¡Gracias por su comentarios!

Booth tocó la puerta del departamento de Brennan. Aún era algo temprano, pero si iban a preparar la cena tenían que llegar al mercado a elegir lo mejor para la cena.

- ¡Huesos, llegaremos tarde, abre la puerta!

Tocó una vez más, cuando escuchó su voz tras él.

- Booth, ¿qué haces aquí a esta hora?

- ¿Y tú qué haces en la calle a esta hora? O, ¿pasaste la noche afuera?

- Claro que no. Fui a correr al parque. Desde que me fui a Guatemala no había podido salir a correr.

Brennan abrió la puerta del departamento y entró seguida de Booth.

- Bueno, Huesos, ve a cambiarte que ya tenemos que irnos.

- ¿Irnos, a dónde?

- A comprar lo necesario para hacer la cena de Año Nuevo.

- ¿Hacer la cena? Pensé que íbamos a pedirla. Es más práctico y no tendrías que levantarte tan temprano.

- Pero no es tan divertido. Pensé que te gustaba cocinar, Huesos.

- Bueno, sí, disfruto cocinar, pero…

- Nada de peros, Huesos. Es muy divertido pasarse el día haciendo lo que más te gusta…

- ¿Todo el día? Vamos a terminar muy cansados, ¿no crees?

- Mis abuelos tenían esa tradición, de preparar ellos mismos lo que íbamos a cenar ese último día del año. Tengo muy buenos recuerdos. Mi hermano y yo jugábamos en el patio y cuando teníamos hambre, entrábamos a escondidas de la abuela y le robábamos pedazos de jamón…

- Yo soy vegetariana, Booth.

- Mi abuela hacía un rollo de carne y unas papas horneadas con jamón

- Booth…

- Pero podemos hacer algo sin carne. Lo que importa, Huesos, es el tiempo que vamos a pasar juntos, no importa la comida en realidad. Mis abuelos pasaban ese tiempo juntos y me gustaba verlos.

- Y quieres hacer lo mismo que hacían tus abuelos. Te entiendo, Booth.

- Gracias, Huesos.

- Voy a darme una ducha y salgo enseguida para irnos.

- ¿Necesitas ayuda?

- ¡No!

- Era broma, Huesos. Te espero en el café de la esquina. No podemos empezar el día sin una deliciosa taza de café. No tardes mucho.

Brennan había empezado el último día del año sin saber cómo terminaría. Hasta ahora las cosas habían tomado un rumbo algo distinto al de años anteriores. Hubo incluso alguna vez en que el año viejo se despidió de ella en el laboratorio, trabajando. Sin embargo, este año había sido muy diferente. No porque acabara de conocer a Booth, llevaban años juntos. Trabajando juntos. Sino porque ella se sentía diferente. La mañana del 31 de diciembre de 2009 habría sido igual para Brennan, si Booth no hubiera llegado a interrumpirla.

Cuando Brennan llegó a la esquina, Booth. sonriendo como siempre, sostenía dos vasos de café. Definitivamente iba a ser un último día del año único.

- ¿Lista?

- Sí

- Vamos por allá. Tenemos que ir a este mercado, tiene de todo para hacer ese rollo que preparaba mi abuela.

- ¿Tu departamento o el mío?

- Doctora Brennan, al menos debería invitarme a tomar algo primero, ¿no cree?

- No entiendo. Te pregunto dónde vamos a cocinar. Porque mi departamento tiene el horno más grande, pero tú tienes más utensilios donde cocinar esos rollos.

- Bien. Hoy será en el mío. Mañana, tal vez, será en el tuyo.

- ¿Mañana? ¿Qué va a pasar mañana?

- Nadie lo sabe, Huesos, por eso lo dejamos al "tal vez". Pero te propongo algo. Hoy pasaremos el día en mi departamento, haciendo lo que para mí sería mi último día del año ideal. Mañana, será tu oportunidad de hacer lo que a ti te gustaría para el primer día del año. Y yo lo haré contigo, si es que me lo permites.

Booth extendió la mano en señal de querer cerrar el acuerdo, ante la cara de confusión de Brennan.

- ¿Qué dices, aceptas?

- Sí, acepto.

Un apretón de manos y ya era casi el mediodía.

Menú de Año Nuevo

- Rollo de carne especial (¡Tiene que ser de carne, Huesos!)

- Papas al horno con jamón. (sí, puedes quitarle el jamón. ¡Si no qué es lo que voy a comer yo, Booth!)

- Bocadillos de pimiento y champiñones (¿qué tal eso, Huesos?)

- Rollitos vegetarianos (los rollos también pueden ser de brócoli y zanahoria, Booth. No todo tiene que llevar carne).

- Pay de manzana (Y vas a tener que comerlo, Huesos, es una orden.

- Vino tinto

Casi las 6 de la tarde ¿A dónde se había ido el día? Fue muy divertido ver a Booth bañado de harina cuando no podía abrir la bolsa y su venganza blanca por la intensa lluvia de carcajadas que Brennan soltó.

- Ves, Huesos, ahora voy a tener que ir a bañarme, no puedo recibir el año nuevo así.

- ¿Necesitas ayuda?

- Doctora Brennan, ha resultado ser usted una muy buena estudiante.

Brennan no paraba de reir después de la pequeña broma que de nuevo le regresaba al propio Booth. No sabía si Brennan estaba conciente de lo que hacía, pero a Booth le pareció de lo más adorable saber que Brennan también estaba disfrutando de su "último día del año ideal". Y vaya que estaba siendo ideal.

- Voy a tener que regresar a mi departamento a bañarme de nuevo y cambiarme. Según la receta, el rollo debe estar media hora más en el horno, pero no más que eso porque si no se resecará la carne.

- Entendido, Doctora.

- Hay que meter el vino al hielo para que esté listo cuando sea la medianoche.

- Entendido también.

- El pay lo compraré en el merendero cuando pase de regreso.

- Todo lo tienes bien cronometrado, Huesos. Serías muy buena ama de casa, sin mencionar lo buena cocinera.

- ¿Y renunciar al Jeffersonian?

- No. Solamente, no sé, algunos días, o algún tiempo. ¿No te gustaría?

- No tendría ninguna razón para hacerlo, Booth.

- Claro que no, ninguna, Fue solamente una sugerencia. Digo, ¿alguna vez pensaste en dejar de hacer lo que haces todos los días y dedicarte a algo diferente?

- No.

- ¿Ni siquiera cuando Sully te lo pidió?

- No. La idea de no hacer lo que he hecho los últimos años es un poco inquietante.

- El cambio a veces es bueno.

Booth la miró fijamente, y por un momento creyó encontrar una respuesta en sus ojos azules, pero Brennan prefirió desviar la mirada.

- Creo que iré a mi departamento de una vez para no regresar tan tarde.

- Sí, Huesos, creo que tienes razón.

- Booth, no olvides el horno.

- Y tú no olvides el pay.