Hola sempais :D Mary los saluda y agradece que sigan leyendo la historia. Pero adivinien qué... este capítulo será diferente a los otros, porque este capítulo (y el próximo también de una vez les aviso) se tratara de nuestro querido: ¡ITACHI SEMPAI!

En sí este capítulo lo pueden ver como ItaDei, pero para mí es una introducción para el ItaKisa :d

Bueno, aquí se los dejo. Disfrutenlo :D


=CAPÍTULO 6=

ITACHI PO´V

La piedra cayó al agua y formo unas ondas que deformaron mi reflejo. La ira y la frustración cayeron pesadamente en mí.

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La canción de System of a Down: Toxicity retumbaba en mis oídos mientras con paso lento y desinteresado paseaba la mirada por entre las filas y filas de discos.

En realidad, yo no había querido venir, pero Sasuke e Hidan insistieron tanto en ello que acabe por aceptarlo. Así que aquí estaba, con mi tonto hermano menor y el idiota de Hidan.

Tome entre mis manos un disco de Metallica, solo para fingir que me entretenía leyendo las canciones que venían atrás. De repente me di cuenta de que las releía una y otra vez y sin embargo las palabras no eran procesadas por mi mente.

Al fin y al cabo, tendría que admitirlo: Mi concentración estaba en las nubes, porque no podía dejar de pensar en Deidara y la manera en que habíamos discutido hace unas cuantas horas. Inmediatamente apreté los dientes y las yemas de mis dedos perdieron su color al apretarlos contra el estuche del disco.

Todo era culpa de ese estúpido enano pelirrojo, ese tal Sasori. ¿Qué podía ver Deidara en él? Parecía que le hubieran tirado desde lo alto una cubeta de jugo de tomate. Además tenía una expresión de que le aburría todo y que no descansaba nada. Era pequeño y estaba tan blanca como un fantasma. ¡Eso! Ese tonto pelirrojo parecía un fantasma de un joven idiota que había muerto de leucemia. ¡¿Qué podía ver Deidara en él?

Sé (muy en el fondo) que no debería de comportarme así. No debería de sentirme amenazado por él. Eso sería admitir lo que por mucho tiempo he negado… Sería admitir que siempre estuve locamente enamorado de ese idiota de Deidara. Nunca quise admitirlo, incluso sabiendo que Deidara era gay. Porque algo de mí siempre me lo dijo. Era quizá la manera en que miraba a los chicos. Era quizá la manera en que me veía a mí. Pero…

No le dije nada por cobarde. Habíamos sido amigos tanto, tanto tiempo.

Y ahora él estaba enamorado de ese pedazo de…Se estaba enamorado de Sasori. De su Sasori Danna.

Lo único que yo estaba haciendo mal era preocuparme por él. Sólo eso. Sólo eso, maldita sea.

–¡Hey, Uchiha bastardo!– me gritó Hidan acercándose a mí –¡Encontré uno de los discos de mierda que tanto te gustan!

Gire hacia él. Hidan me extendía un disco de Beethoven y me sonreía como si se hubiese hallado un tesoro perdido. Suspirando, deje el disco de Metallica y tome el que me ofrecía Hidan.

–¿Y bien?– pregunto él.

–¿Qué?– le pregunte arqueando una ceja.

–¿Cómo que "qué"? ¿No deberías de darme las gracias?

–¿Por? ¡Cielos! ¿Me lo vas a comprar tú? ¡Qué gesto tan amable!– dije sarcásticamente ante su mirada molesta.

–Te le he encontrado.

Sonreí, burlón.

–Ah… Bueno, yo también pude hacer eso.

–¡Joder!– gritó, levantando los brazos y la mirada como si le rezara a su Jashin –A ti con nada se te da gusto.

Asentí y me di media vuelta. Tome un disco que hace unos minutos (mientras mis cavilaciones no era demasiado profundas) había visto y volví hacia Hidan que examinaba un disco de My Chemical Romance.

–Este es un disco de oraciones de Jashin– le dije, extendiéndole el disco. Hidan me lo arrebato de mis manos con una sonrisa.

–¡No puede ser!– exclamo, emocionado –Esta edición aún no está a la venta.

–Por eso se le llama Preventa– conteste sonriendo. Sasuke, con una ceja levantada se dirigía hacia nosotros con un disco de XBOX.

–Si me lo compras, te compraré ese. Lo juro por Jashin– me dijo Hidan mientras Sasuke se paraba a su lado.

–¿Por qué no lo pagas tú?– pregunto Sasuke –Dijiste que traías dinero.

Hidan lo miro con una sonrisa nerviosa.

–En realidad, te iba a pedir que me prestaras para pagar. Pero ahora le tienes que pagar a tu hermano.

–¡Qué!– gritó Sasuke –¡Eso es absurdo! Yo me iré a comprar este juego.

Sasuke nos señalo su BULLETSTORM y se fue hacia las cajas. Hidan torció los ojos.

–Que mal amigo– gruñó, no lo suficiente como para que Sasuke no le escuchara.

–¡Yo no soy tu amigo!

–¡Te he invitado a ti a venir!

–¡Pude venir cualquier día!

–¡Jashin te maldice!

–¡Me tiemblan las piernas!

–¡Eh que yo…!

Y entonces le di un zape. Él se giro hacia mí violentamente, delante de nosotros Sasuke se carcajeaba limpiamente.

–¿Por qué has hecho eso?– me pregunto Hidan, molesto. Me encogí de hombros, un poco malhumorado.

–Te prestare, sólo por esta vez. Pero tendrás que pagarme el mío y el tuyo.

–¿Y eso por qué, carajo?

Sonreí maliciosamente.

–Lo has jurado por Jashin.

0*0*0

Sasuke caminaba a mi lado con las manos metidas en los pantalones y mirando a Hidan con una ceja levantada.

–¡Espera a que llegue a la casa y te probaré!– dijo Hidan emocionado, no le había quitado el ojo de encima.

–De verdad que tú tienes que revisarte algo…– susurro Sasuke.

En esos momentos pasábamos por la librería. No pude evitar pensar en Deidara, lo que significo no poder evitar pensar en Sasori. Mi estomago se encogió.

–Oye Itachi– oí que me llamaba Sasuke. Hasta ese momento no me había percatado de que me había quedado parado frente a la tienda.

–¿Te pasa algo?– preguntó Hidan. Yo no gire a verlos.

Aunque les escuchara hablarme, mi mente no procesaba bien sus palabras.

Sasori. Sasori. ¿Qué clase de nombre era ese? ¿Cómo se apellidaba? ¿En qué escuela iba? ¿Por qué ese chico me causaba tan mala espina? ¿Paranoia, celos? Yo sabía que lo había visto en algún lugar… siendo otra persona… Estaba seguro de ello, pero ¿dónde?

La señora de aquella vez seguía ahí, revisando unos papeles, subiendo las gafas de media luna por el puente de la nariz.

–¡Itachi!– gritó Sasuke. Muy, muy a lo lejos.

Avancé hacia la librería y entré.

–¿Qué…?– escuche a Hidan y el resto de la frase se ahogo con la puerta al cerrarse.

La música de Shamisen aún resonaba por la tienda. El agradable olor de los libros llenó mi nariz en un instante y lo aspire con fuerza. ¿Nunca han sentido que ese aroma es el más hermoso de todos? Ese olor era mi favorito. Los libros eran mejores amigos que las personas, al menos en mi caso.

Con paso firme me acerque a la mujer. Ella levantó los ojos hacia mí y me observó.

–Buenas tardes– dije.

–Buenas tardes– me contesto ella, dejó los papeles para mirarme –¿Buscas algo en especial?

Me pase la lengua por los labios, y note que estaban resecos.

–Estuve aquí hace poco y… el mueble que le dejo aquel chico pelirrojo era muy bonito…

Ella arqueo una fina ceja.

–Lo es– respondió –Pero si buscas una plática conmigo deberías de buscarte de verdad un amigo– sonrió burlonamente. Fruncí el ceño, molesto e indignado.

–¿Dónde lo compró?

–¿Perdón?

–El mueble. La tienda. ¿En dónde lo compró?

–Es una pequeña mueblería de por aquí cerca. No recuerdo muy bien como se llama… algo así de "Paraíso" o "Cielos blancos". Esta a unas cuantas cuadras de aquí, para la esquina y luego hacia la avenida.

Abrí los ojos, un poco sorprendido. La mueblería se llamaba Paraíso, y era la tienda del padre de Hinamori. Asentí.

–Gracias– le dije mientras daba media vuelta. Al hacerlo me di cuenta de que a un par de metros estaba Sasuke, mirándome con una ceja levantada. A su lado llegaba Hidan.

–¿Pero qué te sucede?– me pregunto Sasuke –¿Pasa algo?

"Sí" habría querido responderle "Sucede que un enano rojo me está quitando a Deidara y yo le daré una paliza de lo lindo. Eso es lo que pasa."

–No. Quería saber algo– respondí y salí de la tienda, sintiendo las miradas de ambos en mi espalda.

Cinco minutos después, mientras bajábamos al primer piso del centro comercial nos encontramos con Kakuzu que venía a recoger una orden de vasos de vidrio para reponer los que se habían roto en el Dai~Konran.

Nos comentó que le vendría muy bien un poco de ayuda.

–Pues… La verdad es que quería probar mi juego– dijo Sasuke.

–Y yo necesito ver esta edición del Jashin– dijo Hidan. Kakuzu frunció el ceño.

–Síguele dando largas a los favores que me debes, idiota– le dijo muy serio a Hidan. Él se encogió de hombros. Kakuzu se giro hacia mí –¿Y qué tal tú, Itachi?

Me quede pensando unos segundos. Mi mente todavía era un caos, y entre ese caos la idea de que quizá ayudarle a Kakuzu me serviría de distracción me hizo encogerme de hombros.

–Sí… ¿por qué no?– dije mirándolo –Al fin y al cabo no tengo nada que hacer en mi casa.

–¿Te quedas entonces?– pregunto Sasuke y asentí –Vale. Nos vemos al rato.

–Vete con cuidado– le dije.

–Tsk, Ya no soy un niñito Itachi, sé cuidarme solo.

Hidan nos miro a ambos.

–Pues váyanse a trabajar. Nos vemos luego.

Y después de decir eso se fue, sin quitar la vista de su juego.

–Ese es un verdadero idiota– me dijo Kakuzu y asentí.

0*0*0

Lo mejor de estar con Kakuzu es que él no hablaba demasiado. Para mí resultaba una de sus mejores cualidades. Tenía otras, claro. Y también tenía sus defectos. Uno de ellos era ser tan avaro y grosero en cuanto había dinero de por medio.

–No te atrevas a golpear esos vasos, que han costado– me dijo mientras acomodaba la segunda caja en el piso del club.

Lo mire molesto.

–Si son de los más baratos. Y di gracias a que al menos te estoy ayudando.

Kakuzu se encogió de hombros.

El Dai~Konran ahora estaba silencioso y un poco oscuro a decir verdad. Kakuzu había prendido un par de luces rojizas para iluminarnos. Estábamos solos y el silencio era abrumador, aunque eso a mí no me molestara demasiado. Abrí la caja que llevaba en las manos y saque dos pares de vasos y les deje detrás de la barra.

–¿No es demasiado silencio?– pregunto Kakuzu de pronto. Un par de vasos tintinearon bajo su cuidado e hizo un gesto de molestia. Sonreí mientras me estiraba un poco.

–Hablas como si te molestara de verdad.

–No, para nada– me dijo él metiendo los vasos también a la barra –La verdad es que es mejor así.

Kakuzu, pensé mientras me fijaba un poco en sus morenos brazos, estaba lleno de cicatrices. Nunca le había preguntado por ellas, claro. Pero ahorita mismo me estaban produciendo curiosidad.

–Oye Kakuzu– dije y él giro a verme. Estaba a punto de preguntarle sobre ellas cuando se me vino otra cosa a la mente –¿Tú no has notado que cierto tiempo viene para acá un chico de cabello rojo?

Kakuzu levantó la ceja.

–Por aquí vienen muchos de esos, Itachi.

Me mordí el labio.

–Bueno… un chico pelirrojo, como diez centímetros más bajo que yo, piel blanca, ojos miel y cansados. Casi siempre va de negro… – le describí. Kakuzu entrecerró los ojos, mirando un punto en la nada –¿No?

–Creo que sí lo he visto, ¿por?

–¿Qué impresión te ha dado?– pregunte inmediatamente. Kakuzu parpadeo, sorprendido.

–Pues… nunca he hablado con él.

–Pero…

–¿Es amigo tuyo?– pregunto y luego sonrió maliciosamente –¿Quiere trabajo?

–¿Qué?– pregunte con el ceño fruncido –¡No!

–¿Entonces?– volvió a agacharse a tomar más vasos y a ponerlos en la barra.

–Es solo que lo he visto varias veces por aquí… siempre parado en esa esquina. De repente me da mala espina.

No le dije que le conocía. Yo necesitaba saber que no era solo paranoia y celos (aunque eso sería lo último que admitiría tener) con respecto a él. De verdad me daba mala espina.

–Pues… ya ves que por aquí pintan malas apariencias y al final no es nada– se limito a decir Kakuzu. Al parecer él no le veía lo peligroso.

Quizá si eran paranoia y celos. Ojalá y fuera eso. Porque en realidad… ¿quién era él? ¿De dónde venía? No. Quizá si solo eran paranoia y celos.

El resto de la hora que estuvimos ahí permanecimos en otro absoluto silencio, solo roto por el leve choque entre los vasos.

0*0*0

Aprovechando que estaba solo camine nuevamente hasta el centro comercial, y de ahí a la esquina. Camine hasta la mueblería Paraíso, pero al llegar ahí me encontré con que estaba cerrada, marcaba que volvía a abrir dentro de tres horas y media. Frustrado me fui a mi casa nuevamente.

Al llegar a la puerta inmediatamente todo mi cuerpo se tensó. Sentía la mirada de alguien sobre mi persona, era algo incómodo y algo que me hizo girar de un lado a otro, buscando a ese alguien. La calle estaba desierta, y sin embargo me quise apresurar a sacar las llaves y abrir la puerta lo más rápido posible.

Inmediatamente entré lo primero que escuche fue el sonido amortiguado de los disparos de Sasuke jugando su nuevo juego. Él estaba en silencio, así que supuse solo estaría él en casa. Subí las escaleras hasta mi habitación (Sasuke mantenía la puerta de su cuarto cerrada para cuando se trataba de juegos).

Me metía a la habitación y cerré la puerta. Me eché sobre la cama, mirando hacia el techo.

¿Eran solo celos los que sentía entonces? Aquella sensación de desconfianza y desdeño hacia ese pelirrojo…

Gire mi cabeza a un lado. Mi laptop negra descansaba en el escritorio, bajo un montón de libros. Fruncí el ceño.

Sasori. Sasori no es un nombre común. Quizá…

Me senté como resorte en la cama y me fui hasta la computadora, quite de encima todos los libros y me fui a sentar otra vez en la cama. Abrí la computadora y la prendí.

Cinco minutos después estaba escribiendo en Google: Sasori.

Muchas de las cosas que salieron eran imágenes de escorpiones. Volví a fruncir el ceño. ¿No era extraño que él se llamara Escorpión? ¿Al menos no lo era después de que fuera él quien salvara a Deidara de un escorpión?

Mire hacia la puerta en gesto cauteloso. Y luego busque la página de la estación de policías Uchiha. Ahí mantenían expedientes de todos los que vivían, nacían, morían, se mudaban o se iban de la ciudad. A pesar de que pedía clave, no me fue muy dificil entrar al sistema.

En el buscador puse el nombre de Sasori. En la pantalla tardó unos siete segundos aparecer veinte Sasori. Me metí en cada uno de ellos. El resultado fue el que me temía. Ninguno de esos Sasori era el Sasori con el que tan cariñoso andaba Deidara.

Estuve otra media hora buscando, pero el resultado no fue diferente. En los archivos no había registrado ningún Sasori, bueno al menos no el que yo buscaba.

0*0*0

Corrí hasta la casa de Deidara. La respiración ya se me iba cuando toque el timbre, me esforcé en recuperar el aliento, pero tardé bastante tiempo. Gire a ver a mis espaldas, aquella sensación de que me observaban aún estaba latente.

La puerta la abrió Naruto.

–Itachi– dijo, al parecer sorprendido –¿Qué pasa?

–Dei…Deidara– jadee yo.

Los tacones de Hikari resonaron y ella apareció. La mire.

–Bue… Buenas tardes…– dije. Ella frunció el ceño, hizo a un lado a Naruto que la miro con desdeño.

–¿Qué quieres?

–¿Esta…Deidara?… ne… necesito hablar con él…

–No. Desgraciadamente que no– me respondió con una sonrisa que demostraba frustración –Ahora mismo me iba a buscarlo.

Olvide que tenía que respirar.

–¿Cómo dice?

–Hace rato que se desapareció– dijo ella con una sonrisa maliciosa –Pensé que estaría con ustedes.

Quizá está con Tobi, pensé. No lo dije. Asentí y di media vuelta y volví a correr sin esperar que ella me dijera nada.

Cuando estuve en la esquina debí parar a recuperar el aliento. Saqué el celular del pantalón y marque el número de Deidara. Inmediatamente me mandó a buzón. Marque el número de Tobi, a los tres timbrazos él me respondió.

–¿Bueno?

–Tobi– dije, un poco aliviado –¿Dónde está Deidara?

–¿Itachi san?– preguntó, espero unos segundos –¿Deidara sempai?

–Sí, ¿sabes dónde está?

–Hace unas horas estaba conmigo… pero ya no– respondió. Sentí el alma se me iba a los pies –Lo deje hace rato en la esquina de su casa… ¿por qué?

Colgué. Me metí el celular en el bolsillo y aunque lo escuche timbrar varias veces no le hice caso. Corrí y corrí sin una dirección fija. Llegue al parque a unas cuadras de la casa de Deidara y barrí desesperadamente el lugar con la mirada.

Al fin lo encontré. Corrí hacia él. Cuando le di alcance le gire violentamente.

–¿Pero qué…?– gritó Deidara mientras se retorcía, cuando me miro se quedo estático –¿Qué te pasa, idiota, hum?

–Deidara– susurre, sentí como mi frente se perlaba de sudor –Escúchame, tienes… tienes que escucharme…

–¿No que me ibas a dejar en paz de una vez, hum? Veo que no duras mucho sin mí.

Mi pecho se oprimió. Sentí ganas de meterle un puñetazo en medio del rostro.

–Te estaba buscando…– susurre. Él arqueo una ceja –Fui a buscarte a tu casa… me dijeron que te habías ido y que no contestabas. Tobi me dijo que te había dejado en la esquina de la calle y yo…

–¿Qué? ¿No puedo venir a pasear sin tu permiso, hum?

Lo zarandee con fuerza.

–¿Quieres parar de hacer eso? ¡Necesito decirte algo! Es importante, ¿ok?

Deidara me miro con desdeño en los ojos.

–Es sobre Sasori… él no es quién dice ser.

Pensé que me iba a decir que cómo se me ocurría decir eso. Pero él solo me miro, enojado.

–Ya lo sé, hum.

Hubo un silencio.

–¿Lo sabes?– pregunte –¿Cómo que lo sabes?

–Que lo sé. Su verdadero nombre es Kaoru Akasuna. Madara samma me lo dijo, hum.

Fruncí el ceño, más que confundido. Mi presión sobre sus hombros se aflojo, pero no lo llegue a soltar.

–¿Madara…?

–Sí. ¿Y sabes qué? Puedes decirle a tu tío que me bese el trasero. No le diré nada sobre Sasori, hum.

–¿Qué…? ¿De qué estás hablando?

–De que ustedes, los Uchiha pueden irse yendo a la China, hum– él trato de dar media vuelta, pero yo lo sujete con más fuerza y se lo impedí. Su respiración me cosquilleo el rostro.

–Él podría ser un asesino– le dije

–Sé que no es nadie malo, hum.

–¿Cómo lo sabes?

–¡Solo lo sé!

–¡Pura y mera intuición! ¿Es que no te preocupa equivocarte?

–No– aquel monosílabo me perforo el corazón –No me importa. ¿Cuándo lo entenderás? No me importa que él pueda ser un asesino, le ayudare a esconderse de ustedes. Tu tío esta demente, hum.

Hasta ese momento me di cuenta de que Deidara tenía en la mejilla un golpe. Se lo roce con las yemas de los dedos, incrédulo.

–No me digas que…– susurre, Deidara se alejo de mí con un empujón –Deidara…

–No me toques, hum– me grito y mis piernas comenzaron a temblar –No podrán hacerle daño a Sasori… ahora mismo he decido… que me importa un bledo lo que ustedes piensen, hum. Sasori es mi amigo y yo lo defenderé con mi vida.

No pude contener el reflejo de soltarle un puñetazo en el rostro. Fue tan fuerte que él cayó al suelo.

Por un momento no sentí nada. Segundos después mi mano comenzó a arder. Pero yo no podía apartar la mirada de Deidara, que aturdido me miraba con la boca abierta y con el labio partido. La sangre corría por su barbilla.

Algunas mujeres gritaron, pero nadie se acercó a mí. Ser un Uchiha tiene sus ventajillas, había dicho Tobi, y era muy cierto.

Me agache. El corazón me latía con fuerza, Deidara me miraba con un terrible odio, no imagine nunca que él pudiera… y tampoco me imagine en ese momento inclinándome para besarle en los labios.

Fue un roce suave que aún a pesar de serlo le soltó un alarido a Deidara. Le tome la cara entre las manos y continúe besándole. Ahora eran exclamaciones de sorpresa. El heredero Uchiha erra gay. ¡BIEN! No me importaba…

Deidara compartió el beso conmigo unos segundos. Sus labios tenían el sabor metálico de su sangre, pero yo los deguste como si se trataran de un delicioso dango. Segundos después, Deidara me empujo hacia atrás, cortando el beso. Lo mire con la respiración agitada, él también lo hizo.

–Deidara… yo…

–Cállate, hum– me dijo cortante, bajó la mirada –No quiero… Itachi… – su mirada se cruzó con la mía por unos segundos –No te quiero a ti…

0*0*0

La piedra se hundió una vez más. Tome otra y la arroje al agua, ella formo ondas que deformaron mi rostro. Sin embargo, yo me seguía buscando con la mirada. Llevaba ahí una hora ¿o habría pasado más tiempo? No lo sabía. No tenía manera de saberlo.

Mis cabellos se pegaban a mi rostro por el sudor de andar corriendo por todas partes. Seguí mirando mi reflejo. Deidara se había ido del parque en cuanto se hubo parado. Yo supuse que a con Sasori.

Apreté los dientes y pensé que ojalá y pudiese rompérmelos todos, solo por el simple placer de tener algo con qué olvidarme de eso dolor punzante que se había formado en mi pecho. Levanté la mano y me la puse en los labios. Recordé cómo había sido besar por fin a Deidara.

Pero aquello me llevó a recordar lo humillante que había sido que me rechazara. Que lo hiciera por ese pelirrojo que apenas y conocía.

El dolor se convirtió en frustración, y ésta en coraje. La pesada mirada que desde que había llegado a mi casa me perseguía seguía latente, pero ya no me importaba. Por mí que me lanzaran un tiro ya. Apreté las manos y sentí las pulcramente cortadas uñas lastimarme las palmas.

Me mordí la lengua y sentí la sangre correr. Lo odiaba. Odiaba a ese bastardo. Odiaba que me hubiese quitado la amistad de Deidara. Odiaba que por su culpa yo sintiera este agudo y profundo dolor. Odiaba que Deidara me rechazara, porque me había respondido el beso. Yo sabía que él me quería. Y odiaba que prefiriera a ese imbécil.

–¡JODER!– grite y luego eche a correr hasta el sitio de taxis y tome uno.

Le dije que me llevara al centro comercial, cuando me dejó ahí le pague y corrí de nuevo hacia la mueblería.

Sentía que me moría cuando al fin llegué. Gracias a Kami ya estaba abierta, entre en ella. Hinamori estaba en la caja leyendo una revista. Me miro y sonrió.

–Hola Itachi…– dijo sensualmente. La pase de largo buscando en todos los pasillos.

–¿Dónde está?– grite. Ella dio un salto en su lugar.

–¿Quién…?

–¡Ese pedazo de idiota!

Una puerta se abrió y de ella entró Sasori, con una caja en ambas manos. En cuanto me miro sus ojos se abrieron de par en par.

–Itachi…– susurro, pero para entonces yo avanzaba hacia él a grades zancadas –¿Qué estás…?

Y lo golpee. Dio un par de traspiés y cayó sobre una silla recién barnizada. Hinamori lanzó un grito ahogado, pero no me importo. Sé que me había vuelto loco. Pero sé también que no sabía lo que hacía en ese momento. También estoy consciente de que esa no es excusa para comportarme como un animal.

La silla crujió bajo el peso de Sasori y se volcó. No espere a que terminara de pararse él, ni siquiera le di tiempo a reaccionar antes de lanzarme en contra suya. Sin embargo, antes de que me agachara a golpearle, él me lanzó una patada que me dio justo en el estomago. Si bien el dolor había sido soportable, no lo fue cuando repitió el golpe hacia mi pecho y me tumbó hacia atrás.

Sasori se puso de pie, con el labio sangrando.

–¿Qué te crees viniendo así Uchiha?– me gritó –¿Eh?

Me puse de pie automáticamente y me lance en embestida contra él. Lo hice retroceder lo suficiente como para que ambos cayéramos con una mesa y la rompiéramos al rodar sobre ella. Logré ponerme encima de él y le jalé la camiseta, levantándole su cabeza y estrellándola una vez contra el suelo. Otra vez.

–¡Cielo Santo!– gritó Hinamori –¡Itachi! ¡Itachi, basta! ¡Para antes de que lo mates!

Y entonces Sasori (un poco aturdido) cogió un pedazo de la mesa que habíamos roto y me golpeo en la cabeza. Eso me hizo caer de lado. Sasori se puso de rodillas y me golpeo varias veces en las costillas y la cara.

Y entonces una figura alta se acercó por detrás de Sasori y lo golpeo en la nuca. Sasori abrió mucho los ojos por un momento, y segundos después cayó sobre mí pecho, inconsciente.

Todavía aturdido me quite de encima a Sasori con un gruñido. Levanté la mirada.

Frente a mí había un chico de cabellos azules como el mar de noche, unos ojos negros y una nariz un poco grande. Me miraba con curiosidad. Me limpie la barbilla y manche mi mano de sangre.

–¡Sasori!– grito Hinamori hincándose donde el pelirrojo –¡Sasori! ¿Estás bien?– nos miro –¡Pero qué les sucede, maldita sea! ¡Iré a buscar ayuda!

Y diciendo eso salió corriendo a la avenida.

Asustado, y por primera vez en lo que llevaba de haber cogido el taxi trate de pensar con claridad. ¿Qué había hecho?

Hinamori acunaba contra su pecho a Sasori, al que le sangraba la cabeza.

–Yo…– susurre.

–Bien hecho– dijo el chico de cabellos azules –Has capturado a un prófugo de la ley.

0*0*0

El chico vendó la cabeza de Sasori con sus ropas, impidiendo así el flujo de sangre. Ahí recostado en el suelo, se veía muy apacible. Yo seguía viendo al chico marcando un número y poniéndose el teléfono en el oído. Sonreía de manera un poco escalofriante.

Mi cabeza todavía me daba vueltas y mi corazón seguía disparado. Me sujete la cabeza con la mano y me la sobe, tenía un enorme chichón. El chico colgó y se acercó a mí.

–¿Te duele la cabeza?– me pregunto con una aguda voz. Asentí levemente, mi cuerpo se quejo al movimiento –Toma. El hielo siempre es bueno.

Lo mire. Me extendía un trapo húmedo. Me pregunte de dónde lo habría sacado. Extendí la mano y lo cogí, me lo puse en la frente. El hielo hizo que me quemara la piel pero encima de todo, sentí un enorme y grato alivio.

–Soy Kisame– me dijo el chico extendiéndome la mano –Hoshigaki Kisame.

–Uchiha Itachi…– susurre tomando su mano.

–Ah– dijo él –Mira nada más… El sobrino del jefe de policías ¿no?

Asentí, muy a pesar del dolor. Sentí nauseas. Mire una vez más a Sasori.

–¿Qué fue lo que hizo…?– pregunte.

Él giro la cabeza hacia él, aún sonriente.

–Es sospechoso por la explosión del barco El Viajero ¿Sabes cuál es?

Ahora recordaba… que en las noticias de hace unos meses había una toma de cómo lo llevaban al hospital. Madara nos había comentado del caso… Mire a Sasori y fruncí el ceño.

–Sí. Sé cuál es– respondí –¿Trabajas para la policía?

–Soy aprendiz– respondió él y lanzó un par de carcajadas.

Un fuerte chirrido fuera de la tienda. Una puerta que se abría y se cerraba, unas largas zancadas y en la puerta apreció mi tío personalmente.

–Kisame– dijo mi tío. Tenía los largos cabellos atados en una coleta baja y me miró con sus ojos cansados –¿Itachi?

–Buenas tardes Madara samma– dijo Kisame sonriendo –¿Lo llevo al auto?

–¿A quién?– pregunte mirándolo –¿A Sasori?

–Lo voy a interrogar– respondió Madara –¿Estás bien?

Se acercó muy rápido a mí. A mi nariz llego el aroma a periódicos y a colonia que usaba mi tío. Asentí.

–Mira lo que ese loco te ha hecho– dijo mi tío retirándome el paño con hielo.

No pude evitar ruborizarme. Después de todo yo había sido el que lo había atacado.

–Vámonos a casa– dijo Madara pasándome un brazo a los hombros –Kisame… ayúdame con él.

–Será un placer.

Por alguna extraña razón, no me gusto nada cómo se habían hablado ellos dos.

TO BE CONTINUED.


Muy bien. Aquí termina el capítulo de hoy sempais. Espero que lo hayan disfrutado y dejen review para enterarse de la conti :d

Matta ne~