Muy agradecida con todos sus comentarios. Espero les guste este capítulo, vamos avanzando y ya casi llegamos al final.


Booth abrió la puerta de su departamento para descubrir a una visión en satín negro, largo arriba de la rodilla y ajustado dibujando sutilmente su figura. Tacones altos, escote bajo. Sin palabras. Algo más: cabello recogido. Por supuesto que la sonrisa viene de regalo, junto con esos hermosos ojos azules.

Brennan entró al departamento para desviar la mirada perpleja de Booth. Él no había elegido nada mal su atuendo para la última noche del año. Camisa blanca, primer botón desabrochado y sin corbata, obvio, saco gris claro, pantalón a juego y calcetines... a rayas de colores. Muy Booth.

Ni una sola palabra, solo sonrisas nerviosas.

- El vino está en su punto. ¿Quieres una copa?

- Sí, gracias.

Booth le quitó el pay de las manos y lo llevó al refrigerador, mientras Brennan se sentaba en el sofá. Booth regresó con dos copas, le ofreció una y se sentó junto a ella.

- El rollo quedó delicioso. Vas a tener que probarlo, Huesos.

- Está bien, pero sólo porque es tu día.

- ¿Mi día?

- Dijiste que hoy pasaríamos el día como tú lo quisieras, y como quieres que pruebe el rollo, entonces lo probaré.

- Huesos, ¿estás siendo condescendiente conmigo?

- No. Sólo quiero que pases contento todo tu día.

- No es mi día, así que deja de decir eso, es el último día del año y también quiero que tú estés contenta. No quiero que por darme un gusto, tú te sientas mal. ¿Ok?

- Estoy contenta, Booth. De hecho, todo el día me he sentido contenta. Tu decisión de cocinar y de cenar en tu departamento fue una buena idea.

- Bueno, pues, me alegra que te guste. No hubiera querido que la pasaras mal.

- De hecho, es la primera vez que celebro un fin de año así que no tendría con qué compararlo.

- Pues a partir de ahora se acabaron los malos y los solitarios fines de año, porque los vas a pasar conmigo.

- Booth, eso es ridículo, no podemos pasar todos los fines de año juntos, no sabes lo que va a pasar en los próximos años. Nadie lo sabe. Además yo podría tener trabajo o tú podrías tener a Parker.

- Yo podré tener a Parker y podemos aún estar contigo, pero no permitiré que trabajes en fin de año. Es más, tenemos que hacer un pacto desde hoy.

- Booth…

- No aceptaré peros.

- Tú y yo estaremos juntos todos los fines de año.

- …

- Huesos, estoy esperando. Dilo.

- Tú y yo estaremos juntos todos los fines de año.

- No fue tan difícil, eh?

- Booth, ¿qué va a pasar si ya no trabajamos juntos?

- Huesos, eso no va a pasar.

- Hace unas horas me dijiste que el cambio es bueno, eso significa que crees en el cambio y que las cosas no pueden quedarse como están ahora.

- Y tú dijiste que no te interesa hacer algo más que trabajar con huesos. Tú trabajas con huesos y conmigo.

- El Jeffersonian puede enviarme a alguna otra parte del país.

- Huesos, ¿qué tiene que ver eso con celebrar una fecha?

- Que es muy probable que no estemos en el mismo lugar para siempre.

- Ok, Huesos, siguiendo tu lógica, si estamos lejos de Washington, estos son días de vacaciones, así que podremos viajar. Lo que no va a pasar porque seguiremos aquí.

- Pero…

- No peros, Huesos, hemos lanzado al cosmos nuestra afirmación. Lo que sea que eso signifique. Y ahora dejemos a un lado el tema y vayamos a cenar que muero de hambre.

Booth se dirigió a la cocina dejando a una Brennan muy confundida. Los últimos días habían sido de intensa confusión sobre Booth. Pasar todos los fines de año juntos. Como si no fuera suficiente con todo lo que ha pasado, ahora Booth lanzaba esta bomba. Pero lo que Brennan no había querido preguntar era de hecho la pregunta temida por ambos desde hace tiempo. 4 años juntos y ¿qué es lo que son? ¿Amigos? ¿Compañeros? Y cómo pasarían todos esos fines de año juntos, ¿cómo amigos y compañeros? Brennan se acercó a la cocina y se sentó en el banco cerca de la mesa donde Booth empezó a servir los platos.

- ¿Has pensado en cambiar algo en tu vida, Booth?

- Mi vida ha estado llena de cambios. Primero el ejército, luego Rebeca, Parker, el FBI, tú. Aunque desde hace ya varios años he estado trabajando en lo mismo y…

- Y conmigo.

- Y contigo.

- ¿Te gustaría cambiar eso también?

- No. No quiero cambiarte. Huesos, cuando me refería a los cambios hablaba de cambios más del interior. Todos cambiamos con el tiempo y también conocemos otras personas que nos hacen cambiar. Tú deberías saber eso mejor que yo.

- Sí sé a qué te refieres.

- Tú eres una de las personas más importantes en mi vida y has cambiado mucho de mí. Y no, no quiero cambiarte, no quiero desaparecer de tu vida y no quiero que tú desaparezcas de la mía. No sé qué haría sin ti.

Visiblemente emocionados, tanto Brennan como Booth se quedaron en silencio pensando en esa última oración. Tan fuerte, tan definitiva. ¿Era hora de seguir adelante?

- ¿Alguna vez has pensado en mí como algo más que tu compañero de trabajo?

- Eres mi amigo. Eres mi mejor amigo. Nada más no se lo digas a Ángela o no voy a saber cómo quitármela de encima.

- No. No le diré nada. Me halaga que pienses así de mí. Tú has sido mi mejor amiga también.

- Y no podría pensar en trabajar con nadie más que contigo.

- Entonces, nos queda claro que somos los mejores compañeros y los mejores amigos.

- Booth, sé que es tu día pero ¿podrías hacerme un favor?

- Claro.

- ¿Podríamos pasar esta noche como los mejores amigos que somos?

- Sí, Huesos.

- Gracias.

- ¿Podemos cenar ya?

Brennan, con los ojos llorosos, asintió con la cabeza y Booth le respondió calmándola con una gran sonrisa. Era hora de demostrarle que era su mejor amigo.