Hola… aquí estoy nuevamente, espero que les guste y siento haberme demorado con la publicación, pero es que no he recibido muchos comentarios y eso me hace pensar que la historia no es tan buena… de todos modos gracias a Martila por ser un rayito de esperanza para este fic…

Evidentemente sólo la historia es mía, no creo que Rowling publicara este tipo de cosas… igual le agradezco por los personajes…

Frio.

Los preparativos: Se encuentra tirada en el piso, encadenada por un tobillo a la pared y viste la asquerosa ropa de los de su especie. No pienso agacharme, después de todo hay que estar cómodo a la hora de estudiar (siempre lo han dicho mis instructores). Un hechizo aquí un hechizo allá y ahora "eso" se encuentra desnudo y encadenado por todas sus extremidades a una mesa…

Al parecer su captor fue muy eficiente, tanto para no dejar que "eso" entendiera que era lo que estaba pasando, como para no darse cuenta que todo había sido realizado con magia. No me esperaba este regalo, ver su cara llena de terror al ver que con unas cortas palabras y unos breves movimientos de mi varita había sido atada, desnudada y movida una mesa. Sus ojos parecían a punto de salir de sus orbitas, su boca no era capaz de pronunciar ningún tipo de sonido y temblaba, temblaba mucho. Le miré a los ojos y vi claramente que aunque había impresión por la magia, su verdadero temor era ser violada…

He de confesar que esto me sorprendió, es decir que "eso" piense que está a la altura, para que yo le viole me causo ira, asco. Nunca pero nunca se revolvería con ninguno de su especie, y aunque en los libros siempre mencionaban la violación como un ataque físico y psicológico bastante efectivo para el individuo, él nunca, pero nunca se ensuciaría de esa forma con alguno de "esos", quizás lo consideraría si se tratara de un traidor la sangre, un sangre limpia sin los valores adecuados, como la Weasley…

Respire profundo y lancé el primer Diffindo hacia una de sus manos, el corte no fue muy profundo, ni tampoco extenso, la idea no era causarle una herida considerable, al fin de cuentas en esa primera sesión estudiaría el umbral de dolor de este espécimen. El grito que profirió fue agudo, profundo y normalmente hiriente, sin embargo hoy fue música para mis oídos. Un nuevo movimiento de mi varita, y una pluma empezó a tomar nota de todo lo que le iba dictando: el ritmo de su corazón y su respiración, la forma en la que traspiraba, el diámetro de sus pupilas, el color de su piel… Terminado este punto, curé completamente la herida y le permití unos minutos para relajarse. Metí la mano en el bolsillo de mi túnica y extraje el frasco de la poción rellena sangre, le di unas cuantas gotas y me dispuse a continuar mi labor: primero un lado, luego el otro, luego diferentes combinaciones en las heridas en cuanto a lugar, profundidad y demás; recordando siempre dejarle recuperar antes de una nueva sesión para tener resultados claros y concisos. Definitivamente esta va a ser una larga noche…