Hola sempais :D Mary se reporta para un nuevo capítulo de Anata no tejun o mite. Oh... estaba ansiosa por subirlo y espero que ustedes estén ansiosos por leerlo. Mary is a good girl, sempais :D
Por eso, ya no digo más y aquí se los dejó.
=CAPÍTULO 4=
Si bien Sasori no me había entendido, no lo demostró. Inmediatamente me rodeo con sus brazos y me estrechó contra sí.
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Las palabras se me habían quedado atoradas en la garganta y no me creía capaz de hablar nunca más. Sasori e Itachi permanecieron mirándome un rato, esperando mi respuesta.
–Eh… yo… este… Creo que… está bien.
–¿Está bien qué?– pregunto Itachi con su característico estilo cortante. Me encogí de hombros –¡Deidara!
Fruncí el ceño. ¿Por qué tenía que gritarme? Suficiente tenía con aquellos gritos interiores que me estaban diciendo que contestara cualquier cosa. Sasori miró a Itachi de manera hostil y luego volvió a mirarme.
–No me grites– le dije a Itachi –No necesito que lo hagas, hum.
Al menos estaba recuperando la facultad de hablar nuevamente.
–¿Entonces, Deidara?– preguntó Sasori amablemente. Lo mire un segundo.
–Pues…– dije mientras bajaba la mirada hacia el suelo y me ponía colorado –Me gustaría mucho ir contigo a comer hamburguesas, hum.
–Ja– se burló Sasori y levanté la mirada y vi que Itachi me observaba con desdeño en los ojos, sentí que las piernas me temblaban.
–¿Eso piensas hacer?– preguntó Itachi molesto.
Negué con la cabeza. Sasori arqueo una ceja e Itachi permaneció mirándome sin aparente reacción.
–También me gustaría hacer el picnic, hum.
Itachi sonrió victorioso, Sasori abrió la boca incrédulo. No te sientas mal, pensé, yo también me siento así.
–Pero no podemos hacer las dos cosas mañana– dijo Itachi, aferrado a que escogiera algo –Decide.
Lo mire y me mordí el labio. ¿Qué se supone que debía hacer? ¡Cielos, si existiera el Chapulín Colorado! Quizá él podría salvarme de esto.
–Disculpen– dijo la señora Saeki, de pronto a nuestro lado. Los tres la miramos –Pero si no quieren comprar nada, y ya terminaron con su trabajo, les sugiero que se vayan.
Itachi y Sasori se encogieron de hombros. Fruncí el ceño. ¿Dónde quedaba esa ridícula frase de: "El cliente siempre tiene la razón"?
–Yo me quiero llevar esto– dijo Itachi a la señora, mostrándole el par de libros que llevaba en la mano. La señora Saeki se hizo para atrás el puente de sus gafas de media luna y con un gesto le indico a Itachi que le siguiera. Itachi me miro y yo me encogí de hombros.
–Yo… te espero afuera, hum.
Y entonces salí de la librería. Suspire. Note cómo el silencio de haya dentro había sido casi mágico, porque no me había dado cuenta de cómo gritaban los chamacos que corrían, o la música de Rock que había de fondo fuera de aquella tienda.
Como le había prometido a Itachi, me pare frente a la tienda y trate de relajarme un poco. Mis mejillas todavía estaban ardiendo de emoción de tan solo pensar que aquello de hace unos momentos se parecía mucho a un triangulo amoroso. Y no estaba muy seguro de por qué, pero eso me hacía sentir… importante.
–¿Eres tan indeciso para todo?– me pregunto Sasori saliendo de la tienda con una ceja levantada. La calma que había sentido al salir desapareció un segundo después, cuando Sasori se puso a mi lado –¿Lo eres?
–Pues… no esperaba que pasara esto… todo fue tan...raro, hum.
Sasori se limitó a asentir. Por la puerta de la tienda podía ver a Itachi apresurándose a pagar por los libros.
–Así que esos son el tipo de amigos que tienes– dijo Sasori. Gire a verlo, parecía que lo decía en tono burlón, pero sus ojos mostraban un poco de incomodidad y desconcierto –Bastante amigables ¿no?
Fruncí el ceño.
–Eso ha pasado porque tú eres un extraño, hum– le dije, como si hubiera sido a mí al que ofendía –Itachi es como un hermano para mí, hum.
Sasori lanzo una risa melodiosa. Y yo me sonroje.
–En realidad, yo creo que él quiere ser algo más para ti– me dijo mientras arqueaba las cejas. Abrí la boca y la cerré justo después, mire hacia la puerta por donde ya venía Itachi rápidamente –Bueno… de repente eso fue lo que me pareció.
Mire a Sasori con el ceño fruncido y una expresión de enfado fingido.
–No sé cómo se te ocurre decir esas cosas de él. Pero si de verdad quisieras que fuéramos amigos, no andarías por ahí insultando a Itachi, hum.
Sasori hizo desaparecer de su rostro la sonrisa burlona.
–Lo siento. A veces me dejó llevar. Olvida lo que dije…
Suspire.
–No tiene importancia, hum.
–Claro que la tiene– dijo Sasori un poco irritado –Y si no te molesta, me gustaría remediar lo que hice con tu amigo y contigo… invitándoles una hamburguesa.
–¿Es que solo piensas en hamburguesas, hum?– le pregunte mirándolo con una sonrisa burlona.
–Deidara– volvió a interrumpir Itachi parado frente a nosotros –Creo que deberíamos irnos ya.
Mire a Itachi, molesto. Sasori también lo miro un poco ofendido, y creo que no era para menos.
–No seas tan maleducado– rezongué –¿Por qué no mejor te invitas una comida a todos, hum?
Itachi miró a Sasori, él se encogió de hombros.
–No importa– dijo Sasori –De todos modos, tengo que regresar al trabajo.
Gire a verlo violentamente. ¿Tan rápido se iba? Debería estar feliz de oírlo decir que se va, quiero decir, la hostilidad entre ellos dos era tal que de tratar de agarrarla lo haría fácilmente.
–Mucho gusto en conocerte Itachi– agregó Sasori con un tono agrio en la voz. Itachi gruñó un "igualmente" y luego de eso, Sasori se giro a verme –Te veo luego. Dejaré que tu amigo te invite a ese picnic, con la condición de que yo te invite la hamburguesa pasado mañana.
–Eh… seguro, hum– asentí. Sasori me sonrió y se dio media vuelta y se alejo de los dos caminando elegantemente.
Lo mire hasta que Itachi se dio media vuelta y me jaló del brazo levemente. Con una sonrisa nerviosa lo seguí y empezamos a buscar con la mirada a Tobi, Naruto y Sasuke.
0*0*0
–¡Estaba asustado, sempai!– gritó Tobi mientras caminábamos por el centro comercial delante de sus primos y Naruto. Yo iba comiendo un helado de vainilla –¿A dónde se habían metido? Los estábamos buscando por todas partes.
Suspire. No sabía si sería sensato contarle respecto a aquel extraño incidente en la librería.
–Además… Itachi parece enojado con usted. ¿A caso le dijo algo, sempai?
Eso era lo peor. Había pasado como media hora desde lo de la librería e Itachi se prefirió andar con los dos menores a con nosotros. No podía dejar de sentirme culpable por ello, pero en realidad ¿tenía por qué sentirme culpable? ¡Yo no había previsto que pasaría algo así! Y mucho menos era mi culpa.
Me encogí de hombros y me lleve a la boca otra cucharada de helado.
–¡Y a mí qué! No le he dicho nada a Itachi. Ya ves que luego se pone sus condenados moños, hum.
Y eso era exactamente lo que pensaba de la nueva rabieta de Itachi para conmigo.
–¿Verdad?– preguntó Tobi inocentemente y se giro hacia atrás para mirar a Itachi –Yo creo que Itachi san está un poco afligido por algo, ¿no cree?
Voltee un poco hacia atrás. Sasuke e Itachi se decían cosas mutuamente, cosas que al parecer, Naruto no entendía porque segundos después se adelanto a ellos para pasarla con nosotros. Torcí la boca en un gesto de desagrado. No había sido mi intención hacer sentir mal a Itachi, para empezar, no sabía por qué esa reacción con Sasori.
Naruto por fin nos dio alcance.
–Vaya. Esas riñas Uchiha son muy intensas ¿no, Tobi?– preguntó Naruto a mi lado. Tobi asintió.
–No tienes idea de cuánto, Naruto san– exclamó Tobi –Siempre se la pasan así. No parecen hermanos…
–Parecen matrimonio, dattebayo.
Durante el resto de nuestra salida, los dos Uchiha se "perdieron" en el centro comercial y ya no los vimos. Sasuke le mandó un mensaje a Tobi diciendo que iba a acompañar a Itachi a otro lugar y que nosotros podíamos irnos adelantando a ellos. Así pues, nos marchamos del centro comercial sin ellos.
0*0*0
Con el pesar de mi corazón, al regresar a la casa Uchiha, ahí estaba Hikari parada, con los brazos cruzados y el ceño fruncido, también zapateaba ligeramente en su lugar con aquellos zapatos de tacón de aguja. Creí que nos los lanzaría a la cabeza, y en el periódico del día siguiente aparecería algo así como: Jóvenes asesinados por tacón ó quizá Madrastra desquiciada asesina a desobedientes hijastros.
Bien, no creo ir para periodista si no se me ocurren cosas más originales.
–Muy bien– dijo Hikari cuando estuvimos frente a ella. Naruto la miro con coraje, yo la fulmine con la mirada de una manera que nunca había hecho con otra persona –Espero que hayan disfrutado de su pequeña ausencia en la casa, porque estarán castigados hasta la eternidad.
–¿Solo eso?– pregunte desafiante –¿No me vas a meter a una terapia para quitarme lo anormal, hum? ¡Vaya! Y yo que estaba ansioso por escucharla, hum.
–No digas nada. Estoy segura de que tu padre se encargara de charlar contigo– me dijo Hikari enojada.
–¿Qué cosa, hum?– pregunte atónito. De pronto, todo el coraje se me había bajado y solo había abierto la boca de par en par –¿Le dijiste a Yondaime?
Ella me miro con una ceja levantada.
–Yondaime es tu padre. Háblale como tal.
–¡Al cuerno con eso, hum! ¿Le dijiste? ¿Con qué derecho? ¡Cielos, eres una bruja, hum!– el pánico crecía en mi cabeza, en mi pecho y en todos lados. Hikari se acercó a mí y levantó la mano, lista a darme otra cachetada. Pero Tobi se atravesó entre ella y yo.
–Por favor, señorita Hikari, ¿es tan necesario usar la violencia?– preguntó Tobi con voz inocente, pero algo había cambiado dentro de ella –Si sigue golpeando a mi sempai yo mismo me voy a denunciarla.
No me lo creía. Tobi amenazando a alguien. Lo mire estupefacto y Naruto se acercó a mí y me puso la mano en el hombro.
–Y yo estaré de testigo, dattebayo.
–Naruto– susurre mientras lo giraba a ver sorprendido.
Hikari bajo la mano e inhalo profundamente para calmarse. Exhalo lentamente y asintió, al parecer, más tranquila.
–Muy bien, suban al auto Naruto, Deidara. Y tú…– se dirigía a Tobi –Espero que no vuelvas a aparecerte en nuestras vidas. Eres una muy mala influencia.
–¡No me puedes prohibir ver a Tobi, hum!– grite atónito. Hikari se giro a verme.
–Puedo, y ya lo hice. Sube al auto.
Camino hacia nosotros y nos hizo meternos en el BMW azul, incluso a pesar de nuestros esfuerzos por evitarlo. Cerró la puerta. Mire a Tobi, que parecía sorprendido y que sin embargo sonreía como diciendome que todo iría bien, a pesar de que las cosas distaban de estarlo.
–¡TOBI!– grite desde el auto mientras Hikari se metía y arrancaba el motor.
0*0*0
Juro que por la noche la mato. Prometo cerrar mis manos sobre su asqueroso cuello, o coger un palo y plantárselo repetidas veces sobre el asqueroso cabello teñido hasta partirle en dos la cabeza, como si se tratara de una sandia.
Estoy en mi habitación. Estoy castigado. Estoy cabreado y no dejo de buscar algo en aquella habitación con lo que poder… con la que poder… poder… ¡AAHHRRRGGGG!
¡La odio! ¡Odio a Hikari, ojalá y estuviera muerta! ¡Odio a Yondaime por casarse con ella! ¡Odio a Tobi por no hacer algo antes de que me llevaran a este infierno! ¡Odio… Odio a Itachi! ¡Y a Sasuke, y a Naruto! ¡Odio a Sasori! ¡Los odio a todos!
No puedo evitar llorar y gritar de coraje. No puedo evitar desear haber muerto con el escorpión, o que me asesinara aquel sujeto que me confundió con una mujer. No puedo evitar pensar en tomarme las pastillas y terminar con aquel suplicio.
¡Pero no me quiero ir sin vengarme!
Así paso el tiempo durante tres horas. Al final logró calmarme y sentirme mal por todo lo que he pensado durante las últimas horas.
Al fin mi respiración es más acompasada y siento solamente un agujero en la boca del estomago. Me he recostado de lado en la cama, y aprieto fuertemente los dientes y la almohada entre mis dedos.
Ahora solo puedo odiarme a mí mismo por pensar en esas cosas tan horribles.
Me gustaría llamar a Tobi. Pero me gustaría mucho más escuchar la voz de Itachi y saber que todo estaba bien con él (porque dudaba volver a verlo), Hikari me ha quitado el celular y desconectado el teléfono que tenía en mi habitación. Me prohibió salir de del cuarto, e incluso me dejo una botella donde podía orinar (aunque todavía no la había usado) y me dejo abierta la cortina negra que era mi puerta para de vez en cuando poder observarme desde la habitación de enfrente, donde leía un libro.
Yo estaba muy quieto. Naruto todavía hacia berrinche en su habitación (le habían confiscado sus videojuegos, el celular, la televisión y todo lo que le gustaba)
La pierna derecha se me comenzó a entumecer y decidí acomodarme de nuevo: me puse de tal manera en que mi cabeza quedara fuera de la cama, mis cabellos chocaban contra el suelo, y la sangre comenzó a subírseme a la cabeza.
Yondaime todavía no llegaba de trabajar, así que Hikari no se había dado el placer de que él me regañara nada más llegar a la casa. Por otro lado, yo esperaba que Yondaime se tardara un poco más. Lo suficiente como para poder deshacerme de todo sentimiento y que cuando llegara, con la buena nueva de que su primogénito era gay, y que cuando comenzara a gritarme no me causara… dolor.
Porque me dolería. Lo sabía. Al fin y al cabo, no dejaría de tratarse de un caso de rechazo de padre a hijo. Se suponía que debía de haber dejado de importarme, pero el solo pensar qué podía decirme… me dolería mil veces más imaginármelo sin decir nada por la vergüenza de que fuera gay a decirme idiota, inútil.
De tan solo pensarlo mis ojos volvían a llenarse de lágrimas.
Pero me los talle con fuerza y decidí no pensar en eso. Hasta que fuera tiempo o no tuviera opción.
Mire hacia el cuarto, Hikari estaba dando cabezadas. Mire el reloj del buró de mi cuarto, marcaba las 10:00 pm. No era muy tarde, pero por las ojeras que tenía Hikari, al parecer no había dormido mientras nos habíamos quedado con los Uchiha.
10:15 pm, Hikari dejó caer el libro sobre sus piernas y ladeo su cabeza.
10: 20 pm, no se escucha ningún ruido, ni siquiera del cuarto de Naruto.
10: 25 pm, Hikari se acomoda en su cama con un largo suspiro.
10: 30 pm, me siento en la cama y me cubro la cara con las manos.
10: 50 pm, parece que este será uno de esos días en que Yondaime no llega hasta las doce.
10: 55 pm, comienzo a dar cabezadas mientras una voz en mi cabeza me dice que Hikari está dormida… que podría…
10: 56 pm, sacudo la cabeza y me reprendo por pensar en eso si quiera.
11: 00 pm, mis ojos comienzan a cerrarse. Pienso en Itachi unos momentos y en las palabras de Sasori: "Yo creo que él quiere ser más que tu amigo".
11: O1 pm, cierro los ojos y trato de dormirme.
11: 06 pm, la ventana comienza a repiquetear levemente. Abro los ojos violentamente. Una silueta está en la ventana. La cabeza me da vueltas y con trabajo me pongo de pie descalzo y me acerco a la ventana.
Al acercarme, abro la boca y los ojos en par en par. ¿Qué está haciendo Sasori ahí?
–¿Deidara?– me pregunta en un susurro desde el otro lado de la ventana. Asiento, la oscuridad en mi cuarto es profunda así que me pregunto si me habrá visto –¿Estás bien?
Giro a ver a Hikari, ella sigue dormida. Le quito el seguro a la ventana y la abro con cuidado, tratando de no hacer ruido. Sasori me mira, sus ojos dorados resplandecen en la oscuridad.
–¿Qué estás haciendo Sasori, hum?– le pregunto en un susurro.
Mi casa tiene un tejado recto de un metro y cachito, ahí es donde Sasori esta. ¿Qué hace trepado a estas horas? Eso es algo que no sé y que estoy seguro que no me dirá.
Antes de pensar en dejarlo entrar, estoy seguro de que es mejor salir. Le hago con un gesto de cabeza que se haga a un lado y él lo hace. Con cuidado salgo de la casa, la brisa fría me golpea el rostro y me da escalofríos. Emparejo la ventana, sin apartar la mirada de Hikari. Vuelvo a ver a Sasori.
–Quería visitarte– dijo Sasori, arquee una ceja –Itachi parecía que no quería ni verme, así que decidí ver si venías esta noche a tu casa… te vi bajar del carro de esa mujer y me dio la impresión de que estabas en problemas.
Y si era así, ¿por qué no vino a ayudarme? Suspire, él no tenía porque meterse en mis cosas, a decir verdad, ya decía mucho con treparse hasta el tejado y tocar mi ventana con aquella expresión tan preocupada.
Me senté en el tejado. Él me imito.
–¿Sucede algo?– pregunto. Me abrace las piernas con los brazos –¿Deidara?
Las lágrimas afloraron a mis ojos y corrieron por mis mejillas. Sasori espero unos segundos a que me calmara.
–Soy gay, hum– le dije de sopetón, sin saber por qué lo hacía, y escondí mi cara entre el hueco que se formaba por mis rodillas y mis brazos.
Espere a que Sasori dijera algo, pero no dijo nada. Dos minutos después, me arme de valor y lo mire. Sasori me veía serio, con las cejas ligeramente arqueadas. Una sonrisa se formó en sus labios.
–¿Y?
Estupefacto. Incrédulo. Eso es… quedarse corto con respecto a lo que sentía en ese preciso instante.
–¿Cómo qué "y"?– pregunte irritado, casi gritando.
–Sí. Es la vigesimosexta letra del abecedario español. Une palabras y clausulas en concepto afirmativo. En este momento la he aplicado para evitar el: ¿Y eso qué tiene?, Respecto a tu… confesión.
Un tic en mi ojo. ¿Cómo venía a darme lecciones sobre…?
–Sé lo que significa, y sé para qué la usaste, hum– le respondí cortante.
–¿Entonces?
–No puedo creer que seas tan idiota para usar ese "y" en esta conversación, hum.
–¿Y yo soy el idiota?
–Yo soy el gay, hum– respondí malhumorado.
–¿Y eso es malo?
Lo mire.
–Claro que es malo, hum.
–¿por qué?
Me quede callado unos segundos. Realmente no entendía por qué era malo, simplemente era cosa de… fenómenos.
–Porque no es normal, hum– dije en un susurro –A los chicos deben gustarles las chicas…Los que no sienten ese tipo de atracción son fenómenos.
–Pero a ti no te gustan las chicas ¿verdad? Y no creo que parezcas un fenómeno…
Lo mire detenidamente. Todavía corría sobre mi mejilla una lágrima, él acerco su mano y me la limpio. Fue un roce casi inexistente, sus manos eran ásperas pero hicieron que se me cortara la respiración. Lo mire.
Arriba de nosotros, el cielo era como los ojos de Itachi. Pura oscuridad, solo unas cuantas estrellas lo iluminaban. Blancas y brillantes.
Sasori sonreía levemente. No apartó la mano de mi mejilla. El corazón me latía tan fuerte que creía que iba a salir por mi garganta, y que Sasori podía escuchar cada uno de mis latidos.
–No eres ningún fenómeno. Tú eres muy bello. Y cualquiera que te diga lo contrario, es un completo imbécil.
Había olvidado respirar. Volví a hacerlo.
–También son unas estúpidas las que te digan eso– agregó Sasori –Eres igual a los demás, y lo que tú llamas imperfección solo te hace más perfecto.
No sabía que decir, las palabras se me habían quedado atoradas en algún lugar, y no quería… no quería que él apartara la mano de mi mejilla. Quería seguir así, quería vivir así, y si moría, moriría así para despertar en la otra vida así.
De pronto, la brisa fresca se convirtió en el cálido aliento de Sasori sobre mi rostro. Estaba tan cerca que su aire era el mío y viceversa.
¿Me iría a besar? ¡Demonios que si lo iba a hacer! ¿Cómo se sentiría? ¡Por primera vez iba a besar a un hombre! ¿Sería lo mismo que besar a una mujer? ¡Desearía que este fuera mi primer beso! Gracias a Hinamori no lo iba a ser… Mi primer beso fue con una pelinegra de ojos miel que se llamaba Mei o algo así…
Cerré los ojos, escuche la risa de Sasori. Mi corazón me pedía que me besara ya, que acortara la distancia entre ambos.
Y entonces… la puerta del carro de Yondaime se cerró y la burbuja perfecta que se había creado con Sasori se rompió en un horrible ¡PUM!, me separe de él y mire hacia abajo. Yondaime caminaba despacio con los hombros caídos y los ojos cubiertos de ojeras.
Mire a Sasori con pánico, él parecía un poco irritado.
–Deberías irte, hum– le dije en un susurro, mientras veía como Yondaime se metía bajo el tejado y escuchaba cómo buscaba las llaves –Si puedes esperar a que todo acabe, mejor.
–¿A que acabe qué?– pregunto.
Escuche como Yondaime se quedaba en silencio, la puerta ya se había abierto pero él no entraba. Mire a Sasori con súplica y me pare, abrí la ventana del tejado y me metí a la casa. Cerré la ventana y tuve tiempo para echarme sobre la cama antes de que Hikari se despertara de repente al oír cerrar la puerta desde el piso de abajo.
–¿Yondaime?– pregunto Hikari, poniéndose de pie y caminando hacia las escaleras.
–Lamento llegar tarde, amor– dijo Yondaime –Es que no llegaba a trabajar alguien del turno de noche y he tenido que cubrirlo un rato.
–No importa– dijo Hikari. Escuchar su voz me hizo recordar lo enojado que estaba con ella –Ya he traído a Naruto y a Deidara desde la casa de los Uchiha.
El silencio se hizo presente entre ambos y a mí se me formo un nudo en el estomago. Entonces las grandes zancadas de Yondaime se acercaron a mi cuarto.
No me moleste en cerrar los ojos y fingir que dormía. Solamente me le quede mirando mientras Yondaime entraba a la habitación y se plantaba frente a mí.
0*0*0
–¡No puedo creerlo!– gritó Yondaime por tercera vez consecutiva –¡Te has largado así de la casa sin decir nada! ¡Cómo si fueras la persona más independiente del mundo!
Me encontraba sentado, con el ceño fruncido. Mirándolo desafiante.
–¿Qué es lo que te crees?– Yondaime gritaba y volvía a gritar, Hikari se hallaba en el marco de la antes puerta, jugando con los mechones de su cabello –¡Eres un completo idiota! Y ahora encima, me sales un marica.
Apreté los dientes. El corazón se me hizo un enorme agujero, las lágrimas comenzaron a fluir. Volvía a odiarme con todo el corazón, ¿qué culpa tenía yo de ser un fenó…?
No eres un fenómeno. Tú eres muy bello. Cualquiera que te diga lo contrario es un perfecto imbécil. O una estúpida.
Aquello que tú llamas una imperfección solo te hace más perfecto.
Así que volví a mirar a Yondaime, y me puse de pie decidido.
–No me llames marica– le dije con voz cortante –Me gustan los hombres. Sí. Pero no necesito que me avergüences de esa manera Yondaime, porque yo estoy feliz de serlo, hum.
Yondaime se quedo callado, me miro como si fuese una especie de insecto asqueroso que hubiese pisado.
–Soy gay, y a mucha honra, hum.
Hikari pareció que iba a decir algo. Pero sin esperármelo, vi que Yondaime contorsionaba el rostro en una mueca de pena. Pero yo no iba a flaquear. Sasori tenía razón, no tenía de qué avergonzarme. Era como era y nadie podía cambiarlo. Si Yondaime me corriera de la casa, igual encontraría un lugar a donde ir.
Y entonces, Yondaime se dio media vuelta y salió de la habitación. Hikari le miro, como si se decepcionara de la reacción de él. Me giro a ver un segundo de manera reprobatoria y luego se giro a correr con Yondaime.
Mi corazón me martilleaba el pecho con tanta fuerza que mi cabeza estaba hecho un completo caos. De poder hacerlo, habría llamado a Tobi. De poder hacerlo llamaría a Itachi. De poder hacerlo… besaría a Sasori.
Gire mi cuerpo y me acerque a la ventana. Sasori ya no estaba ahí, por un momento sentí que el alma se me iba a los pies. ¿Y si todo lo había soñado? Ó peor aún… ¿Qué tal si se había ofendido?
Otra vez me entraron ganas de gritar. De pronto, como aquella primera vez que lo había visto de frente, ahí estaba Sasori parado y mirando hacia mi ventana. Inmediatamente sonreí, quería abrir la ventana y gritarle que lo había logrado. Que subiera otra vez al tejado y me besara.
Sasori me sonrió, se despidió con la mano y me hizo señales de que me veía luego. Después comenzó a caminar por la calle y desapareció entre la oscuridad.
0*0*0
La oscuridad era profunda, pero no me importaba. Entre mis dedos se entrelazaban los de otra persona. Podía girar y no vería nada más que una silueta todavía más oscura. Pero sabía quién era.
–Sasori.
Mis palabras hicieron eco. Ambos estábamos solos, escuchaba el sonido de la lluvia. El lugar donde estábamos era un lugar húmedo. Sentía que algo corría por mis labios, algo amargo y metálico. Antes de preguntarme qué podía ser, yo ya lo sabía.
Era sangre. Era mi sangre. Pero no me importaba, porque Sasori sostenía mi mano. Porque no la soltaba.
–Deidara– susurro Sasori, apretando con más fuerza mi mano –Quédate aquí. Quédate conmigo.
Algo dentro de mí sabía que no lo lograría. Algo dentro de mí me decía que tenía que decirle algo antes de que la muerte sellara mis labios. Sonreí.
–Nos volveremos a encontrar… Sa…so…ri…
Si me había entendido o me había escuchado no lo sabía. Mi mano fue aflojando la presión, y la oscuridad que siguió cuando cerré los ojos, fue un poco más escalofriante al saber que no los abriría de nuevo.
Por suerte, volví a abrirlos a la mañana. Me pase la mano por la frente, sintiéndola húmeda al instante. Suspire con fuerza. Ya comenzaba a acostumbrarme a soñar con mi muerte, una y otra vez, al menos eso fue lo que pensé al sentir que el pánico con respecto a ella había menguado esta vez.
¿O fuera quizá que esta noche me había acompañado Sasori?
Mire hacia la ventana, el día estaba claro y soleado. De repente pensé que no recordaba haberme cobijado. En realidad no recordaba haberme echado sobre la cama anoche. Recordaba mirar la calle hasta su infinito cuando Sasori se había ido.
Me llegaba el delicioso aroma de huevos con tocino desde la cocina. No tenía mucha hambre y no quería ver a nadie. Así que me fui al baño, me lance a una ducha de agua caliente y salí sin siquiera tomarme la molestia en hacerme mi media coleta.
Hikari me vio cuando pase a su lado en la cocina, fingí que no estaba ahí. Extrañamente no me dijo ni una palabra. Al salir, Yondaime estaba cortando el césped, fingí no verlo y él, a pesar de haberme visto marchar (sentía su pesada mirada) yo seguí mi camino.
No sé a dónde iba. Pero esperaba encontrarme casualmente con Sasori, el tan solo pensarlo hacía que mi cuerpo temblara y mis mejillas enrojecieran.
–¡Deidara!
Durante todo el camino había mirado hacia el suelo, sonriendo estúpidamente, así que cuando Itachi se me acercó de frente ni me había dado cuenta.
–¿Qué pasa, Itachi?
–¿Estás bien? ¡Cielos, Tobi me lo contó todo! Lamento no haber estado ahí…
–De haberlo estado, no habrías podido hacer nada, hum.
Itachi me miró con el ceño fruncido. Me miro de arriba abajo, al parecer me escrutaba detenidamente. Tanto que sentí que parecía que hubiera hecho algo realmente malo y él lo supiera. Después de todo, lo conocía desde siempre y a pesar de que me llevaba mejor con Tobi, Itachi también tenía sus puntos fuertes en mí. Para empezar… cuando me veía mi corazón tendía a acelerarse.
–¿Qué te pasa, hum?– le pregunte sonrojándome, sonriendo en un fallido intento burlón. Itachi no cambió su expresión, preocupándome esta vez en serio –¿Itachi?
–¿Lo has visto?– preguntó de pronto. Parpadee sorprendido –¿Has visto a ese pelirrojo?
–No.– conteste automáticamente –¿Por qué?
Itachi parecía enojado. Gruñó por debajo algo que no entendí.
–¿Qué dices?– pregunte arqueando una ceja –¿Estás insultando a Sasori danna?
Itachi cambió su expresión por una de completa estupefacción. Yo fruncí el ceño y comprobé el sabor que habían dejado esas últimas dos palabras en mí.
–¿Es así como tú lo llamas ahora?– preguntó Itachi. Lo mire –¿Danna?
–Pues…
–¿De cuándo lo conoces cómo para que le tengas ese tipo de confianza? ¿Es tanto tiempo como nosotros?
Me quede callado. ¿Qué diablos pasaba?
–Yo…– observé a Itachi y su expresión de enojo, una expresión de prohibir algo que quería, no, que necesitaba, una expresión como la de Hikari. Y eso solo sirvió para hervirme la sangre –Lo que diga o no diga yo, no es asunto tuyo Itachi, hum.
Él arqueo las cejas. La calle no estaba muy transitada, y ambos nos mirábamos como si fuéramos a enzarzarnos en una pelea. Esta vez en una de verdad.
–Mira. No me importa en lo absoluto lo que digas o no– respondió Itachi entre dientes –Soy tu amigo Deidara ¿vale? Y me preocupa que tú le estés dando demasiada confianza a esa cabeza de tomate.
–¡Su nombre es Sasori, hum!
–¿En serio?– pregunto mofándose –Sasori ¿qué? ¿Cómo se apellida? ¿Dónde vive? ¿Quiénes son sus padres? ¿En qué escuela va?
Para todo eso yo no tenía ninguna respuesta. Yo solo sabía que se llamaba Sasori… o que él se había puesto Sasori. Sin embargo, la manera en que Itachi hablaba de él me hacía sentir… como si fuera a mí a quién estuviera ofendiendo.
–¡Eso no te importa, hum!
–¿Y por qué no? ¡Soy tu amigo! Me preocupa que te estés enamorando del chico incorrecto…
–¡No me vengas con sandeces, Itachi! Tú a penas te enteraste de que era gay ayer ¿recuerdas?
–¿Y por eso ya debe de dejar de preocuparme?
–No… me refiero a que… ¡Olvídalo! Tú no entiendes, eres igual a Hikari, hum.
–Yo no soy igual a Hikari– el tono ofendido de Itachi hizo que mi pecho se encogiera –No creo que debas sentir lo que sientes por ese tío demasiado rápido. No quiero que te lastimen. Solo quiero que seas feliz…
Me cruce de brazos.
–¡Pues si tanto quieres que sea feliz, déjame en paz de una puñetera vez, hum!
Mi respiración era agitada y mis ojos estaban tan abiertos que podría decirse que estaban a punto de salirse de mis cuencas. Itachi dejó de fruncir el ceño. Parecía ofendido, realmente parecía herido.
Me di cuenta del mal que había hecho. Un daño quizá irreparable en nuestra amistad. Pero era demasiado orgulloso para pedir perdón, en especial si todavía había en mi cabeza una voz que me decía que quería que Itachi me dejara en paz.
Yo tenía mi vida. Él tenía la suya.
¿Era tan necesario que estuviera siempre de mi lado? ¡Él no me comprendía! Él era solo otro idiota que trataba de hacerlo y que fingía poder hacerlo.
La cara de Itachi mostró un odio atroz, y al momento sentí que algo dentro de mí se rompía. Deje caer los brazos y afloje todos los músculos de mi cara.
–¿Eso quieres? ¿Eso necesitas que haga para hacerte feliz?– preguntó Itachi, y por Kami samma, su voz se había quebrado –¿Que te deje en paz?
–Itachi…– susurre mientras me acercaba a él. Itachi se alejó de mí –Yo… lo siento… no quería…
–Claro que lo querías, perfecto estúpido. Pues entonces ya te dejo en paz.
Itachi dio media vuelta y se alejó de mí.
Quería que mis piernas se movieran, quería abrazar a Itachi. Pero ni mis piernas se movían ni mi garganta decía palabra alguna.
Me quede ahí parado bastante rato. Vacío nuevamente en mi interior. ¡BIEN!
Itachi tenía razón. Yo era un perfecto estúpido.
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Procure llegar a la hora de su descanso. Me sentía como un zombi y por eso necesitaba hablar con alguien. No creía que Tobi fuera la mejor opción porque seguro que ahorita estaría escuchando a Itachi y no lo culparía.
La mueblería permanecía con la puerta abierta. No tuve que asomarme adentro. Sasori estaba sentado en la banqueta, comiendo un sándwich. Me acerqué a él. Sasori levanto la mirada. Debí de tener una cara terrible, porque inmediatamente se puso de pie y dejo el sándwich sobre la bolsita en la banqueta.
–¿Qué te pasa, Deidara?– me pregunto, preocupado.
Hice un esfuerzo tremendo en no llorar cuando cruce la mirada con él.
–Itachi…– susurre con la voz ronca y quebrada.
Si bien Sasori no me había entendido, no lo demostró. Inmediatamente me rodeo con sus brazos y me estrechó contra sí.
TO BE CONTINUED.
El capí de hoy ha finisheado sempais D: Pobre de Itachi samma, debe estar muy triste, ¿os ofrezco la fabulosa oferta para ver quién lo conusela? OwO (y yo me apunto a primera :P)
Espero que les haya gustado y dejen un review :D solo tienen que apretar ese botonsito azul y harán muy feliz a Mary... pero lo más importante: Consolaran con él a Itachi sempai :D sino... él sufrirá y se quedara solo en el fic. (A próposito: ¿Alguna sugerencia para pareja de Itachi? ¡Que no sea Sasuke! O.Ó lo siento chicas fan de esta pareja... es que... Mary no se siente a gusto con ella -_-)
Sin más, los dejo. Matta ne~ sempais.
