¡Y me la he echo de una sentada, sempais! Lo que es tener tanto tiempo libre ¬¬, pero princicpalmente es que quiero dejar terminados los fics antes de que entre a clases y ya no pueda seguirles con tanta "regularidad" Pero bueno, aún no se ha derramado la leche y no debo llorar por ella :D Así que aquí les dejo la conti de Anata no tejun o mite.
¡DISFRUTENLA, SEMPAIS!
=CAPÍTULO 5=
Me extendió la mano. La mire y lo mire a él. Suspire y se la sujete, él estrechó la mía con fuerza y entonces comenzamos a caminar.
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Siguió estrechándome contra sí. A mí se me antojaba pensar que sus bus brazos eran una muralla impenetrable, donde nunca tendría que sentir dolor. Aspire el aroma de madera que expedía su cuerpo mientras hundía más la cara sobre su pecho.
–Está bien– me susurro al oído –Todo estará bien, Deidara.
La simple caricia de su aliento en mi oreja me hizo asentir levemente.
Pero yo no veía cómo podría resultar así. Itachi se había enojado conmigo y me había dicho que me dejaría en paz, y si algo sabía hacer él era cumplir sus promesas y amenazas. Era eso a lo que yo más temía de Uchiha Itachi.
Sorbí por la nariz y sentí como Sasori respiraba de mis cabellos. Me tragué más sollozos y levanté mi mirada, separándome de él.
–Lo siento– le dije con la voz todavía quebrada –Te he empapado tu uniforme con mis lágrimas, hum.
Bajé la cabeza y mire el suelo, por el rabillo del ojo pude ver que Sasori se echó un vistazo rápido. Se encogió de hombros. Con una de sus manos me tomo del mentón y me hizo enderezar la cabeza, mis mejillas comenzaron a arder. La intensidad de su mirada me hizo temblar de arriba abajo.
–Descuida. Eso no es importante. Me importa que tú estés bien, ¿ok?
Asentí lentamente, sin apartar la mirada de la suya. Con el dorso de los dedos, Sasori me limpió las húmedas mejillas.
–Creo…Creo que ya estoy mejor, hum– le dije tratando de sonreír.
Levanté mis manos y tome las suyas que aún descansaban sobre mi rostro. Sasori había dejado de sonreír un poco, como si se hubiera quedado reflexionando, mirando un punto en la nada en dirección a mis ojos. Instantes después su mirada regreso a la realidad y me sonrió. No pude evitar sentir mariposas en mi interior.
–¿Por qué será?– susurro de repente Sasori, aún sin apartar sus manos de las mías –¿Por qué será que siento la necesidad de ayudarte, Deidara?
–¿Necesidad?– repetí y él asintió –Si no lo sabes tú, ¿cómo podría saberlo yo, hum?
Sasori asintió una vez.
–Creo que tienes razón– dijo sonriendo levemente –Y es que tú te metes en cada cosa… resulta increíble pensar en cuántos líos andas metido.
–Debe ser mala suerte– le dije tratando de no tartamudear –Y… al final… qué bueno que mis problemas te inspiren a ayudarme, hum.
–Qué bueno.
Asentí.
–¿No quieres seguir almorzando, hum?– le pregunte en un susurro. Sasori se encogió de hombros, me soltó y se sentó en la banqueta, palmeo el suelo a su lado y me senté junto suyo –Gracias.
–No hay de qué.
Sasori continúo comiendo su sándwich mientras me dedicaba a explorar su cuerpo con la mirada. Él miraba hacia los edificios de enfrente, al parecer sin percatarse de mis cavilaciones. Su piel era tan blanca como el marfil, no estaba para nada manchada ni un poco tostada por el sol (aunque estábamos en épocas de un fuerte sol). Y mientras la brisa jugaba con sus rojizos y ya de por sí desordenados cabellos me causo envidia, yo quisiera ser el que jugara con esos mechones mientras esos labios me besaran.
Maldito sándwich, tenía tanta suerte de estar en su boca. Suspire resignado. De ser un sándwich me habría encantado serlo siempre para ser comido por él.
De pronto a mi cabeza llegaron las palabras de Itachi. Sentí que mi pecho se encogía, y abrace mis piernas con los brazos.
Yo solo me preocupo de que le estés dando demasiada confianza a ese cabeza de tomate. No debes de ir tan rápido, y no quiero que te lastimen, sólo quiero que seas feliz.
¿Cómo se apellida? ¿Dónde vive? ¿Quiénes son sus padres? ¿En qué escuela va?
No quiero que te enamores del chico equivocado.
Hundí mi cabeza entre el hueco de las rodillas y los brazos. ¿E Itachi que podía saber? ¿Qué podía tener de equivocado enamorarme de Sasori? ¿Quién podía ser mejor que él?
Yo creo que él quiere ser más que tú amigo.
Levanté la cara y mire a Sasori. Él ya se había acabado el sándwich y recargaba su peso sobre los brazos echados hacia atrás y miraba las nubes con expresión pensativa.
¿Y si Itachi…? No. Nada de eso. Era mejor no volver a tocar ese tema ni de lejos. No quería volver a sentirme volar sobre todos y caer repentinamente. Porque entre más te importan las cosas más te duelen. ¿Y no era eso exactamente de lo que me estaba advirtiendo Itachi sobre Sasori?
¿Y si ahora me hallara volando y Sasori fuera a hacerme caer? ¿Y si me hiciera sufrir?
–Tengo que regresar al trabajo, Deidara– me dijo Sasori, interrumpiendo el hilo de mis pensamientos. Lo mire y asentí –Si quieres puedes… quedarte aquí un rato o te vas a tu casa y te veo allá.
Negué con la cabeza inmediatamente.
–No quiero ir a mi casa, hum.
Sasori asintió.
–¿Prefieres arreglar el asunto con Itachi?– me pregunto y gire a verlo. Mi corazón se disparo –¿O me retracto de la sugerencia?
Bajé la mirada. ¿Arreglarme con Itachi? Si él no había tenido por qué decirme esas cosas. Era mi vida y yo sabría cómo manejarla. Sin embargo… Era Itachi.
–Yo trataría de hacerlo, ¿sabes?
Me mordí el labio y asentí.
–Vale. Supongo que… debería, hum.
–Ok– dijo Sasori mientras se sacudía las manos y se ponía de pie –Tengo unos cinco minutos, puedo llevarte y regresar al trabajo perfectamente.
–¿En sólo cinco minutos ir y venir?– pregunté con los ojos abiertos –¡Estás loco! Te matas a medio camino, hum.
–La velocidad no me es problema.
–Pues para mí sí, hum– exclame de tan solo imaginar la velocidad que tendría que usar… y si saliéramos, si él saliera lastimado… un escalofrío bajó por mi espalda y negué con la cabeza –No. Me voy yo solo, hum.
–Pero no quiero que te vayas solo– dijo Sasori con el ceño fruncido –No te vaya a pasar algo.
–Algo me va a pasar si nos vamos los dos, hum.
Sasori sonrió burlonamente.
–Me voy a la casa Uchiha y luego vengo para acá, hum.
–Te voy a buscar allá– sugirió él.
–No– dije firmemente –Me vengo acá.
Hubo unos segundos de silencio.
–¿Ha sido por mí entonces?– preguntó Sasori, su rostro ahora era una mueca sombría –¿Se ha peleado contigo por que seamos amigos?
Me mordí el labio. Iba a decirle que no, pero el pareció captar mi instantánea reacción.
–Lo siento– dijo –No quería causarte problemas.
–No es nada. Itachi debe dejar de ser tan molesto, no todo gira a su alrededor, hum– dije pasados unos segundos.
–Espero que lo arregles.
Asentí. Mentalmente respondí que yo también lo esperaba.
0*0*0
Toque el timbre repetidas veces fuera de la puerta Uchiha. Llevaba ahí unos cinco minutos esperando, pero nadie salía a abrir. Y no me iba porque sabía que estaban ahí. Llámenlo mera intuición, pero sabía que estaban.
Pasados unos minutos la puerta se abrió y de ella se asomo Sasuke. Estaba despeinado y tenía algunas magulladuras en el rostro (al parecer había discutido con alguien, más posiblemente: Itachi). Arqueo una ceja al verme.
–Hola Deidara… ¿Vienes a buscar a Tobi?– pregunto cortante, aunque parecía tratar de sonar amable.
–En realidad… es a Itachi al que busco, hum– respondí con las manos metidas en los bolsillos y sonrojándome violentamente.
–Ah… – dijo –Es que… Itachi salió hace unos veinte minutos por la comida.
–¿De verdad?– pregunte, inseguro de la veracidad de las palabras de Sasuke. Él asintió mientras se sobaba la barbilla –¿No me lo estás diciendo por qué Itachi es un cobarde que no quiere salir, hum?
Sasuke abrió los ojos de par en par. Negó con la cabeza. Fruncí el ceño, estaba dispuesto a entrar eludiendo a Sasuke hacia el cuarto de Itachi, cuando de atrás apareció Tobi.
–Sasuke san no le está mintiendo, sempai– dijo –De verdad Itachi ha salido.
Al ver a Tobi no pude hacer otra cosa que no fuera sonreír.
–¡Tobi!– grite. Tobi sonrió.
–¡SEMPAI!– gritó antes de empujar a Tobi y lanzarse contra mí en un fuerte abrazo. Que después de unos segundos comenzó a asfixiarme.
–¡Ah! To… Tobi… es… aire… me… asfixio… suelta… muero…hum– jadee entre los brazos de mi amigo.
–¡Estoy tan feliz de verlo!– gritó Tobi –Creí que no lo dejarían venir nunca más.
–Y no podrá hacerlo si lo matas ahora– escuche decir a Sasuke. Tobi me miro y me soltó. Inmediatamente comencé a toser, sobándome la garganta.
–Gracias– jadee para Sasuke –De verdad, hum.
Él asintió y se metió a la casa. Tobi y yo le seguimos con la mirada, cuando se alejo Tobi me empujo hacia fuera de la casa y emparejo la puerta.
–¿Qué…?– comencé a decir.
–No puedo creerlo sempai– me dijo Tobi en tono reprobatorio –De verdad que no me tragó como se pelearon ustedes dos.
Me pase la lengua por los labios. Así que Itachi se lo había contado… ¡Oh, por Kami! ¡Itachi había hablado sobre sus problemas! Extrañado mire a Tobi y quise asegurarme de que hablábamos del mismo tema.
–¿Quiénes?
–¿Cómo qué quiénes?– repitió Tobi –Usted e Itachi. Ya me lo contó todo… claro que a su punto de vista. Por favor, sempai, dígame cómo y por qué…
Suspire resignado.
–Supongo que no podremos quedarnos en tu casa, hum– le dije. Tobi se mordió el labio inferior –¿No te causare problemas si vamos los dos?
–Sasuke no dirá nada– aseguró Tobi.
–¿Entonces a dónde vamos?
Tobi sonrió.
–En la calle de atrás hay una tienda de helados.
0*0*0
La joven castaña de uniforme a rayas blancas y rojas nos trajo el helado de vainilla para mí y el triple de chocolate para Tobi. Nos sonrió y se fue contoneándose de un lado a otro como pavorreal.
Era bonita, y le había gustado (al parecer) Tobi. Pero este tonto no se daría cuenta jamás de ello. Y también me miro un segundo y me sonrió, pero… bueno, pobre de ella si pensaba que a mí algo así me flecharía el corazón.
Tobi comenzó inmediatamente a lamer su helado, sin apartar la vista de mí.
–¿Entonces?– preguntó Tobi.
–¿Qué te dijo Itachi, hum?– pregunte a mi vez, moviendo la copa de mi helado con la cuchara de plástico.
–Dijo que habías visto al pelirrojo que te salvo del escorpión. ¿Lo hiciste?
No dije que sí. Tampoco dije que no.
–Ya veo– susurro –También se limito a decirme que lo mandaste a la China…
–¡Yo no hice eso!– grite dejando caer la cuchara, Tobi levantó una ceja y yo chasque la lengua –Bueno… no le dije que se fuera a la China… solo le dije que quería que me dejara en paz, hum.
–Creo que eso es más o menos lo mismo, sempai.
–No lo es– respondí –Solo… estaba insultando a Sasori y… creo que soy lo suficientemente mayor como para manejar mis sentimientos solo, hum.
–Pero usted no conoce muy bien a ese chico ¿cierto? Itachi san solo está preocupado por qué vaya a salir herido…
–Lo único que yo quería era que no me molestara con ello, hum.
–Pero es como pedirme que no coma chocolate. Él es su amigo, y es uno de verdad. Debería andar agradeciendo que Itachi san se preocupe, ya sabe usted como es él.
Y bajé la mirada, culpable. Era cierto que Itachi mostraba que se preocupaba por algo… solo cuando se trataba de libros. No era usual que fuera así con personas. Y en alguna parte de mi ser, yo sabía que Itachi me quería. Y yo lo quería a él quizá incluso hasta más de lo que debería.
–Pero bueno… ¿Él cómo es?– me pregunto Tobi picaronamente. Me sonroje de inmediato al verlo.
–¿Qui… quién?
–Ese tal Sasori.
–Pues es… no sé… amable… un poco misterioso. No sé mucho de él, pero por alguna razón me atrae. Además, ya me ha salvado dos veces.
–¿Dos?– pregunto curioso, llevándose un bocado. Jugué un poco más con la nieve que yacía frente a mí mientras sonreía estúpidamente.
–Me salvo de un sujeto que me quiso asaltar la noche en que fui a ayudarlos al bar, hum.
–¿Por qué nunca nos dijo nada?– pregunto un poco alarmado Tobi.
–Porque resultaba escalofriante que pareciera que me siguiera a todas partes, hum– respondí sin pensar. Levanté la mirada, Tobi me miraba con las cejas arqueadas.
–¿Lo seguía?
–Eh… no. Era… yo pensaba eso antes, hum.
Él frunció el ceño.
–¿Y por qué ahora no?
Me quede callado. Simplemente era que ya no parecía eso.
–Itachi ya lo ha visto varias veces– se limito a decir, pensativo –De hecho me había dicho que lo vio en el bar esa noche, y que solo te miraba.
Me sonroje.
–Es que… creo que quizá pudiera gustarle yo, hum.
Tobi no comentó anda y permaneció serio, mirando un punto en la nada.
–No es que me quiera meter en sus amistades… pero… – me empezó a decir y supe que lo que iba a seguir me iba a gustar muy poco –No debería de bajar la guardia.
Me quede callado mirándolo como si fuera un extraño que pidiera que tuviera relaciones con él.
–No puedo creerlo, ¡¿por qué los dos dicen eso, hum? ¿Con qué derecho?
Las personas se me quedaron viendo. Tobi no cambió su expresión.
–No quiero que lo lastimen– se limito a decir Tobi, serio y tranquilo –Usted es muy importante para mí, sempai. Y si no quiere entender eso… es su problema, en realidad. Pero eso no dejara de hacer que me preocupe por usted.
Guarde silencio. Levanté una ceja.
–Hizo que Itachi me dejara, hum.
–Nada de eso– respondió Tobi –Si lo está evitando es porque le ha dolido lo que le dijo. Nada más.
–¡Por favor! ¿Itachi? ¿Dolido?– me burlé. Tobi frunció el ceño y se puso de pie, golpeando la mesa con las manos.
–¡Sí!– gritó –¡Itachi puede ser muy inexpresivo pero es un ser humano, Deidara! ¡Y siente! ¡Y llora! ¡Y ama! Si le quiere evitar tiene mucha razón para hacerlo, pero no significa eso que quiera.
Abrí los ojos y la boca. ¿Sólo Deidara? ¡Nunca, nunca me había llamado Deidara sin agregar el sempai! ¿E Itachi llora y ama? Sé que lo hace, pero…
–Si usted quiere a Sasori está bien– siguió Tobi, tomando asiento –Pero quiero que piense con detenimiento, y sin que se enoje… ¿Quién es él en realidad?
0*0*0
Sasori y yo andábamos por el centro comercial, buscando un lugar dónde entrar a comer. La tienda de hamburguesas (para mala suerte de Sasori) estaba cerrada. Íbamos en silencio.
–¿Lograste arreglar algo con Itachi?– me preguntó Sasori de repente.
Tardé unos segundos en contestar.
–No. Itachi no estaba cuándo fui. Pero hable con Tobi, hum.
–¿Él quién es?
–Es mi mejor amigo, hum.
–¿Es más alegre?
–Lo es.
–¿De verdad quieres estar conmigo ahorita, Deidara?
Me detuve en seco, mirándolo. Él también se detuvo, serio frente a mí.
–Quiero estar contigo ahorita, hum– le conteste y le confesé –Me siento muy perdido y ahorita… no sé… siento que todos están en mi contra, hum.
–Es normal que adolescentes como nosotros se sientan así– comentó Sasori y me extendió la mano, extrañado la mire y levanté una ceja –Dame la mano.
Se la di. Él me la sujeto con fuerza, entrelazando sus dedos con los míos, me sonroje de inmediato, casi por reflejo quise apartarla, pero Sasori no me dejó.
–¿Quieres soltarla?– me preguntó. Negué con la cabeza –Entonces ven. A mí lado.
Le seguí los pasos que se había adelantado a mí, sonrojado. Algunas personas (en especial mujeres) nos miraron raro, pero Sasori tenía la cabeza alta y una sonrisa surcaba su fino rostro. Incluso podría jurar que había un leve sonrojo en sus mejillas.
–Pero que indiscreto– dijeron algunas señoras.
–Mamá, ¿por qué esos dos se toman de la mano?– decía un niño de la mano de su madre.
–¡Asco! Hijo no veas eso– le dijo la mujer.
Deidara escuchaba todo lo que decían, y se sentía mal. Pero entonces Sasori le apretó con más firmeza la mano y se olvido de todo lo que existía a su alrededor. Solo estaban él y Sasori a su lado, tomando su mano.
0*0*0
Por fin después de unos minutos de andar por todo el centro comercial encontramos un restaurante de comida japonesa. Según Sasori su segunda comida favorita eran los Onigiri, cosa que pidió en cuanto la mesera se acerco a nosotros.
–¿Y tú?– me preguntó una mujer de algo así como cuarenta años.
–Lo mismo, hum.
La mujer se llevó los menús sin apenas prestar atención a nuestras manos entrelazadas sobre la mesa. Sasori me miro con una sonrisa y yo trate de responderle con una igual.
–¿Te sientes incómodo?– me preguntó Sasori y negué con la cabeza.
–Creo que por ahora no, hum– conteste con sencillez –Pero… ¿Qué es esto exactamente?
–Pues… es un restaurante de comida japonesa– respondió burlón.
–¡Sasori!– le reproché medio en broma –Sabes que no hablo de eso, hum.
–Sí, lo sé– me respondió y me miro a los ojos, serio –Esto Deidara… son dos adolescentes que no pueden evitar sentirse atraídos el uno por el otro, ¿verdad?
Me sonroje. Asentí.
–Pero… no es amor ¿o sí?– pregunté. Él frunció el ceño.
–Creo que amor es una palabra muy fuerte– me dijo, casi le quito mi mano de la suya, pero él anticipándolo la sujeto con fuerza –Sin embargo… creo que estarás de acuerdo en descubrirlo junto conmigo si este algo se convierte en todos los significados que constan como el amor. ¿Verdad?
Fruncí el ceño.
–De todos modos…– dije en un susurro –Yo te puedo decir en qué escuela voy, quiénes son mis padres, y mi hermano. Te puedo decir cómo odio a Hikari y como me gusta el arte. Puedo decirte mi edad y mi nombre. ¿Puedes hacer eso tú? ¿Puedes llamarle amor a no saber nada del otro, hum?
Sasori arqueo las cejas, su rostro se crispo un poco por algo parecido a una herida. Separé poco a poco su mano de la mía.
–¿Es eso lo que te preocupa a ti o a tus amigos?– pregunto cortante.
Mi corazón se disparo, de pronto tenía miedo de perderlo a él también. Aunque de hacerlo, quizá Itachi volvería a ser mi amigo (Tobi se había dado como neutral: Cualquier cosa que usted decida yo lo apoyo, sempai). Y si decidía quedarme con Sasori, perdería con seguridad a Itachi. Y yo quería mucho a Itachi, sólo que cómo había dicho Sasori, no podía negar la atracción que sentía por él. ¿Era entonces eso realmente amor? En teoría, solo era parecido.
–Le preocupa a mis amigos. Y también a mí, hum– respondí. Sasori entrecerró los ojos. Los cerró y suspiro.
–Te daré las respuestas, Deidara– me aseguro con los ojos aún cerrados –En cuánto las tenga te las daré… solamente tienes que darme tiempo.
–Tiempo es lo que menos tengo, hum– susurre y él abrió los ojos y me miro confundido –¿Te das cuenta de que entre más pase tiempo contigo más pierdo a mis amigos, hum?
–Pero depende de ti saber qué escoges, ¿no crees?
Asentí.
–Y tengo que saber sobre ti antes de comenzar una relación, hum– le dije mientras soltaba mi mano de la suya –¿Crees poder… darnos un tiempo?
Sasori parecía ofendido. Pero asintió.
La mujer nos trajo las dos órdenes de Onigiri y ambos comimos en silencio. En todo ese tiempo, Sasori no se digno a mirarme a los ojos y entre más pasaban los minutos más terriblemente solo me sentía.
Al final, cuando salimos del restaurante seguíamos callados. Estaba a punto de despedirme cuando Sasori me miró un poco irritado.
–Colonia Akai**, la cuadra tres. Edificio de cinco pisos, en el segundo, departamento 8.
–¿Qué?– pregunté un poco confundido.
–Ahí estoy viviendo. Mi anfitrión es un maestro, su nombre es Kakashi.
–¿Kakashi?– pregunté atónito –¿Hatake Kakashi?
–Sí– respondió Sasori mirándome un poco sorprendido –¿De qué lo conoces?
–Es mi maestro de historia, hum. ¿De verdad vives con él?
–Pues… sí. Vivo con un tal Hatake Kakashi… si es tu maestro no lo sé.
–¿Y por qué no me lo habías dicho antes, hum?
Sasori se encogió de hombros.
–Escucha, Deidara– me dijo mirándome seriamente –No soy una persona que hable fácilmente de sí, y es que además no puedo. Si te estoy diciendo esto es para que no te… – giro a ver hacia el otro lado, alcancé a ver cómo se sonrojaba –No quiero que te vayas de mi lado, ¿entiendes?
Asentí.
–¿No tienes algo que podamos usar para encontrar información sobre ti, hum?– pregunté. Sasori me miro.
–¿Cómo qué?
–No lo sé… algo que tú… sepas, recuerdes. Quizá tus sueños pudiesen tener algo con relación a tu vida…
Sasori permaneció en silencio, mirándome con los ojos entrecerrados. Inhalo profundamente y sostuvo el aire unos segundos. Lo dejó salir. No apartó mi mirada de él.
–Hay un sueño…– susurro, más para sí que para mí –En el sueño estoy viajando en un barco… hay gritos… – cierra los ojos y los aprieta, cómo si pensar en ello le doliera –Veo una pared blanca, dice El viajero, es de noche. No hay luna, solo veo las estrellas. Me duele todo el cuerpo… miro mis manos… hay sangre en ellas. Bajó mi vista y me encuentro con una mujer y un hombre…estoy llorando. De pronto me golpean en la cabeza y siento como todo da vueltas… antes de cerrar los ojos alguien me carga y me lanza al agua… – abre los ojos –Entonces despierto.
0*0*0
La perilla de la puerta cede bajo el pasador. Suena un "clic" y la puerta se abre. Tragó saliva.
–¿Estás seguro de esto, Tobi?– preguntó en un susurro. Tobi se mete el pasador al bolsillo de su pantalón.
Después de hablar con Sasori y que me dejara (a petición mía) en el centro comercial, llamé a Tobi y le dije que lo vería aquí. Le platique todo sobre el sueño de Sasori, y él pareció mostrarse interesado en el nombre de El Viajero. Fue entonces que me explico que su padre le había platicado a él, a Itachi y a Sasuke sobre ese caso.
–Sí, sempai– me dijo –Mi padre hablaba con insistencia sobre un caso de un barco que se llamaba El Viajero. Al parecer se hundió de camino a la costa de Europa hace unos cuatro meses, no hubo sobrevivientes.
–Pero se hundió… ¿nadie se salvó, hum?– pregunte mientras Tobi abría la puerta del archivero de Madara Uchiha, su padre –¿No corremos el riesgo de que se venga aquí tu padre, hum?
Tobi negó con la cabeza.
–Mi padre está en una junta y tardara un par de horas. Con respecto al Viajero decían que el motor del barco tuvo una especie de problema y explotó, pero un especialista en motores dijo que el motor nunca había explotado por cuenta propia. Alguien lo había saboteado. Mi padre fue puesto en la cabecera de la investigación porque fallecieron ahí trescientas personas.
Me mordí el labio, Tobi encendió la luz e ilumino el cuarto. Era del tamaño de la sala Uchiha (ósea estúpidamente grande), pintado de beige. Había un escritorio con una lámpara roja y varios papeles revueltos. Unos siete estantes que rodeaban el cuarto y cajas blancas encima de ellas con etiquetas y nombres. Había un armario al final del cuarto.
Ambos entramos y cerramos con seguro la puerta.
–¿Y Sasuke e Itachi?– pregunte, pues el archivero estaba en la casa Uchiha, pero de los dos hermanos no había señales.
–Ambos salieron con Hidan a no sé dónde. Creo que los invito a ver la nueva tienda de discos compactos.
–¿No te invitaron, hum?
–Sí, pero me llamó usted. Creí que tenía más importancia lo que quería usted que ver unos discos.
–Eres un buen amigo, ¿lo sabías, hum?
–Es porque Tobi es un buen chico.
Tobi se acerco a uno de los estantes y sacó el pasador.
–Mi padre organiza todo por fecha. Si bien nos va debe estar aquí el expediente de esa investigación.
Asentí. Sin embargo seguí buscando con la mirada. Me adentré al escritorio y vi los papeles. Eran algunos periódicos de los homicidios más recientes. Todas y cada una de esas fotos era desagradable: la sangre corriendo, los cerebros saliendo… Sentí mi estomago revolverse.
Tobi rebuscaba entre carpetas que contenían fechas. Y yo mire con detenimiento una de las fotos. Esta dudaba fuera reciente… la tome entre mis dedos y la analice. En la foto había dos cuerpos, una mujer de largos cabellos castaños, tenía la cara magullada y quemada. Llevaba un vestido hermoso color morado. A su lado estaba un hombre pelirrojo (también quemado y sangrante) que tenía una extraña similitud con el cabello de Sasori.
Gire la foto. En el revés venía escrito dos nombres: Souta y Naomi Akasuna. Fruncí el ceño.
–Oye Tobi…– llame en un susurro sin dejar de mirar la foto.
–¡Aquí está!– gritó Tobi sacando una carpeta y la abrió para leerla –El reporte de la investigación de hace cuatro meses sobre el hundimiento del barco: El viajero, que con destino a Europa sufrió una anomalía con el motor. Murieron alrededor de trescientas personas, no quedo (al parecer) ningún sobreviviente. Recientemente, el día 23 de abril un especialista examino el motor del barco y testifico que aquella anomalía nunca existió, que la explosión del motor fue causada adrede. La investigación se ha puesto en manos de Uchiha Madara, actual jefe del escuadrón policial Uchiha. Bla, bla, bla.
Mire a Tobi con la ceja levantada. Él ojeaba la carpeta hasta el final.
–He, aquí dice algo interesante sempai: Tres días después del incidente, un barco pesquero de la zona 12 encontró a un joven naufrago que…
–¿Cómo dices?– casi grito, dejando caer la foto en el escritorio y corriendo hacia él.
–Mira sempai, archivaron una foto…– Tobi me enseño la imagen. Abrí los ojos desmesuradamente, la tome y se la arrebate a Tobi –¿Es acaso…?
–Sasori, hum– gire a verlo –¿Qué más dice?
Tobi miró la carpeta.
–Al parecer el chico naufrago desde El viajero y con mucha suerte lo único que tenía eran leves rasguños y quemadas de primer grado. También tenía un golpe en la cabeza… – Tobi me miró y regreso sus ojos hacia la carpeta –Los pesqueros que lo encontraron testificaron que cinco horas después de encontrarlo el chico despertó, desorientado e incluso trató de atacarlo. Entre dos de ellos lograron dejarle inconsciente nuevamente. Se programo desde su llegada al puerto de Japón que el chico sería entrevistado por Madara el día 24 de abril, pero el chico escapó del hospital cuatro horas antes. Aún se le busca como sospechoso del atentado contra el barco.
Tobi me miro nuevamente. Yo sentía el corazón en la garganta. Mire la foto de Sasori entre mis manos.
–Sasori– pensé –¿Quién eres?
Entonces, desde abajo escuchamos la puerta cerrarse. Tobi y yo giramos a ver la puerta cerrada del archivero y sentimos como las piernas comenzaban a temblarnos.
–No te preocupes, me lo tengo todo pensado– dijo una voz grave.
–Mi papá– susurro con pánico Tobi mientras cerraba la carpeta y la metía de nuevo en el estante, cerró éste y me empujo para ir hacia la puerta.
–Tobi– susurre asustado.
–En el cuarto de archivos, es un lugar privado. No tiene ninguna cámara ni nada– dijo la voz de Madara muy cerca de nosotros.
Escandalizados, miramos hacia todos lados, sin ningún lugar a dónde ir apagamos la luz y corrimos hacia el cuarto. Por suerte estaba abierto, ambos nos metimos. El lugar no era más grande que un armario de limpieza y tenía varias cajas apiladas ahí, también una escopeta. Tobi y yo quedamos apretados el uno contra el otro.
La puerta del archivero se abre. Y al parecer entran dos personas, Tobi y yo, nerviosos pegamos el oído a la puerta.
–Pasa Kisame– le dijo Madara.
–Gracias– contestó una voz de joven, un poco aguda, un poco más maliciosa –Estoy realmente ansioso por enterarme del trabajo de hoy…
–Y espero que lo estés ya que el trabajo requiere un eficaz final– dijo Madara –Espero sepas que mis sobrinos son muy importantes para mí…
–Lo entiendo perfectamente, Madara samma– dijo medio burlón. Tragué saliva ruidosamente –¿Y qué se va a hacer con ellos?
–Por ahora me sirve con que les vigiles todo el tiempo. Después te mandaré el dinero y las instrucciones. Ahora… ¿podrías decirme cómo va la búsqueda de Kaoru?
–Desgraciadamente ese mocoso se las ingenia bien.
–¿Dices que no lo encuentras?
–Lo haré. Por eso es que he venido… Últimamente me han dicho verlo salir con un joven. Es uno de los que andan con tu hijo… creo que se llama…eh… Uzumaki Deidara…
TO BE CONTINUED.
Uff... ¡vaya! (agotada) En lo personal a mí me ha gustado este capítulo sempais, pero cómo siempre, son ustedes los que se la deciden :D
En vista de que la mayoría de los reviews del capítulo anterior me han dejado su respuesta: Ta chan: la pareja de Itachi kun es Kisame (Mary llora en una esquina, había querido ser yo XD jajaja eso qué) Ahora... mi pregunta: ¿Será ItaKisa ó KisaIta?
Por eso, espero que les haya gustado y merezca sus muy preciados reviews.
Matta ne~ sempais :D
