más bien una cabaña. Al igual que el estilo cullen, tenia grandes ventanales, pero en la porción justa para que se mantuviera la privacidad dentro. También, frente a ella, había un jardín con rosas, hortensias, margaritas, azucenas, fresias y otras flores y arbustos que no supo reconocer. En conjunto, la cabaña parecía sacada de los cuentos de hadas, como si fuera mágica.

-me parece que ha quedado impresionada- comento edward, que salio de la casa vestido con pantalones negros y camisa blanca, sus ojos verde esmeralda brillando con sentimiento.- debo reconocer que esme sabe lo que hace. Mañana le daré mi agradecimiento.

Bella se recompuso de la impresión y se le quedo mirando, la verdad es que estaba muy guapo, más de lo normal y eso ya era decir mucho. Aunque extrañaba sus ojos caramelo, sentía que los verdes eran parte del verdadero edward, como si fuera natural que fueran así. Y no podía dejar de reconocer que eran hermosos.

-parece que tu tampoco sabias nada de esto- dijo. Edward contemplo a bella, que estaba bajo la luz lunar. Lucia un lindo vestido que ceñía a sus curvas sin ser demasiado revelador, lo justo como para volverlo loco. El pelo iba suelto y rodeaba el rostro de piel de marfil y los ojos, bellos ojos. Estaba esplendida, hermosa y sensual.

-pues no, me han sorprendido tanto como a ti- respondió el. Miro a las chicas que los estaban mirando con sonrisas cómplices.- debo darles las gracias por lo que hicieron, bella luce mas que hermosa, mas de lo que es siempre.

- cuando quieras. Ahora nos vamos, tenemos cosas que hacer con los chicos- se despidió alice, tomando a rosalie del brazo y dirigiéndose hacia el bosque- disfruten.

Las dos se alejaron corriendo desapareciendo en el bosque. Edward sonrio y se acerco con andar felino hacia bella, que también sonrio. La abrazo por la cintura y deslizo sus labios por su mejilla, deteniéndose en el oído.

-estas muy hermosa esta noche, amor- musito, mordiéndole el lóbulo de la oreja. Bella se estremeció- se acerca la medianoche y yo ya estoy comenzando a sentir sed de ti. Pero antes de hacer nada, necesito saber si estas segura- se aparto de su oído y la miro seriamente y directo a los ojos. Bella sintió algo que jamás había sentido, un profundo sentido de pertenencia y acompañando a eso, una gran excitación.

Así que deslizo los brazos por su cuello y lo beso, por toda respuesta. Edward gruño en su cuello, y tomándola por la cintura, la llevo corriendo a la habitación matrimonial, la cual estaba alumbrada por la luna.

Ambos cayeron abrazados entre las sabanas de seda. Se despojaron de sus ropas y se amaron, fueron uno frente a la luna, único testigo de su amor. Cuando casi llegaban al orgasmo, edward levanto el rostro, los ojos negros y lánguidos por el placer y el deseo de sangre. Se comunicaron con los ojos y bella asintió. Y edward, dejando libres sus colmillos, la mordió. Y ambos cayeron en el éxtasis, bella también sucumbiendo a la tentación y mordiéndolo en el hombro. Ambos compartieron pensamientos, ilusiones y deseos, hasta llegar a la saciedad.

Edward la abrazo por la cintura, mientras bella se apoyaba en su pecho. Los dos sonreían, llenos de ternura por lo que habían compartido.

- ¿me amaras por siempre, edward?.

-lo que dure la eternidad.